viernes, 31 de agosto de 2012

Objeciones de la Memoria / El Dictador

El Dictador

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La película El Dictador, del director Larry Charles, escrita y actuada por Sacha Baron Cohen, entraña no sólo un buen rato de diversión asegurada, sino sobre todo mensajes muy fuertes sobre la vida política de nuestro planeta.

Aparentemente, se trata sólo de una crítica satírica de las dictaduras que aún existen en el mundo entero, pero en realidad va mucho más allá. Obviamente son cuestionados con mensajes de distinto tipo los regímenes dictatoriales, pero también, de manera más fina, sutil y poderosa, es criticada la llamada democracia occidental. Contradicciones, dobles discursos, hipocresías, entre otros aspectos de nuestras élites políticas en el mundo, salen a relucir en la película El Dictador.

Evidentemente, es cuestionado el gobernante unipersonal que decide todo por sí, pero en el fondo la película nos dice que todos los regímenes políticos son iguales.

Por ejemplo, se critica a los regímenes de partido único, sin pluralismo, sin voto libre, sin democracia política, en las páginas de los grandes diarios occidentales, pero un sistema de partido único, como el de China, es perdonado en la crítica de occidente, por el solo hecho de tener abiertas relaciones comerciales con el gran mundo capitalista. En la película, la crítica a esta situación contradictoria es contundente.

Aparecen además escenas que exhiben al exilio político de países con regímenes autoritarios, que nos recuerdan mucho al exilio cubano en Miami, que nada tiene de democrático ni de antiautoritario.

Pero la crítica más fuerte es a la llamada democracia occidental. Por ejemplo, cuando frente al conjunto de representantes de las naciones del mundo, El Dictador presume las “ventajas” de una dictadura: tener llenas las cárceles con personas de grupos étnicos minoritarios, violar los derechos humanos de los presos de guerra de otros lugares del mundo, manipular a los medios de comunicación para aislar a los opositores, el auditorio de la película no está pensando en algún régimen dictatorial, sino en lo que ocurre precisamente con las llamadas democracias.

En efecto, en países con regímenes llamados democráticos existe control de los medios de comunicación, discriminación de los grupos étnicos minoritarios, violación de los derechos humanos, fraudes electorales, persecución de la disidencia, coalición con los grandes intereses económicos para apropiarse de las riquezas de la nación, e incluso entregarlas a potencias extranjeras. Todo ello es exhibido de manera magistral en la película El Dictador.

De hecho, el régimen político de nuestro país, México, queda retratado a lo largo y ancho de la película. Un régimen autoritario donde el partido de la dictadura perfecta es arrojado del poder, para después regresar por quienes supuestamente lo echaron fuera, un régimen político gatopardista, que cambia sólo en imagen para que todo siga igual, una “democracia” hecha sobre la base del control de los medios de comunicación, e incluso de los fraudes electorales.

El Dictador es una película que no hay que dejar de ver, es una crítica demoledora a los sistemas políticos de todos los países “dictatoriales” o “democráticos”. Es una reflexión que nos invita a pensar, en efecto, que tanto en las dictaduras como en las democracias, estamos aún, pero muy lejos, de la verdadera democracia y de la verdadera libertad.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

GRAN ANGULAR / El veredicto electoral

El veredicto electoral
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El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) rechazó anoche anular la elección presidencial. Consideró infundada la demanda del Movimiento Progresista de invalidarla. Rechazó así que el PRI y su candidato violaran los preceptos constitucionales que obligan a garantizar elecciones libres, auténticas e igualitarias, o que usaran desmesuradamente recursos, los triangulara indebidamente, rebasaran el tope de gastos de campaña, compraran votos y los indujeran mediante el uso parcial de televisoras y encuestadoras.

Este veredicto corresponde al juicio de inconformidad 359/2012 también conocido como “juicio madre” y se sumó a otros emitidos por el TEPJF durante los últimos días, entre ellos: el recuento de votos en sólo mil 125 casillas de las 70 mil solicitadas; la anulación de sólo 524 casillas de las 143 mil 132 instaladas; el rechazo de acelerar la fiscalización de gastos de campaña por parte del IFE y de la Fiscalía de Delitos Electorales (que incluye el tema de las tarjetas Monex y Soriana), lo que limitó el caudal de pruebas sobre la denunciada compra y coacción del voto; y la negativa a que los más de 283 mil ciudadanos cuyas firmas entregó el Movimiento Progresista en el juicio de inconformidad, participaran como terceros interesados.

El fallo ni siquiera reconoce los “errores marginales que no cambian el sentido de la votación” que el miércoles aceptó, con cierto afán expiatorio, el presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita.

Así que para el Tribunal Electoral nada de lo denunciado fue probado por el denunciante. Se sabe que no corresponde a ese órgano jurisdiccional investigar los agravios, pero no parece justo que le traslade al denunciante toda la carga de la prueba, lo que, por lo demás, tampoco le correspondería asumir. A quien le toca eso, en este caso la unidad de fiscalización del IFE y la Fepade, lo hará en su momento, mucho después de la fecha límite (6 de septiembre) para que quede calificada la elección.

Habrá quienes digan que la argumentación legal de los magistrados electorales fue impecable y sí, se apegó a una ley que fue modificada (reforma de 2007) después de que hace seis años, en la calificación de la elección de Felipe Calderón, se determinó que hubo violaciones pero no tantas como para anular los comicios. Ahora, seguramente, se volverá a modificar esa ley para evitar que haya excesivo uso de dinero y eventualmente compra de votos, como muy probablemente se demostrará mas adelante. El caso es que una vez rechazada la posibilidad de anular la elección presidencial, ésta queda validada en los hechos.

Hasta el momento de escribir esta columna, el TEPJF no había convocado a la sesión que calificará el cómputo final y validará el proceso. Tampoco había informado cuándo declarará Presidente electo al priísta Enrique Peña Nieto y le entregará la constancia de mayoría, lo que podría ocurrir este mismo viernes o en el transcurso de los próximos seis días, ya que el 6 de septiembre vence el plazo legal para que se haga dicha declaratoria.

Tampoco se conocía la reacción del Movimiento Progresista y su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, su aceptación o rechazo al fallo ni las acciones que tomará, aunque el PRD había adelantado días atrás que respetaría el veredicto del Tribunal.

En las élites del PRI, sin embargo, hay preocupación respecto a eventuales movilizaciones, no anunciadas aún, para obstaculizar que Peña Nieto reciba su constancia de mayoría o rinda protesta el próximo 1 de diciembre.


Instantáneas

1. INFORME. Mañana a las cinco de la tarde, una vez que se haya decretado quórum para la sesión general de Congreso en el Palacio Legislativo de Sán Lázaro, el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, estará en ese recinto para entregar el sexto Informe de gobierno de Calderón. Fuentes del Palacio de Covián rechazaron tajantemente que en las negociaciones previas a la instalación de la nueva legislatura se haya discutido siquiera la posibilidad de que el Presidente pudiera asistir a esa sesión. Todo indica que fue un rumor filtrado por panistas. Después del 1 de diciembre de 2006, cuando entró por la puerta trasera a recibir la banda presidencial, Calderón no regresó ni regresará como Presidente a la sede del Poder Legislativo. Él leerá su Informe en otro lugar el próximo lunes.

2. PREFERENTE. En el Informe del lunes se espera que Calderón anuncie que echará mano de la recién aprobada iniciativa preferente para que en un plazo de 60 días la nueva legislatura dictamine y en su caso apruebe una reforma laboral.

3. BLOQUEO. El movimiento #YoSoy132, el SME, el CNTE y Morena confirmaron anoche que bloquearán mañana el Palacio Legislativo de San Lázaro.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 30 de agosto de 2012

Manual para canallas / Amaneceres como náuseas de cigarro

Amaneceres como náuseas de cigarro


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El pasado vino a visitarme, de puntillas y despacio, para no despertarme alarmado. Hay mañanas temblorosas como pulso de cirujano dipsómano. Hay días que amanezco con lagañas, hay amaneceres como náusea de cigarro, hay malditas mañanas en que hasta se me esconde uno de mis tenis Converse.

Y luego me corto el mentón al rasurarme. ¡Carajo!, me pongo un pedacito de papel de baño para controlar la sangre, mientras pienso que el pasado que vino a incordiarme no es más que un achaque, de esos que se te instalan con el paso de los años. En definitiva, hay terribles días en que necesito un amuleto o alguien que me recuerde tomarme mi placebo. Digo, en caso de que el pasado sea más insistente que el maldito casero. Yo estaba tan tranquilo en las últimas semanas, creyendo que siempre será mala idea recurrir a los antidepresivos, como sugieren los terapeutas. Yo me sentía tan cómodo como un auto estacionado, ni para atrás ni para adelante, cuando el pasado vino a inquietarme. Maldita sea la hora en que tuve que recordar a otra mujer de las que me han abandonado. Estaba yo indeciso en una tienda departamental, observando una mascada azul y otra en tonos pastel cuando una voz me sugirió que “yo elegiría un color más atrevido”. Supuse que sería le vendedora, pero aquella mujer deslumbrante no era otra que Liliana. Mi sorpresa le causó gracia. “Parece que viste al diablo”, soltó una de sus risas seductoras. “Ojalá fuera el diablo, porque al menos ya conozco sus trampas”, reviré y luego solté un “hola” tan cálido como las secuelas de una tormenta de agosto. Ella me dio un beso en la mejilla y me preguntó “¿cómo has estado, qué te has hecho?”. Conversamos lo típico en cinco minutos, luego se despidió con una sugerencia: “Si el regalo es para tu chica, llévale esta” y me dejó en las manos una mascada en tonos rojos. Todavía volteó para sugerirme que la buscara en Facebook y “nos ponemos de acuerdo para salir a tomar una chela”. Ajá, por supuesto, aquí está el idiota de Roberto que sólo esperaba que reaparecieras. “Claro, te busco. Cuídate”, dije como si nada. Por supuesto que boté la prenda que me dejó en las manos y elegí la de color azul. Pagué y me largué aún contrariado, porque no voy a negar que aquella mujer aún me provocaba algo. Así es el pasado, que de pronto le da por acecharnos a la vuelta de cualquier esquina o saltando de entre las páginas de cualquier libro, inquietando nuestros sueños, despeinándonos los amaneceres.



