jueves, 28 de enero de 2010

Ángeles sin Valium / Manual para canallas

Ángeles sin Valium





Mi maestra de español nunca me puso un diez pero a mí el ocho o el nueve que me daba de calificación me bastaban, porque yo estaba enamorado de su sonrisa, de sus labios de carmín. En cambio, siempre fui malo para las matemáticas, para la física y la química



Nunca se me han dado los números, ni las fórmulas exactas. De hecho, en mi vida no cuadran las cuentas. Fui regular en la escuela, pero las mejores cosas las he aprendido en la vida. Me he graduado con honores en eso de disfrutar cada momento como si fuera el último de mi existencia. He conocido el desamor, he sabido sufrir, me he doctorado en desengaños, pero aún así soy un hombre de fe. He sido bendecido por los dioses, pese a que no les he rendido tributo, ni les he ofrecido un corazón en sacrificio. Simplemente me han iluminado, me han guiado sin reparos. Sin mayor explicación me han dado señales de su existencia. Un buen día amanezco con el destino a mi favor, pierdo el tiempo y entro a una tienda departamental, curioseo un poco. Todo me parece carísimo y qué bueno que olvidé mi tarjeta de crédito. Llego al departamento de vinos y licores mientras una voz amable suena en los altavoces anunciando la promoción de 12 meses sin intereses en el área de electrónica. Vaya, no estaría mal comprar una pantalla de plasma y regalar mi televisor, pienso mientras busco mi ron favorito. Justo estoy recordando el sabor del Appleton State cuando una ligera descarga eléctrica me recorre la espina dorsal y un aroma delicioso entra por mi nariz. Giro la cabeza a la derecha y observo a la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto: alta, con las curvas ideales y una cabellera oscura como las noches de delirio. Antes de dar la vuelta en el pasillo, ella voltea a mirarme. El destello de su mirada es promesa de alegrías. Wooow, me quedo inmóvil, tratando de descifrar lo que acaba de suceder. Debo estar loco, reflexiono. Dudo en seguir a esa chica y cuando lo hago es demasiado tarde. Voy al fondo del pasillo y la busco con la mirada, pero no la encuentro. Vaya, ni hablar, sigo en lo mío, pero no puedo quitar esa sonrisa estúpida de mi rostro. Entonces me dirijo a la salida, ya nada me importa, sólo llevo en mi mente aquellos ojos que me miraron como si ya me hubieran acariciado antes. Qué lejos estaba de imaginar que no sería la ultima vez que disfrutaría de esa placer que está reservado para esos locos que aún creen que la pasión es como los perfumes caros: mientras más deliciosa, la prefieres a cuentagotas.

-O-


"Hola, ¿cómo estás?", escribí en el messenger. Eréndira respondió que bien, como casi siempre. Y luego me hizo una pregunta que no esperaba: "¿Qué hiciste hoy a mediodía?". Contesté que había ido de compras, pero que no compré nada. "¿Ah, si, y a dónde?", siguió con el interrogatorio. "Al Palacio de Hierro", fue mi contestación. "¡No manches!, ¿estabas en el área
de vinos?", se sorprendió. Mi afirmación acentuó su sorpresa. "Y percibí una sensación extraña", agregué. "¡Eras tú!", exclamó, "¡yo sentí algo parecido!". Ahora el sorprendido era yo. Eso se llama química, reflexioné. Eren y yo nos conocíamos por internet, yo sabía que trabajaba en una agencia de edecanes para marcas de vino, pero nunca nos habíamos visto. No hasta esa mañana. Y de inmediato supe que de pronto los astros se alinean a tu favor. Fue cuando acordamos que teníamos que conocernos, así que quedamos en almorzar juntos. Eren es hermosa como un poema de Mario Benedetti: encierra sencillez, emociones y un cierto toque de espontaneidad que acaba robándote el corazón. Aunque es dueña de un cuerpo contundente, a mí lo que me encantaba era su esencia. "A mí me volvió loco su forma de ser", como cantan Auténticos Decadentes. Bueno, pero a quién engaño. También me fascinaba su 1.80 de estatura y sus piernas largas y esos labios expertos en tatuar caricias tibias sobre la piel. Acostumbrado a las relaciones tormentosas, siempre creí que ya ninguna mujer me dejaría un recuerdo sano. Y, sin embargo, Eren me regaló lo mejor que me ha pasado en años: una relación sin anclas, pero también sin reclamos. Y ninguno acabó hundido en un océano de dudas o rencores. Duramos poco, nunca formalizamos nada, pero fue igual de intenso que una rola de Babasónicos, aunque sin dramas de por medio.

