viernes, 31 de julio de 2009

Los Bastardos

Los Bastardos






Título original: Los Bastardos
Año: 2008

Dirección: Amat Escalante
Guión: Amat Escalante, Martín Escalante
Reparto: Jesus Moises Rodriguez, Rubén Sosa, Nina Zavarin, Kenny Johnston, Aron Briggs, Trevor Glen Campbell, Eric Fettes
Nacionalidad: México / Francia / USA Género: Drama
Producción: Mantarraya. Tres Tunas. Nodream Cinema.



Está es una película de Amat Escalante, con las actuaciones de los actores; Jesús Moísés Rodríguez, Rubén Sosa, el cuál hace un año fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Niza, mientras viajaba al Festival de Cannes, Francia, ya que Sosa, fue confundido por su aspecto con un terrorista, asímismo también participa la actriz norteamericana, Nina Zavarin, quién participó en varias películas en los Estados Unidos y programas como "La ley y el orden CI".



Sinopsis:

La película cuenta la historia de dos inmigrantes mexicanos en California que reciben el encargo de cometer un asesinato. Dos jóvenes obreros indocumentados de México, viviendo en una ciudad de California, tendrán que enfrentar un pedido malévolo y llegar a una decisión guiados primero por su mera sobrevivencia, y luego por sus principios morales.

Dos chicos avanzan hacia la cámara en un plano secuencia que se ve interrumpido por el sonido violento de unas guitarras eléctricas y por un rojo puro sobre el cual se imprimen los títulos de crédito. Un arranque potente. Intuimos que nada puede acabar bien cuando vemos a los dos jóvenes inmigrantes armados con una escopeta.

Ésta película trata sobre ,Veinticuatro horas en la vida de Jesús y Fausto, que son dos jornaleros indocumentados de México en Los Angeles. Cada día un trabajo distinto, cada día la misma presión para conseguir dinero. Siguen con su rutina diaria, esperando a que caiga algún trabajo. Hoy el trabajo está bien pagado comparado a su sueldo habitual. Hoy Jesús lleva una escopeta dentro de su mochila, la necesidad los llevará a aceptar un trabajo nada grato que es quitar la vida a una ama de casa anglosajona, que mostrará la irracionalidad de los seres humanos que buscan ingresos a cualquier precio.

La trama de “Los bastardos”, nos remite a una situación similar a la retratada por Luis Buñuel en “Los olvidados”, sin embargo, esta ubicada la ciudad de Los Angeles, donde sus protagonistas son dos mexicanos que intentan realizar el codiciado "sueño americano"
“Los bastardos”, refleja con esos largos planos y silencios prolongados una sensación de soledad, pero impactante que deja perplejo al público, propenso a la reflexión al mostrar situaciones de angustia, de desesperación, de violencia y coraje.


Amat se puso en el ojo del huracán, para algunos sectores, al recurrir a actores no profesionales, a quienes guió poco a poco hasta retratar lo que le interesaba mostrar en la pantalla grande, recurso que fue para la crítica uno de los aciertos.

Amat Escalante logró sacar provecho de Jesús Moisés Rodríguez, un obrero-campesino de origen guanajuatense que trabaja en su estado natal, y a otro de los actores, Rubén Sosa, a quien al parecer, lo encontraron en Cannes, Francia, días antes de comenzar el rodaje, tras lo cual los resultados están a la vista.

El filme, un duro drama con violencia explícita, recogió cuatro minutos de aplausos y numerosos vítores al término de la primera de las proyecciones celebrada esta mañana en una de las salas principales del Palacio de Festivales.

"Estoy contento con la acogida. Ha sido impresionante", declaró al término de la proyección el director originario del estado mexicano de Guanajuato que estuvo acompañado durante la proyección por tres de sus actores protagonistas.

El segundo filme de Escalante, producido por Mantarraya, registró una sala prácticamente llena y compite en la sección Una cierta mirada, la sección paralela más importante del certamen.



Premios:

Segundo premio de la Crítica Internacional - Festival de Cine de Lima
Mejor película - Sección Nuevas Visiones, Festival de Cine de Sitges

Mejor película - Sección Largometrajes mexicanos, Festival de Cine de Morelia
Mejor película latinoamericana - Festival de Mar de Plata.
Mejor director - Festival Internacional de Cine de Bratislava
Premio especial del Jurado - Courmayeur Film Noir Italia
Mejor Película en la Sección Una Cierta Mirada del Festival Internacional de Cine de Cannes, Francia,



Música, Crítica, Literatura y mas encuentralo en: Babylonia Forum

jueves, 30 de julio de 2009

Para soñar contigo / Manual para canallas

Para soñar contigo









"Deberíamos ir al Cervantino", sugirió una vez Maryfer como quien dice "quiero un helado de chocochips". Mmm no voy a negar que lo pensé". Mejor nos vamos a Huatulco" traté de negociar sin mucha convicción.



A mí las multitudes me dan weba. "Ay, es que mis amigas de la escuela van a ir", su tono era el típico de hazlo-por-mi-¿si? Esos significaba tres cosas que no iba a ser tan divertido, que pensaban en emborracharse todas las noches y, tres, que cada una iba a llevar a su novio idiota, incluyéndome en caso de que aceptara. Con trabajos soporto a las amigas de Maryfer y todavía tendría que lidiar con sujetos que no saludaría a la entrada de un antro. A mí esa chica me encantaba, no en vano duramos seis meses saliendo en plan de amigovios y sin formalismos. A Maryfer la conocí en el taller de literatura que me atreví a dar pese a que soy un pésimo lector. La paga no era mala, pero a medio curso ya quería renunciar.De no ser porque esa lana hacia falta para pagar el internet y otros servicios básicos como la Iavanderia. entonces yo no tendría que sudar cada que alguien me preguntaba mi opinión de autores que apenas conocía. A eso había que sumarle los reclamos por no sugerir lecturas más entretenidas como EI Código Da Vinci o los fabulosos libros de Paulo Coelho. En cambio, me empeñaba en mostrarles lo interesante que me parecía la escritura de Truman Capote o John Fante y Milan Kundera, aunque una de mis alumnas dijera una barbaridad como "eso suena a una marca de perfume". Son los riesgos de trabajar en talleres en los que no hay examen de admisión. Yo la repruebo, esgrimí mentalmente, aunque eso no era posible. Pero todo era soportable, con tal de no trabajar en una oficina o bajo las órdenes de mi tío el abogado del diablo.Y además allí conocí a Maryfer que resucitó alguna parte de mí que yacía encerrada en el calabozo más recóndito de mi interior. Lo primero que me llamó la atención fueron sus ojazos verdes. Lo segundo, su cintura breve que hacía armonía con unas piernas fabulosas. Lo tercero la manera en que me dijo "¿a poco tú eres el maestro?. Me reí como idiota y respondí que "en realidad soy el alumno más tímido y estoy tratando de lidiar con mi pánico escénico" Nadie entendió la broma.


