jueves, 18 de marzo de 2010

No siempre fui tan feo / Manual para canallas

No siempre fui tan feo








Berenice me citó en un café. Tenía al menos un par de meses que no sabía de ella, así que me sorprendió verla tan demacrada. Parecía su hermana mayor. En cuanto la observé supe que algo andaba mal. Otra vez. Frente a una taza de capuchino expuso su dolor
El patán de su novio la botó cuando se cansó de acostarse con ella, aunque su historia tenía que ver con “cambió mucho, dejó de tener detalles conmigo”. Eso ya lo había escuchado antes, hasta de mis hermanas. Luego, Bere siguió con los lamentos. “Ay, es que era tan bromista, siempre me hacía reír mucho”, se lamentaba. Yo era su mejor amigo y decía que no tenía amigas confidentes porque en general se llevaba mal con las mujeres. A mí me encantaba, pero la neta es que nunca fui su tipo. Mi sarcasmo siempre la sacaba de onda. Berenice estaba acostumbrada a los simplones, a los que gritan “ya llegueeeeé” cuando el cine está a oscuras. En cambio yo soy el que les contesta “hubieras llegado más rápido si tus neuronas alcanzaran para hacer un equipo de futbol siete”. Siempre que tronaba con su novio en turno me buscaba. Íbamos al cine, salíamos a bailar. Alguna vez Bere y yo nos besamos en una fiesta, pero ella tenía un novio-que-andaba-de-viaje y de inmediato puso las típicas barreras “es que esto está mal, qué vas a pensar de mí”. Ni siquiera intenté convencerla. No estábamos hechos el uno para el otro, como suelen decir, aunque la neta esas son jaladas. Nos gustábamos, pero acabaríamos haciéndonos daño. Las relaciones de pareja siempre son un territorio minado. Una vez me preguntó que si andaría con ella. No lo pensaría, argumenté, “pero acabarías odiándome, porque a mí, como a Sabina, me gusta el whisky sin soda y el sexo sin boda”. La única vez que nos acostamos ella estaba algo ebria y al otro día, con resaca, me aclaró que había sido “lindísimo, pero no te hagas ilusiones porque aún amo a Gerardo”. Las chicas como ella necesitan reforzar su lado romántico aunque se dejen guiar por los deseos. Y sí, regresó con su chavo y volvieron a tronar un par de veces y terminaron sin dirigirse la palabra. Berenice lloró mientras me contaba que había desperdiciado dos años de su vida en un idiota que no valía la pena. Todos somos unos idiotas. Y lo que no vale la pena es el amor. Sólo es un pretexto para distraer tus rutinas, sólo es una historia que nos seguirán contando las películas, sólo es un contrato con letras chiquitas que nadie lee. Y cuando el chingado asunto se descompone, no hay manera de hacer valer la garantía, según el inciso “a” del apartado “c”. El amor es un campo minado, aunque el paisaje luzca radiante.


