martes, 18 de junio de 2013

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Alas a los alacranes



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Dicen que Dios no le pone alas a los alacranes y que el sabe por que lo hace Roberto era un tipo necio en extremo, autoritario, déspota, mucha gente lo aborrecía pero lo seguían, lo criticaban acremente, pero cuando estaba presente era vergonzante su servilismo, autodidacta, de amplia asimilación, hacía suyas las ideas de otros con tanta eficacia que parecían propias, misógino, mitómano, admirador de Hitler.


Conocí a Roberto en una sala de billar que administraba aunque el decía ser el dueño, el propietario le permitió ocupar un pequeño espacio de 3 por 2 metros y el lo acondicionó como sala, recamara y comedor que habitaban el, su esposa y su hijo recién nacido. Roberto participaba los sábados en un grupo de scouts y a los amigos que acudíamos al billar nos invitó a integrarnos a su grupo como scouters (dirigentes), nos relataba del ambiente, de viajes gratis y chicas... nos convenció de participar y el siguiente sábado ya formábamos parte de algo que jamás pensamos un grupo scout...o sea el pantalón corto, las calcetas con borlas, ya después insignias y pañoleta, antes de integrarnos o sea sin conocer lo que realmente era ser scout, nos causaba gracia verles de uniforme, de hecho había un chascarrillo que ya siendo parte no nos causaba nada de gracia obviamente, "el scout es un niño vestido de tarado y el scouter es un tarado vestido de niño" ya después de formar parte, de conocer la filosofía del movimiento, de adiestrarnos, de sentir las responsabilidades inherentes al cargo, de vivir esa filosofía y al paso de los años en lo particular para mi fue parte muy importante en mi vida, una época imposible de olvidar y grandes vivencias que frecuentemente inundan mis recuerdos, será que es real que dicen que "scout una vez...scout siempre".


Por la forma de ser de Roberto tenía frecuentemente problemas con los comisionados o jefes superiores y por una molestia que me había causado aproveché esas malas relaciones para, al darse uno de sus frecuentes conflictos, provocar la expulsión de Roberto del grupo, así que un par de amigos y yo nos hicimos del control, un control efímero ya que aquel gran grupo que conseguimos formar se desintegró, unos se mantuvieron leales pero la mayoría de miembros y sus padres de una manera que no podíamos comprender siguió a Roberto. Fue un duro golpe a nuestra vanidad, tardamos mucho tiempo en comprender que Roberto era el clásico líder, el que sin ser el más preparado o el mas inteligente o simplemente el mejor, es a quien la gente sigue y le cree cualquier cosa y le alaba y le celebra la estupidez mas increíble, el era ese líder, el con el tiempo llegó a formar un pequeño grupo de creyentes en la filosofía del nazismo, en seguidores de las ideas de Hitler, por fortuna siempre se manejó todo eso en reuniones privadas y nunca trascendió mas allá de esas reuniones pero pienso que si el les hubiera ordenado que lo manejaran abiertamente ellos felices habrían seguido sus indicaciones.


Pasaron algunos años yo dejé de participar en el grupo scout y un sábado cruzando por un parque me acerqué a ver las actividades de un grupo de scouts que ahí estaba reunido y escuché mi nombre a mis espaldas al voltear me encuentro con Roberto que me saludó efusivamente y me presentó con todo su staff presentándome como uno de los mejores scouters que el había formado, después de la reunión con los niños y jóvenes el se reunió con su grupo de scouters y se puso a rememorar el pasado explicando a sus auxiliares de todas las hazañas logradas, de el gran grupo que habíamos formado en aquella época y de esa forma surgió la invitación para integrarme con ellos, me sorprendió que me invitara dado que yo había encabezado el movimiento por el que el salio expulsado pero comprendí que por su misma egolatría no concebía que alguien, aparte de el, pudiera organizar un movimiento como el que organizamos para su salida del grupo; aunque con grandes dudas pudo mas la nostalgia y acepté integrarme y Roberto me tomó como su brazo derecho y aparte de las reuniones de niños y jóvenes me invitó a participar en las reuniones de clan en las que un sábado si y otro también metía sus ideas nazistas entre los integrantes.


Roberto en lo personal había avanzado bastante a partir de cero había logrado una vida cómoda por una oportunidad que se le presentó, oportunidad de comprar ilegalmente mercancías muy por debajo de su precio real, al cuestionarle al respecto el me dijo algo a lo que le encontré cierto sentido "una vez en tu vida debes arriesgarte, cuando veas la posibilidad de que ese riesgo puede quitarte de penurias, de carencias e insatisfacciones, arriésgate, no como una constante pero una vez en tu vida arriésgate si lo has meditado bien, vale la pena hacerlo", el se arriesgó y lo pensó muy bien, el Roberto del cuartito de 3 x 2 metros quedó en el pasado, ahora poseía negocios, un par de casas en la ciudad, una en Cuernavaca y otra en Acapulco, autos, dinero siempre en el bolsillo, ahí dios si le dio alas a un alacrán ya que Roberto siguió siendo el mismo misógino coleccionista de mujeres, prepotente, déspota, mitómano y nazista que había sido toda su vida y la gente lo continuaba siguiendo como el admirado líder, conociendo la forma de ser de Roberto no me sorprendía que los padres de familia y los miembros nuevos vieran en el al líder que tenía la respuesta para cualquier duda y que sabía afrontar cualquier reto, lo que si me sorprendía y nunca pude entender que le siguieran ya mayores aquellos niños que en alguna época habían sufrido su carácter, sus malos tratos, bueno yo mismo le seguí algunos años y a veces le visito todavía por lo menos para debatir ideas.



Demian
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