-O-



Maryfer me invitó a su cumpleaños, bueno a todos los del taller. Hizo una fiesta en su casa y me pasé un rato platicando con su hermano sobre el cine de Tarantino y sus imitadores. Luego Maryfer se sumó a la charla y su novio me miraba con recelo' como esperando el momento de desenmascarar a ese farsante que se robaba la atención de su chica. Luego, ella insistió en que bailáramos una rolita de U2 y se rió de mi manera afectada de mover los brazos". ¿No eres bisexual, verdad?" aunque de inmediato aclaró que se trataba de una broma. "Oye y la chica que pasó por ti el otro día. ¿era tu novia?", me cuestionó. "Era", aclaré, "ahora es mi amiga y salimos de vez en cuando a chelear o al cine, se extrañó de que me llevara bien con la ex novia y añadió "¿a poco ya no hay nada de nada, porque la chava está guapa? "Nada, dije la verdad y solté el anzuelo, "pero me pareces más guapa tú'. El novio no dejaba de acrecentar su odio hacia mi. "¿En serio te gusto? ¿saldrías conmigo?", pareció emocionada. En realidad me encerraría contigo, pude haber dicho pero guarde las formas, "si no tuvieras novio, me animaría. Y que el diablo va y se pone de mi parte. "Pues fíjate que tienes suerte, porque ya lo voy a dejar", sonó como si me estuviera vendiendo un tiempo compartido en Cancún, a un precio de ganga. Y a mí que me encanta la playa. A sus 26, Maryfér no tenia prejuicios y mucho menos remordimientos. La primera noche que fue a mi casa se quedó a dormir. La última vez casi le prendió fuego al colchón y me advirtió que esa "era la despedida por que conociéndote tal vez no me quieras volver a ver . En efecto, al final se hartó de las rutinas, porque suelo ser un tipo que asiste a los mismos bares, que escucha la misma música, que frecuenta a os mismos amigos. Y ella aún tenia muchapila para andar en el desmadre con sus amigas, mientras yo sólo renegaba de lo niñas que eran ''Ay, es que tú eres muy mamón", era su frase favorita. De vez en cuando me llama en las madrugadas solo para preguntar si hay alguien en mi cama, "porque no quiero regresar a quemar un colchón que no ha sabido ser usado". Odio que sólo me hable cuando está ebria. Y aún más que cite a José Ángel Buesa: "Porque aunque nadie sabe lo que a nadie digo/ la noche entera es corta para soñar contigo". Sobre todo porque sabe que ese poema es uno de mis favoritos.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas


El Gráfico

Historias, Cuentos, Reflexiones, Las historias de Manual para canallas y mas encuentralo en:
Babylonia Forum

domingo, 26 de julio de 2009

Si te dicen que me olvides / Manual para canallas

Si te dicen que me olvides





“Tuya es mi voluntad”, me pareció que dijo Adriana cuando yo elegí la película, aunque en realidad sólo comentó “la que tú quieras”. En ese momento no le presté mucha atención porque yo estaba más ocupado en ver los horarios de Cinépolis

Además traía una cruda espantosa y sólo quería estar en casa, acostado, mirando el techo, abrazado a esa chica que de pronto se volvió imprescindible. Escogí la peor película y a media función me quedé dormido. Adriana se abrazó a mí, me dijo cuanto me amaba, pero yo quería llevármela a la cama. Siempre que estaba con resaca me daba por ser cariñoso, pero nunca era suficiente. Ella odiaba que viera a los “borrachotes” de mis amigos. A mí me encantaba jugar dominó los jueves, justo antes de mi día de descanso. Y la noche y la madrugada se nos iba en contar fichas. Y las llamadas no cesaban: “Hola, ¿qué haces, ya mero acaban?”, me preguntaba ella a la una de la mañana. “Ya casi me voy, en un ratito”, respondía yo. Era mentira. Me la pasaba tan bien que no me importaba la hora. Después de un buen rato, Adriana me volvía a llamar: “Pensé que ya estabas en tu casa”. Llegaba a ser incómodo. “No, pero ya mero me marcho”, pretextaba. “Seguro hay viejas”, se quejaba. Y no las había. Yo no buscaba aventuras, sólo me la pasaba a gusto con mis cuates. A veces estaba Brisa, pero no me hablaba, sólo porque un día no me quise ir con ella al hotel. “No puede ser que prefieras a esa pinche vieja fea que a mí”, me mandó un mensaje Brisa. Adriana no era fea, todo lo contrario, pero entre mujeres hay códigos indescifrables. Un buen día me cansé de las 20 llamadas de Adriana, así que exploté y le dije “si no puedes vivir con esto, con tu desconfianza, mejor ahí muere” y colgué. No me habló en una semana. Hasta que llamaba para preguntar, “¿tan rápido me olvidaste?”. Me perdonaba enseguida. Y así sucedía cada vez que yo me iba a aventar la “caja de chescos” o “la mulata” o “la mula de seis”, como se dice en el dominó. Hasta que Adriana se hartó y me dijo que no podía con mi forma de beber. Yo la amaba, pero también detestaba que, según yo, quisiera manipularme. Y los viernes a mediodía me daba weba levantarme y ponía pretextos para no ir a comer con ella. Es que vive bien pinche lejos, argumentaba mentalmente. “Tengo que ir al banco y a comprar la despensa”, inventaba y le proponía que nos veríamos en la noche. Así fue durante meses, muchos meses, hasta que se hartó y me mandó a la chingada. Vamba, va, pensé, total, viejas no faltan. Estuve bien un par de meses, hasta que comencé a extrañar a Adriana, la forma en que me abrazaba, esa voz en el celular que antes me molestaba. Y alguien ponía en la rockola una rola que me llegaba y yo no dejaba de pensarla. Mi arrogancia venció al sentimental que a veces me aconsejaba frente al espejo: ve a buscarla. No, era demasiado pedirle a alguien que siempre ha estado acostumbrado a las propuestas más alocadas. “Tu y yo deberíamos salir”, me dijo Eréndira. Y salimos, pero no era lo que yo necesitaba. Un buen día, más bien una buena noche fui hasta la casa de Adriana y me puse sentimental y grafitero. “Si te dicen que me olvides, clava mi fotografía en el techo, sobre la cama”, pintarrajeé la pared enfrente. Nunca me llamó y yo intenté sacarla de mi mente. No funcionó. Nunca ha funcionado. Y en otros labios intenté apagar el fuego de sus besos. Y en otros cuerpos incendié sus recuerdos. Llevamos meses sin mirarnos y sus ojos siguen clavados en mi insomnio. Y mis amigos me dicen que la olvide, pero ni el alcohol, ni las fichas, ni las victorias del Cruz Azul han sido remedio. Ya lo dice Duncan Dhu, “hay, hay que ser un tonto para recordar,/ pero yo, yo no puedo/ evitar pensar en ti”.