-O-

La primera vez que hicimos el amor me besó de una forma que aún atesoro. Su boca sabía a deseo y también a esa ansiedad que suele encender las hogueras más intensas. Yo me consumí por completo, acaricié su espalda buscando memorizar cada centímetro, besé sus mejillas y sus hombros, me perdí en sus caderas y enloquecí con la aureola de sus senos. Pero lo que más añoro son dos cosas: esa manera tan natural en que se reía con las películas divertidas; y, segundo, aquella descarga eléctrica que me recorría cada que la veía caminar hacia mí. Un buen día dejamos de frecuentarnos, pero seguimos tan amigos como siempre. Ella conoció otros labios, se refugió en otros brazos y me tocó darle ánimos cuando su corazón era lastimado. A mí me hubiera encantado que se enamorara de mí, pero somos tan iguales que siempre fue mejor dejar el corazón a un lado y conformarnos con la pasión. Esa pasión que a veces envenena, que te hace desfallecer, pero que a fin de cuentas nunca te hará daño. Y sí, Eren es un monumento a la pasión. Y sí, siempre la extraño, aunque he entendido que las cosas más excitantes de la vida siempre son las que duran menos. Por eso le escribí estas sencillas líneas que aún no le he dado: "Imagínate, imagíname. Somos tan iguales y tan distantes. Somos imperfectos, volubles, como ángeles sin Valium, cual demonios erizos o muñecos de peluche tuertos de su ojo de botón. Somos tan distantes. Ya no te imagino, pero te percibo: esa rabia, esa fragilidad que se esconde tras tu mirada más estudiada, esas ganas de sexo sin descaro, esos labios que no temen ensuciarse con las palabras, esa sombra que latiguea tus ojos. Te percibo, no te imagino. Te percibo más viva que mucha de la gente que conozco. Y me gusta lo que intuyo: una mujer con ganas de ser mujer de verdad y no una chica que no tiene opinión ni esas cosas que no valen la pena. Te percibo y me gusta. Ya no necesito imaginarte".


Roberto G.Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Reflexiones, Cuentos, Historias, Literatura y todo de Manual para canallas encuentralo AQUI

domingo, 24 de enero de 2010

Para morirse de risa si no fuera penoso observar el nivel político que existe en México, ha llenado espacio en los medios el singular y folclórico personaje llamado Rafael Acosta alias "Juanito".
Se podría decir que en efecto fue un títere de López Obrador para enfrentar imposiciones de las autoridades federales, llamase IFE o TRIFE, sorprende la falta de astucia de AMLO ya que a este personaje se le observan a simple vista los graves problemas que tiene, la incongruencia de sus manifestaciones verbales, cualquiera que lo observe puede notar a la típica persona que ha sido mermada en sus capacidades por el exceso en el consumo de bebidas etílicas o drogas, fue un error grave para AMLO recurrir a alguien como Rafael Acosta alias "Juanito" para demostrar la fuerza que tiene en algunos sectores de la población.
En la mente del personaje en cuestión algo ocurrió que le hizo dejar de ser títere y trocar su papel a bufón, si, ahora pasó de ser el títere de una persona como lo señalan algunos medios para convertirse en el bufón de un grupo encabezado por Televisa y el Partido de Acción Nacional (PAN) principalmente, el PAN velada o abiertamente a apoyado a Rafael Acosta alias "Juanito" y Televisa ha dado espacio en noticieros y programas de variedad a esta persona utilizándolo como bufón (aparte de los que ya tiene la propia empresa televisora) para diversión de sus conductores y parte del público que encuentra divertida ver a esta clase de "políticos". Pobre nivel político de México, ¿los pueblos tienen los gobiernos (políticos) que se merecen?.

Un títere puede provocar risa, llanto o reflexión según el titiritero que lo maneje, un bufón solo sirve como diversión para los amos que lo poseen y Rafael Acosta alias "Juanito" opto por dejar de ser títere para convertirse en bufón.

De títere a bufón


Para morirse de risa si no fuera penoso observar el nivel político que existe en México, ha llenado espacio en los medios el singular y folclórico personaje llamado Rafael Acosta alias "Juanito".

Se podría decir que en efecto fue un títere de López Obrador para enfrentar imposiciones de las autoridades federales, llamase IFE o TRIFE, sorprende la falta de astucia de AMLO ya que a este personaje se le observan a simple vista los graves problemas que tiene, la incongruencia de sus manifestaciones verbales, cualquiera que lo observe puede notar a la típica persona que ha sido mermada en sus capacidades por el exceso en el consumo de bebidas etílicas o drogas, fue un error grave para AMLO recurrir a alguien como Rafael Acosta alias "Juanito" para demostrar la fuerza que tiene en algunos sectores de la población.

En la mente del personaje en cuestión algo ocurrió que le hizo dejar de ser títere y trocar su papel a bufón, si, ahora pasó de ser el títere de una persona como lo señalan algunos medios para convertirse en el bufón de un grupo encabezado por Televisa y el Partido de Acción Nacional (PAN) principalmente, el PAN velada o abiertamente a apoyado a Rafael Acosta alias "Juanito" y Televisa ha dado espacio en noticieros y programas de variedad a esta persona utilizándolo como bufón (aparte de los que ya tiene la propia empresa televisora) para diversión de sus conductores y parte del público que encuentra divertida ver a esta clase de "políticos". Pobre nivel político de México, ¿los pueblos tienen los gobiernos (políticos) que se merecen?.

Un títere puede provocar risa, llanto o reflexión según el titiritero que lo maneje, un bufon solo sirve como diversión para los amos que lo poseen y Rafael Acosta alias "Juanito" opto por dejar de ser títere para convertirse en bufón.


Refleiones, Política, Historias y mucho mas encuentralos AQUI

Manual para canallas / Voy a pedirte que no me nombres

Voy a pedirte que no me nombres








A Dalia le gustaba mi desenfado. "Hola, ¿sabes que te quiero mucho? Ojalá nunca pierdas tu sentido del humor, porque eres genial", me mandó un mensaje de texto. No voy a negar que me halagó. "Aunque quiera, no puedo renunciar a lo que soy. Yo también te quiero y te extraño", contesté por la misma vía.