-O-



Ya me había despojado de las huellas dactilares, de los rastros en los libros, de sus cabellos en las almohadas, del aroma de su ausencia en el sillón de la sala. Los recuerdos de Liliana parecían adormilados, vegetando en la oscuridad del olvido. De vez en cuando abría algún libro y saltaba un recadito: “Me gusta ser tuya, en las madrugadas frías, en la cocina o en la recámara. Me gusta ser tuya a todas horas. Porque sé que tú eres mío de la noche a la mañana”. Esa mujer seguro que escuchaba con demasiada frecuencia a Toño Esquinca o alguno de esos cretinos de la radio que nos “venden” literatura chatarra. Pero, bueno, no voy a negar que Liliana se esforzaba en halagarme. Cuando la conocí, en uno de tantos cocteles que yo frecuentaba, ella lucía espectacular: segura de sí misma, con jeans ajustados y una blusa escotada, perfumada con aroma caro y esa mirada que atrapaba. No era tan alta como me hubiera gustado, pero me atrapó su desenfado. Y llevaba unas botas que la hacían lucir aún más seductora. Lo que debió detenerme fue el color rojo de su calzado. Aquello tenía que ser una señal. Es como los que tienen gatos: Mi abuela siempre decía que “esa gente no es de fiar”. Y argumentaba que no eran personas confiables, que tienen desapego y “hasta son traicioneras”. No lo sé de cierto, no me consta, pero tampoco me voy a detener a comprobarlo. Bueno, el caso es que a mí el color rojo siempre me ha parecido chocante en las prendas de vestir o en el calzado, pero Liliana no se distinguía por ser discreta. Si hacíamos el amor en las escaleras del edificio, no le importaba que la escucharan los vecinos; es más hasta disfrutaba provocarlos. Ella era de las que salían a tender la toalla en ropa interior. Y tampoco cerraba las cortinas luego de bañarse, apenas con una mínima toalla cubriéndole el cuerpo, aunque la señora de enfrente le lanzara miradas quemantes. Algunos fines de semana me quedaba en su departamento y en ocasiones sólo me alejaba con el argumento de que “no quiero que esto se vuelva una rutina”. Nunca fuimos una pareja estable, “sólo amigos con derechos, porque mal haríamos en enamorarnos”, me advirtió. Y yo estaba entusiasmado por su manera de hacer el amor, por sus senos generosos y la manera en que miraba cada que alcanzaba el clímax. Hasta que empecé a enamorarme. Ella parecía tener un detector de suspiros, porque comenzó a espaciar nuestros encuentros y un buen día me pidió que dejáramos de vernos. No fue nada sencillo, yo estaba enredado en sus telarañas, confundido por su facilidad para dejarme de lado. Pero mi orgullo era tan fuerte como su desdén. Y así, sin más, todo se fue al carajo. No puedo negar que me costó trabajo olvidarla, que me dolía imaginarla en otros brazos, mordiendo labios distintos. Y me suturé las heridas con canciones de Calamaro y Bunbury, con bálsamos de poseía, con la sabiduría de Sabines, con poemas contra el olvido y hasta con las rimas más simples. Anoche, otra vez, volví a soñarla en mi regazo, desnuda y complacida fumando despacio. Si algo tiene el pasado es que con el paso de los años se vuelve un achaque. El pasado ha vuelto a despertarme de mi letargo y hay mañanas en que amanezco más despeinado, con las náuseas del cigarro, con la resaca que deja el sabor de saberse abandonado. Sí, hay días que amanezco con lagañas, hay malditas mañanas en que hasta se me esconde uno de mis Converse. Y una canción de Kerigma me devuelve la sensación de que no he aprendido a incinerar las telarañas, los recuerdos: “Cada amanecer, sueño estar a tu lado,/ pero un día más y sigo estando sin ti./ No funciono bien y nada tiene sentido ya,/ porque si tú no estás, nada me hace feliz./ No me hace bien estar sin ti, sin tus ojos./ No me hace bien estar sin ti, sin tu amor./ No me hace bien estar sin ti, sin tu cuerpo,/ temblando sobre mi cuerpo después de hacer el amor”.


Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

miércoles, 29 de agosto de 2012

GRAN ANGULAR / La embosacada de Tres Marías

La emboscada de Tres Marías


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Apenas empieza a conocerse lo ocurrido el viernes pasado en un camino de terracería cercano a la carretera federal México-Cuernavaca a la altura de Tres Marías.

Jess Hoods Garner y Stan Dove Boss, agentes de la CIA con identificaciones de la embajada de Estados Unidos en México (según fuentes cercanas a la investigación de la PGR) se trasladaban al campo de tiro y entrenamiento de la Infantería de Marina ubicado en Xalatlaco, estado de México, acompañados de un capitán de la Armada cuyo nombre sigue en secreto.

Uno de los estadounidenses manejaba, el otro iba de copiloto y el marino mexicano, como guía, en el asiento de atrás. Su camioneta, una Toyota Land Crusier negra con placas diplomáticas BCM242 de la Secretaría de Relaciones Exteriores, circulaba por el tramo de terracería conocido como El Capulín.

Entre las 8:10 y las 8:40 de la mañana, la Toyota fue alcanzada por una Dodge Van con hombres armados vestidos de civil que la encañonaron, le cerraron el paso y obligaron a que se detuviera. De pronto, quien conducía el vehículo diplomático se echó en reversa bruscamente, pero con gran destreza, y a toda velocidad dio vuelta en U para regresar por la terracería hacia la carretera federal México-Cuernavaca. De la Dodge Van salieron los primeros disparos que marcaron el inicio de una persecución. En ese momento, el capitán de la Armada se comunicaba con sus superiores para informarles lo que ocurría.

Otro vehículo, un Sentra con cuatro hombres armados, también de civil, les salió al paso y se frenó para tratar de bloquear el camino, pero la Toyota lo eludió y continuó en su huida. Del Sentra también salieron disparos antes de que se sumara a la persecución.

Poco antes de llegar a una gasolinería cercana al entronque con la carretera federal, otros dos vehículos con hombres armados y también vestidos de civil (a saber una camioneta tipo X Trail y un Chevy morado) se incorporaron a la persecución que terminó en el kilómetro 50+500 de la carretera cuando la Toyota quedó inmovilizada y con las llantas ponchadas. Uno de los agresores se acercó hasta el vehículo e hizo una descarga sobre el cristal lateral delantero de la derecha que fue la que presumiblemente hirió a los agentes de EU. La camioneta había resistido las descargas anteriores gracias a que contaba con un blindaje siete, el más alto del mercado, muy parecido al de los vehículos presidenciales.

El tiroteo cesó conforme llegaron pelotones de marinos —gracias a la llamada del capitán inmediatamente después del primer ataque—, quienes denunciarían después que los atacantes eran federales vestidos de civil, los 12 que están arraigados y a los que se les fincarían responsabilidades por intento de homicidio y abuso de autoridad.

Lo que para la Policía Federal fue una confusión al atacar, sin sus correspondientes uniformes, a quienes creían secuestradores (lo que deja muy mal parado al secretario Genaro García Luna, sobre todo después del enfrentamiento de federales que acabó con la muerte de dos de ellos en el aeropuerto del DF apenas el 25 de junio), para el gobierno de EU fue una emboscada.

Esta reacción inicialmente airada se moderó ayer al saberse que de acuerdo con las pesquisas de la PGR los diplomáticos agredidos eran agentes de la CIA y después de la disculpa que por esos hechos ofreció Felipe Calderón al embajador estadounidense Anthony Wayne. Éste prefirió ya guardar silencio hasta que la investigación de las autoridades mexicanas dé resultados.

Estos acontecimientos muestran los niveles de ineficiencia y riesgo con que está operando la Policía Federal, la cada vez más descarada intromisión de EU en la inútil guerra declarada por Calderón al narcotráfico y el peligro que todos corremos de llegar a ser confundidos.


Instantáneas

1. LA SENTENCIA del juicio de inconformidad que promovió el Movimiento Progresista para invalidar la elección presidencial se conocerá pasado mañana. El proyecto de sentencia ya lo terminaron los integrantes de la comisión especial creada con ese fin por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) Salvador Nava, Flavio Galván y Constancio Carrasco. Los otros magistrados ya lo recibieron para su análisis.

2. LA BANDA presidencial le será cruzada al ganador de la elección por el priísta Jesús Murillo Karam si, como se espera, la LXII legislatura, al instalarse hoy, aprueba la propuesta del tricolor para que el ex gobernador de Hidalgo presida durante el primer año la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Al cierre de esta columna aún se discutía si será el PRD o el PAN el que presida la Junta de Coordinación Política, pero todo apunta a que el blanquiazul, como segunda fuerza, la encabece con su líder parlamentario Luis Alberto Villarreal.


Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

lunes, 27 de agosto de 2012

GRAN ANGULAR / El Congreso, los acuerdos y la banda

El Congreso, los acuerdos y la banda


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Como le adelanté aquí el pasado 15 de agosto (http://cort.as/2OJj), un diputado del PRI será el que tome de Felipe Calderón la banda presidencial para entregarla a Enrique Peña Nieto si éste, como todo parece indicar, es declarado Presidente electo por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en el transcurso de los próximos 11 días.

La confirmación de tal escenario ya pudo inferirse ayer cuando concluyó la reunión de los coordinadores parlamentarios electos del Senado en un lujoso salón de la Torre Mayor. Ahí, Emilio Gamboa, del PRI; Miguel Barbosa, del PRD, y Ernesto Cordero, del PAN, acordaron que este último presida la Cámara alta durante el primer año de la nueva legislatura, lo que en automático da al tricolor (porque un mismo partido no puede encabezar al mismo tiempo las dos Cámaras del Congreso) la presidencia de la Mesa Directiva de San Lázaro.