-O-


Sí, me encantaba Berenice, pero yo tenía tantas complicaciones con Lucía que alcanzaban para llenar mi cuaderno de notas. Y casi todos esos apuntes eran pasajes escabrosos. Como el último, de hace un par de semanas, fecha desde la que no me llama.
—¿Si tú y yo terminamos, qué es lo que extrañarías? –interrogó Lucía.
Por un poquito y se me sale decir la verdad, pero a las mujeres les encantan las mentiras piadosas.
—Extrañaré que duermas abrazada a mí.
Se me quedó mirando con un aire de suficiencia, como diciendo, lo ves, no podrías vivir sin mí.
—Vaya, al fin demuestras tener sentimientos.
—Lamento decepcionarte. Sólo estoy ensayando para un cortometraje. Mañana tengo audición.
Ella puso su cara de sorpresa número 17: —Eres un idiota y lo peor es que no te esfuerzas.
La verdad es que sí me hizo reír: “Sí, lo sé, pero mientras no se enteren en mi trabajo ni me preocupa”. Fui a la cocina por un vaso de agua. Ella se paró en el quicio de la puerta. “¿Quieres algo?”, pregunté mientras abría el refrigerador. “Sí, me gustaría que me dijeras cuándo vamos a ir a hablar con mis papás”, esa chica se esmeraba.
—Me refería a que si quieres agua, un café o un mañanero —la observé de reojo.
—Claro, estoy tan de buen humor que un mañanero redondearía mi sonrisa —vaya, estaba siendo irónica.
—Cariño, tu sentido del humor me excita —hice una pausa para beber agua—, pero me entusiasma aún más la idea de ir a hablar con tus padres.
—Eres horrible, eres una persona horrible —, su actitud tan teatral le salía de manera naturalita.
—No siempre fui tan feo —tomé prestada una línea de Roque Dalton—. Esta cicatriz en la ceja fue por una pelea de bar. Y mi tabique nasal se desvió tras un choque con el bajista de mi banda.
No me dejó continuar. “Pues hasta que no hablemos con mis padres, no me volveré a quedar en esta casa y házle como quieras”, tomó su bolso y ya se iba pero se regresó para apagar el estéreo. “Y estoy harta de tu Calamaro y tu Sabina y toda tu pinche música”. Azotó la puerta y me abofeteó su aroma a Halloween, uno de mis perfumes favoritos. Esa Lucía tenía lo suyo, sabía arreglarse y sacaba provecho a sus curvas. Sólo que se empeñaba en que yo “formalizara” nuestro noviazgo con sus padres, “porque se sacan de onda cuando no llego a dormir y mi papá ya amenazó con quitarme el carro”. Ternurita. Imagino a su jefe echándole en cara que “aquí no es hotel, esta es una casa decente”. Intenté convencerla de que no estaba bien que a sus 28 años aún dependiera de ellos. Pero qué puede entender una persona que aún tiene su recámara “igualita que cuando iba en la prepa”, que trabaja en el despacho del tío y que además quiere salir vestida de blanco “nada más para que mi mamá no se muera de la pena con sus amistades”. Y con la weba que me dan las historias con finales “felices”. Ya qué. Ya tenía otra anécdota para contar, aunque me acusaran de ser repetitivo. Yo no tengo la culpa de que algunas viejas estén fabricadas en serie. Volví a encender el estéreo y canté una de mis rolas favoritas. Lo bueno es que ya tendré más tiempo para practicar Guitar Hero, pensé mientras veía mi guitarra inalámbrica.

Roberto G.Castañeda
Manual para canallas
El Gráfico

jueves, 11 de marzo de 2010

Manual para canallas / Abrazado al fuego del desvelo


Abrazado al fuego del desvelo





I)



Cuando era niño siempre soñaba que alguien me perseguía pero que siempre me escapaba volando. Si me preguntan qué significaba eso, no sabría responder a ciencia cierta pero creo que tenían que ver con mis miedos, con esa eterna sensación de fragilidad. Nunca he sido un tipo duro, aunque a veces me comporte como si actuara en una película de bajo presupuesto
Así que no es de extrañar que, educado por una madre que se debatía entre su decepción ante la vida y el compromiso de trabajar 18 horas al día, sea un hombre emocionalmente vulnerable. De por sí flaco como el gasto de una ama de casa, mi esqueleto emocional es tan sólido como las promesas de un político en campaña. Desde chavito quise ser muchas cosas, como muchos de mi generación: doctor, astronauta, cantante de rock, centro delantero, cantinero en un bar, padrote o de perdis afortunado con las viejas, vagabundo... pero me sobraban sueños y me faltaron oportunidades. Por eso es que acabé como inventor de mentiras, como arquitecto de castillos en el aire, como un tipo que nunca ha rebasado ningún horizonte. Gran parte de lo que no pude ser se lo debo a mi falta de carácter, pero no por eso se acaba el mundo. Desgraciadamente muchas de mis frustraciones tienen su origen en mi infancia, creo. Por eso cuando me reconozco como un canalla, como un cretino, como ese pobre imbécil que está lleno de resentimientos, asumo que es la herencia genética de mi padre. Puede sonar injusto, pero así lo siento. La soledad es un abrigo en el armario, aquel libro arrinconado, una caja de chocolates oxidados, una metáfora de la nada. Nunca he navegado con buen tiempo, siempre hay una maldita tempestad que arrasa los desvelos. Sentado frente a la ventana fumo Marlboro Lihgts y el humo me sabe a fuego, a ese incendio que es quedarse inmóvil mientras las horas huyen con pasos lentos. Tengo oscuras madrugadas y mi vida es un cuadro tristísimo de Frida Kahlo, unos versos de Efraín Huerta, aquella foto del desierto, alguna canción de Los Decadentes, un abrazo constante con el fuego del desvelo.



II)


Mi retrato en el buró me recuerda que el vacío es la distancia entre mi pellejo y los huesos. Cómo carajos no saltar al abismo cuando el vértigo te mueve el piso. Esta madrugada es una broma de mal gusto. Las cucarachas tienen fiesta en la cocina. Mis ojos se dilatan y mis miedos resguardan las salidas de emergencia. Soy un tonto a la deriva, un idiota sin remedio que de vez en cuando sonríe mientras se vuelve loco por completo. Últimamente mis defectos se confabulan para recordarme que soy un estúpido, que todos mis proyectos están incompletos, que nunca he sabido amar la vida, que cada vez estoy más cerca del subsuelo, que la oscuridad es una metáfora de mis días, que beber no remedia nada, que hay un incendio en mi cabeza y que algún día tendré que gritar mientras me quemo. Mientras llega la fecha, tengo tiempo de tramitar mi pasaporte hacia el infierno. Será mejor salir de vez en cuando, a beber a sitios menos solitarios.



III)


Un sujeto en la barra mira con detenimiento su vaso. Yo me muero de ganas por salir a fumar un cigarro. Y en la rockola suena un dardo certero de los Cadillacs: “Suena como un crimen lo que tú me has hecho,/ deberías ir a parar a prisión./ Suena como un crimen que me hayas mentido, que hayas engañado a este corazón”. Lo que no quiero es pensarte mientras vuelo, llorarte mientras duermo, soñarte mientras despierto, gritarte mientras callo, porque es morir de a poco, en desesperante espera, creyendo que te encuentro al caminar por cualquier acera. Recuerdo tu ausencia y me desgarro la voz cantando canciones que siempre me describen perfecto. ¿Dónde estás, Fernanda?, pregunto y yo mismo me contesto: quizá te encuentras cobijada por otra piel que sobre la tuya serpentea. Cuerpos ardiendo con gemidos como música de fondo. Shuik, shuik, shuik, casi oigo cómo lubrican al contacto sus sexos iracundos mientras sus húmedas humanidades forman un nudo cálido. Oigo en mi mente tus eróticos jadeos. Ahhhhhhhhhh, manifiestas festiva el placer y odio no ser yo el que esté contigo. A estas horas, aquí, hundido en este infierno de recordarte, acaricio el lomo de mis miedos, mientras tú, tan lejana, seguramente piensas en el próximo orgasmo.


Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico
 
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lunes, 8 de marzo de 2010

De pactos, acuerdos, alianzas y otras cosas

De pactos, acuerdos, alianzas y otras cosas


En estos días los medios electrónicos en México han dado mucho espacio al asunto de pactos, acuerdos y alianzas entre los partidos políticos y sus actores, comentarios a favor y en contra criticas y ataques entre ellos pero veamos:

Pactos
Un pacto es un compromiso hacia una declaración de palabra o términos establecidos por una o varias personas hacia otro grupo de personas o una sola de ellas, las cuales fijan un cumplimiento especifico de forma rigurosa, el cual se puede violar si se desvían o incumplen los principios antes establecidos.

Acuerdos
Un acuerdo es decidir algo de común acuerdo o por mayoría de votos. Determinar o resolver algo tras meditar sobre ello.Conciliar, acercar, acordar las voluntades, los pareceres o intereses de varias personas.


Conforme a Derecho, un acuerdo es una decisión tomada en común por dos o más personas, por una asamblea o tribunal. También se denomina así a un pacto, tratado o resolución de organizaciones, instituciones, empresas públicas o privadas.



Alianzas
Acuerdo que se hace entre varias personas, grupos, organizaciones, países, Etc., con un fin determinado.


Y entonces...
En este sentido el PRI acusa al PAN de no cumplir con un pacto celebrado entre ambos en el que ambos se comprometían, por parte del PRI a apoyar los aumentos en impuestos, bienes y servicios propuestos por Felipe Calderón para el paquete económico 2010 y que han dañado aún mas la ya de por si difícil situación de los mexicanos, debemos recordar que inicialmente la dirigencia del PRI había dicho que analizaría la propuesta de Calderón, pero las voces en el congreso de parte de diputados y senadores se manifestaban en contra de dichos incrementos mas que por verlos como una carga mas para el pueblo, por los efectos negativos que podrían tener de cara a los procesos electorales de 2010, después de varias reuniones los legisladores con diputados y dirigentes de su partido (PRI) tuvieron que recular y se impuso la ambición de los gobernadores encabezados por Enrique Peña Nieto (una "estrella" mas del canal de las estrellas) ya que eso significaría según les prometió Calderón mas dinero para sus estados (o para su promoción personal), algunos legisladores protestaron y eso lo entendió el presidente del PAN, al poner en riesgo la aprobación, como un incumplimiento al pacto de parte del PRI y dio por terminado el pacto.

De hecho “ Enrique Peña, fue quien pidió el acuerdo del cual sería beneficiario. Si evade explicar en público los detalles del mismo, alguna razón tendrá. Su actitud no lo honra ni lo pone a la altura de la responsabilidad que supuestamente busca” denunció Nava en declaraciones respecto del tema.

El problema no es establecer pactos, el problema y lo cual no mencionan los medios electrónicos en México es que este pacto fue FIRMADO a escondidas siguiendo Peña Nieto como buen alumno las tácticas de su mentor y guía Carlos Salinas de establecer pactos y acuerdos "en lo oscurito" esto es a escondidas del pueblo, ya que de esto se supo solo hasta que surgieron inconformidades e inicialmente fue negado por los participantes en dicho pacto.

 
La ruptura del pacto o acuerdo entre PAN y PRI salió a la luz a partir de que el PAN estableció una alianza electoral para las elecciones de este año en varios Estados del país con el PRD, el PRI y algunas voces se han manifestado en contra de esta alianza electoral argumentando incongruencia por ser partidos opuestos, uno de derecha (PAN) y el otro de izquierda (PRD) pero una alianza con el fin de terminar con cacicazgos como el de Ulises Ruiz en Oaxaca o el de Mario Marín en Puebla por citar dos ejemplos, hacen válidas este tipo de alianzas ya que si mantiene el dominio el PRI en entidades como las señaladas difícilmente se abriría una investigación para esclarecer casos pendientes como ocurrió en el Estado de México en donde al llegar Enrique Peña no se actuó imparcialmente respecto de las acusaciones que había del ejercicio de su antecesor Montiel y por lo tanto el principal interesado en evitar este tipo de alianzas fue el mismo Enrique Peña ya que esto podría motivar a una alianza en las elecciones para renovar gobernador en su estado para el año siguiente y una investigación imparcial seguramente dañaría la imagen de una "estrella" mas del canal de las estrellas (Enrique Peña Nieto) y sus aspiraciones de cara a las elecciones de 2012.

jueves, 4 de marzo de 2010

Lo Nuevo de Marcial Maciel

Marcial Maciel



Los casos de pederastia del fundador de la ultra conservadora organización católica La Legión de Cristo siguen saliendo a la luz, aun dos años después de su muerte. Dos de sus tres vástagos mexicanos los denunciaron ayer en un programa de radio.

Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, abusó sexualmente de sus hijos mexicanos, denunciaron éstos al revelar que la alta jerarquía de la legión conocía de su existencia. Además, se dio a conocer que Maciel recibía donativos de empresarios que no ingresaba a las arcas de la congregación.
En entrevista con la periodista Carmen Aristegui, los hijos de Marcial Maciel, José Raúl, Christian y Omar González Lara, así como quien fuer su pareja por 25 años, Blanca Estela Lara Gutiérrez, narraron, por primera vez públicamente, parte de la doble vida del fundador de la congregación religiosa más poderosa de la Iglesia católica en las últimas décadas y narraron cómo fueron víctimas del sacerdote, cuando niños, durante ocho años.
La familia que formó el sacerdote Marcial Maciel en México reveló ayer los excesos y abusos sexuales cometidos por el fundador de la Legión de Cristo. Tres de sus hijos: Omar, José Raúl y Christian González Lara, junto con su madre Blanca Estela Lara Gutiérrez, lo retrataron como un gran mentiroso, usurpador de personalidades, manipulador y un hombre que cometió actos de pedofilia con dos de sus vástagos.

En la primera entrevista que conceden a un medio de comunicación, en la radio con Carmen Aristegui, dieron cuenta de cómo la alta jerarquía eclesiástica se ha negado a reconocerlos como hijos de Maciel, aunque Álvaro Corcuera, actual superior de los legionarios de Cristo, ha tenido comunicación con ellos, y exigieron al Vaticano resarcir del daño a todas las víctimas de abuso sexual cometidos por integrantes de esa orden religiosa.

Blanca Estela conoció a Maciel en Tijuana, Baja California, cuando ella tenía 19 años de edad y un hijo, y él 56. Le dijo que era viudo y buscaba una muchacha para casarse. Nunca cumplió esa promesa, pero mantuvieron una relación de 25 años durante los cuales prevalecieron los engaños y las perversiones del sacerdote.

Primero le dijo que se llamaba José Rivas, que era detective privado, luego que era de la CIA, “y puras mentiras: así me llevó todo el tiempo, y yo le creí”.


Blanca narró los problemas que enfrentó cuando tenía que viajar con sus hijos, “porque yo les ponía nada más mis apellidos”. Pasó el tiempo y uno de ellos primero se llamó “Raúl Lara Gutiérrez; después fue Raúl Rivas Lara”, y en otro viaje en Relaciones Exteriores le advirtieron que hasta podrían meterla a la cárcel por esos cambios. “Yo dije la verdad: ‘lo que pasa es que mi esposo está fuera y me dio estos apellidos’. Ignoranrte totalmente (me dijo) ‘ya van a ser González Lara’”.


Poder en el Vaticano


En 1997, Blanca descubrió –cuando la revista Contenido publicó un reportaje sobre Marcial Maciel– con quién estaba relacionada. “En la noche, él me llama por teléfono. Le dije: ‘¿qué pasa? Hay una revista (donde) sales tú y dice cosas de abusos sexuales’. Él lo negó.”


En ese tiempo el prelado ya era considerado uno de los religiosos más influyentes en el Vaticano, aunque acumulaba acusaciones de pederastia en su contra.


Paralelamente ya había reconocido con los apellidos de González Lara a los dos hijos que tuvo con Blanca Estela, y al medio hermano de éstos.


A Omar y José Raúl los hizo víctimas de abuso sexual durante ocho años. “Mi primer abuso sucedió en Colombia, cuando yo tenía 7 años de edad. Yo estaba acostado con él, como cualquier niño, como cualquier hijo de familia con su padre a esa edad. Me baja el calzoncillo y me intenta violar. Por instinto humano reacciono y me muevo. Se da cuenta; no me fuerza, pero fue tan fuerte el impacto que hasta el día de hoy recuerdo qué desayuné ese día”.


Ese fue el primer abuso contra José Raúl. “Hacía que lo masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo; él se quedaba con las fotografías. Se hacía el dormido y nos decía que su tío le hacía lo mismo, que ensayáramos con él.”


A Omar, el medio hermano, lo vejó por primera vez en Madrid. “En el (hotel) Holiday Inn, me acuerdo. En ese entonces le dice a Raúl: ‘oye, vamos a masturbarlo’ y, niños pequeños, sin malicia, estamos juntos. Me acuerdo que se hacía el dormido y empezábamos a masturbarlo.


“Siempre nos decía que a él le dolía mucho la pierna, que durmiéramos al menos uno de los dos siempre con él, con el afán de que –nos decía– cuando tienes un dolor en los huesos, ‘caliéntenme la pierna porque me duele mucho…’ en Barcelona, de momento nos decía: ‘dense un beso’, pero por qué…”.


En 1999 los muchachos platicaron a su madre lo que les hacía Maciel. José Raúl empezó a sentirse “muy confundido” y expresó su deseo de acudir con una sicóloga en Cuernavaca, pero su padre lo envió con el doctor Francisco López Ibor, “a una clínica muy prestigiosa en Madrid”, y lo hospedó en casa de Norma (otra mujer con la que procreó una hija), a la cual le presentó como su tía.


A los 19 años, después de ser atendido en la clínica López Ibor, en Madrid, José Raúl comenzó un tratamiento a base de neurolíticos y ansiolíticos para combatir rasgos obsesivos y humor subdepresivos.


Tomó esos medicamentos durante año y medio; lo tenían permanentemente dopado. “Él no podía hablar, siempre echando saliva por un lado, quejándose”, recordó ayer la madre.


Cuando reportó esos síntomas a Maciel y le dijo que lo llevaría al médico, el sacerdote le respondió: “‘no, no, sigue dándole el medicamento, lo va a componer, eso lo relaja. Está tranquilo, no pasa nada…’ creo que este señor lo quería tener atontado para que dijera ‘pues sí, lo voy a volver loco para que este muchacho no pueda hablar, no diga nada’”, señaló Blanca.


El hijo de Maciel descubriría después que los medicamentos prescritos por el siquiatra López Ibor eran para enfermos de esquizofrenia, hiperactivos o que no podían dormir, además de que una de las pastillas que su propio padre les suministraba a ellos cuando adolescentes (Darvocet T 100 mg) era un derivado de morfina.


Al respecto, Blanca narró que el legionario cargaba siempre un maletín de médico del cual sacaba “un montón de pastillas” que ingería antes o después de los alimentos; “decía que eran vitaminas”, aunque ella sospechó que se trataba de drogas.


Comunicación frecuente


Con Omar, el sacerdote Maciel siguió la estrategia de enviarlo a trabajar a Denver, Colorado. “Ahí nos está desvinculando a nosotros como familia, separándonos”, contó él.


Al menor de los hijos no lo agredió, pero al parecer sí figuraba en sus planes hacerlo. De hecho, se lo pidió prestado a su mamá. Le dijo: “Nena, a ver si cuando Christian tenga unos 8 añitos me lo prestas o me lo das para que me lo lleve a Irlanda para que también se prepare como Raúl”.


Blanca dijo que le respondió: “Sí, no te preocupes, yo te lo voy a prestar. Después de todo lo que les hiciste a mis hijos, ¡todavía quieres que te preste a Christian! ‘¿Qué les hice?’ ¡Tú sabes qué les hiciste! Cómo crees que te voy a dar a mi hijo, si a Raúl se lo llevó sin mi consentimiento a Irlanda”, contó acerca de un viaje vacacional a España, programado para 15 días, con los dos mayores, pero del cual Raúl regresaría dos años después.


Los hijos de Maciel mostraron a Aristegui cartas y postales para demostrar que tenían comunicación frecuente con su padre.


La familia de Maciel ha buscado ser reconocida por la Legión de Cristo como tal. Para ello se acercaron, primero, al rector de la Universidad Anáhuac, Jesús Quirce, a quien le mostraron una boleta de calificaciones con la firma de su padre


(como Jaime Alberto González Rodríguez) para que constatara que se trataba de la misma letra de Maciel.


También hablaron con el obispo de Tepic, Ricardo Watty, uno de los encargados de auditar a los legionarios por indicaciones de Benedicto XVI.


Además, le entregaron a Quirce una carta donde el superior de los legionarios les dice que abrió un fideicomiso para sus hijos, información que –narraron– fue confirmada meses después por Jaime Durán (consejero financiero de la Anáhuac), en presencia del rector.


Pese a que su padre les aseguró que a su muerte los buscarían Álvaro Corcuera (actual superior de la orden) y Marcelino de Andrés para entregarles ese fondo financiero, “nos han dado la espalda”, señaló Omar.


Los descendientes de Maciel exigieron al Vaticano que reconozca que a lo largo de décadas diversos legionarios de Cristo abusaron sexualmente de seminaristas y de otras personas, pues se trata de actos criminales.


Dieron cuenta que hace unos meses el sacerdote Carlos Carcheri, supuesto procurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede, en nombre de Álvaro Corcuera los invitó a dialogar mediante una carta en la cual los acusa de querer dinero a cambio de callar los abusos de su padre.


“Si bien valoramos todo el sufrimiento que nos has relatado –le escribió a Raúl– y deploramos el mal que pueda seguirse del escándalo, como comprenderás no podemos recoger peticiones de este género, que además son ilícitas. Preferimos buscar y afrontar la verdad por dolorosa que sea”, dice Carcheri.


Blanca Estela sólo hizo una petición a Benedicto XVI: “no nos desampare”.



Las denuncias


1997 Ex legionarios de Cristo denuncian los abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel en el noticiero de Ciro Gómez en CNI-Canal 40.
1998 La abogada austriaca Martha Wegan entregó al Vaticano el archivo contra el fundador de los Legionarios.
1999 El cardenal Joseph Ratzinger, actual Papa, conoce del caso.
2006 Archivan el caso en la Congregación para la Doctrina de la Fe.
2008 Muere Maciel y es sepultado en Cotija, Michoacán.
2009 Se hace público que Marcial Maciel podría tener hasta seis hijos, en Madrid una joven llamada Norma, en México tres y una más que falleció en Europa.
4 de febrero El director de la Legión, Alvaro Corcuera, reconoce los crímenes del fundador y declara que “sus actitudes no correspondieron a un sacerdote”
10 marzo El papa Benedicto XVI ordena una visita apostólica a todos los centros de la congregación.
5 de mayo Dan a conocer los nombres de los visitadores que se encargarán de supervisar el trabajo de la congregación, entre ellos el obispo mexicano Ricardo Watty.
2010 El secretario general de la orden pide perdón a las víctimas. Los hijos de Maciel denuncian que también sufrieron abusos y acusan a la Legión de Cristo de bloquear su fideicomiso.


Por supuesto La Televisión mexicana no ha dicho nada de esta información hasta el momento y dudamos que Norberto Rivera el cardenal de México comente algo al respecto, de la interrupción del embarazo en los primeros días de gestación y de los matrimonios entre personas del mismo sexo si se ha manifestado se ha "desgarrado las vestiduras" pero guarda silencio cuando se descubre o se denuncia de abuso por parte de gente de la iglesia como el sacerdote Maciel.

Manual para canallas / Tú no eres un comercial en la tele


Tú no eres un comercial en la tele






Eres un poema maldito, la cara del desaliento, un cuadro sin puestas de sol, aquella playa contaminada, ese desierto en el alma, el cinismo en una sonrisa, la mirada turbia en la madrugada, el drenaje profundo de esta ciudad que se ahoga en la mierda


Eres el político cínico, aquel senador corrupto, el presidente de los que no tienen empleo, la lideresa gorda de un partido tricolor, el abogado de aquella empresa que contamina, el licenciado sin escrúpulos, ese policía que inventa culpables y también el senador que se lleva de a cuartos con el gober precioso. Eres el estudiante fósil, la maestra amargada, el profe que le mira las piernas a sus alumnas, ese freaky de lentes que colecciona pornografía, la más furcia de tu generación, el más inútil de los graduados, el recién egresado que no encontrará trabajo, aquel profesionista resignado a seguir como taxista. Eres eso y muchas más cosas porque tú sabes que eres mexicano. ¿Felicidades? Eres mexicano y quieren hacerte creer que cumples 200 años y hay que celebrarlo. Eres un voto a cambio de una pinche torta o una despensa miserable, eres manipulable y te falta criterio para elegir a los gobernantes. Eres una credencial del IFE, un simple número para los candidatos, eres la promesa no cumplida de los que han llegado al poder. Eres más miserable que ayer, una cifra en todos los conteos, la bicicleta descompuesta en el traspatio, un bache más en la calle de tu colonia, el enésimo diablito que roba la luz en el tianguis, los tacos de 3 por 5 varos en Hidalgo o Indios Verdes, aquel vendedor ambulante con pulsera de San Judas y la señora gorda con manchas de grasa en el mandil. Eres carne de cañón a la hora de pagar impuestos, la boleta de empeño en el Monte de Piedad, ese obrero que trae roto el dedo gordo del calcetín derecho, aquella secretaria que es acosada por su jefe, la pobre señora de intendencia con un hijo alcohólico y una hija abandonada con tres chamacos, el niño moquiento que no terminará la primaria. Eres mexicano y tu presidente hace planes para derrochar dinero en grandes festejos por el Bicentenario. Eres mexicano y tu vida es tan gris como la política económica de un país que se hunde sin que nadie haga nada. Eres mexicano, quesque cumples 200 años y hay que estar orgulloso. Al menos eso dictan los comerciales que intentan “ser poéticos” en esta era catastrófica.


-O-


Eres el miedo a salir a la calle, el arma humeante de un narcotraficante, también la nota roja en los diarios o aquella narcomanta en el puente peatonal. Eres un ciudadano vulnerable que ya no sabe distinguir quiénes son los buenos y quiénes los malos. Eres fragilidad, eres tan vulnerable como puede serlo la gente de a pie que ya no está segura ni al cruzar ante el semáforo. Eres un cafre al volante de un microbús sin frenos, la ambulancia que traslada un herido grave, la cada vez más dinamitada expectativa de vida. Eres aquel jovencito al que robaron el celular, la chica que llora porque la han manoseado, el ruido insoportable de los que venden compactos en el Metro, la anciana a la que nadie cede el asiento en el pesero, esa madre que no decide si deja de pagar el agua o quedarse sin comprar el gas; eres el padre de familia cuyos insomnios son carcomidos por la angustia, el estudiante modelo que deberá dejar la escuela, y también la cajera del súper que será despedida al final de quincena. Eres el bolero que se “broncea” bajo el esmog, el pizzero que teme llegar tarde, el joven de McDonalds que nunca será empleado del mes, aquella señora que tiene empeñada hasta el alma, la cocinera de las casas ricas, la señora que lava ajeno, unas garnachas en la esquina del trabajo, el agua turbia que venden las pipas, las calles sin pavimentar, la inundación en tu colonia, ese discurso que siempre repite las mismas palabras que no convencen a nadie y también el conductor de noticias que está en la nómina del gobierno o ese delegado que “amañará” el presupuesto.



-O-

Eres el marido infiel, una noche sin caricias, esa novia que se acuesta con el mejor amigo del chico que la ama, aquella golfa que pisotea un corazón entregado, el cretino que olvida a una madre soltera, la televisión prendida hasta las dos de la madrugada, una sucesión de plegarias sin respuesta, esa canción tristísima de Joaquín Sabina, la adolescente que chatea con extraños, el solitario que hace amigos por messenger, la pobre ilusa que se enamora por internet, también la divorciada que aún espera que su ex marido sea infeliz con la otra. Eres la amante que nunca tendrá luna de miel ni boda por la iglesia. Eres parte de ese ejército de pobres que se multiplica mientras PAN Y PRD amarran sus alianzas. Eres yo, yo soy tú. Intentarán robarnos la esperanza, pero no podrán quitarnos la dignidad que nos permitirá seguir luchando en lugar de empezar los estúpidos festejos.

Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

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