Días después sonó mi celular. Número desconocido. "Hola, ¿cómo estás?", la voz de Dalia me sorprendió. "Bien, bien", soné estúpidamente confundido. "Sí, soy yo, Dalia", se burló antes de aclarar que me marcó "del número de una amiga porque ya no tengo crédito". Ah, que bien, bueno, algo por el estilo respondí. "Oye, estamos echando chelas en Los Canallas", indicó, "lánzate, ¿no?" Yo estaba ocupado. "Mmm, no lo sé, es que sigo trabajando", pretexté. "Ay, no seas sangrón. Bueno, nosotras vamos para largo. Ojalá te animes" y se despidió. Ya tenía rato que habíamos tronado, pero aún recordaba su forma de abrazarme después de hacer el amor.


Bueno, eso de hacer el amor es un decir porque nos impulsaba la lujuria. Y sus senos me enloquecían. Y su lengua en mi entrepierna. Sus labios húmedos me provocaban delirios, aun en sueños. Había algo delirante en su manera de gemir. "Te amo, te amo" murmuraba después de todo. Y yo solía decir, de vez en cuando, "entonces ya somos dos" y hacía una pausa, "porque yo también me amo". Era un viejo chiste pero ella reía: "Eres un bobo".




-O-



Llegué a Los Canallas con una expresión de duda. Una vieja algo ebria me confundió con alguien: "Estamos al fondo, bue... bueno, allí está Melanie". La observé con desdén. "¿Melanie?, ¿en que teibol trabaja?", solté sin tacto. Hizo una mueca ridícula. "¿Eh?, ¿qué dijiste?", me llegó el olor a cerveza. "Qué las únicas Melanies que conozco son furcias", obvio, la vieja reprobó en castellano elemental. "¿Furcias?, ¿qué, eso qué?" trató de sacar un cigarro de la cajetilla pero se le escabulló. "No importa, allí está Melanie" y señaló al fondo. Yo visualicé a Dalia, de espaldas. Me paré frente a la amiga y extendí la mano: "Me permites esta pieza". Sonaba algo de Moby, creo.


La tipa pensó que estaba frente a un idiota. Y no andaba tan errada. Así que me ignoró con un aire de suficiencia. Dalia reaccionó y fingió sorpresa: "¡Holaaa!, qué haces por aquí". La fulminé con los ojos. "Vine a certificar que no sirvan alcohol adulterado", le guiñé un ojo y añadí "porque me conseguí un trabajo redituable, en el que puedo extorsionar a medio mundo". Ella se paró y me abrazó como si yo fuera a pagar la cuenta. Restregó sus senos en mi pecho y me besó en el oído. "Bobo, eres un bobo", eso me sonó familiar. Dalia me presentó como "el único hombre al que le he rogado". ¿Cuándo? Pinches viejas, cuando beben creen que todo lo que piensan es algo que han concretado. Me senté y la amiga cambió de actitud. "¿Así que tú eres Roberto?", su mirada brilló. No sé que le habrían contado de mí, pero supuse que era algo a mi favor. "Pero no soy el mismo Roberto de antes", advertí, "ahora soy peor". Se carcajeó y de pronto miró a mis espaldas. Era la vieja con la que me encontré a la entrada. "Melanie te anda buscando", me advirtió. La contrariedad duró unos segundos, busqué en mi bolsillo: "Dale mi tarjeta y dile que me llame en horas hábiles". La tomó y dijo una estupidez: "¿Y para qué quieres que se la dé?". Vale madres. "Para que al menos sepa ni nombre, mujer", expuse. En ese momento llegó un tipo y la jaló como si ella estuviera coqueteando conmigo. Le arrebató mi tarjeta y la rompió. Total, tengo muchas.




-O-



Dalia y su amiga estaban divertidísimas. "Mira nada más", Dalia sacó su malicia, "apenas te vas sentando y ya tienes candidatas". La ignoré y llamé al mesero. Ron con coca. "Vaya, cambiaste de look", Dalia estiró el brazo y me acarició el cabello. "Tanto que te rogué que te lo dejaras crecer y nunca me hiciste caso", se quejó. Le guiñé un ojo. "El amor es una revolución", inventé.


"¡Naaaaa!", exclamó, "tú no eres de los que se enamoran". Mmta. Bien que me conoce. "Te ves muy bien", reconoció Dalia. "Me siento muy bien", fue mi réplica. Y que regresa la ebria de antes con otra chava: "Oye, te traje a Melanie" y me presentó a una güera de peróxido. "Hola", saludé, "yo soy Roberto y no el sujeto que tu amiga cree que soy". Estaba en lo cierto. "Creo que mi amiga ya está borracha, así que discúlpanos", parecía apenada. ¡Mi vida! "No te preocupes, no hay problema, nosotros también beberemos más de la cuenta" y le mostré mi sonrisa más pícara. Melanie jaló a su amiga y me hizo adiós con un ademán. Dalia se frikeó. "Pinche Roberto, no te pases, vienes con nosotras, deja de coquetear". Ah, chingá. "Dalia, por favor", clavé mis ojos en los suyos, "no me jodas, que ya no somos nada. Y no llegamos juntos, yo llegué por mi cuenta".