No prosperó, al parecer, la intención de Manlio Fabio Beltrones, coordinador parlamentario de los diputados del PRI, de que fuera un legislador de oposición el que presidiera la Mesa Directiva de la Cámara baja y, por lo tanto, entregara la banda presidencial a Peña Nieto con la clara intención de legitimar simbólica y mediáticamente una victoria electoral que le han regateado al candidato presidencial priísta las denuncias de compra de la elección. A menos, claro está, que de último momento se acuerde que sea un perredista el que presida y entregue la banda, lo que ya se ve prácticamente imposible.

Pasado mañana, con la instalación de la LXII Legislatura, se conocerá oficialmente el nombre del priísta que presidirá la Mesa Directiva de San Lázaro y entregará la banda presidencial, pero hasta el momento de escribir esta columna seguían sonando los nombres de Jesús Murillo Karam, Francisco Arroyo Vieyra, Arnaldo Ochoa y Carlos Aceves.

En esta nueva Legislatura, ninguno de los partidos políticos tendrá mayoría simple (la mitad más uno de los votos), ni en la Cámara de Diputados ni en el Senado, igual que ocurre desde 1991, cuando la perdió el PRI en las elecciones intermedias del gobierno de Ernesto Zedillo.

Pero en ésta, a diferencia de las anteriores, el PRI, con su aliado electoral y un partido que le jugó las contras sólo en apariencia, está en posibilidades de ajustar los 251 votos necesarios, en el caso de la Cámara de Diputados, para completar la mayoría simple que requieren la aprobación de las leyes (salvo las reformas constitucionales) sin la necesidad de pactar con las oposiciones más definidas como son el PAN, el PRD y los otros partidos de izquierda.

Veamos la conformación del Congreso de acuerdo con el aval que oficialmente dio el jueves pasado el IFE a los resultados electorales:

En la Cámara de Diputados, el PRI tendrá 207 asientos, el PAN 114, el PRD 100, el Partido Verde 34, el PT 19, el Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) 16 y el Partido Nueva Alianza 10. De esos datos se infiere lo siguiente: 1. Los votos del PRI, sumados a los del Verde y a los del Panal, ajustan los 251 necesarios para la mayoría simple; 2. Los votos del PRD más los de los partidos que con él fueron en alianza en las pasadas elecciones (PT y MC) suman 135, es decir, 21 más que el PAN, lo que en los hechos convierte a la izquierda en la segunda fuerza política del país; y 3. Las reformas constitucionales requerirán acuerdos entre las principales fuerzas políticas para lograr la mayoría calificada (332) necesaria para ser aprobadas.

En la Cámara de Senadores, el PRI tendrá 52 asientos, el PAN 38, el PRD 22, el Partido Verde 9, el PT 4, el Movimiento Ciudadano 2 y Nueva Alianza uno. En este caso, se puede inferir lo siguiente: 1. El PRI y sus aliados completarán 62 votos, lo que quiere decir que les faltarán tres para completar la mayoría simple; 2. La suma de los votos del PRD y sus aliados electorales totaliza 28, lo que, a diferencia de lo ocurrido con los diputados, no desplaza al PAN con sus 39 asientos, como segunda fuerza política en la Cámara alta; y 3. Las reformas constitucionales requerirán acuerdos entre las principales fuerzas políticas para lograr la mayoría calificada (42)* necesaria para ser aprobadas.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico


*Quizá un error de dedo o impresión de Gran Angular, porque la mayoría calificada en la Cámara de Senadores es 85 de 128 ( Babylonia Forum)

viernes, 24 de agosto de 2012

Objeciones de la Memoria / Del fraude electoral al alza del huevo

Del fraude electoral al alza del huevo


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No ha terminado aún el malestar social y ciudadano por la reciente defraudación electoral relacionada con la elección presidencial de este año, cuando ya tenemos encima otra mala noticia que es el alza al precio del huevo. Se trata en un caso de asfixiar a la democracia. Se trata en el otro caso de seguir asfixiando la debilitada economía popular.

El alza del huevo viene a demostrar la grave equivocación histórica del neoliberalismo que destruyó a lo largo de los años 90 la inicial autosuficiencia alimentaria que tenía nuestro país.

El alza registrada, en más de 75%, vulnera la economía popular, golpea los sectores menos favorecidos, pues son las clases sociales populares las que dedican más de la mitad de sus ingresos a la compra de alimentos, mientras las clases más adineradas apenas dedican 7% de sus ingresos a comprar alimentos.

El alza del huevo agudiza entonces los problemas de la gente más humilde y polariza más a la sociedad fortaleciendo las desigualdades sociales ya existentes.

Cabe señalar que sería criminal en este contexto seguir insistiendo en ponerle IVA a los alimentos, pues esto vendría a generar más pobreza, mayor malestar y más polarización social.

El alza al huevo significa también el fracaso del gobierno de Calderón, más preocupado por seguir reprimiendo a los medios de comunicación que muestran alguna rendija de independencia y de crítica, como es el caso de MVS, en lugar de estar apoyando a las familias mexicanas.

Al terminar su sexenio, Felipe Calderón nos va a heredar una sociedad más desigual y al parecer pretende sellar su gobierno con la naturaleza propia de su estilo: más inequidad en los medios de comunicación con el golpe a MVS; mayor carestía en los alimentos básicos con el aumento al huevo; desaprobación electoral para ayudarle al PRI a tratar de imponerse por la vía de la fuerza; más gastos onerosos y derrochadores al comprar un avión presidencial que no usará pero que costará al erario público alrededor de 10 mil millones de pesos.

Termina este texto reafirmando una información por demás importante: el PRD fue víctima de una defraudación electoral producto de la compra del voto. Y a consecuencia de esa compra del voto, la elección fue invalidada y anulada… ah, sólo me faltaba decir que esto ocurrió en Panamá, no en México.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

GRAN ANGULAR / ¿Y la libertad de expresión?

¿Y la libertad de expresión?


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La confrontación entre MVS y el gobierno de Felipe Calderón por la banda de 2.5 gigahertz es y será muy virulenta porque se trata de un negocio multimillonario. Pero su componente de chantaje político, no por ello menos importante, tiene que ver con el ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información, así como la manera en que la ejercen concesionarios y gobernantes.

Lo que queda claro después de conocer los intercambios y los dichos del presidente de Multivisión, Joaquín Vargas, y de la coordinadora de Comunicación Social de la Presidencia y vocera del gobierno federal, Alejandra Sota, es que la periodista Carmen Aristegui, conductora del noticiario matutino de esa empresa de medios concesionaria de la banda de frecuencia de telecomunicaciones en disputa, fue utilizada como una pieza de negociación, sin el más mínimo respeto de las partes a su actividad periodística.

Recuérdese que Aristegui comentó en su espacio radiofónico sobre la presunta proclividad al alcohol de Felipe Calderón. Esa versión la había difundido, entre otros, el diputado petista Gerardo Fernández Noroña. Carmen la recogió y consideró en su programa que, por tratarse de un asunto relacionado con la salud del Presidente de la República, sería bueno tener una respuesta de Los Pinos. Ella nunca aseveró que el Presidente fuera un alcohólico.

Ahora sabemos, tras los intercambios declarativos de estos días, que Vargas se enojó mucho con Aristegui cuando hizo esos comentarios sobre Calderón, que le pidió que leyera una disculpa pública, que ella no aceptó hacerlo, que la despidió porque la Presidencia había condicionado a eso las negociaciones sobre la banda 2.5 y que la recontrató al darse cuenta que el gobierno no se sentaba a negociar.

Es claro que la posición crítica de la periodista era utilizada por el concesionario para presionar y apuntalar sus intereses, lo que acaso podría entenderse bajo criterios estrictamente empresariales aunque totalmente carentes de ética.

Lo que definitivamente parece ser una grave equivocación es la posición asumida por el gobierno federal y su vocera Alejandra Sota. Y el error es de origen. ¿Cómo es posible que se exija una disculpa pública cuando lo que a su derecho correspondía era hacer una réplica de los señalamientos? Y peor aún, ¿cómo plantear que tal disculpa fuera condición para dar visto bueno al proyecto en marcha de MVS con la banda de 2.5? Una réplica era lo conducente y hubiera sido la respuesta pedida por Aristegui, es decir, la aclaración del presunto alcoholismo de Calderón, tema que por tratarse de quien se trata saltó de la esfera privada a la del interés público.

¿Por qué no aplicaba exigir la disculpa y condicionar a su cumplimiento la ratificación de una concesión? Porque todos los funcionarios públicos, y Sota lo es, juraron respetar y hacer valer la Constitución y las leyes que de ella emanan; y disculpa y condicionamiento implicaban una violación de la libertad de expresión. Más grave aún tratándose de derechos que el Estado tutela y que en el caso de las concesiones, transfiere para que esos concesionarios los hagan valer.

Un error más de los muchos cometidos en materia de comunicación por este gobierno que está a cien días de concluir.


Instantáneas

1. NEGOCIACIÓN. Este fin de semana se reunirán, por separado, los coordinadores parlamentarios de la Cámara de Diputados y del Senado. En esas reuniones se determinará qué partidos y qué diputados presidirán las Mesas Directivas de ambas Cámaras del Congreso. Hasta ayer parecía que avanzaba la idea priísta de que un diputado del PAN presidiera en Sán Lázaro para que fuera él quien le entregue la banda a Enrique Peña Nieto. Pero los duros del PAN se imponían hasta ayer y se negaban a esa posibilidad, lo que implicaría que fuera un priísta el que presidiera a los diputados y entregue la banda.

2. ESCENARIOS. Si el PAN preside la Cámara de Diputados se menciona el nombre de José González Morfín. Si fuera el PRI, se menciona a Jesús Murillo Karam y a Francisco Vieyra.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 23 de agosto de 2012

Manual para canallas / Hay veces que me hago invisible

Hay veces que me hago invisible

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Siempre que me retraso en el pago de la luz me llega una notificación que dice algo así como “estimado cliente, le recordamos que usted tiene un adeudo pendiente por la cantidad de…” y siguen con “favor de regularizar su pago”, para evitar “la suspensión del servicio”.