-O-

Supe de Adriana por una amiga en común. Está saliendo con uno de sus amigos. Y duele, no voy a negarlo, pero ya acepté que estoy fuera de su vida. Yo ando con Brisa y me gusta, siempre me ha gustado, pero uno es un perfecto idiota que nunca está conforme con lo que tiene. “Oye, ¿y si me voy a vivir contigo?”, me propuso más que preguntarme Brisa. No es mala idea, pensé por momentos, sólo que me he vuelto desconfiado. “Ay, princesa, esa es muy buena idea, pero a los dos meses querrás salir huyendo”, pretexté, “vivir conmigo es como un bombardeo en el vecindario, no te asusta el ruido de los misiles, sino la posibilidad de que el próximo te vuele en pedazos”. Brisa se quedó muda, sin comprender la magnitud de lo que dije. “Más vale salir huyendo y buscar refugio, antes que permanecer junto a un tipo que está acostumbrado a estar en guerra consigo mismo”, agregué y ella sólo dijo “no sé que estás diciendo pero me da la impresión de que no es nada bueno”. Para no hacer el cuento largo, Brisa me dejó por un arquitecto. Yo sólo soy bueno para dinamitar los proyectos. Soy experto en demoliciones, en derribar autoestimas y luego hacerme pendejo. “Mi casa es un refugio antiaéreo,/ mi corazón es una mina personal./ Déjame explotar de vez en cuando/ y verás que volaremos en pedazos./ Los fragmentos de tu amor/ se esparcirán por el suelo/ y una llamada de auxilio no encontrará eco./ Soy tu enemigo con disfraz de espía,/ soy tu frontera hacia la despedida,/ soy un bunker clausurado de antemano,/ soy la bandera que nadie querrá defender,/ soy derrota anticipada/ en un conflicto en el que nadie ganará nada”. Vaya, muy poca poesía para un himno que nadie entonara mañana. Y si te dicen que me olvides, piénsalo dos veces, que dormirás junto a una bomba oxidada. Si te dicen que me olvides, seguro me extrañarás una que otra madrugada.


Roberto G. Castañeda

Manual para canallas


El Gráfico




Poesía, Historias, Reflexiones, Cuentos, Relatos y todas las historias de Manual para canallas encuentralos en:
Babylonia Forum

jueves, 16 de julio de 2009

Un desfile de dudas / Manual para canallas

Un desfile de dudas






Mi principal duda soy yo. ¿Quién soy? Las respuestas pueden variar. Soy un tipo que se reconstruyó en la adolescencia. Siempre fui tímido, pero un buen día descubrí que le interesaba a las chicas. Así que me forjé una personalidad.



No era ni soy atractivo, pero tengo un aire de arrogancia que se confunde con “estilo”. La duda es si realmente valgo lo que creo. Una duda más. Fui un niño solitario, carente de afecto. No me enseñaron a amar, así que soy un inválido emocional. No sé valorar el amor, por tanto es habitual que me sienta vacío. Sí, con paciencia, reconstruí el cascarón: sé cómo arreglarme para tener buena pinta, mi sonrisa es una mueca un tanto cínica y mi charla es un poco interesante. La fachada es engañosa, porque en mi interior habita un perfecto imbécil, un tipo que no sabe estar bien consigo mismo. Padezco el Síndrome de Asperger, que consiste en ceguera emocional. Carente de afecto, siempre busqué el reconocimiento, el aplauso a mi favor. Desde niño me propuse ser el mejor estudiante y escribir los mejores poemas, así que no me costó mucho ganarme la simpatía de mis maestros, pero yo no me daba cuenta de que todos mis compañeros me odiaban. Nunca fui el simpático del grupo, así que no era raro que los buscapleitos me molestaran a la hora del recreo. Y nunca rehuí a los golpes. Incluso era bueno para dar y recibir, porque no lloraba cuando me golpeaban y la sangre en mi nariz me alentaba a seguir en la pelea. Tal vez no ganaba, pero siempre aguantaba de pie gracias al orgullo. En el futbol era lo mismo: aunque no era el más habilidoso, la disciplina me convirtió en el portero titular, nada espectacular pero sí confiable. En la prepa me volví popular gracias a mi habilidad para los deportes. Fui seleccionado en futbol, en basquetbol y atletismo. Gané algunas medallas y la admiración de las chicas más guapas. Todo parecía perfecto, pero el corazón se congelaba en la hielera, junto a las bebidas energéticas. Nunca me enamoré de verdad, máxime que mi novia me dejó para andar con mi mejor amigo, que tocaba la guitarra y era “tan tierno”, me dijo Norma. Ya en la universidad me rodeé de gente interesante y fui uno de los alumnos más avanzados. Mis maestros reconocían mis logros y yo me escudaba en eso para mitigar mi parálisis emocional. Luego conocí a la chica más linda de mi generación y me propuse conquistarla. Duramos unos meses como novios, porque ella no había dejado de querer al “primer hombre en su vida”. Me dolió como nunca, pero entonces conseguí trabajo en un periódico, me fui como reportero al Cervantino y me cicatricé las heridas con tequila en las mismas cantinas que recorrió José Alfredo. Desde entonces no he dejado de trabajar y me volví muy bueno en lo que hago. Me considero un tipo afortunado, pero aún hay vacíos que nadie ha llenado. Otra duda a mi catálogo: ¿Ha valido la pena todo lo que he logrado? Esa pregunta aún no me la he respondido.


-O-



“Yo nací un día/ que Dios estuvo enfermo…/ Hay un vacío/ en mi aire metafísico/ que nadie ha de palpar:/ el claustro de un silencio/ que habló a flor de fuego./ Yo nací un día/ que Dios estuvo enfermo, grave”, así me siento, como dice ese poema de César Vallejo. Y otra duda salta al ring: ¿Qué me falta por hacer? Las respuestas abundan: amar de verdad, valorar a la gente que me quiere, hacer las paces con mis defectos, arreglar todo lo que hice mal, dejar de postergar lo que no puedo culminar. Mi meta más próxima: hojalatear el Frankenstein que está encarcelado en mi interior. Mi objetivo siguiente: publicar mi primer libro, sí, ese que tanto he prometido y que ya se cansó de ser postergado. Y las dudas se amotinan en la ventanilla de quejas: ¿Realmente valdrá la pena?, ¿cuántos lo están esperando?, ¿quiénes querrán comprarlo? A veces creo que no me educaron para el éxito y que me da miedo cruzar al otro lado. Ya me cansé de la pose de “escritor incomprendido”. Por Dios, debo ser muy pendejo para creerme esa historia de que mis letras serán valoradas cuando muera. Eso de vivir de prisa, morir joven y dejar un bonito cadáver es una estupidez que suena romántica, pero que ya no aplica conmigo. Soy un tipo decrépito encerrado en un cuerpo que se resiste a envejecer. Soy la suma de mis miedos, la ecuación que cuadra con mis defectos. Soy un imbécil y me declaro jubilado en el departamento de corazones desahuciados. Soy inmaduro y bastante complicado. Me escudo en mil disfraces para que mi fragilidad no me traicione. Mis emociones se confabulan para recordarme que soy un tipo ordinario con una vida extraordinaria. He viajado, he visto la luna desde diferentes ángulos, el sol ha alargado mi sombra, tengo algunas postales de los bares más raros y las mujeres más hermosas, pero siento que los dioses no han atendido mis plegarias. Y muchas dudas me siguen persiguiendo hasta en mis sueños. Y Los Smiths resuenan en mis noches en vela: “Sal conmigo esta noche/ donde haya música y haya gente,/ que sean jóvenes y estén vivos./ Conduciendo en tu auto,/ yo nunca quiero ir a casa/ porque no la tengo. ¡Ninguna!/ Sácame esta noche,/ porque quiero ver luces/ y quiero ver gente./ Y si un autobús/ choca contra nosotros,/ morir a tu lado/ es una manera celestial de morir./ Y si un camión de diez toneladas/ nos mata a nosotros dos,/ moriré a tu lado./ Bien, el placer, el privilegio es mío”. Entonces se acabará este desfile, el carnaval, de dudas que me sigue a todos lados.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico



Reflexiones, Historias, Cuentos y Todos los relatos de Manual para canallas encuentralos en:
Babylonia Forum

jueves, 9 de julio de 2009

Me has borrado del messenger / Manual para canallas

Me has borrado del messenger







Estoy sentado, con lágrimas en los ojos, mirando la gente pasar. Un niño me observa con curiosidad, luego con temor y seguro pensará que estoy loco. Únicamente estoy solo, devastado por los recuerdosEstoy sentado en la misma banca que te conocí, aquella en la que por vez primera tomé tu mano y sentí tu nerviosismo. Enciendo un cigarrillo y miro tu rostro, tu aire de inocencia ahora extraviado, esa sonrisa tan tuya que siempre me contagió. Hoy sólo eres un recuerdo y los autos pasan veloces y los mejores momentos se estrellaron contra mi indolencia. Un policía se acerca y duda en preguntarme si estoy bien, lo miro y hago una señal de aprobación. Él se aleja. No tiene lo que necesito. Me urge un abrazo. Y no hay nadie cerca que abrigue mi soledad. Regreso a mi oficina, miro con desgano por la ventana y quisiera encontrarte sentada, esperando a que salga para darnos aunque sea un beso. Eso no volverá a suceder. Tú encontrarás amor en otros brazos. Yo seguiré escribiendo historias tristes, porque siempre me he empeñado en sabotear mi felicidad. Estoy en proceso de sanación, intentando volver a sonreír, hurgando en mi pasado para recuperar al chico que alguna vez soñó con navegar y conocer países exóticos y enamorarse de los paisajes y coleccionar postales para la posteridad. Hoy soy un náufrago que lanza mensajes al mar, con la remota esperanza de que alguien me salve de mis insomnios, de mis noches de llanto, de tantos pensamientos malsanos que cruzan por mi cabeza. No lo voy a negar, he pensado en el suicidio, pero hay demasiadas cosas que me detienen: el amor de mi madre, la admiración de mis hijos, el dolor que causaré a mis hermanos y el sentimiento de culpa que te perseguiría por siempre. Siempre he sido egoísta, pero no al grado de desgraciarle la vida a toda la gente que amo. Sí, me estoy extinguiendo, he perdido seguridad, se me dinamitó el carácter, pero un buen día despertaré y pondré en marcha los motores que siempre me han ayudado a perseguir mis sueños. Mientras tanto no me atrevo a poner las canciones que compartimos, así que mejor busco señales en otros lados. Como en una rola de Roxy Music o en la voz de Los Piojos: “Ahora que estoy vacío,/ ahora que no hay canción,/ toda la luna cabe en mí./ Ahora que soy silbido/ de alguien que sale a andar/ veo otro cielo alrededor./ Todos esos deseos/ de noche fría y de alcohol/ hoy te los quiero regalar./ El agua me salpica,/ el fuego es realidad,/ me gustaba tanto tu voz”. Y ahora mi celular no suena cada noche, ni cada mañana. Ningún mensaje en el contestador. Me has borrado del messenger, me has echado de tu vida. Yo te echaré de menos cuando más te necesite. Hoy mis cielos son grises y mis pensamientos volarán hasta tu alcoba, esperando que les abras la ventana pero sólo podrán espiar tu sueño tranquilo. Y yo estaré escribiendo la historia de mi vida, sentado frente a una hoja en blanco que buscará sanar las heridas. Y en el estéreo la voz de Calamaro dará testimonio de lo mucho que te pienso: “Soy tuyo, con mi mayor convicción,/ soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,/ que es tuyo, y como cada pensamiento mío,/ es tuyo, soy tuyo”.


-O-



“¿Por qué eres tan mamón?”, la duda es de Natalia, a quien acabas de conocer en esa fiesta tan aburrida de la que ya te quieres largar. En realidad sólo pasa que el ambiente es festivo, pero tu espíritu es trágico. Nada te alienta, poco te emociona. Miras a Natalia. Odias responder con otra pregunta, pero hay ocasiones que no lo puedes evitar: “¿Quieres la respuesta corta o la versión extendida?”. Mmmm, las dos, sonríe de forma tonta. “En primera, pues porque caí por error a este planeta y estoy esperando que la nave nodriza venga por mí”. Ella pone ojos extragrandes, “ay, no seas sangrón”. Prosigues: “Y en segunda, porque es mi naturaleza. ¿Conoces la fábula del escorpión y la rana? Mmmm, lo sabía. Bueno, pues resulta que llega un escorpión, de esos que dan miedo mirar, a la orilla del río y le pide a una rana que lo deje subir a su lomo y le ayude a cruzar al otro lado. El anfibio se asusta, se hace para atrás y le dice, ‘estás loco si crees que voy a hacerlo, tú me quieres picar’. La alimaña insiste: ‘mira, ya va a llover y necesito llegar a ese refugio que esta del otro lado. A mí más que a nadie le interesa cruzar el río. ¿Tú crees que te voy a atacar?, Claro que no, moriríamos los dos’. La rana lo piensa. ‘Es más, si me ayudas, prometo que nunca volveré a hacer daño a las ranas’, añade el de las tenazas. ‘Ok, pero conste que si me atacas nos hundiremos y adiós’, por fin cede la experta en natación. Así que el escorpión sube al lomo de la rana y empiezan a cruzar el río. Y justo cuando van a la mitad, le encaja el aguijón. La rana se sorprende, empieza a hundirse y antes de cerrar los ojos, pregunta ‘por qué lo hiciste, ¡vamos a morir!’. Entonces el escorpión aclara ‘no lo pude evitar, es mi naturaleza’. Así de simple”. Natalia se te queda viendo, “¿qué, eso qué?”. Obvio, no te sorprende su perspicacia. “Sólo es mi naturaleza, no lo puedo evitar”, remachas. “Ay, no te digo, eres un mamón”. Sólo sueltas una mueca. Ella se va indignada. Tú das el último sorbo a la cerveza y te largas sin despedirte de tus amigos, que son unos cretinos aunque no tanto como tú, mi querido Roberto. Estás extraviado. Te sientes fuera de lugar en todos lados. Tu mirada es la prueba de que no te has encontrado. Ojalá que no sea demasiado tarde cuando hagas las paces con todos tus rencores y defectos. Ojalá que un rayo te fulmine y sobrevivas para que logres apreciar las cosas que siempre han valido la pena. Ya quítate esa careta de tipo duro, la pose de escritor maldito; deja a un lado el disfraz de chico rudo. Y entonces dormirás tranquilo, abrazado a una balsa que te orillará a buen puerto. Y serás mejor persona después del naufragio. Y mirarás aquella banca y sonreirás por los gratos recuerdos. Que sólo serán eso: recuerdos.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Las historias de Manual para canallas, Reflexiones, Historias, Cuentos y mas encuentralos en:
Babylonia Forum

miércoles, 8 de julio de 2009

Elecciones 2009 o Jurásico recargado

Jurásico recargado ( La era de los dinosaurios II)






Poca sorpresa realmente para quien a observado la política mexicana ha sido el triunfo mayoritario del PRI en las elecciones del 5 de julio, era lógico, se veía venir, por un lado un PAN que desde el año 2000 con Vicente Fox como presidente, quien se encargó de avergonzar a propios (aunque los panistas no lo reconozcan) y extraños en su triste estilo de hacer política, de encabezar el movimiento que ciudadanos cansados de 70 años de dictadura unipartidista confiaron en el y le dieron su voto, por otro lado el actual presidente Felipe Calderón quien llegó a la presidencia como el dijo "haiga sido como haiga sido" y que toda su gestión gubernamental la ha encauzado en el combate al narcotráfico, sin que realmente se vean resultados que beneficien a la población, por otra parte un PRD secuestrado por una dirigencia totalmente contraria a la ideología que le dio vida y le llevó a ser opción para un gran número de simpatizantes, que defraudados por la forma de hacer política del grupo que actualmente controla ese partido optaron por votar algunos por el PRI por que en su época se estaba menos peor que en la actual o anularon su voto o de plano no acudieron a las urnas casados de no ver algo positivo en los partidos mas grandes que hay en la política mexicana.


El triunfo del PRI no es resultado de un cambio en la forma de hacer política de ese partido o de confianza en sus actuales líderes, es mas bien el que hay gente que dice "antes robaban pero algo repartían, ahora solo roban", es el resultado de ciudadanos que no vieron ningún cambio, ningún avance con gobiernos panistas y la otra opción un partido dirigido por gente empeñada en destruir a su propio partido que agrava la endémica enfermedad de la izquierda mexicana, las pugnas internas por el poder, que en los últimos años se hizo mas marcada al ya no solo pelear por cargos de dirección si no por puestos de elección con sus respectivos salarios de primer mundo, el triunfo del PRI se debe no tanto a que el PRI haya obtenido una cantidad de votos superior a su promedio en las elecciones internas, sino sobre todo a los pésimos gobiernos panistas y a la situación crítica por la que atraviesa el PRD.