Me odió como antes. "Ay, bueno, entonces no te sorprenda que me vaya con el guapo de esa mesa" y lo señaló. "Por mí puedes acostarte con quien quieras y hasta completar un trío con tu amiga", hice una pausa, "pero asegúrate de que él use condón. No querrás tener una versión en miniatura de un idiota completo". A mí me daba lo mismo, sólo molestaba. Y se indignó: "¡Eres un idiota! ¿Por qué viniste?". ¿Porque es uno mis bares favoritos?, ¿porque casi me suplicaste?, ¿Porque prefiero estar aquí que viendo al presidente dar mensajes insípidos en la tele?, ¿porque Melanie no tarda en irse conmigo? Al final me largué solo, pero mientras caminaba por la calle de Regina tarareaba algo de Andrés Calamaro: "Ahora igual que antes/ puedes para siempre/ odiarme por un rato más./ Puedes olvidarme para toda la vida,/ olvidar que también hubo alegrías;/ pero si prefieres quedarte con años que olvidaste,/ entonces, voy a pedirte no me nombres,/ para siempre, no me nombres".

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

 Reflexiones, mas de Manual para canallas, Historias y mucho mas encuentralos AQUI

jueves, 14 de enero de 2010

Manual para canallas / Fuera del área de servicio


Fuera del área de servicio








Shantal lo intentó por cuarta ocasión. La respuesta la decepcionó de nueva cuenta: "El número que usted marcó no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio". Ella buscaba una señal, un símbolo de tranquilidad

En automático pensó lo peor. Seguro que Alan está con su ex mujer, con la muy..., con la idiota que nunca se dio por vencida, con la estúpida que interrumpía a medianoche, a las dos de la madrugada para hacer preguntas obvias: "¡Hola!, ¿estás ocupado?". En cuanto escuchaba la respuesta titubeante, "emm, sí, un poco", la ignoraba. "Ay, bueno, es que, mmm, cómo te digo, estoy con unas amigas y justo estábamos escuchando una canción que me recuerda a ti". Idiota, sí, idiota, eso reflejaba el gesto de enfado de Shantal.
Y el tonto de Alan no tenía las agallas para colgar, mucho menos para mandarla al carajo. "Sí, ya sé, era Manan", dice con enojo Shantal, "pero ¿por qué no la mandas a la chingada?". Alan sólo se encoge de hombros. Maldita sea, maldita sea, quién le manda andar con un estúpido que tiene un hijo con otra. Y así será forever. Y no habrá un refugio que salve a Shantal de las estupideces, de las llamadas a deshora, de los pretextos tontos, de los argumentos comunes del tipo "es que el niño tiene fiebre y no sé qué hacer".
Y cada vez, como siempre, Alan sólo alzará los hombros en actitud de "es-que-yo-no-tengo-la-cul-pa". Y Shantal se encerrará en el baño durante media hora, angustiada por cosas que no alcanza a comprender, temerosa de que cuando ella no esté la otra sonría después de hacer el amor con ese tonto que no ha podido dinamitar el pasado de una mujer de caderas anchas, cintura delgada y prejuicios aún más breves. La poesía no cabe, todos lo sabemos, pero hay dardos que son certeros: "Mientras tú te desnudas con pausa a su lado/habrá otra que vuele vertiginosa al ritmo de los orgasmos/ Yo no lo sé con certeza, no me atrevería a jurarlo/ Y sin embargo, creo que su corazón está atado/ que su deseo está endeudado con otras caricias y otros labios". Claro, es un poema desgraciado, como desdichadas son las dudas de una chava que cada que se mira al espejo encuentra una mirada triste y un cuerpo que ha dejado de ser deseado.

-O-


El celular suena una, dos, tres veces, hasta que Nayeli contesta de la manera más impersonal: "¿Qué pasó?". Boligo titubea y pregunta "¿qué pasó? No ha pasado nada. Quedaste de llamarme". Del otro lado de la bocina se oye una exhalación y Naye revira, "¿yo? Pensé que tú quedaste en llamarme". Boligo en realidad se llama Rodrigo pero le apodan Boligo desde chavito porque así respondía cuando le preguntaban su nombre: "¿Cómo te llamas, nene?", cuestionaban. Y el contestaba "Boligo". Y en su cuadra y en la playera del Atlético Pambolero así es conocido: Boligo. Pues El Boligoma aclara que no quedó de llamar él y llegan las interrogantes habituales-. "¿Qué haces?, ¿dónde estás?". La chica responde con desenfado que "aquí, como dice mi madre, deteniéndole el cigarro a un amigo" y suelta la bocanada. Rodrigo, bueno, El Boligo, siente enojo y no puede evitar una punzada de celos "ah, sí, y cuál amigo". La chava se ríe con cinismo "ay, pues con un amigo, qué importa, ¿qué no puedo tener amigos?".
Chingada madre. Rodrigo quisiera teletransportarse o mandar un holograma en su representación para comprobar que ella no está mintiendo. "Bueno, al rato te hablo, porque tengo que ir a buscar a la maestra Emilia", argumenta Nayeli y apenas oye el "ok" cuando ya está colgando. Rodrigo está atado al trabajo y no puede escaparse. En cuanto cierra el celular, ella le guiña un ojo a Pepe, quien a su vez se carcajea y le extiende los nudillos de la mano derecha en señal de chócalas. Y Nayeli también ríe, consciente del descaro y se acurruca en el pecho desnudo de su "amigo". El engaño les parece divertido. Y mientras Rodrigo ajusta las cuentas de la empresa y calcula los impuestos a pagar, esa mujer apaga el celular y se dispone a cabalgar en busca de otro orgasmo. Pepe la penetra, hace una pausa y pregunta "¿quién coge más rico?". Naye se cimbra mientras responde "tú, tú, papi, claro que tú". Pepe intensifica el vaivén: "No te escuché, ¿quién dijiste, quién?". Ella se revuelve de placer y gime en vez de responder. Afuera del hotel empieza a oscurecer. Y una patrulla hace sonar la sirena mientras va en busca de alguien a quien estafar. Y en la radio de pared suena una balada que habla de lo doloroso que es el desamor. Y más tarde un novio desconfiado marcará a un celular y la voz en el contestador le dirá que deje su mensaje para una mejor ocasión. Desde la computadora de aquella oficina gélida, tan impersonal, la voz de Sabina entonará aquel gancho al hígado que duele mientras dicta: "A este ruido tan huérfano de padre/ no voy a permitirle que taladre/ a un corazón podrido de latir/ Este pez ya no muere por tu boca/ este loco se va con otra Joca/ estos ojos no lloran más por ti".

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Las Historias de Manual para canallas, Reflexiones, Cuentos y mas encuentralo AQUI

sábado, 9 de enero de 2010

El matrimonio entre personas del mismo sexo / Excesos y doble moral


El matrimonio entre personas del mismo sexo

Excesos y doble moral







Se ha venido dando en México, particularmente en el Distrito Federal, una fuerte polémica por la aprobación de reformas al código civil a fin de legalizar la unión en matrimonio de parejas del mismo sexo. En México, El 9 de noviembre de 2006 fue aprobada por la Asamblea Legislativa (Congreso local) del Distrito Federal la Ley de Sociedades de Convivencia, que permite el reconocimiento legal de las uniones civiles entre homosexuales en la Ciudad de México; también se aprobaron medidas similares en el Congreso del estado de Coahuila, México reconoció la unión de personas del mismo sexo llamándolo Pacto Civil de Solidaridad.
El 21 de diciembre de 2009, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó por mayoría de 39 votos a favor, el establecimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo, incluyendo su derecho a la adopción, lo que convierte a la Ciudad de México en la única entidad de ese país y la primera de América Latina que aprueba este tipo de uniones.

Por una parte quienes defienden los derechos de los homosexuales y lesbianas tienen razón en cuanto a que todo ser humano debe ser libre de vivir su sexualidad y legalizarla con los derechos y deberes correspondientes tal y como en el matrimonio entre heterosexuales, tienen razón en cuanto a ser libres de contraer matrimonio si ese es su deseo pero la medida de permitir la adopción cae en el exceso, me explico,

Aún en países considerados de primer mundo la sociedad no esta educada para tales situaciones, Países como Dinamarca, Países Bajos, Suecia o Noruega en los que la aceptación rebasa el 70% en relación al matrimonio, en cuanto al punto de la adopción no llegan a una aprobación del 50%, por tanto imaginemos el tipo de vida que esperaría a un menor adoptado por una pareja del mismo sexo en un país menos abierto, menos educado para este tipo de situaciones, por una parte los derechos de las parejas del mismo sexo serían respetados totalmente pero se dañarían los derechos de los menores a una vida tranquila y feliz al ser víctimas de rechazo desde su infancia y recordemos que los derechos de todo ser humano terminan justo donde inician los derechos de los demás entonces respetemos por una parte los derechos en cuanto a las preferencias de cada individuo pero sin lastimar los derechos de los mas desprotegidos, si en el futuro la sociedad estuviera capacitada y suficientemente educada posiblemente fuera mas sana una adopción que ver niños en situación de calle, pero considerando los niveles de la actualidad es mejor no caer en excesos.

La otra parte de la polémica es defendida por el conservador partido en el gobierno federal (PAN) y la Iglesia católica principalmente, pero en el caso de la Iglesia con la doble moral que le caracteriza, por un lado se escandaliza de el matrimonio entre gente del mismo sexo y ataca a homosexuales y lesbianas así como a quienes defienden sus derechos pero callan ante las denuncias de pederastia de que han sido señalados sus integrantes, callan también respecto de sacerdotes que violan sus leyes respecto del celibato llevando una doble vida, aplicando sermones desde el púlpito pero haciendo vida marital al quitarse la sotana y permiten por intereses político-económicos la violación de sus evangelios: "Lo que Dios unió no lo separe el hombre" En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: ¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo? Él les respondió: ¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Mateo 19, 3-12.
¿Por que la Iglesia Católica en México y su cardenal Norberto no ha criticado los divorcios de Vicente Fox y Martha Sahagún o de la pareja de Enrique Peña Angélica Rivera avalados por El Vaticano? ¿tiene validez la crítica de gente o instituciones que actúa con doble moral?.


El matrimonio entre personas del mismo sexo se ha establecido legalmente en varios países mediante la extensión de la institución ya existente del matrimonio a aquellos formados por personas del mismo sexo, manteniendo la naturaleza, los requisitos y los efectos que el ordenamiento jurídico venía reconociendo previamente a los matrimonios.