Y lo mismo sucede con los recibos del agua y el teléfono. Cada fin de mes, cada bimestre, me llegan cartas y recordatorios de que soy su “apreciable cliente”. Yo qué más quisiera que estar al corriente con mis pagos, dejar de recibir misivas tan “amables” para que pase a liquidar lo que debo antes de que me cargue la chingada. Yo qué más quisiera que ordenar mis saldos vencidos, mi situación en el buró de crédito. Y volverme invisible otra vez. Es que la verdad que no es nada reconfortante llamar la atención sólo porque “usted tiene algo nos pertenece”, que es lo que en realidad dicen esos pinches recordatorios: “queremos nuestro dinero”.

Por lo que respecta a lo demás, casi siempre soy invisible: Cuando estoy solo en casa, cuando llamo para quejarme por el pésimo servicio de internet, cuando necesito una explicación del gobierno, cuando el agua potable apesta, cuando suben el precio del huevo, cuando planean qué hacer con el presupuesto, cuando pido un aumento de sueldo, cuando pierde mi equipo favorito, cuando el presidente en turno dice que las cifras son optimistas, cuando las televisoras confabulan en nuestra contra, cuando los “líderes de opinión” se prostituyen, cuando me ahogan los suspiros, cuando te echo de menos, cuando los políticos vacacionan en Europa, cuando los diputados se recetan un bono de fin de año, cuando el candidato hace mil promesas, cuando maldigo a los corruptos, cuando llega el fin de quincena y cuando suben los impuestos y cuando el crimen organizado nos acecha y cuando las noticias son pésimas y cuando siento que me lleva la chingada, con demasiada frecuencia soy invisible. Igual que tú, cada mañana, por las tardes, en las noches, por las avenidas, entre la multitud, a solas, en aquella calle oscura, en el Metro, en la fila del banco, viajando en microbús, sentado en aquella banqueta, encerrado en mi cuarto, en el insomnio de la madrugada, cuando me devoran los nervios, frente a una hoja en blanco, haciendo cuentas, cuando me agobian las deudas, mientras maldigo, cuando me queman las ausencias, mientras el futuro luce su peor panorama, cuando me atormenta el pasado, mientras miro la gente pasar y también cuando mis amigos me olvidan por mucho tiempo, generalmente, casi siempre soy invisible. Y se siente de la fregada. Estoy seguro que tú estarás de acuerdo. Igual que lo está el buen Bukowski: “El viento sopla fuerte esta noche/ y es un viento frío/ y pienso en los chavos de la calle./ Espero que algunos tengan/ al menos una botella de vino./ Cuando estás en la calle/ es cuando te das cuenta de que/ todo tiene dueño/ y de que hay cerrojos en todo./ Así es como funciona la democracia:/ tomas lo que puedes,/ intentas conservarlo/ y añadir algo si es posible./ Así es también como funciona la dictadura,/ sólo que una esclaviza/ y la otra destruye a sus desheredados./ Nosotros simplemente/ nos olvidamos de los nuestros./ En cualquier caso/ es un viento fuerte y frío”.



-O-



Y haciendo cuentas con el corazón, resulta que también la situación está del carajo. Nunca es suficiente con las deudas materiales, encima está el desfalco en el alma, la bancarrota emocional. Y en cada suspiro, viene el diablo y te malaconseja cosas terribles al oído: salta desde la azotea, pásate al bando de los débiles, empeña tu dignidad, olvídate del orgullo, ruégale para que vuelva, emborráchate y llámale en la madrugada, fírmale un decreto para que te haga la vida miserable. Y a veces te emborrachas y piensas que hay mujeres que están hechas para condenarte al olvido. Y otro pinche suspiro. Y otro trago más, acompañado de un cigarro. Y una vez más te sientes tentado a llamarle, harto del abandono, cansado de ser invisible para ella. Y tus demonios como jauría, vociferando que le marques, pero tú aún tienes el orgullo intacto, los arrestos para quemarte en la hoguera de los silencios. Hay ocasiones en que sí, es mejor consumirse a solas que echarle leña a la caldera de las pasiones imposibles. Y sigues bebiendo, como cada maldito viernes, preguntándote que has hecho mal, qué carajos es lo que hiciste para merecerte esta invisibilidad. Y afuera los ruidos habituales, la madrugada con su manto trágico, el ulular de las patrullas, los autos con su velocidad, el ladrón que se oculta en la esquina, los obreros que regresan cansados, las madres que no duermen, los pasos cansados de los desposeídos, la violencia que nos acecha, la desesperación de los que no esperan mejores días, la terrible rutina que recarga sus baterías. Y aquí, en el encierro, las horas pasan como si no sucediera nada que valiera la pena. Así que no tienes más remedio que beber a solas, mientras repasas las líneas de Dante Guerra: “Aquí se desvencijan los recuerdos,/ se oxidan todos los suspiros./ Aquí, en esta penumbra,/ en el exilio de tu olvido,/ me hago invisible a cada rato,/ me devoran todos mis malos hábitos./ Allá, con quién sabe quién,/ quién sabe cada cuánto,/ tú haces el amor sin reparos./ Y los perros ajenos mean en las aceras/ y un gato se refugia en las azoteas/ y mis ratones huyen en busca de comida,/ porque este maldito abandono/ sólo ha visto florecer/ cactus que se ahogan de sed./ Y mientras otro alguien, quién sabe quién carajos,/ acaricia tu luminosa desnudez,/ yo, como todo buen imbécil,/ me observo en el espejo/ para comprobar si esta palidez/ no me ha vuelto totalmente invisible”. Habrá que seguir rumiando, maldiciendo a los demonios que me aconsejan, con tanta frecuencia, que deje mis penumbras en busca de tu fuego.


Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

miércoles, 22 de agosto de 2012

GRAN ANGULAR / Esa corrupción que nos corroe

Esa corrupción que nos corroe


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La corrupción en el país ha llegado a niveles tales que donde se le rasque sale pus. Estos días hemos visto ejemplos de los niveles que ha alcanzado: 1. El caso de Néstor Félix Moreno, ex director de operaciones de la CFE, procesado por enriquecimiento ilícito producto de los sobornos por 30 millones de pesos que recibió de empresas estadounidenses para ser favorecidas con contratos; 2. El pago de sobornos por 24 millones de dólares que la cadena de supermercados Walmart hizo a funcionarios mexicanos que durante seis años le otorgaron más de 200 permisos, concesiones, licencias y autorizaciones; y 3. El reconocimiento público de HSBC de que sus estructuras financieras en México permitieron el lavado de dinero de miles de millones de dólares procedentes del narcotráfico.

Otro escándalo de naturaleza similar a los señalados estaría en puerta con una filial de Banamex, según denuncia del escritor y periodista José Martínez M. publicado por la agencia Difunet. En ella señala a Eduardo Moncada, responsable de Vendor Management (la subsidiaria), quien con otros funcionarios de la institución bancaria habría recibido “cuotas” para seleccionar y beneficiar a proveedores de software y otros sistemas que requiere Banamex. El escritor y periodista asegura que la PGR tiene bajo la lupa ese caso, lo que esta columna no ha podido corroborar en la Procuraduría.

Ya se abundará en el asunto, pero por lo pronto deben rescatarse los siguientes datos respecto de la corrupción que nos carcome.

Un estudio del Banco Mundial, por ejemplo, asegura que seis de cada 10 compañías que operan en México admiten destinar una porción de sus ingresos para pagar mordidas que faciliten la conexión con servicios públicos, mientras que ocho de cada 10 otorgan dinero para evitar a los molestos inspectores y cinco de cada 10 pagan cuotas para obtener contratos gubernamentales.

A su vez, el Centro de Estudios Estratégicos del Tec de Monterrey asegura que ocho de cada 10 empresas pagan sobornos para obtener contratos gubernamentales.

José Martínez sostiene que de acuerdo con expertos consultados, los actos de corrupción le cuestan a México 30 mil millones de dólares anuales. Y esa cifra equivale a entre 3 y 4% del producto nacional bruto o, comparado de otra manera, 10% de los impuestos recaudados.

Y en ésto, tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata.


Instantáneas

1. FUERO. Nada contentos deben estar los militares con las resoluciones tomadas por la Corte que recortan su fuero. El máximo tribunal del país finalmente sentenció que es inconstitucional el inciso A de la fracción segunda del artículo 57 del Código Militar. Dicho más claro: es inconstitucional que delitos cometidos por soldados contra civiles sean juzgados por tribunales militares. Deben ser juzgados, por lo tanto, por tribunales civiles. El ministro Arturo Zaldívar lo razonó así: el fuero militar está restringido a delitos cometidos por militares que atenten contra el orden militar, es decir, contra la disciplina militar, y cualquier otro delito cometido por un militar, donde se afecte a un civil, tendrá que ser jurisdicción civil. A su vez, la ministra Olga Sánchez Cordero, quien propuso dicha tesis aprobada ayer por ocho votos contra dos, destacó la trascendencia del fallo: el artículo declarado inconstitucional impedía que los civiles afectados por militares tuvieran verdadero acceso a la justicia.

2. CIFRAS DEL HORROR. Un asesinato cada 20 minutos se registró en México el año pasado. Esto se infiere de la cifra dada a conocer el lunes por el INEGI: en 2011 se perpetraron 27 mil 199 homicidios en el país de acuerdo con los certificados de defunción emitidos por médicos legistas e inscritos en 4 mil 732 oficinas del Registro Civil, así como en los reportes mensuales de mil 96 agencias del MP. De acuerdo con una sumatoria oficial de datos del INEGI, son poco más de 95 mil los homicidios cometidos durante este sexenio que agoniza. Los estados con más asesinatos son: Chihuahua, estado de México, Guerrero, Sinaloa y Baja California.

3. CALIFICACIONES. Ya no seremos más un país de reprobados. Con el ciclo escolar que apenas inicia entró en vigor un nuevo sistema de calificaciones para la educación básica. Lo de menos es que se cambien número por letras. Lo que llama la atención es que de primer a tercer grado de primaria será suficiente cursarlos para pasar de año. No habrá pues más reprobados. De cuarto a sexto, bastará para ser promovido sacar un promedio de seis con un máximo de dos materias sin aprobar. Dicen en la SEP que esto es para no traumar a los niños y para equiparar nuestra educación con la de los países desarrollados. No creo que tal flexibilización ayude mucho en la necesaria mejoría en la calidad de nuestra educación.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

lunes, 20 de agosto de 2012

GRAN ANGULAR / Migración: la muerte por goteo

Migración: la muerte por goteo


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Cuando la vis está en otra parte se titula el libro que sobre la migración indocumentada en México y EU ha publicado Mauricio Farah Gebara, el relato desgarrador de un fenómeno social que no es exagerado considerar como una crisis humanitaria.

Con decenas de testimonios de migrantes centroamericanos y mexicanos, extraídos de la más cruda realidad en la tarea de exigir el respeto a sus derechos humanos durante la época en que fue quinto visitador de la CNDH, Farah Gebara documenta que la violencia asociada al fenómeno social y humano de las migraciones se sostiene, en el caso de ésta de México a EU, en una extendida corrupción de lo público y a la más absoluta impunidad.

Aunque las autoridades de Migración o las diversas policías recurren siempre a la justificación de que las estadísticas asociadas al fenómeno, sobre todo las de la muerte, deben estar sustentadas en documentos como por ejemplo las actas de defunción, las cifras que ésta y otras obras manejan en realidad se quedan cortas.

Seis mil migrantes mexicanos han muerto durante los últimos 15 años en su intento de cruzar la frontera hacia EU. Hace 15 años, por medio de la Operación Guardián, EU endurecía el acceso de la mano de obra indocumentada, lo que ha propiciado que aumente el número de muertos, uno o dos cada día al intentar cruzar.

¿Cómo documentar esto con actas de defunción si tres de cada 10 que mueren son sepultados en la fosa común, sin que nadie sepa siquiera de su identidad? Y así, mientras en EU los entierran, en México desentierran a cientos que son víctimas del secuestro y el asesinato por parte de grupos de la delincuencia organizada. Porque ya no es ahora solamente el histórico abuso de las autoridades mexicanas contra quienes son al fin y al cabo —y tal es su razonamiento— los ilegales de esta historia.

Las primeras noticias de los secuestros de migrantes centroamericanos que transitaban por México hacia EU se tuvieron en 2007. Las dio a conocer el padre Alejandro Solalinde, del albergue Hermanos del Camino, ubicado en Ixtepec, Oaxaca. Nadie le hizo caso hasta que la Comisión Nacional de los Derecho Humanos documentó en 2009 que en ese año 9 mil 758 migrantes centroamericanos habían sido víctimas de secuestro y vejaciones diversas en medio de una red de complicidad tejida entre la autoridad y la delincuencia organizada.

El número de secuestros —según información de organizaciones no gubernamentales— creció en 2010 al pasar a 11 mil 333 víctimas.

Y en el lapso de 2010 a 2011, la Procuraduría General de la República sólo conoció de cuatro casos de secuestro de migrantes centroamericanos indocumentados.

Otros datos duros para dimensionar este drama humano: más de 3 mil menores de edad que buscan la oportunidad de cruzar para alcanzar a padres o madres que en el mejor de los casos sólo han conocido por teléfono, trabajan en la frontera como vendedores ambulantes, cargadores, recogedores de basura o en la prostitución. Por lo menos la mitad de ellos —según la Organización Internacional para las Migraciones— llega a involucrarse en la delincuencia organizada o el crimen común. Y muchos que cruzan la frontera son finalmente detenidos antes de localizar a sus familiares. Tan sólo el año pasado, el gobierno de EU entregó al de México a 14 mil 237 niños migrantes no acompañados, de los que 11 mil 520 eran mexicanos y 2 mil 717 de otras nacionalidades.

En fin, el drama ahí está y parece que nadie lo quiere ver. Hablamos de 6 mil muertos en 15 años que son muchísimos, pero que ocurren poco a poco, cada día. A nadie le importa esta muerte por goteo.


Instantánea

ATENTADO. Festejando en Los Pinos su cumpleaños número 50, Felipe Calderón refirió el sábado que al inicio de su gobierno, en 2007, recibió la amenaza de que “su” avión, suponemos que el presidencial, sería tumbado; que no se intimidó con la amenaza y que decidió volar, pero que sí reforzó la seguridad y grabó un mensaje en video para sus hijos para explicarles que estaba cumpliendo con su deber, por si pasaba algo. Calderón terminó su festejo cantando algunos poemas de Mario Benedetti acompañado por mariachis.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

viernes, 17 de agosto de 2012

Objeciones de la Memoria / El dilema histórico del TEPJF

El dilema histórico del TEPJF


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Las semanas transcurren y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene en sus manos la impugnación presentada por Andrés Manuel López Obrador contra la pasada elección presidencial. Dicha impugnación ha sido respaldada en su elaboración por juristas con larga experiencia como Jaime Cárdenas, que fue consejero de la mejor generación del IFE; Arturo Núñez, que fue funcionario en la fundación de dicho instituto; Jesús González Schmal, Bernardo Bátiz, Francisco Estrada, Ricardo Monreal, entre otros juristas y políticos de larga trayectoria y experiencia en órganos electorales.

La impugnación plantea la invalidez de la elección presidencial. Se apoya en un conjunto muy amplio de elementos, que tienen que ver sobre todo con aspectos como rebase de topes de campaña; financiamiento encubierto con recursos de origen desconocido o de procedencia ilícita; compra del voto; inequidad mediática e institucional; irregularidades en las casillas; indolencia y ausencia de los órganos electorales para garantizar limpieza y equidad en el proceso electoral; intervención de gobiernos estatales y entes públicos, y la distorsión de los principios de libertad y autenticidad.


No se trata de algún elemento por separado, pues de esa manera la resolución del Tribunal podría terminar en simples multas. Se trata de un conjunto de elementos que están entrelazados en una compleja amalgama que violenta todos los principios de libertad y equidad electoral. Ello lleva a la invalidez del proceso, pues se cuestionan los principios constitucionales de las elecciones.


Entre los temas más fuertes de la impugnación están la comprobación reiterada de la triangulación de recursos públicos y privados que llegaron por diversas vías a las cuentas usadas en la campaña del PRI. También la amplia comprobación y ejemplos de los procesos de compra del voto, especialmente la sofisticada red a través de tarjetas de débito y otros instrumentos. Asimismo, la comprobación de mecanismos encubiertos de propaganda electoral, en particular las encuestas.


Estos elementos hacen ver la enorme disparidad de la elección. No es lo mismo competir con 350 millones de pesos que hacerlo con más de 5 mil millones. Tampoco se puede considerar un voto libre cuando éste es comprado con amplísimos recursos que violentan la voluntad de la gente, especialmente de la que vive en condiciones más precarias. No se puede hablar de legalidad cuando se tienen detectados por diversas fuerzas políticas, tanto el PRD como el PAN, la circulación de recursos de procedencia por lo menos desconocida.


Finalmente, no se puede hablar de equidad cuando un candidato tuvo sólo los tiempos de los partidos que lo apoyaron, y el candidato del sistema tuvo a su favor a los medios que financiaron encuestas con contenidos falsos, tendientes al apuntalamiento propagandístico de su imagen. Es decir, como está prohibida la contratación de spots por los partidos, lo que hicieron fue introducir por vías subrepticias la contratación de encuestas donde aparece como ganador el candidato del PRI, con información falsa, encubriendo un proceso propagandístico que no se registra como una contratación partidista sino que aparece como el concurso “imparcial” de los medios de comunicación que quieren informar cómo van las tendencias electorales.


¿Se puede invalidar la elección presidencial? Sí. ¿Existen los elementos para que suceda esto? Sí, de manera amplia y abundante. ¿Hay casos precedentes en los que hayan ocurrido situaciones parecidas y se hayan invalidado los procesos electorales? Sí.


Simplemente recordemos que en una elección ocurrida en Morelia, Michoacán, la autoridad registró que un boxeador apareció con el logotipo del PRI en sus calzoncillos y consideró que esta situación vulneraba el principio de equidad. Bastó ese hecho para invalidar dicho proceso. Si por unos calzoncillos se tuvo que repetir una elección, por la difusión de encuestas falsas que generan un efecto mayor al de los calzoncillos del PRI de un día es que debe invalidarse la elección presidencial. La razón se encuentra del lado de los impugnadores. Eso todo mundo lo dice. Como también toda la gente se pregunta: ¿el Tribunal Electoral actuará conforme a derecho invalidando la elección presidencial o se subordinará a las fuerzas políticas que designaron a sus magistrados? Ese es el dilema histórico del TEPJF.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

GRAN ANGULAR / Los crímenes de Veracruz

Los crímenes de Veracruz


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Infantes de Marina capturaron el pasado miércoles 8 de agosto a Isaías Flores Pineda, alias El Cronos o El Maniaco, a quien identificaron como jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación en la plaza de Veracruz-Boca del Río.

El interrogatorio a que fue sometido por la Procuraduría de Justicia veracruzana reveló que el presunto narcotraficante está detrás de 38 homicidios, cinco de ellos de periodistas, cometidos durante los últimos ochos meses.

Las declaraciones de Flores Pineda llevaron a la captura de Juan Carlos Hernández alias La Bertha, a quien le encontraron fotografías de Ana Irasema Becerra, publicista del periódico El Dictamen asesinada el 3 de mayo pasado junto con los reporteros gráficos Gabriel Huge Córdova y Guillermo Luna Varela.

El procurador Amadeo Flores también culpó a Juan Carlos Hernández del asesinato del también reportero gráfico Esteban Rodríguez y del secuestro y homicidio del reportero Víctor Manuel Baéz.

Bien, que el gobierno de Javier Duarte avance en las investigaciones de este y otros crímenes ocurridos en el contexto de la violencia que ha vivido Veracruz durante los últimos meses, pero no hay que perder de vista que apenas ha iniciado el proceso contra estos presuntos capos del narcotráfico, por lo que el procurador Flores Espinosa no puede asegurar que con estas detenciones han quedado esclarecidos los crímenes. Esa, finalmente, será decisión de un juez.

La Procuraduría veracruzana planteó así lo que en realidad es una hipótesis surgida de la declaración del detenido: “Mataron a los reporteros porque éstos, a su vez, habían sido los causantes de la muerte de otros periodistas asesinados por Los Zetas”.

Criminalizar a los reporteros muertos no es válido ni jurídica ni éticamente. Si ellos tuvieron responsabilidad en la muerte de otros de sus colegas, habrá de determinarlo un juez. De ahí que el planteamiento haya generado esceptisismo en la organización Artículo 19, que pidió a la PGR atraer el caso e indagar a fondo.

Qué bueno que haya detenidos y que el gobierno de Duarte trabaje en contener la impunidad. Pero las equivocaciones en el procedimiento poco ayudan al objetivo de hacer notar que se trabaja con seriedad y transparencia en la impartición de justicia y en la contención de la violencia que ha azotado al estado de Veracruz.


Instantáneas

1. BANDA ANCHA. Más allá de las denuncias del gobierno y un concesionario de radio y TV, que dejan ver decisiones pensadas y tomadas en función de tiempos políticos, el corazón de la pugna entre MVS y la SCT por la llamada banda ancha de 2.5 gigahertz tiene que ver con el futuro de las telecomunicaciones, la conectividad del país y el uso de la internet, sus alcances, su gratuidad y su eventual regulación. Y en el fondo del asunto lo que menos parece importarle a políticos y empresarios son los criterios técnicos para su aprovechamiento y el beneficio del consumidor. El diferendo saca a relucir la lamentable ausencia de una política pública en materia de telecomunicaciones.

2. YARRINGTON. La PGR consignó penalmente a los dos empresarios arraigados acusados de ser prestanombres del ex gobernador priísta de Tamaulipas Tomás Yarrington. Se trata de Napoleón Rodríguez de la Garza y Eduardo Rodríguez Berlanga, a quienes se inició proceso por crimen organizado y lavado de dinero. La ex esposa de uno de ellos, Zonia Nereida de Pau García, se convirtió en testigo protegido de la Procuraduría y aportó los datos que fundamentaron la consignación. Datos que, de un momento a otro, darán lugar a que se libre una orden de aprehensión contra el ex gobernador tamaulipeco.

3. ZEFERINO. A quien también se ha iniciado un procedimiento legal por peculado, es al ex gobernador perredista de Guerrero, Zeferino Torreblanca. El actual mandatario, Ángel Aguirre, trabaja en documentarle un desvío de fondos públicos por más de mil millones de pesos. Torreblanca será citado a comparecer, junto con otros ex funcionarios, para que explique el presunto peculado cometido en la construcción del Centro de Atención Ciudadana, que albergará oficinas del estado en Acapulco.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 16 de agosto de 2012

Manual para canallas / Nunca fui un alumno avanzado

Nunca fui un alumno avanzado


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Siempre fui a escuelas públicas, de esas en las que amontonan a 40 estudiantes en butacas desvencijadas frente a una profesora más neurótica que mi madre o ante un maestro tan alcohólico como mi jefe. Sin embargo, algo habré aprendido, porque más o menos me defiendo.

Digo, no soy el más brillante de mi generación, ni el más sabio de mi colonia, pero tampoco soy el más estúpido. He tenido maestr@s geniales, de esos que fortalecen tu imaginación. Igual he padecido con profesores burócratas. Pero algo siempre tuve claro: yo no tengo vocación de docente, lo he comprobado porque mis tres o cuatro alumnos siempre me dan la vuelta. A lo mejor no soy tan malo enseñando, pero mis pupilos nunca me respetan. En efecto, soy el educador de los tres o cuatro oyentes que habitan en mí desde hace tiempo. Y mis aprendices, uno a uno, tienen sus virtudes por sí solos. Y uno por uno son manejables, a veces se dejan guiar y a veces no, pero cuando se confabulan son capaces de amotinarse. Siempre batallo con el más necio de mis yo’s, es terco y rebelde: nunca se duerme temprano, posterga todo para mañana, protesta cualquier tema y encima de todo pone a prueba mi autoridad. Así ha sido siempre, desde chavito. Es ese mismo Roberto al que le chocaba que le dijeran “Betito”, el malcriado que prefería ver la tele en lugar de hacer tarea, ese escuincle que se iba de pinta y caricaturizaba a los profes en su cuaderno de matemáticas. Y ha crecido bastante y se siente autosuficiente y le vale madre seguir las reglas. Y aunque a veces es insoportable, yo también he aprendido a su lado, porque me ha enseñado algunas buenas cosas: A no quedarme callado, a pelear a contracorriente, a ser crítico, a no estacionarme en los lugares comunes, a mentarle la madre a los corruptos y señalar a los que nos malgobiernan. No es un mal tipo, aunque a veces me desespera y sabe ponerme de malas. Yo lo reprobaría, pero capaz que se larga y entonces yo ya no tendría a quién aprenderle algo de rebeldía.


-O-



Mi otro escolapio se cree un sabelotodo y es un arrogante que siempre opina. A mí no me simpatiza mucho y supongo a que a los demás hasta les cae gordo. Opina de todo, el muy pedante, aunque no le preguntes. Parece tener claro todo lo que quiere y cuál es su destino, aunque a veces lo he notado titubante. Siempre participa, hace sus tareas a tiempo, es pulcro y educado, pero igual que los otros también es muy necio. Y aunque no tiene mi preferencia, el muy cabrón ha sabido ganarse mi reconocimiento. Desde chavo era ordenado, doblaba cuidadosamente su uniforme, forraba de manera impecable sus cuadernos y sacaba diploma cada bimestre. Ese Roberto tan educado, el que cedía los asientos a las viejitas, el que guardaba silencio en la biblioteca, me ha enseñado bastantes cosas: a simpatizar con los desprotegidos, a disfrutar la poesía y el cine y el rock; también me ha ayudado a valorar la disciplina, la honradez, el trabajo, la solidaridad. Sí, es un maldito arrogante, pero no voy a negar que todo el tiempo quisiera ser como él. Y no estar batallando con esta pinche bipolaridad que a veces me boicotea.


-O-



Yo no sé si he hecho bien mi labor como educador, pero el tercero de mis “estudihambres” es el más débil de todos. Y no me refiero a su físico que no le ayudó a ser futbolista profesional, sino a su fragilidad emocional. Creo que es hasta tripolar y cliente frecuente de sus estados de ánimo. Al igual que el otro Roberto, este también es ordenado y responsable, sólo que más sensible. Y como mis otros aprendices, insiste en llevarme la contra. Yo me empeño en aconsejarle que no sea tan emocional, que es mejor asesorarse por la razón, pero el muy cabrón siempre quiere salirse con la suya. Desde adolescente se decantó por la poesía, suspiraba por las chicas guapas y nunca se ocupó de blindar el corazón. Con el paso de los años se fue habituando al compás de las emociones y su currículum es una bitácora de fracasos. Dónde yo veía un demonio, él contemplaba unos ojos seductores. Si yo le advertía de un tiempo compartido en el purgatorio, el pedía visa para una estancia en paraísos artificiales. Y se enamoraba como idiota y luego pagaba las consecuencias. Pero hasta eso que supo explotar su lado sensible, porque siempre ha sido como un niño extasiado con los amaneceres: En lugar de renegar del frío, se cobijaba en la belleza de las cosas simples. Y aprendió a besar, a acariciar con maestría, a hacer el amor con la paciencia de los orfebres, a escribir poesía con la mano izquierda en el corazón. Y el muy listillo hasta se inventó un seudónimo para sus trazos: “Hay días en que mis ángeles predican pecados/ ante la escultura de tu cuerpo incendiario./ Y también hay noches en que mis labios extasiados/ recorren con fuego el abismo de tus caderas./ Y hay terribles madrugadas que se hacen eternas/ extrañando la feroz avaricia de tu mirada./ Ya no sé qué hacer conmigo en esas horas/ en las que tus párpados duermen la triste lejanía/ que tanto maldigo y que tanto nos separa”. Este Roberto es mejor, sin duda, cuando se hace llamar Dante Guerra.


-O-



Hay un cuarto alumno mío, pero ese es un tipo extraño, algo silencioso y maquiavélico. Es tan complejo que cuesta trabajo describirlo. Con él creo que he fallado como tutor. Es el Roberto más camaleónico que habita en mí. Y los martes batallo más para educarlo. Es que él anda algo torpe, escribe con letra de doctor, bosteza muy seguido, le cuesta trabajo concentrarse. Yo ya quisiera mandarlo a examen extraordinario. Es un tipo bastante complejo y no alcanzaría el tiempo para detallarlo. Así que mejor en otra ocasión hablamos de ello. Porque ya tengo bastante trabajo intentando guiar a mis otros educandos.


Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

lunes, 13 de agosto de 2012

GRAN ANGULAR / México y los paraísos fiscales

México y los paraísos fiscales


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La insuficiente y a la postre fallida reforma fiscal promovida por Felipe Calderón sólo benefició, como siempre, a los grandes capitales y medio compensó los ingresos del gobierno, apenas para satisfacer su creciente y despilfarrador gasto corriente. El famoso Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) cargó la mano, como siempre, y sangró inmisericordemente a clases medias y causantes cautivos, sin siquiera tocar a los grandes corporativos beneficiarios de los privilegios fiscales autorizados por los últimos tres gobiernos del PRI y dos del PAN, los cinco, pues, del neoliberalismo.

Ese régimen de privilegios fiscales que incluye mecanismos de elusión, deducción y devolución de impuestos, así como de evasión protegida desde leyes y reglamentos, impide ingresos públicos estimados en 300 mil millones de pesos anuales.

Súmese ahora a esa cifra otra, verdaderamente escalofriante, conocida este fin de semana: 417 mil millones de dólares (no de pesos, de dólares), monto equivalente a 40% del producto nacional bruto, que ciudadanos mexicanos mantienen depositados en paraísos fiscales, fuera de todo control de la autoridad mexicana.

Es obvio que esos ciudadanos mexicanos son los privilegiados de siempre, no la mayoría que vive al día o que de plano está sumida en la pobreza. Mexicanos que han hecho su fortuna en México sin que retribuir en nada al país que se los permitió. Mexicanos que tienen fuera del país capitales que equivalen a casi la mitad del PIB nacional, de acuerdo con una investigación de la organización civil Red para la Justicia Fiscal encargada a la firma internacional de contabilidad McKinsey & Co. que publicó ayer el periódico La Jornada.

“México es uno de los líderes en un grupo de 139 países en desarrollo cuyos ciudadanos y empresas buscan el cobijo de los paraísos fiscales para evitar el pago de impuestos y poner a resguardo sus riquezas, algunas mal habidas”, precisa la investigación.

De ese grupo de países, el primer lugar lo ocupa China con un billón 189 mil millones de dólares, seguido por Rusia con 798 mil millones, Corea del Sur con 779 mil millones, Brasil con 520 mil millones y Kuwait con 496 mil millones de dólares.

Es cierto que a nadie le gusta que el gobierno le quite en impuestos dinero que irá al caño de la corrupción y a beneficiar los bolsillos de servidores públicos sin escrúpulos. Pero también es cierto que es nula la solidaridad de quienes, para seguir enriqueciéndose en México, tendrían que retribuir en impuestos recursos necesarios para la redistribución social de la riqueza.

Pero esa idea pareciera ya no caber en la conciencia colectiva y mucho menos en la de legisladores y funcionarios del Ejecutivo que si en realidad quieren reformar la captación fiscal debería cobrar más impuestos a quienes más ganan y transparentar el uso de los recursos públicos, sin corrupción y en beneficio de la gente.

Ya sé, parece un sueño inalcanzable.


Instantáneas

1. CONSEJO DEL PAN. No consiguió Felipe Calderón que una asamblea refundacional del PAN se realizara antes de diciembre próximo, esto es, antes de que termine su gobierno. Esto quiere decir que no ha conseguido alzarse con el control de lo que queda de su partido, de acuerdo con los resultados del Consejo Nacional de ese partido realizado el fin de semana. Lo más que consiguió Calderón frente al grupo que encabeza el actual presidente nacional del blanquiazul, Gustavo Madero, y frente a la llamada tercera vía que encabezan, entre otros, Javier Corral y Santiago Creel, fue que se creara una comisión de análisis de la debacle panista que a más tardar en marzo del año próximo convoque a la asamblea extraordinaria que modificará los estatutos.

2. FELICITACIÓN. Un muy buen papel desempeñó en Londres la delegación olímpica mexicana. Con sus siete medallas logró los mejores resultaos olímpicos de la historia reciente, apenas superada por aquel grupo de atletas que participó en los Juegos Olímpicos de 1968. Vaya a todos ellos una felicitación y un agradecimiento por las alegrías dadas a un pueblo tan necesitado de ellas. Y ahora a regresar a la realidad.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

Manual para canallas / Sueños de segunda mano

Sueños de segunda mano

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Yo tengo sueños de segunda mano y en ellos siempre hay mujeres hermosas, aunque imperfectas. Y no saben de poesía, sólo de caricias y océanos de delirios. Siempre que despierto, agitado, el lado izquierdo de mi cama está deshabitado.

A mí me gusta leer libros de poesía, intentar versos, recitar frases rebuscadas a las mujeres hermosas. Y sin embargo mi vida carece de sentido poético. No soy ni mejor ni peor que el velador de ese edificio que están construyendo enfrente o que el viene-viene que cuida los coches. Igual que ellos, me cuesta trabajo pagar la renta, comer algo decente y conciliar el sueño. Mis días son bastante movidos como para preocuparme por las madrugadas. Y mis noches no son consuelo. Tiene varias semanas que soy cliente frecuente de mis propios nervios. ¿Será que me da miedo extraviarme o elegir el camino equivocado? Mi trabajo ya no es tan interesante, mi paga me parece miserable, tengo ganas de botar todo a la mierda, siento que debo buscar otros horizontes. Pero las dudas se tiran a mis pies como si fueran perros fieles y hasta siento pulgas en los calcetines. Aún no encuentro el sendero adecuado, camino como si trajera dos zapatos izquierdos y entonces ya no estoy seguro de que mis pasos sean tan certeros. Siento que estoy en un mal sitio, en el peor momento. Soy un tipo con demasiadas ideas para un cerebro tan corto. Pierdo el tiempo en cosas absurdas, como contar las luces que se avizoran desde mi ventana, como jugar Xbox en solitario, como beber a oscuras y poner una y otra vez el mismo disco de Andrés Calamaro, como recitar con monotonía “soy propietario de tu lado más caliente,/ soy dirigente de tu parte más urgente,/ soy artesano de tu lado más humano/ y el comandante de tu parte de adelante”.


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En la tele pasan demasiados infomerciales, el periódico Récord habla otra vez de El Chicharito, mi vida es una sucesión de lugares comunes. En la mesa se amontonan las facturas. Mi plan inmediato es pagar la luz y esperar a que el banco me boletine al buró de crédito. Abro el refrigerador para cerciorarme de que mi futuro no hiberna allí. Sería una novedad que hubiera un cadáver de pollo o los restos de un corazón tierno, pero no. Sólo encuentro un homenaje al vacío: un trozo de queso rancio, algunos limones tiesos, sobrecitos de catsup Domino’s y lo que parecen ser chiles en vinagre. Mi madre me lo había advertido: vivir solo te da independencia, pero también te condena a los silencios. He aprendido a convivir con mis defectos, pero aún me siento raro cuando escucho mis propios latidos. Lo bueno es que ya pasó la época de tormentas, porque a mí la lluvia no me inspira, como diría Antonio Birabent: “A mí la lluvia no me inspira / Ni me lleva a una salida. / Y las letras no me salen / Y la cabeza se me inunda con preguntas de segunda”. Busco razones para no volverme loco por completo. Necesito encontrar mi sitio en el mundo, al menos en mi propio mundo. Y no sentirme como un extraño cada que entro en mi propio dormitorio. No soy un tipo afortunado, pero siempre me comporto como si fuera el más alto o el más listo de mi gremio. Puede que muchos me envidien, pero la neta es que sólo me engaño a mí mismo. Si tuviera coraje abandonaría todo y me largaría a recorrer el Amazonas. O dejaría el trabajo y me buscaría una plaza de burócrata mientras termino de escribir mi libro. Pero yo mismo soy como los personajes de una novela policíaca, al mismo tiempo soy el asesino y también el detective. Mientras uno me va matando, el otro está siguiendo las pistas. Todos los tipos que habitan en mí se amotinan para fugarse, pero mi sentido común siempre pone en marcha la señal de alarma. Y mis impulsos más rebeldes acaban por domesticarse. Como ya he mencionado antes, tengo un hermano gemelo que me mira desde el espejo. Es huraño, neurótico, con unas ojeras tremendas y un rostro que refleja los excesos. Cuando me observa casi nunca habla pero en cuanto abre la boca suelta su veneno. Me dice cosas que no siempre entiendo. En algo tiene razón, cuando levanta la voz y me dicta que tengo destartalado el corazón. Tiene razón. Y también en eso de que soy fanático de la comida rápida, del ron barato, de las mujeres guapas y las relaciones efímeras. Pero qué se le va a hacer, si uno es un tipo inseguro, aburrido de sí mismo, buscando ser otros, queriendo sentirse vivo, muriendo en suspiros, roncando escarabajos mientras sueñas que todo está podrido, como los trenes que ya no dan servicio. Escribir más poesía no es mala idea, pero en un país de burócratas eso resulta igual de productivo que archivar peticiones de aumento de sueldo. Aún así, no dejo de intentarlo mientras te pienso, cuando te sueño: “Soy la sonrisa cínica en ese retrato/ que guardas en tus desvaríos,/ esa caricia que te provoca incendios;/ soy la memoria de esas noches/ en que gritas mientras te quemas./ Soy todas la bestias que morderán/ la desnudez de tu cuerpo en celo”.


Roberto G. Castañeda
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Manual para canallas / Mil canciones en la valija

Mil canciones en la valija


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En el equipaje cabe poco o hay espacio para todo. Mi padre, por ejemplo, empacó unas cuantas cosas y nos dejó un chingo de cosas: la ausencia, el hambre, la desesperación, el dolor, la incertidumbre, tristeza, frío, miedo, el corazón maltrecho de mi madre, los ojos abiertos de nuestra confusión, un par de cuartuchos con el alquiler pendiente y goteras que lloraban sin parar en época de lluvias.

También, mi jefe nos dejó un sendero en el que no había marcha atrás: Debíamos avanzar, entre tropiezos y cumpleaños sin pastel o motivos para festejar, y al final llegamos a la frontera donde ondeaba la bandera del olvido. Junto con mi madre y hermanos, cargamos en el equipaje infinidad de herramientas: coraje, la dignidad, algo de suerte, mucha fortaleza, ganas de trabajar, honradez, alma, rabia y una educación a prueba de fracasos. Mi madre fue la guía, el corazón, entereza, faro en madrugadas de niebla, el combustible necesario para no dejar de luchar y, sobre todo, abrazos tibios para curarnos la tristeza. Y así fuimos por vericuetos, hasta encontrar un futuro que nunca pareció promisorio. Y sólo quedan los recuerdos de aquellos años duros, tiesos como bolillos remojados en café instantáneo. Mi jefa apenas terminó la primaria, pero de algún modo se las arregló para que no dejáramos la escuela. Ella es una mujer sencilla, en sus gustos y en sus ambiciones, pero con la visión suficiente para heredarnos un fuego a prueba de tormentas. En mi memoria habita esa mujer que nos legó el gusto por la música: despertábamos, comíamos y merendábamos con canciones. No es de extrañar que nuestros recuerdos tengan un soundtrack infinito. Y adoptamos algunos himnos de batalla, en los momentos críticos, en las horas de confusión. Es curioso, pero en mis épocas de incertidumbre, me refugiaba en mensajes certeros que provenían de las bocinas: “Sigo siendo un gato en la ciudad, dame una oportunidad./ Tengo a un ruso y a un yanqui dentro de mi habitación,/ que se juegan mis zapatos y mi foto de graduación, en un Atari./ Son las cuatro y no puedo dormir,/ salgo a la calle a pelear por mí./ Sólo me muevo bien si la noche me toma por rehén./ Alguien tira para abajo, yo me trato de zafar,/ alguien que grita ‘es de los nuestros’,/ alguien que lo va a buscar./ Pero venga lo que venga, para bien o mal,/ tira, tira para arriba, tira./ Si no ves la salida, no importa, no importa, vos, tira”. Sí, Miguel Mateos era buen asesor en caso de emergencia. Y así, entre empujones y poca plata en los bolsillos, fuimos llenando la valija de canciones, de himnos correctos para no perder la esperanza. De Caifanes a Sabina, The Cure o Depeche Mode, Café Tacvba y Babasónicos, Soda Stereo y Los Fabulosos. También Aute, Serrat, Calamaro, Silvio Rodríguez y La Maldita. Todos ellos mis aliados, mientras mi padre se ahogaba en las cantinas con el tequila del fracaso y el olvido.


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“¿Y tú qué quieres ser de grande?”, me preguntó la maestra de sexto año. Yo soñaba con ser abogado y mi argumento estaba cargado de ilusiones: “para defender a las mujeres como mi madre”. Pero en mi familia había pura gente decente, así que más tarde entendí que había que tener una dosis de cinismo para ingresar a ese ejército de corruptos (salvo sus excepciones). Ya en la secundaria mi abanico de opciones se extendió: a ratos deseaba ser arquitecto, topógrafo para chambear lo más pronto posible, también ingeniero y hasta futbolista. Sólo que un buen día la maestra de español nos pidió una composición sobre nuestros miedos. Yo escribí sobre la tristeza de mi madre. A la profesora le gustó, me puso diez y me pasó a leer al frente. Fui la burla de mis compañeros y la envidia de los más listos, aunque lo más relevante fue la sugerencia de la teacher: “Te recomiendo que no dejes de escribir, porque lo haces bien”. Lo que la maestra no sabía era que yo estaba formado con trozos de drama y alegría, que rescataba de El libro semanal y una infinidad de canciones. Así que mi estilo de entonces estaba repleto de lugares comunes. Y sin embargo seguí sus instrucciones. Desde entonces las letras me han construido una fortaleza a prueba de siniestros. Y cuando siento que flaqueo nunca falta alguien como Antonio Vega para recordarme que no todo está perdido: “Un momento en una agenda,/ una décima de segundo más, vuela,/ va saltando de hoja en hoja,/ mil millones de instantes de qué hablar… / Miré el ángulo formado por ti y por mí./ Es la solución a algo muy común aquí./ Ahora tú no dejes de hablar,/ somos coordenadas de un par,/ incógnitas que aún faltan por despejar. Busca un libro que dice “cómo”,/ luego otro que se titula “sí”,/ sigue... un tercero llamado “nada”. Es la fórmula de círculos sin fin./ Es que no hay nada mejor/ que revolver el tiempo con el café./ Es que no hay nada mejor/ que componer sin guitarra ni papel”.


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Hoy que mi padre envejece encerrado en su exilio, que se cura las resacas de su olvido envilecido, yo oteo el horizonte con las mismas ganas de andar cuesta arriba. Así que guardo algunas canciones en la Ipod, evoco algún estribillo y comprendo que es tiempo de tomar nuevos caminos. Ya lo dicen Los Rodríguez: “Gasté mucho tiempo, y mucho dinero,/ saqué algunas palomas de algún sombrero,/ soy uno más del montón en la máquina del tiempo./ Nunca digo la verdad pero nunca miento./ Todavía tengo un poco de corazón./ No me acuerdo la letra de nuestra canción,/ pero tengo un billete de ida,/ porque para mí vivir es una forma de vida…/ Gasté muchas botas y mucho cenicero./ Un simple peatón buscando sentimiento./ Nunca digo la verdad, pero nunca miento./ Me queda un poco de inspiración,/ alguna pistola en un cajón,/ pero está bien escondida,/ porque para mí vivir es una forma de vida,/ porque para mí vivir es una forma de vida”. Y sí, en efecto, mi madre me heredó la mejor de sus fórmulas: hay que vivir sin claudicar, con la frente en alto, la mano en el corazón y con el combustible del cariño.


Roberto G. Castañeda
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Manual para canallas / Laberintos de pretextos

Laberintos de pretextos



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Un chavito me miró por la ventana del microbús y me sacó la lengua. Preferí ignorarlo y saqué un cigarrillo para fumarme la desilusión en aquella esquina. Comenzaba a oscurecer, la gente regresaba cansada a casa, mientras yo era un desfile de dudas en aquella acera que hasta me parecía extraña.

Maribel acababa de largarse, dejándome a merced de mil demonios que me carcomían el chingado corazón. “Discúlpame. No eres tú, soy yo”, me había dicho minutos antes. Carajo, se agigantaba la confusión mientras yo miraba sus ojos furtivos, como si temiera que yo descubriera algo. “Es que creo que no está funcionando, bueno, no sé, deveras no sé qué hacer, mmm, bueno el caso es que no creo que debamos seguir juntos”, más o menos esa fue toda su explicación. Lo que más odié fue su argumento de “no eres tú, soy yo”. Me cai que me hubiera gustado tener la entereza para soltarle algo como “claro que eres tú, porque yo no soy el idiota”. Sin embargo me quedé callado, sin saber a ciencia cierta qué carajos decir. “Perdóname”, soltó ella mientras intentaba tocarme la mejilla. Y yo solamente giré la cabeza para evitar el contacto físico. Luego se marchó sin mirar atrás. Me quedé recargado en la pared, intentando ordenar mis ideas, queriendo que aquello no estuviera sucediendo, pero ya era tarde hasta para preguntarme cosas como “¿qué diablos hice mal?”. En ese momento sólo parecía haber dos opciones: Seguirla en busca de recomponer la relación. O regresar por donde llegué, camino al purgatorio de mi cuarto. Un grafiti en la barda era el señalamiento a seguir. Y yo que siempre he sido demasiado orgulloso, caminé de vuelta y fui a encerrarme en mi búnker con la esperanza de que el bombardeo de dudas no fuera muy intenso. La pinche historia de mi vida. Yo a Maribel la quería mucho, o al menos eso pensaba. Bueno, la quería tanto como se puede querer a alguien cuando acabas de entrar a la prepa. Obviamente ella me dejó para andar con otro tipo menos común que yo, seguramente. Y yo martirizándome, analizando día y noche, qué chingados había hecho mal. Era demasiado joven y estúpido para comprender que las mujeres son expertas en construir laberintos de pretextos… Creo que fue Myriam la que me dijo aquello de “estoy pasando por una depresión y no quiero echar a perder esto”. Pinches viejas, desde que se inventó la bipolaridad no se andan con pendejadas. “Es mejor que nos demos un tiempo”, sugirió ella. Acepté sin reparos, porque si algo he aprendido es que no hay santo tan olvidado que aquel que no tiene veladora. Luego, tiempo después, Sarahí salió con aquello de que “tú y yo debimos quedarnos sólo como amigos”. Y Jocelyn argumentó que “no estoy preparada para una relación tan seria”, luego de un año de estarnos acostando. No-mames-no-mames, la jodida historia de mi vida. Y Marichuy fue tan clara como contundente: “Es que estoy confundida”, puso como excusa para tratar de regresar con su ex novio que la estaba buscando.


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“Siempre quieres parecerte/ a tantas cosas que no eres,/ viajar en coches deportivos,/ acostarte con mujeres./ No puedo dormir y estoy tan solo aquí/ y te necesito./ He generado tanto odio,/ tanto odio y tanto amor,/ que a veces creo volverme loco/ viendo como sale el sol / dentro de esta habitación./ Quisiera que como a cualquiera/ algo me sorprendiera”, sonaba tenue la voz de David Summers mientras yo estaba recostado en mi cama, contando los pretextos tantas veces escuchados. Atrás quedaban las tardes en que era un niño y no tenía mayor preocupación que ver Los Pitufos o Mazinger Z o acongojarme con Remi y reír con El correcaminos. Lejos quedaron los días en que me bastaba con perseguir un balón, celebrar un gol, abrazar a mis amigos, para creer que la vida era un continuo carnaval de sonrisas. En la memoria se estacionaron los viernes de borrachera en la universidad, mientras pretendíamos a las chicas guapas y acabábamos fajando con las menos agraciadas o las más ebrias. Quedan los recuerdos de aquellas veladas escuchando a Maldita Vecindad, Pablo Milanés, The Cure y U2. Aún guardo en mi álbum de instantáneas, las veces que me curé el olvido con canciones de Sabina y Luis Eduardo Aute. Y sí, tengo en la memoria los pretextos más comunes de las mujeres que han aprendido a olvidarme. Pero también tengo infinidad de cosas memorables, un inventario de recursos poéticos: Soy dueño de muchos defectos, de interminables suspiros frente a la ventana. Tengo la letra incompleta de una canción y una guitarra desafinada. También poseo una máscara de Ultramán, así como un Pato Lucas de peluche despeinado, todos los libros de Bukowski, acetatos de Caifanes y Joan Manuel Serrat, un reloj que se retrasa cada hora, un saxofón desafinado, una Betamax descontinuada, el Nintendo descompuesto, este maldito refrigerador que ronca más que mi abuelo, un faro en una postal, el banderín del Cruz Azul y los “20 poemas de amor y una canción desesperada”. Igual tengo una torre Eiffel en miniatura, la autopista Scalextric de mi infancia, mis Converse clásicos, la playera de la selección del 86, esa foto del Che Guevara, una combinación del Melate sin revancha, un espejo que refleja los defectos, el boleto de una rifa fraudulenta, un trofeo al menos popular de la prepa, una colección de fracasos que nadie querría en una subasta y, por último, un cuaderno con infinidad de pretextos que he coleccionado. Pero, sobre todo, tengo la certeza de que al infierno se llega por atajos. Me he comprado un traje negro, ya soñé con mi funeral y, por fin, terminé mi epitafio. No he dictado mi testamento porque desde niño sólo ahorro retazos de memoria para no olvidar lo feliz que era. Desde que recuerdo nunca confié en la vida, mucho menos en el destino ni en las mujeres, así que todos los días me encomiendo a un Blue Demon de yeso que me mira con malicia. Y ha servido un poco, porque he podido transitar por tantos senderos de excusas, por laberintos sembrados de pretextos.


Roberto G. Castañeda
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