Ahora bién no creemos que se de un cambio en beneficio de la población, desde los gobiernos del PRI de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas(sobre todo este) Y Ernesto Zedillo se implantó el modelo económico actual,el neoliberalismo, modelo que es el causante de la actual crisis económica mundial lo cual ha sido aceptado ya por especialistas y gobiernos de países que lo defendieron y promovieron en su momento.


Algunos mexicanos si tienen memoria y recordarán la euforia de los diputados del PRI al aumentar el IVA de 10% al actual 15%, los mexicanos con memoria recuerdan también la desmedida privatización de empresas que se dio durante los últimos sexenios de gobierno del PRI, recuerdan también que en esa época inició el grave deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores, lamentablemente y para fortuna del PRI aparte los errores de PAN y PRD, la mayoría de votantes padece una amnesia endémica producto quizás de una mutación genética causada por el subdesarrollo intelectual provocado por el hambre que sufren amplios sectores de la población.


Hay notas periodísticas que indican que el PRI pagó en algunos municipios $500 por voto, en otros el pago fue de solo $100 (municipios mas pobres) esto es la jurásica manera de actuar de siempre de estos dinosaurios recargados.

No puede haber cambio cuando en la época del gobierno de Carlos Salinas la gente del PAN manifestaba que el PRI gobernaba con los principios del PAN, no puede pensarse en cambios cuando se sabe de la fuerza que tiene Salinas al interior del PRI, no puede pensarse en cambios cuando desde 1982 en México gobierna el PRIAN, así que seguramente los mexicanos estarán igual o peor los próximos años, espero, realmente deseo equivocarme.



Si quieres leer mas de partidos políticos visita:
Babylonia Forum

sábado, 4 de julio de 2009

Neoliberalismo

Neoliberalismo












Teóricamente el neoliberalismo suele defender algunos conceptos filosóficos del viejo liberalismo clásico del siglo XIX como la iniciativa privada o la limitación del crecimiento del Estado, añadiéndole por lo general elementos posteriores como el rol subsidiario del Estado desarrollado por los ordoliberales alemanes (que había puesto en marcha algunas de sus propuestas en el denominado Milagro alemán de posguerra), y en especial el monetarismo de la Escuela de Chicago que, desde mediados de los años 50, se convirtió en crítico opositor de las políticas de intervención económica que se adoptaban en todo el mundo, junto con aportaciones del enfoque macroeconómico keynesiano.
¿Qué es el Neoliberalismo?
Neoliberalismo es uno de los nombres que se usa para describir una ideología económica. También se puede llamar capitalismo corporativo, globalización corporativa, globalización, y hasta la economía suicida.. Esta ideología es la que actualmente domina las políticas de la economía global. Aquí hay una explicación breve de cómo se creó el neoliberalismo, cómo llegó a dominar el mundo económico, cómo el neoliberalismo afecta a los pueblos del mundo, cuáles son las "patas" que sostienen a este monstruo, y finalmente, qué otras formas hay de estructurar las economías.
La historia del neoliberalismo
El neoliberalismo no siempre ha existido. De hecho, es un sistema bastante joven-sólo se convirtió en la ideología económica dominante hace unos veinticinco o treinta años. El sistema anterior, que duró aproximadamente desde finales de los años 1930 hasta finales de los 70, fue formado en gran parte por las ideas del economista inglés John Maynard Keynes, y por su influencia se llama el "Keynesianismo". Sin dejar de ser capitalista, Keynes decía que el Estado debería de tomar un papel activo en el manejo de la economía de su país. En el Keynsianismo, el Estado imponía reglas y supervisaba el mercado para dirigir la economía hacia las prioridades que determinaba. No intentaba suplantar el mercado; más bien lo regulaba. Por ejemplo, los Estados podían requerir que una parte de las ganancias de los inversionistas extranjeros se volvieran a invertir en el país; o imponer aranceles a productos extranjeros para proteger a productores nacionales; o podían intervenir en sus mercados nacionales para promover objetivos públicos. En conclusión: en el Keynesianismo, el mercado estaba subordinado al poder del Estado.
Pero mientras dominaba el Keynsianismo en la economía global, otro economista muy influyente, Milton Friedman, proponía un modelo económico basado en principios prácticamente opuestos a los de Keynes-un modelo que forma la base de lo que ahora se llama el neoliberalismo. Friedman propuso que el Estado no interviniera casi nada en la economía nacional-es decir, que el control de la economía estuviera en manos del capital privado y ya no en manos del Estado. Criticaba los gobiernos nacionales por sus burocracias enormes e ineficientes que impedían el funcionamiento óptimo del mercado. Como asesor a los Presidentes de los EUA Richard Nixon y Ronald Reagan, llegó a tener una influencia decisiva sobre la estructuración de la economía global. Este último, acompañado por su contrapartida Margaret Thatcher, Primera Ministra del Reino Unido, empezó a aplicar las teorías económicas de Friedman a la práctica. Con el objetivo de permitir a las corporaciones e inversionistas operar libremente para maximizar sus ganancias en cualquier parte del mundo, estos dos mandatorios promovieron políticas de comercio libre, desregulación, privatización de empresas públicas, baja inflación, el movimiento libre de capital, y presupuestos equilibrados (se gasta lo que se recauda en impuestos). El neoliberalismo llegó con fuerza a los países del sur con la crisis financiera de 1982 en México, en que ese país declaró a sus acreedores internacionales (incluyendo el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional) que ya no podía pagar sus deudas. (Para más información sobre la evolución de la crisis de la deuda en el Sur, vea La Deuda Externa.) Aprovechándose de la posición vulnerable de muchos países del Sur, el FMI y el Banco Mundial empezaron durante los 80 a obligar a los países pobres a hacer grandes cambios en las estructuras de sus economías. Estos cambios se llaman políticas de ajuste estructural y han traído consecuencias profundamente perjudiciales para millones de personas en los países afectados.
Pólitica, Pensamientos Filosóficos, y mas, encuentralos en:

jueves, 2 de julio de 2009

El diablo anda de incógnito /Alas de utilería / Manual para canallas



El diablo anda de incógnito










Alas de utilería















El diablo anda de incógnito

Esta historia ya la había publicado Roberto G. Castañeda, es normal que a veces a un escritor no le lleguen las musas (o los demonios) para inspirarle, no es para nada raro que ocurra, Babylonia Forum siguiendo la secuencia a partir de que Roberto nos autorizó a reproducirlo publicamos la historia de esta semana para los lectores que no la leyeron antes y agregamos otra que no hemos reproducido por ser anterior a la autorización.

Demian.



“¿Cuánto me das por mi alma, cuánto me das?”, soltó aquel sujeto de buenas a primeras. Lo miré con expresión de qué-le-pasa-a-este-wey. Seguro es una broma. “¿Cuánto me das por mi alma?”, balbuceó ya sin la misma seguridad. “No me jodas el día”, di otra calada a mi cigarrillo
“No te hagas, no te hagas, tienes cara de diablo”, dijo convencido. No manches, estos weyes inventan cada día cosas más extrañas para pedir dinero. “Te vendo mi alma”, insistió. “Tu pinche alma está más desahuciada que una máquina de escribir”, le seguí el juego. Busqué con la mirada alguna cámara escondida, aunque el tipo no parecía disfrazado. Aquellas costras de mugre eran bastante reales y apestaba a madres. Saqué dos varos y se los di. “Mi alma vale mucho más”, protestó. Entonces sacó un trozo de papel de su bolsillo y me lo enseñó. Era un dibujo perturbador. Y sí, allí estaban los trazos de un sujeto parecido a mí. “No te hagas, tienes cara de diablo” y me mostraba aquel retrato siniestro. “Ya llégale, que estoy esperando a alguien”, sentencié con rencor. Se sacó de onda. “Ya sé, ya sé que estás aquí de incógnito”, su garra aprisionó mi brazo. Pinche loco. “Mira, cabroncito, ya estuvo, te estás ganando unos madrazos”, me levanté de aquella banca. Dudó en seguirme, pero fue tras de mí. “¡Es el diablo!”, gritó, “mírenlo, es el diablo”. La gente se volvió para observarme. No pude evitar reírme. Aquel miserable me señalaba. “¡Sólo vean sus ojos, el mal está en su mirada!”, siguió con su desmadre. Preferí ignorarlo. Tomé el celular y le marqué a Fernanda. Venía retrasada, así que cambié el lugar de la cita. “¿Quién grita tanto?”, me preguntó ella. “Un pinche loco que cree que soy el diablo”, le contesté. Ella se carcajeó: “No manches, Roberto, ya te descubrieron”. Reí con ella y luego colgué. Hice señas a un taxi, pero me ignoró. ¿Será porque tengo cara de diablo?


-O-

“Eres un diablillo”, me dijo Fernanda satisfecha, “me encantas”. Desnuda era un delirio. Nunca quiso andar conmigo. Sólo deseaba sexo y consumar sus venganzas. “Mira, a mí me gustan las cosas claras”, me explicó después de la primera noche que pasamos juntos; “me gustas, pero no quiero compromisos”. Estuve de acuerdo. Ya luego me enteré que ella se acostó conmigo porque su novio la engañaba. Me lo dijo una amiga en común. A mí me encantaba Fernanda. Y no era para menos. Era la más guapa de mi generación. Y vaya que había chicas bonitas en la universidad. Yo no era el más listo, pero tampoco el más idiota. Y sin embargo, me enamoré como un imbécil. Cuando le dije a Fernanda que no podría vivir sin ella, me abrazó y soltó las frases más comunes: “Tú y yo no podríamos estar juntos, no funcionaría”. Esa sólo era una de muchas razones. Ella odiaba que yo no tuviera auto. Siempre me decía que era un soñador, que las mujeres no se casan con tipos como yo. Que escribir era un oficio sin beneficio. ¿Dónde había escuchado eso antes? Total, que no quiso ser mi novia y tampoco volvimos a tener sexo. Terminamos la carrera y dejé de verla.


-O-


Fernanda y Leonardo terminaron. Luego, ella se fue a vivir con el hijo de un banquero. Se volvió muy pacheca. Supe que el junior era distribuidor de drogas. Y Fernanda se hundió en una espiral sin fondo. Y el sujeto se cansó de mantener sus vicios. Fer nunca ejerció la carrera. Se dedicó a trabajar como edecán. Dicen que era buena en lo suyo: mucha disposición y cero prejuicios. Algunos amantes y demasiadas escalas en hoteles de paso. Un par de años después coincidimos en una fiesta. Nos saludamos como si nada. Se emborrachó más de la cuenta. Me preguntó que si no traía algo de coca. “¿Tengo cara de dealer?”, fui cruel. “Uy, que pinche genio”, se burló, “¿a poco me odias todavía?”. Ni siquiera me volteé para mirarla. “No puedo odiar algo que he olvidado”, advertí. “Te han sentado bien los años”, intentó coquetear. “Lástima que no puedo decir lo mismo de ti”, no me gusta andar con rodeos. Aquella mujer de ojos enrojecidos no era la misma chica hermosa que conocí. “Ay, que weba, mejor voy a ver quién trae aunque sea un poco de mota”, se ofendió. Estuve un rato más y cuando ya me iba vi a Fernanda besando a un tipo que no era nada atractivo, pero seguro él sí traía algo de coca o tal vez unas tachas. Yo no tenía lo que ella buscaba, pero a mí me bastaba con lo que poseía. Algunos sueños postergados, el corazón en el refrigerador y la poesía de Jaime Sabines, por mencionar algo: “El diablo y yo nos entendemos/ como dos viejos amigos./ A veces se hace mi sombra,/ va a todas partes conmigo./ Se me trepa a la nariz/ y me la muerde/ y la quiebra con sus dientes finos./ Cuando estoy en la ventana/ me dice ¡brinca!/ detrás del oído…/ Nunca se está quieto./ Anda como un maldito,/ como un loco, adivinando/ cosas que no me digo./ Quién sabe qué gotas pone/ en mis ojos, que me miro/ a veces cara de diablo/ cuando estoy distraído./ De vez en cuando me toma/ los dedos mientras escribo”.