En la Europa clásica existen diversos antecedentes históricos de matrimonios entre personas del mismo sexo. Algunas de las antiguas sociedades griegas y romanas toleraban, e incluso celebraban las relaciones entre personas del mismo sexo, como ejemplo está la unión del Emperador Adriano con Antinoo o dos uniones del Emperador Nerón, o la unión del Emperador Heliogábalo. El código teodosiano del año 342 también hacia referencias al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Es partir del siglo XX, y especialmente tras la revolución sexual que la clásica definición de matrimonio empezó a ser interpretada por algunos grupos sociales en sentido laico: como la suscripción a un contrato jurídico representante de la relación y convivencia de pareja, basada en el afecto y un proyecto de vida en común, cuando la pareja desea comunicar formalmente sus preferencias ante el resto de los miembros de su comunidad, adquiriendo los derechos y deberes pertinentes a la formulación jurídica vigente. Bajo esa reconceptualización del matrimonio, la idea de la unión homosexual estable encaja en la definición del siglo XX en la cual los dos contratantes tienen iguales derechos y deberes.

La union en matrimonio entre personas del mismo sexo otorga a los cónyuges, y a las familias que éstos forman, la igualdad plena de derechos y obligaciones a las que emanan del matrimonio convencional o entre personas de distinto sexo, con el objeto de permitir la constitución de uniones y familias homoparentales estables, y de eliminar toda forma de discriminación y prejuicio hacia los homosexuales.

Actualmente el debate sobre la legalidad y los alcances del matrimonio entre personas del mismo sexo es polémico en el mundo.

Quienes se manifiestan por la igualdad plena y con todos sus efectos del estatus de la pareja formada por dos mujeres o dos hombres al de la pareja formada por un hombre y una mujer, se basan en las características comunes entre ambas, entre las que destacan, la convivencia y el afecto entre las partes; la existencia de un proyecto de vida en común; el deseo de la pareja de formalizar su estatus jurídico y hacerlo público al resto de la sociedad; y la importancia de proteger a cada miembro de la pareja en caso de separación o en caso de disolución del matrimonio por divorcio o muerte.

Sus detractores, en tanto, se basan en las diferencias entre ambas parejas, entre las que señalan la imposibilidad biológica de que ambos cónyuges tengan una descendencia biológica común.

Grupos liberales que apoyan el matrimonio del mismo sexo, sin embargo, impugnan dichas críticas, al tiempo que sostienen que no existen razones suficientes que justifiquen privar de la protección que brindan el sistema jurídico o el aparato estatal, a los matrimonios entre personas del mismo sexo, sin incurrir en una forma de discriminación; esto es diferenciación injustificada. Éstos grupos rechazan el argumento semántico —por su circularidad o tautología—, el argumento procreativo —por su parcialidad, ya que las leyes que prohíben el matrimonio entre personas del mismo sexo no prohíben el matrimonio entre ancianos o personas estériles— y el argumento tradicionalista —por su desconexión con los principios sociales y éticos admitidos—, e indican que la reforma sobre el matrimonio para incluir los derechos de los homosexuales es una cuestión de igualdad ante la ley, aunque esto no se contempla así en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Una considerable parte de la sociedad occidental opina que es necesario que se permita casar a los gays y lesbianas, de modo que tengan los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

Los opositores a la reforma del Código Civil (en el caso de México la Iglesia y el (PAN) Partido de Acción Nacional) opinan que la unión de un hombre y de una mujer es la única definición de matrimonio, en tanto que es la base para la procreación. Arguyen que esta definición ha existido por milenios y corresponde a su esencia objetiva, distinguiéndola del resto de pactos de protección mutua con carácter indefinido. Alegan que alterar los fundamentos del matrimonio basándose en casos límites equivale a convertir la excepción a la regla; mientras que equiparar uniones heterosexuales y uniones homosexuales en cuanto a su fundamento sentimental y amoroso permitiría luego extender la institucionalización estatal del matrimonio a cualquier tipo de amistad.



Países en los que esta permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo

Países Bajos (desde 2001)
Bélgica (desde 2003)
España (desde 2005)
Canadá (desde 2005)
Sudáfrica (desde 2006)
Noruega (desde 2009)
Suecia (desde 2009)
Portugal ( en vigor desde 2010)

Paises con legalización parcial:

Estados Unidos:
Massachusetts (desde 2004)
Connecticut (desde 2008)
Iowa (desde 2009)
Vermont (desde 2009)
New Hampshire (en vigor desde 2010)
Washington DC (en vigor desde enero de 2010)

Una Entidad Federativa de México:
México, D. F. (en vigor desde marzo 2010)


Reflexiones, Literatura, Historias y mas encuentralas AQUI

jueves, 7 de enero de 2010

Bunkers a prueba de imbéciles / Manual para canallas


Bunkers a prueba de imbéciles







El balón pegó en el poste y picó dentro de la portería. La grada gritó el gol. El silbante fue el único que no lo vio. Desde la banca le grité que se moviera, que recorriera la diagonal: “Córrele tantito, árbitro. Has de cuenta que te pagan”. Aunque era obvio que cobraba por ser juez


El Pato se ofendió y se acercó para darme su argumento: “No fue gol”. Le dije que sí había sido, pero que desde la media cancha no lo iba a ver nunca. Yo sabía que si lo hubiera anotado el otro equipo sí lo hubiera dado por bueno. En la liga 11 de septiembre favorecen al Asturias, eso no es un secreto. Y lo comprobamos una semana antes. Los Bunkers habían ganado la semifinal al Asturias por 7-5, pero el entrenador protestó la derrota al final del juego, alegando que había cachirules. No supieron perder. El reglamento dice que sólo se puede protestar antes del juego, no después. Sin embargo, el delegado de la liga hizo perdediza la cédula y no dio por válido el resultado. Y eso que se les demostró que no había ninguna irregularidad. Así que se repitió la semifinal. Walter Saavedra tiene mucha razón en su oda al pambol: “Cómo vas a saber lo que es el arte/ si nunca, pero nunca intentaste una rabona./ Cómo vas a saber lo que es la injusticia/ si nunca te sacó tarjeta roja un silbante localista.”. Los Bunkers fueron la revelación de la temporada y llegaron a la final, pero con artimañas los hicieron jugar de nueva cuenta la semifinal. Y en la repetición perdieron 4-3. Las lágrimas de los chavos denotaban impotencia. Mis hijos estaban devastados. “Levanten la cara, ustedes son mejores, ya lo demostraron”, fue lo único que atiné a decirles.


-O-



Camino a la salida, tras quedar fuera de la final, mi hijo Dante aún lloraba. Nos encontramos con el entrenador del Asturias y le hice una aclaración: “Mira, este es un juego de niños y así como lo disfrutan y lo sufren en la cancha es como debería quedarse”. Ni siquiera se atrevió a mirarme a la cara, sólo respondió “sí, señor”. Yo continué: “Basta ver sus lágrimas para darse cuenta de que tienen más corazón y dignidad que tú”. Agachó la cabeza y agregó “sí, señor”. Y entonces animé a mi hijo: “No estés triste, tú eres más grande que un partido de futbol, más hombre que un entrenador que no sabe perder por la buena”. Y nos alejamos. Mientras llegábamos a casa le di un par de lecciones: “Así es como se puede abofetear a un imbécil, sin tocarlo y sin decirle ‘pendejo’ aunque lo sea”. Dante asintió. Yo proseguí: “Lo ves, la honestidad siempre te dará fuerza para caminar con la cara en alto”. Mi hijo sonrió y el brillo en sus ojos me indicó que había hecho lo correcto. Los Bunkers merecían estar en la final, eso nadie se los puede quitar. Sin embargo, en esa liga no hay sitio para la justicia. Yo pude haber mandado a un inspector de la Femexfut a que clausurara la liga, porque tengo los contactos necesarios. Sin embargo, como dije antes, el futbol infantil es eso, un juego de niños. Y tampoco iba a quitarle la felicidad a decenas de chavitos que cada ocho días derrochan entusiasmo en esa canchita. Además, Los Bunkers hacen honor a su nombre: son más que un equipo, son un refugio a prueba de todo, de trampas, a prueba de imbéciles. Y mis hijos, además, son mi refugio en época de bombardeos emocionales. Yo con verlos jugar, aunque sea cinco minutos, me siento en equilibrio.


-O-


El partido por el tercer lugar fue angustiante. En la tribuna de nuestro lado todos coreaban “¡Bunkers, Bunkers, Bunkers!”. Cuando cayó el 0-2, un jugador de los Traviesos se paseó frente a nosotros y nos hizo “shhhh” con el dedo índice sobre la boca. Pinche Bola, se pasó de lanza. Ni modo, a apechugar. Pero Dante marcó dos goles seguidos. Con el 2-2 Los Bunkers aprovecharon el momento anímico. Richard se lució en la portería, custodiado por el talento de Luis, la fortaleza de Toño y la seguridad de Rafa. Mientras que Castroman, Pepe y el Chocorrol le ponían creatividad. Arriba, Héctor aportó su cuota de goles para encaminar la victoria. Alberto, el técnico, hizo los ajustes precisos. Entonces entró de cambio Aldo, mi otro pequeño, para demostrarme que tiene una derecha educada. Y los chavos sudaron hasta el silbatazo final para decretar el tercer lugar con un contundente 5-2. Cuando les entregaron su trofeo se disipó la tristeza y celebraron como si hubieran sido campeones. La alegría de todos, junto con Rorro, Muñoz, Chiquilín y Mosco se convirtió en un coro cuando les dije que ese trofeo era más valioso porque lo ganaron sin trampas. “¡De primera, de primera, de primera!”, cantaban mientras levantaban su galardón. Entonces les tomé una foto para inmortalizar ese momento que nunca olvidarán. Y Los Bunkers me dejaron en claro que tienen alma y corazón de triunfadores. Los loosers… ésos son aparte, ésos no saben perder en la cancha y prefieren ganar en la mesa. Bien lo describe un poema del español Gabriel Celaya: “Y las patadas, y un árbitro comprado./ Todos lo recordamos y quizá más que tú, lo recuerdo yo,/ porque estaba allí, porque vi lo que vi,/ lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre recordamos/: ganamos. En buena ley, ganamos/ y hay algo que no cambian los falsos resultados”. Yo por algunos momentos me sentí un niño, igual que ellos, admirando ese trofeo que me hizo evocar mis días como jugador en ligas pequeñas.

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Las historias de Manual para canallas, reflexiones y mas AQUI

viernes, 1 de enero de 2010

Pequeños actos de escapismo / Manual para canallas

Pequeños actos de escapismo







Mi hermano lloraba frente a la ventana. Yo me asomé para observar el motivo de sus lágrimas. Mi padre discutía con mi madre entre manoteos y dramas. Era víspera de año nuevo, pero nuestro raquítico árbol de Navidad no resguardaba regalos ni tenía luces que encandilaban a la felicidad


El Puskas, que era un perro pulguiento, dormitaba debajo de la mesa. Mi jefa entró y azotó la puerta, luego se encerró en el baño y sus sollozos nos cimbraron para siempre. La última imagen que tengo de Antonio es esa ligera pausa, como en cámara lenta, que hizo para encender un cigarrillo antes de dar la vuelta en la esquina sin molestarse en mirar atrás. Yo no hice gran cosa. Sólo me senté y permanecí contrariado. No abracé a mi hermano, no le pregunté a mi madre si estaba bien, como tampoco acaricié al perro. Me quedé inmóvil. Mi hermano seguía llorando y los mocos se le escurrían hasta la boca. A mis siete años el mundo me abofeteaba de una manera insana. Entonces entró corriendo mi hermana, emocionada, pidiendo que fuéramos con ella a ver aquel "circo que está desfilando". Corrimos a la avenida. Y tres payasos hacían malabares. Y un león de segunda mano bostezaba dentro de una jaula que le quedaba chica. Y un elefante nos parecía un espectáculo majestuoso. Y una amazona de peinado rebuscado y botas blancas me sonrió desde aquel caballo amaestrado. Yo hubiera querido que bajara de allí, que me tendiera la mano y que me alejara para siempre de aquellas calles grises, de esa vecindad astrosa, de la miserable existencia que me heredó mi padre. "¡Miiiira, un changuiiiito!", la sorpresa de mi carnalito me devolvió a la realidad. Y el chimpancé hacía gestos simpáticos, que alegraban a mis hermanos. Claudio recuperó la sonrisa. Nadia aplaudía. Yo dije adiós con la mano a la pequeña caravana. "Niños y niñas, los esperamos; traigan a sus papas", era la frase más recurrente por el altavoz. Algunos chavitos corrieron tras ellos. Tomé de la mano a mi hermana y ella agarró a mi carnal Regresamos a casa. El Puskas corrió a nuestro encuentro, moviendo la cola. Mi madre estaba tirada en la cama, inmóvil, y su mirada me pareció el presagio de una tristeza que nunca sanaría por completo. Entonces se me ocurrió la mejor idea del mundo para alguien que acababa de entrar a la primaria: Ya sé qué le voy a pedir a los Reyes Magos. ¡Un changuito! Y así lo puse en mi carta: "Queridos Reyes Magos. Quiero que me traigan un changuito como el del circo, porque es muy divertido y hará reír siempre a mis hermanos". Mi hermana Silvia despertó y comenzó a chillar. "Dale la mamila a tu hermana", mi madre ordenó a Nadia, que fue a la cocina y regresó con el biberón. Por las noches mi madre sollozaba y yo tardaba en conciliar el sueño. Llegó el seis de enero y junto a mi zapato sólo había una pelota de plástico que a mí me pareció espantosa. Busqué con la mirada y supe de inmediato que los Reyes Magos me habían fallado. No habría ningún changuito que bailaría para nosotros. Y la alegría sería material escaso de por vida. Siempre que despido al año viejo, rodeado de mi familia, recuerdo aquella escena en que mis camalitos reían y aplaudían al paso de aquel circo memorable. Mucho tiempo soñé con volverme mago, pero el escapismo siempre ha sido un oficio solitario. Y no, yo no puedo, no, abandonar a mis hermanos. Aunque me he vuelto experto en pequeños actos de ilusionismo: cada historia, cada recuerdo, es una forma de desaparecer la tristeza. No hay conejos en la chistera, ni mascadas voladoras, pero sí sobran motivos para celebrar que los Dioses han sido espléndidos conmigo. Aunque este pinche año haya sido un viaje cuesta abajo. Aunque haya visitado algunos infiernos y me costara reunir los pedazos de mi alma fragmentada. Siempre habrá una mirada cálida, infinidad de abrazos, la bendición de mi madre, la sonrisa de mis hijos, el afecto de mis hermanos, las caricias de una mujer buena, esperando a que yo sane por completo. Y cada vez falta menos. Aunque el 2010 prometa incertidumbre, no haré recuento de deseos; haré una lista de compromisos. Y entonaré una rolita de Bunbury: "Me gustaría poder girar como un carrusel/ seguir la corriente y cruzar el puente/ de la incomunicación y saludar desde el balcón/ sonriendo como los artistas en las revistas del corazón/ Me gustaría celebrar y brindar por la Navidad/ vacaciones en familia y prepararles la comida/ una barbacoa al sol y tarde de televisión/ Pero ese no es mi estilo y es tarde ya para cambiar y…./ Me gustaría continuar una saga milenaria/ pero formo parte de una generación espontánea/ que se defiende mejor en el cara a cara/ en el cuerpo a cuerpo y tiempo al tiempo".

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico