viernes, 19 de octubre de 2012

Objeciones de la Memoria / Pago por hora a diputados

Pago por hora a diputados


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Recientemente presenté ante el pleno de la Cámara de Diputados una iniciativa para reformar los artículos 64 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con el objeto de establecer pago por hora y contrato a prueba para los diputados. Dicha iniciativa se presentó ante el pleno y debió haber sido apoyada por todas las bancadas parlamentarias, especialmente por aquellas que recientemente aprobaron la llamada reforma laboral.

Si los diputados del PRI y del PAN aprobaron pago por hora y contrato a prueba para los trabajadores, no veo por qué no aprueben dicha reforma para hacer aplicada a los propios legisladores. Además, así como aprobaron en dos semanas la llamada reforma laboral es de esperarse que aprueben esta iniciativa de reforma que he presentado en unos cuantos días. Sin embargo, hasta el momento no se han pronunciado a favor, lo cual quiere decir que lo que aprobaron para los trabajadores es un sacrificio que no querrían aprobarse para sí mismos.

Pero este es el país del mundo al revés. No es a los trabajadores a los que hay que cercenarles derechos. Es a la clase política a la que hay que quitarle privilegios. Por eso propongo en esta iniciativa que a los legisladores se les pague por hora, es decir por sesión y permanencia en la misma. Esto quiere decir, que sólo se debe pagar al legislador por las asistencias que tenga.

En otras palabras, hay que dividir el sueldo total del legislador entre el número de sesiones plenarias y de comisión que le corresponden al mes y pagarle por aquellas a las que haya asistido y permanecido. Esto quiere decir que se puede pagar perfectamente por hora a los legisladores, que es fácil hacer la cuenta y que se puede implementar.

Además, esto aumentaría la eficacia del trabajo legislativo, veríamos sesiones con diputados y no sesiones vacías, y los diputados se esforzarían en llegar puntuales a las sesiones y desarrollar su trabajo en las mismas.

Por otra parte propongo que los legisladores sean sometidos a contratos a prueba. Es decir que el patrón, que en este caso es la ciudadanía, los pueda contratar y despedir cuando quiera. No debe haber necesidad de soportar durante tres largos años a un legislador que no funciona, sino que éste pueda ser despedido si no funciona por parte de los electores.

Esto se puede lograr a través del mecanismo de revocación de mandato, que funciona a partir de la solicitud de un porcentaje de los electores del Distrito o Circunscripción correspondiente para pedir a la autoridad electoral una consulta directa en las urnas para decidir si el legislador se queda o se va de su encargo.

Esto sería un contrato a prueba para los legisladores, pero además un mecanismo de participación y de control ciudadano sobre sus representantes. Finalmente, la ciudadanía es la que manda y los legisladores solamente son sus representantes.

Cabe señalar que el pago por sesión ya se aplicó a los consejeros ciudadanos de los llamados Consejos Ciudadanos de las delegaciones del DF que existieron de 1995 a 1997, siendo una especie de cabildos en la ciudad de México. También es importante señalar que la revocación de mandato existe ya en varios países de Latinoamérica y, por lo tanto, ambas figuras son perfectamente viables y posibles de establecer en nuestro país.

Alguien me ha dicho y con justa razón que al primero que hay que aplicarle el contrato a prueba es al propio Enrique Peña Nieto, que se la ha pasado elogiando la contrarreforma laboral desde el extranjero. Si a su juicio es tan buena pues al primer mes debería convocarse a una consulta para ver si el señor Peña se queda o se va.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

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