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Alas de utilería



“Hace cuanto no haces el amor con una mujer de 19 años”, me dijo aquella chica. De inmediato percibí la cerveza en su aliento. Reí de la manera más estúpida. “No-o-o, nooo te rías, tonto”. Por supuesto, no me sentí ofendido. “Desde que tenía 16 no me acuesto con mujeres menores que yo”, aclaré. “Pues no sabes de lo que te pierdes”, se acercó a mi oído y juro que sentí su lengua húmeda. Un escalofrío recorrió mi cuello y bajó por mi hombro. La miré con malicia. Yo estaba en aquella reunión porque era cumpleaños de uno de mis mejores amigos y no conocía a la mitad de los invitados. “Te he estado observando y parece que no te merece el mundo. Te crees mucho”, indicó la chavita, “pero me gusta tu actitud”. Bebí un trago de mi cuba. “Tú lo has dicho. Es la actitud. Me quiero mucho”, intenté explicar. “¿A poco muy acá?”, preguntó. Volví a reír, consciente de lo que quiere decir “muy acá”. Le invité un cigarrillo, lo tomó, se lo llevó a la boca y me observó como lo haría un demonio con alas de utilería. Le ofrecí la llama del encendedor, tomó mi mano entre las suyas. Me arrojó la primera bocanada de humo, como si aquello fuera sensual. “No vuelvas a hacer eso, es de pésima educación”, le sujeté la mano en que llevaba el tabaco. “Me encantan los caballeros, pero me calientan los chicos malos” y me guiñó un ojo. “No me has dicho tu nombre, guapo”, soltó como en una mala película, igual que haría una mujer manipuladora. Ella me dio el suyo. “Soy Jennifer, pero me puedes decir Jenny, mi amor”, parecía tener prisa por conseguir algo, no me pregunten qué. “Mira, Jennifer, yo no soy tu amor y tampoco podría ser el hombre de tu vida”, aclaré con desgano. “Ashhh, que mamoncito eres, eh, me chocas”, hizo berrinche y se fue con el pretexto de buscar una cerveza, “porque aquí no hay hombres atentos. Es más, dudo que haya hombres”. Pinche loca. Se me acercó Paco y me preguntó que si me gustaba la cuñada de Álvaro. Le dije que dox dox. “No mames, wey, está bien buena”. Luego me pidió que lo acompañara a comprar hielos. “No huyas, no me tengas miedo”, otra vez la voz ebria de Jennifer cuando me dirigía a la puerta. La ignoré. Necesitaba aire fresco.

-O-

En el camino al Oxxo, Paco me puso al tanto. “Esa vieja es una zorrita, dice Álvaro que le encanta el desmadre, así que no te me apendejes, mi Robert” y se carcajeó. En cuanto regresamos a su departamento sentí ganas de estar en el mío. No me agradan las multitudes. Aún así, me serví otro trago. Fui hacia la terraza. Mientras observaba el edificio de enfrente sentí una mano en mi hombro. “Ya me vas a decir por qué eres tan mamón”, me provocó Jennifer. “Llámale como quieras. Yo le digo arrogancia. Es uno de mis defectos”, solté con monotonía. “Ah, sí, ¿y cuáles son los otros?”, se recargó en el barandal. “Sería muy estúpido si te los dijera. Prefiero promover mis virtudes”, dejé en claro. “Déjame adivinar. Eres perfecto en la cama”, intentó reírse a mis costillas. “Lo único que sé es que puedo ser el fogonero de tus noches en vela”, no pretendí que entendiera. “No me digas. Eres igual a todos, igual de presumido”, me harté de sus retos. “Lástima que no puedas comprobarlo, porque no me acuesto con niñas”, la dejé mientras me miraba con odio. Alguien puso una rola que me gustaba, así que saqué a bailar a una de mis amigas, aunque su novio me odiaba. Cuando acabó la canción me fui al baño. Me eché agua en la cara. Me miraba al espejo cuando entró Jennifer. No me extrañó. Me besó con fruición. Me dejé llevar. Una de sus manos bajó a mi entrepierna. Su lengua sabía decir mejores cosas en silencio. “Esta niña puede enseñarte algunos trucos”, advirtió mientras bajaba el zipper de mis jeans con habilidad. Intuí lo que seguía. Estuve a punto de detenerla antes de que se arrodillara, pero alguien tocó la puerta. “Ocupado”, advertí. Me subí el cierre, Jennifer se arregló el cabello. “Quiero irme contigo”, supongo que intuyó que ya quería largarme.

-O-

“Dime que te gusto”, gimió Jennifer, “dime que te gusto”, insistió antes de alcanzar el clímax. “Me encantas”, fue lo que musité. Era hermosa, aunque demasiado joven para mi gusto y tan llena de inseguridades. Hay mujeres que confían demasiado en la pasión y tan poco en el amor. Será porque están tan carentes de afecto que quieren compensarlo con el sexo. “¿Te gusto?”, preguntó Jennifer mientras se pintaba los labios. “Si no me gustaras, no estarías aquí”, aclaré. Volteó a verme. “Ashhh, me chocas. Sólo dime que te gusto”. Okay, okay, “eres hermosa”. Se acercó, me besó, y sus labios volvieron a estremecerme. “Si no tuviera que llegar a mi casa, me quedaba contigo”, sonó a promesa pero a mí me chocan las mujeres que se la pasan prometiendo. “No te preocupes, podré vivir con eso”, la aparté y me vestí para llevarla a su casa. En el camino casi ni hablamos. No le pedí su número de teléfono, aunque ella insistió en que le diera el mío. Antes de bajarse volvió a besarme. “Nunca podrás olvidarme”, sonó convencida, “nos vemos pronto, xoxo”. Su sonrisa me pareció sincera. Pero no creo en quimeras. Subí el volumen al radio. Inmigrantes cantaba eso de “Si hay infierno para mí,/ si hay infierno para vos,/ que nada nos separe por favor…/ Un graffiti en mi interior/ me dice que mañana es hoy”. Nada mal para una noche que prometía muy poco.

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas
Gráfico

Reflexiones, Historias, Cuentos y todas las historias de Manual para canallas encientralas en: