viernes, 30 de agosto de 2013

Objeciones de la Memoria / Peña, la continuidad del desastre

Peña, la continuidad del desastre*



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Durante medio siglo, entre 1934 y 1981, el país creció sostenidamente a una tasa promedio superior a 6% anual. Ese ritmo de crecimiento permitió promover numerosas reformas sociales. Ello sucedió sin que se llegara a formar un verdadero Estado de bienestar que erradicara la pobreza y bajo un régimen autoritario. Sin embargo, hubo desarrollo económico y cierto progreso social.

La crisis de 1982 fue aprovechada interna y externamente por los neoliberales para dar un giro al rumbo del país e imponer, sin consenso, un modelo económico distinto. Esta nueva ruta trajo consigo grandes retrocesos: la extensión de la pobreza y la agudización de las desigualdades sociales junto a una economía estancada.

El nuevo modelo se realizó a través de numerosas reformas estructurales, impuestas por el viejo régimen autoritario, por medio de las cuales se privatizaron los bienes de la nación, se fortaleció la inversión extranjera, se liberalizó el comercio exterior, se desmantelaron derechos sociales y se disminuyó el costo de la fuerza de trabajo en el país, entre otros efectos.

Han pasado 30 años de este modelo económico. Los saldos han sido terribles. La consecuencia más dolorosa está en una descomposición social que viene acompañada de una espiral de violencia que no cesa.

La enajenación de una pequeña élite política y económica, insensible frente a la decadencia imperante, sedienta de más riqueza y poder, y las presiones externas han llevado a la continuidad de este modelo.

Prácticamente ya sólo le queda a la nación la industria petrolera. Lo demás se ha perdido. Sin embargo, se pretende presentar el proyecto privatizador como algo nuevo, como un cambio, como un nuevo paradigma, como el esfuerzo que permite “quitar los obstáculos que impiden detonar el crecimiento del país para poder mover a México”.

Pero el modelo neoliberal no es nuevo. Es viejo. Anacrónico. Ha probado ya su inviabilidad. Sus promesas han sido muy altas y sus costos más elevados aún. Seguir con las llamadas reformas estructurales, seguir con las privatizaciones, sacrificando a los habitantes de esta gran nación, es absurdo. Es acercarnos al precipicio.

México tiene una historia gloriosa. México tiene derecho a cambiar de rumbo. México tiene la obligación de arribar a un horizonte mucho más humano y mucho más digno.


*Fragmento de mi nuevo libro, El gran fracaso, las cifras del desastre neoliberal, editado por la fundación Rosa Luxemburgo, Morena Cultura y la Brigada para Leer en Libertad.


Marti Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

GRAN ANGULAR / Los días por venir

Los días por venir

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Lo ocurrido estos días con la CNTE y lo que se ve venir de mañana al martes, debería ser suficiente para que el gobierno negociara y buscara consensos amplios y sólidos antes de emprender otras de esas reformas que llama estructurales.

La educativa, a querer o no, está atorada en su parte medular, la evaluación a los maestros, aunque desde Los Pinos, la Cámara de Diputados y el Pacto por México se insista en que el martes estará aprobada la parte reglamentaria del Servicio Profesional Docente.

Se sabe que los de la CNTE no son todos los maestros de México, pero sí son muchos de ellos, lo que se ha corroborado en el DF durante estos días, en medio del fastidio y la irritación que provoca el que tengan “secuestradas” nuestras vidas.

Y los maestros —incluidos los de la CNTE— son los únicos que pueden hacer realidad una reforma educativa. ¿Qué reforma en la materia podría funcionar sin la aceptación de los docentes y la consideración de sus propuestas? Sin que la pregunta sugiera, por supuesto, que se justifique que no sean evaluados.

La movilización de la CNTE ha descuadrado los tiempos políticos y la agenda de Enrique Peña. La noticia que el miércoles le adelantaba aquí que se daría, fue en dos tiempos: la cancelación de la visita oficial del Presidente a Turquía (programada para el 2 y el 3 de septiembre), y el cambio de lugar, fecha y hora en que pronunciaría su mensaje con motivo del I Informe. Los Pinos ya había informado que sería el domingo 1 de septiembre a las 11 de la mañana. Ayer corrigió: será el lunes 2 de septiembre a las 10 de la mañana en la residencia presidencial. También informó que en la víspera (el domingo 1 de septiembre en horas de la tarde), el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, entregará al Congreso el Informe por escrito.

El Senado, a su vez, adelantó para hoy al mediodía su sesión preparatoria de instalación, prevista originalmente para mañana sábado. La necesidad de tener bajo control la operación legislativa en esta complicada coyuntura, obligó al presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta, el priísta Emilio Gamboa, a proponer a otro priísta, el senador Raúl Cervantes, para que encabece la Mesa Directiva, propuesta que será votada hoy por el pleno.

Así se cerró el paso finalmente al senador del PRD, Miguel Barbosa, con quien se había acordado al inicio de esta Legislatura que encabezaría al Senado en su segundo año. La sesión preparatoria de la Cámara de Diputados será mañana al mediodía y la presidencia de la Mesa Directiva quedará este año en manos del PAN. La designación recaerá en José González Morfín o Ricardo Anaya.

Y en las calles ¿qué se ve venir? Hoy, probablemente, la CNTE vaya al Senado a tratar de impedir la sesión preparatoria de instalación. Mañana algo intentará en San Lázaro, que ya está totalmente blindado, para entorpecer la sesión preparatoria de instalación, además de que estará movilizada mientras se realice la marcha a la que convocó Cuauhtémoc Cárdenas contra las modificaciones constitucionales previstas por la reforma energética propuesta por el gobierno.

El domingo desafiará, seguramente, el ofrecimiento del jefe de gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, de garantizar la instalación de la sesión del Congreso General que habrá de recibir el I Informe de Peña Nieto, sin que se sepa aún qué tanto prosperará la marcha por la paz convocada para ese día por las redes sociales. El lunes marcharán durante la presentación del mensaje del Presidente en Los Pinos y el martes seguirán movilizados ante el señalamiento de que ese día será aprobada la iniciativa de Ley General del Servicio Profesional Docente.

La pregunta es: ¿en qué momento podrían salirse de control las cosas en todos esos momentos por venir?

Hay muchas voces y muchas plumas que exigen la “mano dura” para poner un hasta aquí a la movilización magisterial, sin duda apoyadas por el hartazgo de muchos capitalinos afectados por protestas y bloqueos. Pierden de vista que el respaldo a las reformas está sustentado en un mecanismo de concertación política cupular (el Pacto por México) que está impidiendo ver un movimiento social de gran calado.

Quienes claman por la represión a cualquier costo (exigible sin duda cuando el derecho de unos violenta el de otros), olvidan además que hay zonas dominadas por el crimen organizado, otras con autodefensas armadas surgidas para suplir la ausencia de seguridad en vida y propiedades y muchas más en lamentables condiciones de marginación y pobreza. ¿Qué hacer? Yo no lo sé.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 29 de agosto de 2013

Manual para canallas / Negra el alma, oscuro el panorama

Negra el alma, oscuro el panorama



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El sol era tímido como una mujer que se desnuda por vez primera en un hotel. Aún así las gafas oscuras eran necesarias porque los rayos me daban de frente. Sentado en las escalinatas del acceso al Palacio de Bellas Artes fumaba y el ligero viento era agradable, salvo que me arrojaba el humo a la cara.

Siempre he creído que las seis de la tarde es la hora ideal para hacer un alto en el camino, mientras la gente con su rostro cansado camina de prisa y sólo quiere llegar a casa lo más pronto posible. Un pordiosero sin zapatos me pidió “un cigarrito, carnalito”, así que le di el que traía en la mano, no sin antes aplicarle un último jalón. Luego llegó una chava vestida de negro, vendiendo flores artificiales de colores y que intentó convencerme con el argumento típico: “Para la chica que estás esperando”. Dije no con la cabeza al tiempo en que ponía gesto de “no estoy esperando a nadie y tampoco quiero que llegue alguien a fastidiarme”. Sin embargo, se sentó a mi lado y me gorreó un cigarrillo. Carajo, por qué las personas no se ocupan de desperdiciar su vida como se les pegue la gana, pero sin molestar a los que preferimos estar solos. Encendí un Marlboro Light y apenas llevaba dos inhaladas cuando se acercó una mujer guapa, aún sin maquillaje: “hermano, sólo Jesús salva” y me dio un folleto que apenas miré de reojo. “Gracias”, dije y vestí mi silencio con una mueca de fastidio. Ella era insistente. “Me llamo Ana Luisa y quiero compartir unas palabras contigo”. Le invité un cigarro y lo rechazó. “Veo que estás muy pensativo y quiero invitarte a que reflexiones sobre la palabra de Dios”. Seguí sin abrir la boca, un poco contrariado.


-O-


“Ojalá que tus momentos de paz sean dedicados al Señor”. Las manos de esa chica se movían con suavidad. Sus labios eran carnosos y te invitaban a morderlos. “Creo que estoy bien conmigo y eso, por ahora, me hace sentir a gusto”, esgrimí. La chava dark se rió sin discreción. La predicadora guapa se sorprendió un poco, como si yo me hubiera salido del guión. “Pero siempre es bueno sentir el calor y la compañía de Jesús. La bondad de Dios es infinita”. No lo dudo, pensé mientras me perdía en la profundidad de su mirada aceitunada. “Fíjate que apenas ayer me dejó mi novia y todavía no lo entiendo. Se supone que me amaba y que en el amor no cabe el dolor ni el egoísmo”. La darkie volvió a reír. Y la guapa no dejaba de insistir: “Pero Dios es la mejor compañía cuando estás solo, cuando te sientes desesperado. Acude a la palabra de Dios en busca de consuelo”. Me quité las gafas para mirarla a los ojos. “María Luisa, yo prefiero el bálsamo de tu mirada”, aclaré. Ella se sonrojó un poco. “Me llamo Ana Luisa y no hermano, tú no entiendes. La salvación es Dios”. Pero tú estás más cerca, intenté decirle pero rectifiqué a tiempo. “No necesito que me salven, quiero arder en mis infiernos, convivir con mis miedos, con los demonios de mis defectos”. Otra vez la risa de la chica sentada a mi lado. Ana Luisa me miró con el odio de quien sabe que sólo ha perdido el tiempo. “Por eso el mundo va rumbo a la perdición, porque la gente como tú se aleja del camino divino”. Miré su cintura breve, sus piernas de mujer madura. “Mi horizonte es una mujer que me mire con ojos de ternura”, argumenté. Ella caminó un poco y luego volteó. “Te invito un café”, intenté retenerla. Sólo sonrió y movió la cabeza como si se asombrara de mi cinismo, aunque se quedó parada. “O si quieres vamos al cine”, agregué mientras hacía el intento de pararme para convencerla. “Dios te bendiga, hermano” soltó como si fuera una demoedecán de yogurts y se alejó a seguir promoviendo la palabra divina.

-O-

“Eres el diablo, me cai”, comentó la vendedora de flores. Le invité otro cigarrillo. “Yo sí te aceptaría un café”, sugirió. No era fea, pero no me atraen las mujeres que se disfrazan tanto. Aunque hay días en que los dioses confabulan para que alguien te valore un poco más. “Sabes qué, si no tuviera una cita con mi dentista, seguro que hasta íbamos a ver una película de terror”, pretexté. “¿Te gusta el cine de horror?”, insistió con esperanza. “Claro, tengo negro el corazón y funesta el alma”, cité a un poeta oscuro. “Entonces eres de los míos”, ella sonrió. “Sabes qué, te compro una de esas flores raras que vendes” y saqué un billete de 20 varos. Ella me dio “la más chida, es la que me gusta a mí”. Ya me iba, reflexionando que esa chava resultó ser mejor promotora, cuando me gritó con desparpajo “aquí ando seguido, por si algún día quieres compartir el infierno”. Me reí para mis adentros y me encaminé a Metro, donde todos los días compartimos ese infierno que es el subsuelo de esta ciudad podrida, enferma. Ya lo dice Bukowski: “El infierno es una puerta cerrada…/ Pero algunas veces sientes al menos/que echas una mirada a través del ojo de la cerradura…/ Joven o viejo, bueno o malo,/ no creo que nada muera tan lenta y/ duramente como un perdedor…/ Alguna gente es joven y nada más,/ alguna gente es vieja y nada más./ Y alguna gente está en medio, sólo en medio…/ Y si el cielo se sacudiera como en la danza del vientre/ y todas las bombas atómicas empezaran a gritar,/ alguna gente sería joven y nada más./ Y alguna gente sería vieja y nada más./ Y el resto sería lo mismo, el resto sería lo mismo./ Los pocos diferentes son eliminados bastante rápido/ por la policía, por sus madres, por sus hermanos,/ y otros por sí mismos./ Lo que queda es lo que ves. Y es duro”.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

lunes, 26 de agosto de 2013

GRAN ANGULAR / Los riesgos de la protesta magisterial

Los riesgos de la protesta magisterial



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Las protestas de la CNTE contra la reforma educativa que ocurren en esta ciudad remiten, inevitablemente, al levantamiento popular que sacudió a Oaxaca entre 2005 (a finales del gobierno de (Vicente Fox) y 2006 (a principios del de Felipe Calderón). Aquel episodio de la historia nacional dejó tras de sí muerte, represión, miedo, confrontación social, inestabilidad política y pérdidas de todo tipo.

Un desenlace similar en este capítulo del conflicto magisterial, con la ciudad de México como caja de resonancia nacional e internacional, no nos traería nada bueno. Pero la historia suele repetirse, más cuando se olvida o se decide ignorarla.

Oaxaca era gobernado aquellos días por Ulises Ruiz. Su secretario general y álter ego en 2005, el actual diputado federal Jorge Franco Vargas, le garantizó solución inmediata a las demandas económicas que cada año plantea la sección 22 de la CNTE al gobierno local. La soberbia y la falta de operación política impidió un arreglo y los maestros tomaron el zócalo de la ciudad. Los estrategas de seguridad de Ruiz y Vargas, dos marinos traídos del Cisen: Manuel Vera Salinas y Manuel Moreno Rivas, aseguraron que en 10 minutos resolvían el problema. No fue así. Lo único que hicieron fue desalojar a palos a los maestros.

La reacción magisterial fue el inicio de una avalancha: retomaron el zócalo oaxaqueño, ampliaron el plantón, extendieron la protesta y, sobre todo, concitaron el apoyo de diversas organizaciones sociales, lo que dio origen a la APPO y le dio una dimensión más profunda y popular a la protesta. Ya no era sólo otra expresión del conflicto de los maestros, sino un desafío al gobierno y una demanda concreta: la dimisión de Ulises Ruiz.

Llegó así el 25 de noviembre de 2006: faltaban cinco días para que terminara el gobierno de Fox y nadie tenía la certeza de que, cinco días después, Calderón pudiera rendir protesta en el Congreso. Aquel día, la Policía Federal chocó con la APPO y rompió la protesta a sangre y palos. ¿Solucionó el conflicto? No, sigue vigente.

Ahora ha sido atizado por una reforma constitucional educativa que sin duda es necesaria, pero que por lo pronto parece atorada en lo laboral. El gobierno federal considera (y siembra el mensaje mediático) de que los maestros de la CNTE no quieren ser evaluados. Pero ellos dicen que no rehuyen a la evaluación, sino que no aceptan los términos de la que se les quiere imponer.

En esa lógica, sus protestas en marzo pasado: bloquearon por horas, durante varios días, la Autopista del Sol y estuvieron a punto de chocar con la Policía Federal. Una negociación política lo impidió. La reforma constitucional ya había sido aprobada, pero se les ofreció incorporar sus propuestas a las normas reglamentarias.

Pero no fue así, les dieron atole con el dedo: el miércoles bloquearon San Lázaro para impedir la instalación del periodo extraordinario, obligaron al Congreso a sesionar en sedes alternas y consiguieron sacar de la agenda la Ley del Servicio Profesional Docente. Pero las otras leyes reglamentarias fueron aprobadas. Entonces decidieron bloquear el viernes, por 11 horas, las vías de acceso al aeropuerto. Los más radicales son los de Oaxaca. La Segob logró que desbloquearan la vialidad, San Lázaro y el Senado con el ofrecimiento de que hoy serán recibidos por los líderes parlamentarios, pero con la advertencia de que no hay marcha atrás en la reforma.

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1. CALIDAD. Respecto a este conflicto, el líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre, señala que el desafío para el país es elevar los indicadores de la calidad educativa con las reformas en curso que, asegura, no afectan los derechos laborales de sus agremiados.

2. VERACRUZ. El Congreso del estado aprobó por unanimidad el rediseño de gobierno propuesto por el Ejecutivo local, Javier Duarte: la Secretaría de Gobierno asumirá tareas de Jefatura de Gabinete; la Secretaría de Comunicaciones se transforma en Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas; la de Seguridad Pública añadirá a sus funciones las políticas penitenciarias y de transporte; y la Dirección de Atención a Migrantes pasará a depender de la Secretaría de Gobierno.

3. REPRESENTACIÓN. La presidencia del grupo de alcaldes de la zona centro del país ante el Consejo de Seguridad Municipal dependiente de la Secretaría de Gobernación, fue asignada a Mauricio Toledo, jefe delegacional de Coyoacán en el Distrito Federal.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

viernes, 23 de agosto de 2013

Objeciones de la Memoria / El obstáculo es el PRI

El obstáculo es el PRI

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El PRI y el gobierno de Peña Nieto esgrimen sólo dogmas neoliberales para justificar su intención de privatizar el petróleo. Lo hacen porque no tienen argumentos reales ni cifras inapelables que respalden su idea de entregar la riqueza petrolera a manos privadas extranjeras.

Llevan 30 años recitando el catecismo neoliberal a la hora de promover reformas o privatizaciones: “con esta medida se logrará detonar la economía, se crearán fuentes de empleo, la competencia hará que mejoren productos y servicios y habrá una baja de precios”, han dicho hasta el cansancio. Ya privatizaron casi todo y han aplicado un sinnúmero de reformas que lograrían, según los neoliberales, el “ingreso de México al primer mundo”. Sin embargo, en estos 30 años los neoliberales del PRI y el PAN sólo han logrado un crecimiento anual promedio de dos por ciento.

Recientemente, en noviembre del año pasado, aprobaron una reforma laboral con la que prometieron la creación de 300 mil empleos inmediatos y, en lugar de eso, los grandes consorcios despidieron a 68 mil trabajadores.

La pregunta es: ¿dónde están los resultados?, ¿dónde está el repunte económico?, ¿dónde están los empleos?, ¿dónde está el bienestar?, ¿dónde está el primer mundo que han prometido con cada privatización y cada reforma que han aprobado? ¡No existen!

Sin embargo, insisten en su fanatismo neoliberal y en el caso del petróleo Enrique Peña Nieto, Pedro Joaquín Coldwell y César Camacho sólo repiten dogmas viejos e ineficaces. Por eso rehuyen el debate con quienes nos oponemos a la privatización del petróleo.

Saben que un debate serio sobre el tema llevaría forzosamente a una evaluación profunda de los últimos 30 años y no quieren que sus nulos resultados sean exhibidos de cara a la nación.

No quieren rendir cuentas de qué ha pasado con privatizaciones como ferrocarriles, banca, carreteras, aerolíneas e ingenios azucareros porque todas han sido un fracaso. Datos duros, cifras y argumentos razonables sobran a quienes nos oponemos a que se privatice la mayor industria del país.

Por eso el PRI rehuye el debate real, con quienes verdaderamente se oponen a la privatización. El PRI sólo quiere ir al debate con quienes están de acuerdo con privatizar el petróleo. César Camacho quiere un debate con algodones, un debate en el marco del Pacto por México, un debate con telepromter, porque no tienen razón y porque no quieren que se conozcan los abundantes argumentos contra la privatización.

Quieren ocultar que son ellos, el PRI y los neoliberales, el verdadero obstáculo para el desarrollo de México.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

GRAN ANGULAR / Reformas abolladas

Reformas abolladas


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Que son violentos: sí, han dado varias muestras. Que son unos vándalos: también, los vimos la noche del lunes destrozar autos y tundir a policías federales en el recinto de San Lázaro. Que no respetan los cauces institucionales: cierto, suelen imponerse con bloqueos callejeros.

¿Pero los disidentes de la CNTE son violentos, vándalos e intolerantes nada más porque sí o lo son por consigna o acaso por sus dogmas ideológicos? Como todo grupo humano son manipulables y manipuladores, pero es preciso no perder del radar que la burra no era arisca...

Años de marginación, de abandono, de confrontación con el aparato sindical caciquil más grande de América Latina (el SNTE); días y más días de engaños, tomaduras de pelo de la autoridad y rencor social están en el fondo de ese método de lucha social y política a la que consideran han sido orillados.

Violentan el Estado de derecho que los ha violentado, actúan expulsados por instituciones que ofrecen cauces de solución con atrofia, desprestigiados y débiles. Y no se trata aquí de justificarlos sino de intentar entender el planteamiento de un problema para solucionarlo correctamente.

Muchas son las voces que exigen a los gobiernos federal y capitalino el uso de la fuerza pública porque afectan el derecho de los demás y sabotean, como ha sido el caso, las tareas del Congreso de la Unión.

Si las autoridades así lo hicieran ¿resolverían el problema o lo agravarían?, ¿cuántos más saldrían a las calles con esa u otras banderas? Con el ánimo social tan crispado y enfrentado ya resulta impredecible.

El caso es que la CNTE dobló de entrada al Congreso: bloqueó sus recintos y mandó a sus diputados y senadores a sesionar en una sede alterna, los llevó a sacar del periodo extraordinario la discusión de la Ley del Servicio Profesional Docente, que establece los mecanismos de evaluación y castigo a los profesores.

Los coordinadores parlamentarios lo ofrecieron para que se levantara el plantón y se instalara el Congreso General, pero los disidentes mantuvieron y mantienen el bloqueo. Burlados y enfadados, esos mismos coordinadores acordaban anoche volver a subir el tema a la agenda del extraordinario y en su caso aprobarlo.

Y así, mientras se tensa el panorama, la CNTE ya abolló la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, testereó de paso la iniciativa de reforma energética (que podría enfrentar movilizaciones similares o mayores después del mensaje de que es posible revertirla desde la protesta social) y parece estar por expedir el acta de defunción del Pacto por México.

Vienen horas difíciles y muy peligrosas.

Instantáneas

1. AFECTACIONES. Junto al Palacio Legislativo de San Lázaro está el Palacio de la Justicia Federal. De manera que el bloqueo de la CNTE también paralizó a 14 tribunales colegiados en materia civil, 15 tribunales colegiados en materia de trabajo, un tribunal unitario civil y administrativo, 14 juzgados de distrito de amparo penal, 13 juzgados de distrito en materia civil y cinco juzgados de distrito en materia de trabajo. Cuatro mil personas no han podido ir a laborar a ese centro judicial y otras 4 mil no han podido desahogar sus asuntos en los plazos jurisdiccionales.

2. EL MARATÓN de la ciudad de México es otro de los afectados por la movilización de la CNTE. Los disidentes decidieron no mover su campamento del Zócalo, sitio que tradicionalmente marca el arranque de la carrera. Ahora tendrán que salir del Hemiciclo a Juárez.

3. NUBARRONES se ven en la economía. Datos del Inegi indican que en el primer trimestre de este año la economía creció 0.03% (prácticamente nada) y en el segundo decreció 0.74%. Eso empieza a acercarse a lo que los libros de macroeconómía consideran recesión.

4. LIBRO. Toda una revelación ha resultado el libro Las enseñanzas del corazón (editorial Diana), de Francisco Ríos Zertuche, quien se separa un poco de su condición de político para proponer que el manejo de las emociones debe ser incluido como una asignatura obligatoria en el sistema educativo mexicano. Es un libro de lectura familiar que muestra precisamente eso, cómo manejar las emociones y desechar los defectos de carácter. Un libro basado en un hondo conocimiento de la naturaleza humana y muy recomendable.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 22 de agosto de 2013

Manual para canallas / Hay que privatizar las nubes

Hay que privatizar las nubes



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Yo también soy de esos que no entiende nada de reformas energéticas, de privatizaciones y esas cosas. Pero estoy de acuerdo con el escritor José Saramago, que protesta a su manera y sugiere “que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire”.

Desde que era niño han privatizado tantas cosas: los bancos, las autopistas, el maíz y otros artículos de uso cotidiano. Yo no entiendo nada de esos asuntos, pero resiento las consecuencias. Y mi bolsillo es un pordiosero, que a fin de quincena anda hurgando en busca de las sobras. Y en mi refrigerador se congelan las pocas esperanzas que me quedan de ahorrar un poco para mi retiro o aunque sea para irme de vacaciones un rato a la chingada. No, yo no entiendo de propuestas de reforma, ni esos asuntos de las privatizaciones. Y siguiendo el consejo de Saramago, he enlistado las pocas cosas que son nuestras y que son susceptibles de irse al diablo. Así que puestos a sugerir, yo propongo que privaticen las canciones de amor, las calles en que paseamos al perro, la mierda de nuestra mascota, los árboles que nos dan sombra, los mapas del tesoro que no hemos encontrado, las rutas de escape, la fiebre de los adolescentes, los besos furtivos, las noches prometedoras.

Sí, como dice Saramago a los políticos, “que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… Y metidos en esto, que se privatice también la puta que los parió a todos”. Y si se trata de jodernos aún más la existencia, que se privatice igual el carrusel de la feria y la rueda de la fortuna. Que se privaticen nuestras almas, los miles de suspiros, los recuerdos que nos atormentan y las fotografías de los enamorados.

Vamos, hagamos una colecta de firmas para que se privatice la poesía, los balones que correteamos, la casita en el árbol, los juegos de la infancia, los libros de texto, los exámenes extraordinarios. Que se privatice todo lo que nos acongoja y también nuestras sonrisas. Y si no les basta, que también se privaticen los adioses, el rencor de los abandonados, el dolor en los hospitales, las filas en los bancos, la melancolía de mi madre, el llanto de los recién nacidos, la tesis de los universitarios, el recreo en las escuelas, los atajos hacia el infierno, las lluvias por las tardes, las alarmas sísmicas, y estas pinches ganas que tengo de mentarle la madre a nuestros gobernantes. Que privaticen los juegos de la infancia, el derecho a tener amigos y las caricias nuevas de los adolescentes. Sí, cómo chingados no, hay que privatizar los barcos de papel, las porras en el estadio, la sopa casera, la silla de ruedas de la abuela, el odio y el júbilo, tus sueños y los míos. Hay que privatizar todo, que para eso votamos y elegimos a los que nos han de boicotear el bolsillo y las esperanzas.

-O-

Pero no nos hagamos tontos, nosotros mismos somos unos privatizadores en potencia. Vamos por la vida con nuestra cara de gente encantadora con la que harías el negocio de tu vida. Y nos ponemos nuestra mejor sonrisa, los modales perfectos, la ropa adecuada, como si fuésemos a firmar el contrato ideal. Y seducimos, enamoramos, somos tan confiables como un anillo de diamantes. Y cuando conseguimos una víctima, digo, una pareja…, entonces ¡bang!: le privatizamos hasta las miradas. “¿Qué tanto le ves a esa pinche vieja?” o el clásico “¿te gusta tu amiguito, verdad?”. Y necios que somos, ahí estamos privatizándole las amistades: “No quiero que te juntes con menganita, no me inspira confianza” y el infaltable “prefieres irte con tus amigos que estar conmigo”. De privatizarle el estilo ya ni hablamos: “¿Vas a ponerte esa falda? ¡Luego por qué te faltan al respeto!”. No nos basta con que su corazón sea nuestro, no. Siempre queremos controlar todo, privatizarles los horarios, las rutinas: “No, no es buena idea que vayas a esa fiesta, porque ya quedé que vamos a cenar con mi familia”. Tan lindo que es privatizar sus caricias, los suspiros, tantos besos, la infinidad de orgasmos, el fuego de su cuerpo. Y aún así no nos sentimos tranquilos. Quisiéramos gobernarles todo, privatizarles lo que hacen o dicen y hasta lo que no está en sus manos: “Yo no sé qué te traes con esa pinche zorra, qué tanto te comenta en el Facebook”, por ejemplo. Y ni qué decir, para que nos hacemos güeyes, de privatizarles el libre albedrío: “No me gusta esa foto tuya que subiste al feis, porque hay mucho morboso”. Y el típico “¿por qué agregaste a tu ex?”. Caray, en serio que estamos enfermos, queriendo controlar todo, intentando privatizarle hasta las contraseñas de internet a nuestra pareja, “a menos que me estés ocultando algo”. Es verdad que somos necios, intratables, aunque vayamos por la vida con nuestros modales de la pareja ideal, la novia intachable, el esposo modelo, la mujer de tu vida, el amor envuelto para regalo, el yerno inmejorable. Y no nos damos cuenta de lo crueles o de lo tontos que podemos ser, hasta que lo hemos perdido todo. Y sólo quedará alguna canción de Andrés Calamaro para suturarnos las heridas que nos han dejado: “Cuando no estás no se abre el paracaídas y salto igual,/ y me pierdo en habitaciones vacías./ Cuando no estás, cuando no estás conmigo./ Cuando no estás la casa vacía pregunta cuando volverás,/ y escribo versos crueles conmigo…/. Cuando no estás me paso el día contando minutos,/ cuando no estás me pierdo en un laberinto oscuro./ Cuando no estás la soledad me aconseja mal”.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

miércoles, 21 de agosto de 2013

GRAN ANGULAR / Escuchen la voz de la gente

Escuchen la voz de la gente


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Cuando Cuauhtémoc Cárdenas presentó el lunes la iniciativa de reforma energética del PRD, no sólo desnudó el carácter privatizador de la del gobierno de Enrique Peña Nieto, sino que ofreció un cauce legal viable a la protesta social que prevé estallará si se arrebata a Pemex la exclusividad estratégica para explorar, explotar y transformar el petróleo. Ese cauce es la consulta popular, no por supuesto, la que de manera aleatoria y acaso significativa pero reducida, realizará el PRD con Alianza Cívica, sino una amplia y sustentada, por cierto, en un principio constitucional.

Vamos por partes: Cárdenas, pragmático como siempre, sabe que Peña cuenta con los votos necesarios para que el Congreso apruebe su reforma constitucional por mayoría calificada. En la Cámara de Diputados necesita 334 votos que obtendría, sin problema, con los 213 del PRI, los 114 del PAN y los 13 del Partido Verde o los 10 de Nueva Alianza. En el Senado requiere 84 votos que también conseguiría sin problema con los 54 del PRI y los 38 del PAN. El PRD y los otros partidos cercanos a la izquierda no pueden evitarlo en el Congreso. Es previsible, por lo tanto, la aprobación legislativa de la reforma de marras aunque a ella le planten cara en la calle el Morena y López Obrador, las diversas tribus perredistas, la militancia del PT y los movimientos sociales o gremiales.

Es justo en ese contexto donde se ubica el planteamiento de Cárdenas de llevar el tema a una consulta popular amplia. Ésta atendería a un principio democrático elemental tratándose, como es el caso, de un asunto que marcará el futuro del país. Quienes proponen cambios constitucionales para privatizar y “rescatar” la industria, y quienes sugieren “modernizar y rescatar” pero sin tocar la Constitución, alegan por igual que su iniciativa es la buena. Creámosles que actúan de buena fe en la argumentación exhaustiva de sus propuestas, y que la gente decida.

El artículo 35 constitucional establece como derecho ciudadano “votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional”. Y este lo es, ni quien lo dude. Aquí cabe una consulta que, dice la Constitución, puede ser convocada por el Presidente o el Congreso (con aprobación por mayoría de cada una de las Cámaras en ambos casos); o “por los ciudadanos equivalentes a por lo menos 2% de los inscritos en la lista nominal de electores”. Ese 2% equivale a un millón 630 mil electores. De ahí el llamado de Cárdenas a recabar desde ya al menos ese número de firmas, para exigir una consulta, sin que su realización tenga que aprobarla el Legislativo.

Desde el gobierno ya surgieron las voces de que una consulta no es viable ya que el artículo de la Constitución que le da sustento no cuenta con una ley reglamentaria. Constitucionalistas consideran inexacta la apreciación. No hay, cierto, reglamentación para la consulta (es una asignatura pendiente de la reforma política). Pero sí se puede organizar desde la Constitución. ¿Cómo?: realizándola en las elecciones federales intermedias de 2015.

Es más, si la participación en esa consulta fuera de 40% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, su resultado será vinculatorio para los poderes Ejecutivo y Legislativo, es decir, tendrían que acatarlo sin chistar. Sería el mandato dirimido entre aproximadamente 32 millones de mexicanos.

Cárdenas ha reaparecido así en el centro del escenario político del país. AMLO dijo estar de acuerdo con la consulta, sin que ninguno de ellos renuncie a la movilización social. Sería erróneo interpretar que el ingeniero subió a la palestra para arrebatarle la exclusividad del tema a El Peje. Para defender lo que ambos consideran defendible deben actuar unidos y convencer que su iniciativa es la mejor. Enfrentan a todo el aparato; el gobierno de Peña Nieto, el PRI y el PAN están en lo suyo, argumentando a favor de su iniciativa.

Instantánea

1. CRECIMIENTO. Finalmente Hacienda ajustó ayer el pronóstico de crecimiento del PIB para este año de 3.1% a 1.8%, más en línea con las previsiones del Banxico y de los operadores financieros. La actual administración planteó en principio un pronóstico de crecimiento de 3.5% que había ajustado tímidamente a 3.1%. Dicen los que saben que el joven subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, anda tambaleándose.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular

El Gráfico

lunes, 19 de agosto de 2013

GRAN ANGULAR / Reforma antipatriótica y entreguista

Reforma antipatriótica y entreguista


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En el debate sobre la iniciativa de reforma energética de Peña Nieto, no debe perderse de vista lo siguiente:

1) Que es imprescindible transformar a Pemex en una empresa pública tecnológicamente a la vanguardia, y que sea efectiva, eficiente y transparente en su administración; 2) Que es urgente liberarla de los lastres que la asfixian: los de la carga fiscal con que el gobierno le arrebata vida día tras día y los de la corrupción administrativa y sindical que la devoran.

3) Que la evolución y complejidad de los procesos de exploración y explotación del petróleo impiden aquí y en cualquier parte del mundo que una sola empresa pueda por sí sola acometer los retos de la producción de energía; 4) Que, por lo tanto, las asociaciones estratégicas son necesarias sin que, por supuesto, esto signifique ceder soberanía sobre los recursos naturales de nuestro territorio.

Y 5) Que la actual operación de Pemex ya está en un muy avanzado estado de apertura al capital privado nacional y extranjero que, mediante engaños y trampas leguleyas para darle la vuelta a la Constitución, empezó con Salinas de Gortari y se profundizó con Zedillo, Fox y Calderón.

Sin que sean las concesiones que abiertamente propone el PAN ni los contratos de utilidad compartida que sugiere pero sin definir Peña Nieto, ya hay en los hechos diversos tipos de contratos y fórmulas de asociación. En el argot petrolero nacional es común referirse en los barcos y las plataformas de exploración a los azules de Halliburton (EU) o a los rojos de Schlomberguer (Francia).

Entonces, si ese avanzado proceso de apertura a la tecnología y a la operación del capital privado ya está ahí, es cuando uno entiende por qué Cuauhtémoc Cárdenas considera que el cambio propuesto al artículo 27 constitucional (sacar de su texto la prohibición expresa de que haya contratos y sólo la deje a las concesiones) sería irrelevante si no viniera acompañado de un cambio al artículo 28 de la ley fundamental.

¿Qué dice el texto vigente?:

“No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión”.

Y ¿qué dice el texto propuesto?:

“No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión… Tratándose de electricidad, petróleo y demás hidrocarburos, se estará a lo dispuesto por el artículo 27 párrafo sexto de esta Constitución”.

Con ese cambio “el Estado perdería la exclusividad en el manejo de las áreas estratégicas de la industria petrolera, desde la exploración y la explotación de los yacimientos y consecuentemente el cuidado y manejo de las reservas, hasta la transformación industrial del recurso en la refinación y petroquímica, así como en los servicios complementarios de almacenamiento y transportes”, explica Cárdenas, que hoy a las 11 de la mañana presentará en el monumento a la Revolución la iniciativa de reforma energética del PRD.

Esto es, queda clara la intención de desplazar a Pemex de toda la cadena productiva del petróleo, sustituyendo a este organismo por particulares, un regreso al estado de cosas que prevalecía antes de la expropiación petrolera de 1938.

He ahí el fondo del asunto, la puerta abierta a la voracidad y la ambición del capital privado nacional y, sobre todo, extranjero. Después: la pérdida de la soberanía nacional.

La historia de nuestro petróleo, y con ella la de Pemex, es un símbolo en torno al cual converge nuestro sentimiento soberano. A eso es lo que los promotores de la apertura total de Pemex llaman “mitos nacionalistas trasnochados que ya deberíamos superar”. Quizás lo sean, como las vetustas y costosas coronas británica y española. Pero esos mitos son instrumentos que congregan a esa naciones, como la lucha por el petróleo lo hace con nosotros. Ceder soberanía en una reforma antipatriótica y entreguista, sería un grave retroceso. Tan grande, advierten algunas voces, como hacer Presidente de la República al arzobispo primado de México.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 15 de agosto de 2013

Manual para canallas /Instructivo para mandar todo al carajo

Instructivo para mandar todo al carajo


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Hay días absurdos, grises, azules, amarillos, incómodos, tristes, incoloros. Hay días comunes, intensos, alegres, pesados, rutinarios. Sí, en verdad que hay un catálogo infinito de días que se van, que se marchan como amores ingratos, pasajeros.

Yo también tengo días que me abruman como un montón de facturas por pagar. Días, tardes, noches que incomodan igual que un maldito vendedor ambulante en el Metro. Hay días que un ángel bueno te acompaña y llegas con bien a casa. Y también hay jodidos días en que tu ángel de la guarda anda distraído y regresas sin celular porque un pendejo cualquiera no sabe trabajar o vive de chingar al prójimo. Hay días tremendos, furibundos, en los que se te acumula el cansancio en los pies y el rencor en el alma. Hay lunes y martes, viernes y miércoles para el olvido. Hay noches que da miedo asomarse a la calle. Hay madrugadas que sueñas imposibles. Y hay amaneceres que no prometen otra cosa que migrañas. También hay tardes pobladas de neurosis mientras miras el paisaje a través de la ventanilla. En resumen: hay días en que dan ganas de mandar todo al carajo. Sí, hay días propicios para mandar todo a la chingada. Y últimamente tengo esta sensación de hartazgo, de querer que se acorten las rutinas para encerrarme en mi cuarto a fumar en silencio y cerrar los ojos pensando que tal vez me he equivocado de camino. Yo no sé por qué diablos tengo lunes y viernes que me saben a resaca. Será que me hace falta darle un giro a mi destino, olvidarme de todo, empacar unas cuantas cosas y largarme en busca de una frontera que nunca estará cerca. Será que mis labios se agrietan con el frío y no encuentro el bálsamo de los besos. Será que las tardes lluviosas empañan mis tristezas, será que hace tanto que no navego sobre la balsa de tu cuerpo, será que me ahogan los malditos recuerdos, será mi poeta de cabecera que ya no escribe con la fiereza de antes, será que mi sueldo es un niño con anemia, será que ya no me alcanza para comprar libros nuevos y tengo que escarbar en el montón de viejo, será que mis Converse se han deteriorado sin recorrer nuevos senderos, será que este pinche jueves tiene poco que darme, será que he dejado de ir al cine en compañía, será que me estoy aburriendo de comer huevo o quizá se deba a que ya no escribo poesía con la misma soltura. Será que necesito hacer una convocatoria de musas. O quizá sea momento de escribir un instructivo para mandar todo al carajo. Y enclaustrar mis silencios, como monjes asilados en un convento viejo.

-O-

Un buen día despierto en un país lejano, cansado de los trámites en el aeropuerto, con la fatiga de los que no saben huir ni a destiempo. Y me miro en el espejo y mi entrecejo me recuerda que ayer me dolía la cabeza, como casi todos los días que son una migraña. Salgo a caminar un rato, luego me siento a observar a la gente presurosa. Y una chica hermosa da la vuelta en la esquina y se sonríe con alguien que la espera. Se abrazan, se besan, se miran como si aún confiaran en la vida, como si el amor no pagara impuestos ni tuviera recargos. Alguna vez yo también confiaba en que las cosas irían mejor en pareja. Pero este cachivache que llevo en el pecho se ha oxidado con la humedad y el moho de los adioses recurrentes. Sí, soy un viajero frecuente y acumulo millas en la geografía de los fracasos. Y cargo una pequeña libreta en la que apunto las coordenadas para no perderme de regreso. Tomo un par de fotografías del paisaje en el atardecer. Y escribo lo primero que me viene a la mente: “Tuve que viajar al ombligo del mundo para extrañar el Ecuador de tu cintura, el faro de tu mirada, la selva de tu bajo vientre y el caudal de tus larguísimas piernas”. Otra vez mendigando en la melancolía. Por mucho que me aleje, siempre estoy añorando la tibieza de algún cuerpo, el carmín de aquellos besos. Qué patético es sentirse lejos de casa sin que nadie te extrañe, sin que te echen de menos. ¡Qué triste y que ruin es que tus postales no tengan destinatario! Aquí y en todos lados, sin importar el color de los paisajes o las puestas de sol, hay días que dan ganas de mandar todo al carajo. Y la sombra de una nube gris te aconsejará que los jueves y los lunes, por la tarde o la mañana, son igual de amargos que aquel antidepresivo que te recetaron para mitigar las soledades. Ya lo ha descrito Mario Benedetti a la perfección: “Voy a cerrar los ojos en voz baja,/ voy a meterme a tientas en el sueño./ En este instante el odio no trabaja…/ ¿Por qué el mundo soñado no es el mismo/ que este mundo de muerte a manos llenas?/ Mi pesadilla de siempre es el optimismo:/ me duermo débil, sueño que soy fuerte,/ pero el futuro aguarda. Y es un abismo./ No me lo digan cuando me despierte”. Y es verdad, hay amaneceres con lagañas, aún con el fragor de la batalla tras las pesadillas, y despiertas con unas ganas tremendas de peinarte sin cepillo y mandar todo al carajo desde temprano. Y hoy ha sido uno de esos días. Y mañana lo será también, igual que cada día de este calendario cada vez más delgado. Te lo digo yo, que anoche otra vez olvidé el maldito paraguas y llegué empapado, con estas repetidas ganas de mandar todo a la chingada. Sí, te lo digo yo, que aún batallo para olvidar la curvatura de unos senos que me desvelan. Te lo digo yo que traigo esta canción de Bunbury como un karma: “Eras verano y mil tormentas./ Yo, el león que sonríe a las paredes/ que he vuelto a pintar del mismo color./ No sé distinguir entre besos y raíces./ No sé distinguir lo complicado de lo simple./ Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar”.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

GRAN ANGULAR / El petróleo y las utilidades compartidas

El petróleo y las utilidades compartidas


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Lo que propone en términos llanos la iniciativa de reforma energética del presidente Peña Nieto es permitir a las empresas privadas la explotación de petróleo, gas y electricidad mediante contratos ordenados y otorgados por el Estado mexicano que, se reitera, mantiene la rectoría en la industria.

Para ello es preciso reformar el artículo 27 de la Constitución, que prohíbe el otorgamiento de concesiones y contratos. Aquéllas (que se otorgaban antes de la expropiación petrolera de 1938) seguirán prohibidas, pero éstos ya no. Los contratos se otorgarán en términos aún desconocidos.

Peña Nieto, no obstante, adelantó el lunes que serían contratos de utilidad compartida, no de producción compartida. Éstos pagan al particular contratado un porcentaje de los productos obtenidos, y los primeros pagan un porcentaje de la ganancia. ¿Qué porcentaje? Eso lo definirá la ley reglamentaria, aunque se infiere que dependerá del servicio contratado y del riesgo que implique.

La utilidad forma parte de lo que se denomina renta petrolera. En ese sentido, se privatizan porcentajes por definir de esa renta. No se privatiza Pemex, pero sí una parte de la utilidad que genera. Si eso nos conviene o no depende de los mecanismos legales que se establezcan para controlar el otorgamiento de los contratos, los porcentajes de la utilidad que habrá que compartir y los beneficios sociales que todo eso genere.

Por lo pronto, hay que tener claro que se privatizará parte de la renta petrolera y que eso nos lo deberían decir con todas sus letras, porque negarlo, con todo tipo de verdades a medias, no es la mejor estrategia para que el gobierno convenza de las bondades de su propuesta.

Otro asunto importantísimo es el propuesto cambio del régimen fiscal de Pemex que deberá venir en la iniciativa de reforma hacendaria que Peña presentará en septiembre. Es muy bueno que con ese cambio Pemex deje de ser la empresa a la que se arrebata la mitad de sus utilidades para financiar la mayor parte del gasto del gobierno. Aunque está por verse de qué manera, o con qué nuevos impuestos, el gobierno tapará el hoyo que se abrirá cuando Pemex deje de financiarlo como hasta ahora.

Esta es, a grandes rasgos, la manera en que el gobierno actual (en línea con el modelo neoliberal de los últimos 30 años) pretende modernizar y retomar el papel protagónico de México en las grandes ligas petroleras, con el objetivo final —nos dice— de que la economía crezca, se generen cientos de miles de empleos mejor pagados y que los precios de gasolina, gas y luz bajen.

Ese fin debe ser el de cualquier reforma. Hay, sin embargo, contraria a la neoliberal, otra propuesta que plantea que la modernización puede conseguirse sin la participación privada, y sostiene que los recursos y la tecnología necesarios pueden salir de una empresa pública que no tenga el actual lastre fiscal ni las multimillonarias fugas de su galopante corrupción administrativa y sindical.

En medio de ese debate, muchos mexicanos no asumimos, de entrada, una posición descalificadora de la participación privada en sectores estratégicos, pero tampoco ignoramos la ya larga historia nacional de saqueo de los bienes nacionales por manos privadas.

Un episodio de ese saqueo histórico lo frenó Cárdenas con la expropiación de 1938 sin que por ello, es cierto, se cerrara a celebrar contratos con los particulares. A ese espíritu es al que ahora apela la reforma de Peña Nieto pero sin referir, tramposamente, que en aquel contexto Pemex apenas se empezaba a desarrollar, por lo que era mucho más necesaria la participación privada. Tampoco dice que en el transcurso de los siguientes años las presiones privadas nacionales y extranjeras (recuérdense los ventajosos contratos de riesgo) llevaran a reformar la Constitución para prohibir concesiones y contratos en los 60.

El temor de muchos es que en un país donde sistemáticamente se viola el Estado de derecho, se privilegia al rico y poderoso, cualquier reglamento es permisivo y la corrupción forma parte de nuestro mapa genético, los intereses privados acaben por apoderarse otra vez de ese bien nacional. Y ese temor es el que un sector de la población expresará en la calle. El gobierno sabe que el aparato institucional está listo para aprobar la reforma y quizás esté convencido de que cualquier protesta será controlable. Habrá que esperar a ver esa otra variable.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

lunes, 12 de agosto de 2013

GRAN ANGULAR / Petróleo, reforma, oposición

Petróleo, reforma, oposición


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Si no hay otro cambio de planes, lo que ya se ve muy poco probable, Enrique Peña Nieto dará a conocer hoy, a las 11:00 horas, en Los Pinos, su iniciativa de reforma energética.

Lo poco que se conoce de su contenido es que propondrá cambios constitucionales, impulsará asociaciones público-privadas, así como contratos de riesgo en la exploración y explotación del petróleo; y modernizará a Petróleos Mexicanos.

Nada más se sabe por lo que son muchas las dudas y especulaciones respecto a la profundidad de esta nueva apertura de la industria petrolera al capital privado: ¿cuál será, por ejemplo, la contraprestación que el Estado dará a los inversionistas? ¿acaso una parte de la renta petrolera nacional?

Habrá que conocer las líneas generales y los detalles de la reforma energética de Peña Nieto, para poder definir carácter y alcances que, sin duda, repercutirán en nuestro proyecto de nación a largo plazo.

Por lo pronto, puede decirse que, en términos estratégicos, Peña Nieto y el PRI llegan a este debate en una posición de desventaja, pues el PAN los madrugó con la iniciativa de apertura total al capital privado (que es el cambio de fondo respecto a lo que dice la Constitución). Mientras Morena y Andrés Manuel López Obrador marcaron el contrapunto, la coordenada del otro extremo en línea con la actual norma constitucional, al convocar para el 8 de septiembre a una protesta nacional contra la privatización del petróleo.

Además, que Peña Nieto haya pospuesto la semana pasada la presentación de la iniciativa dio lugar a todo tipo de interpretaciones de debilidad: desde que fue por la falta de acuerdo al interior del PRI en cuanto a la profundidad de la apertura, hasta que fue la falta de acuerdo con el PAN y PRD respecto a la “factura” que el tricolor tendrá que pagarles por avalar su aprobación.

Probablemente, lo que contenga la propuesta de Peña Nieto estará en medio de posiciones extremas, si no es que de plano estará en línea con la iniciativa panista, pues es impensable que el Presidente se incline hacia el extremo de AMLO y Morena, que es contrario a lo que considera el “cambio profundo” que se propone. Y tan empiezan en desventaja el Presidente y el PRI este debate estratégico, que el líder del blanquiazul, Gustavo Madero se dio el lujo de fanfarronear que el tricolor tendrá que “comerse sus propias palabras”, y reconocer que se equivocó al nacionalizar el petróleo y que el PAN (nacido contra el cardenismo y su política popular), tuvo entonces y tiene hoy la razón histórica (¡vaya ignorancia de la historia!).

Peña Nieto sabe que con el PRI, el PAN y sus pequeños aliados dispone de los votos necesarios del Congreso para aprobar la reforma constitucional en la materia. Quién sabe, sin embargo, cuáles sean sus cálculos respecto al rechazo popular de la propuesta o el tamaño de movilización que sea capaz de armar Morena y otros sectores de la izquierda sin el PRD-Chucho, que en el marco del Pacto por México acaso planteará un rechazo testimonial.

Sabe también el Presidente, al igual que políticos y legisladores, que la aprobación sin convencer a la gente será vista como una imposición autoritaria que eventualmente le significará un costo político electoral, pero sabe también que los capitales beneficiarios de la reforma estarán agradecidos con recursos infinitos en apoyo a su proyecto político.

Por otro lado, resulta preocupante que la oposición política formal se haya venido desdibujando durante los últimos meses. Este fin de semana, PAN y PRD dieron muestras más profundas de sus divisiones internas. En una caótica asamblea nacional, el PAN aprobó la modificación de sus estatutos. Ganó este round el líder nacional Gustavo Madero y la elección de la dirigencia se hará ahora con el voto directo de la militancia. La reelección de Madero peligraba seriamente si el proceso continuaba haciéndose con el sufragio de delegados a la asamblea. Esta fue la más reciente expresión de la confrontación con el calderonismo que, en el fondo, cuestiona los términos de la participación del blanquiazul en el Pacto por México.

Oposición similar hay en el PRD, partido que en su Consejo Político Nacional sometió a votación su permanencia en ese mecanismo de concertación política. Ganó la moción de continuar, impulsada por la Nueva Izquierda de Los Chuchos pese a la fuerte oposición de Izquierda Democrática Nacional de René Bejarano. Lo que ambos casos dejan ver es a una oposición sin rumbo y a un partido en el poder que saca toda la raja posible de la vieja divisa de divide y vencerás.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

viernes, 9 de agosto de 2013

Objeciones de la Memoria / Hipocresía en la SEP

Hipocresía en la SEP



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Alrededor de 193 profesores que ocupaban plazas de jefes de Enseñanza, en secundarias públicas del Distrito Federal, fueron despedidos de manera arbitraria por autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP), encabezada por Emilio Chuayffet.

De manera ilegal y arbitraria les han cortado sus derechos laborales a 143 profesores de secundarias diurnas y 50 de técnicas, quienes han sido víctimas de presiones y acoso, incluso en sus hogares, para hacerlos renunciar.

Esta ola de despidos es consecuencia directa de la llamada reforma educativa que, como lo planteamos desde un principio, no tiene ninguna finalidad pedagógica, sino el objetivo puntual de facilitar el despido de la planta académica, por lo que es una reforma antilaboral.

Es una burla que mientras se dicen preocupados por la calidad de la enseñanza se despide al personal mejor calificado, ya que las y los profesores agraviados son de los más preparados, la mayoría cuenta con estudios de posgrado, así como libros y artículos publicados sobre el tema de la enseñanza. Se trata de docentes que gracias a su empeño pasaron de impartir clases a dirigir escuelas, y de ahí a orientar y supervisar a sus compañeros.

La capacidad y los méritos escolares de quienes hoy sufren esta injusticia por parte de la SEP contrastan con las endebles trayectorias y conocimiento de muchos de quienes hoy ocupan puestos directivos en esa institución.

Sin embargo, decidieron echarlos con el pretexto de racionalizar los recursos y evitar la duplicidad de funciones. No obstante, la planta administrativa de la SEP sigue creciendo y sus altos funcionarios no dejan de disfrutar de privilegios con cargo al erario.

Lo que menos importa es la calidad educativa ni el futuro de los niños. Despiden a los profesores más preparados y, de forma casi simultánea, se descubren 117 errores ortográficos en los libros de texto.

La anécdota es un monumento al cinismo, pero también una característica emblemática de la decadencia que priva en la alta burocracia de las instituciones federales.

También, el hecho desnuda y muestra tal cual la demagogia utilizada por el llamado Pacto por México para impulsar sus reformas que curiosamente siempre tienen el efecto contrario al que dicen buscar.

Dijeron que la finalidad de la reforma era mejorar la educación y se deshacen de los mejores docentes de la misma forma como hoy dicen que no quieren privatizar el petróleo.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

GRAN ANGULAR / Petróleo, modernización y trampas

Petróleo, modernización y trampas


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Nadie en su sano juicio podría oponerse a modernizar y hacer más productiva y eficiente a la industria petrolera. Cómo hacerlo está en el centro de la discusión y análisis de una reforma energética. Por eso es falso el argumento de que el debate confronta a los que quieren modernizarla y los que se niegan a hacerlo. Todo apunta y obliga a modernizar. El cómo, se insiste, es el que marca la disyuntiva.

Esta discusión lleva 30 años, los mismos que llevan en el poder los tecnócratas neoliberales, tanto del PRI como del PAN. Sus ideólogos han impulsado la especie de que esa modernización pasa por la apertura total de la industria al capital privado nacional y extranjero, pues sólo así, argumentan, será posible realizar las costosas inversiones que se requieren para no quedarnos sin petróleo al cabo de unos cuantos años. Y también pasa, advierten, por la necesidad de extirpar la corrupción e ineficiencia del monopolio estatal Pemex. El capital privado, dicen, vendría así a rescatar una industria que agoniza.

¿Por qué, si agoniza, los intereses privados nacionales y extranjeros han estado estos 30 años tan desesperadamente interesados en el petróleo? Es claro que esa industria ni agoniza ni los particulares vienen generosamente a rescatarla. Esa industria es y seguirá siendo, en el mediano plazo, un gran negocio con amplísimos márgenes de ganancia para quienes participen y para quienes faciliten esa participación.

¿La participación privada garantiza curar el cáncer de la corrupción e ineficiencia? Por cierto que no y ejemplos hay muchos aquí y en el extranjero. Ahí están, para no salirnos del sector energía, el escándalo de las irregularidades contables de la hoy desaparecida Enron o el tráfico de influencias de la también estadounidense Halliburton. Ineficiencia y corrupción que, ya sin salirnos del país, llevaron a la quiebra y obligaron al rescate de la banca reprivatizada o, más recientemente, a la pérdida de miles de empleos con la bancarrota de la Compañía Mexicana de Aviación.

¿La apertura total de la actividad petrolera al capital privado —como propone el PAN— o los contratos de producción compartida, como se asegura que propondrá el gobierno de Peña Nieto, serán los únicos caminos para modernizar esa industria? Eso es lo que se debe debatir con abundancia de información y la verdadera intención de beneficiar al país.

Esa intención bien podría mostrarse, por ejemplo, si se nos informara sobre los alcances ecológicamente catastróficos (por el excesivo uso de agua y por la emisión a la atmósfera de sustancias tóxicas), de la explotación del llamado gas esquisto o gas shale referido como la panacea energética que convertirá a EU en autosuficiente en materia de energía y que, por supuesto, se buscará explotar en México.

No se trata entonces de una oposición dogmática a abrir más la industria petrolera al capital privado. Y se dice más, porque la participación de particulares se da ya en prácticamente toda su cadena productiva (incluso en las específicamente reservadas a Pemex por la Constitución) ¿Sabía usted que Pemex —como recordó hace unos días el columnista de Milenio Jesús Rangel— es dueña de 51 empresas privadas poderosas: 22 de Pemex Corporativo, siete de Pemex Exploración y Producción; 20 de Pemex Gas y Petroquímica Básica; una de Pemex Refinación y una más de Pemex Petroquímica?

En Pemex, por lo demás, ocurre lo que en el país: corrupción y mala administración son el pan de cada día. Igual daño le hace su caciquil sindicato que sus corruptos administradores. Sus impresionantes utilidades (a pesar de todo lo que se diga en contra) son devoradas por la vía fiscal y por su imposibilidad de hacer uso de ellas para planear de manera autónoma sus nuevas inversiones. Acaso habría que empezar por ahí para que uno pueda creer que se hará lo necesario para garantizar que el país será el gran beneficiario de la decisión de compartir la producción con el capital privado nacional y extranjero.

Instantáneas

1. ARGUMENTOS. La iniciativa del PAN echa mano para justificar la apertura de los argumentos originales de la expropiación petrolera de 1938 y a lo mismo, se asegura, recurrirá el gobierno en su propuesta de reforma energética. Y es que la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional (promulgada en 1940) permitía contratos con particulares para explorar y explotar “mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que obtenga”. Es una trampa que desconoce un contexto histórico en el que aún no se había creado Pemex ni la paraestatal había desarrollado tecnología.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

miércoles, 7 de agosto de 2013

GRAN ANGULAR / La reforma energética de EPN

La reforma energética de EPN



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Será mañana jueves cuando el presidente Enrique Peña Nieto haga pública la propuesta de reforma energética de su gobierno, iniciativa que, según se pudo indagar, planteará cambios constitucionales y, por lo tanto, de fondo en el régimen de explotación y operación de las industrias petrolera y eléctrica del país, aunque sin abrirlas en su totalidad a la inversión privada nacional y extranjera como lo propone la del PAN, aseguran las fuentes consultadas.

La iniciativa será presentada ante la Comisión Permanente que la turnará al Senado que será la cámara de origen y empezará a analizarla con la propuesta blanquiazul y la que seguramente presentará el PRD, una vez que concluya su consulta en marcha.

La reforma energética de Peña Nieto, al igual que la del PAN, propondrá cambios en al menos tres artículos constitucionales, según se pudo confirmar con el senador David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía de la Cámara alta. No fue posible corroborar los términos de los mismos, aunque se puede inferir que serán el 25, 27 y 28. De lo que no parece caber duda es que los planteamientos de la reforma se acerca mucho, en el caso del petróleo, al modelo de explotación de Noruega, en el que se asegura que conviven con buenos resultados la propiedad del Estado sobre los hidrocarburos y la explotación mediante la asociación de capitales públicos y privados.

Debe suponerse que el planteamiento no ignora las diferencias económicas y políticas entre Noruega y México y ojalá tampoco ignore que dentro de esas diferencias hay asimetrías históricas en las que el país nórdico, por ejemplo, no ha sido objeto, como el nuestro, de la explotación extranjera brutal y persistente de sus recursos naturales.

Habría que dar, en todo caso, el beneficio de la duda a la iniciativa peñista de reforma energética, hasta conocer la totalidad de su contenido.

Valdría la pena recordar que Noruega descubrió hace 40 años, en el Mar del Norte, reservas muy importantes de hidrocarburos sólidos y gaseosos. Su Parlamento determinó que el Estado mantendría la propiedad del recurso mediante un sistema de licencias o concesiones en el cual cualquier compañía internacional puede participar en la explotación de esos recursos, al igual que las compañías estatales que fundó para manejar el petróleo (Statoil) y el gas (Gassco), éste último del que hoy es líder en producción y exportación.

Esto quiere decir que la gente es la dueña del petróleo que está en los yacimientos, pero cuando éste ha sido producido la propiedad va de los noruegos a la compañía que está produciéndolo. Es a través del régimen fiscal que el Estado noruego se asegura que la mayor parte de la renta de sus hidrocarburos quede en Noruega.

Por lo visto, si se cede en propiedad y renta, que es donde podría hablarse de privatización, se requeriría una legislación sólida y clara para evitar que el país y sus habitantes sea el que pierda en el negocio.

En fin, ese modelo tiene estas características en su esquema de concesiones:

1. Los plazos para la exploración son de tres años, los de producción se entregan por seis años, renovable por otros 30 en el 50% del área concesionada.

2. Los interesados en una concesión deben detallar el programa de trabajo que en su caso desarrollarán en los bloques: un número de pozos por bloque a ser perforados a profundidades específicas.

3. La participación de Statoil se realiza bajo un arreglo mediante el cual la empresa concesionada soporta la totalidad del riesgo del proyecto hasta la determinación de un hallazgo. A partir de ese momento, la empresa pública noruega se obliga a cubrir los costos a cambio de un porcentaje de la producción.

4. Las empresas son obligadas a conformar una especie de empresa conjunta con las estatales, para que el Estado tenga el mayor control de los trabajos de exploración y producción, obtenga participación de las ganancias de ésta; y acceda a tecnología y experiencia.

Pero habrá que esperar a conocer el contenido de la reforma energética de Peña Nieto.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

martes, 6 de agosto de 2013

GRAN ANGULAR / La reforma energética que viene

La reforma energética que viene




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Esta semana se conocerá el contenido de la iniciativa de reforma energética del presidente Enrique Peña Nieto. Por fin se sabrá su calado y letras chiquitas. La pregunta es si irá al fondo pretendido de una reforma constitucional que abra al capital privado todas las actividades de la industria petrolera (incluso las hoy reservadas a Pemex), o si la coyuntura del país lo obliga a sólo proponer cambios a la legislación secundaria sin tocar la Constitución.

El PAN, en una bastante forzada maniobra de unidad interna, hizo pública la semana pasada su iniciativa de reforma energética. Va por la apertura total de la industria petrolera al capital privado nacional y extranjero y, por lo tanto, cambiaría radicalmente lo que hasta ahora ha sido. Para saber de qué se trata baste identificar cuál es el cambio constitucional esencial que propone. Se ubica en el párrafo sexto del artículo 27.

Actualmente dice: “Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se haya otorgado y la nación llevará a cabo la explotación de esos productos (…) Corresponde a la nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica”.

La iniciativa panista propone: “Tratándose del petróleo y de los hidrocarburos provenientes de formaciones geológicas, el Estado deberá garantizar el máximo beneficio de la renta petrolera para la nación por conducto de operadores que realicen las actividades de exploración y producción conforme al artículo 28 de esta Constitución. Asimismo, para asegurar el uso eficiente y sustentable de los recursos energéticos, el Estado desarrollará estrategias y programas integrales de mitigación y adaptación al cambio climático”.

Es cierto, la propuesta no pretende vender o privatizar un solo fierro de Pemex. Lo que sí pretende privatizar (al darle entrada al capital privado) son las estratégicas actividades de exploración, producción y transformación del petróleo y, con ello, la renta petrolera.

Por lo que ha dicho Peña Nieto a periódicos extranjeros o a grupos de inversionistas privados, ese es también el fondo, el espíritu de la reforma que pretende su gobierno. Es más, muchos de sus funcionarios y legisladores del PRI vieron con muy buenos ojos y dieron la bienvenida a la iniciativa blanquiazul. De alguna manera dejaron al PAN la paternidad de una propuesta no compartida por una mayoría de los mexicanos (según sondeos recientes). Y, desde su radicalismo, es más sencillo para los tricolores acotarla y ganar el aplauso del respetable.

Algunos de los términos de esa acotación podrían venir desde la propuesta del PRD que no es la de toda la izquierda. El perredismo ha planteado un no definitivo a cualquier intento de reforma constitucional, aunque fijará su posición definitiva después de la consulta que llevará a cabo. A su vez, y radicalmente en contra de cualquier intentona privatizadora, AMLO y su Morena preparan movilizaciones populares y han dicho que darán esta lucha sin el PRD porque éste está muy comprometido con el gobierno en el Pacto por México.

Debe decirse que los votos del PRI, el PAN y sus pequeños aliados en el Congreso completarían las dos terceras partes requeridas para una reforma constitucional.

Ahora bien, por lo que se sabe ha negociado el gobierno federal con las principales fuerzas políticas, antes de acometer la reforma energética, deberá procesarse en periodo extraordinario del Congreso una reforma electoral (que es sólo una parte de la reforma política de fondo que el PRI prefiere dejar para mucho después); y acompañar la energética de una reforma hacendaria que tapará el hoyo en los ingresos del gobierno que se derivará de la privatización de la renta petrolera. Y por lo que se ha dicho, el gobierno buscaría eliminar muchos de los beneficios fiscales y, sobre todo, ampliar el IVA a 16% y eliminar la tasa cero en alimentos y medicinas.

No parece haber duda que Peña Nieto está con esas reformas en los términos planteados pero acaso deba valorar otras circunstancias: llegó al gobierno con cuestionamientos de una parte de los votantes, le ha dado vuelta a la reforma política de fondo, la economía no crece y la violencia sí. La gente está harta de casi tres décadas de crisis y podría ver esta reforma como una traición, o el aumento al IVA como un golpe devastador en un país de pobres que se lo cobrarían no sólo electoralmente sino también en la calle, lo que algunos llaman el fantasma de la ingobernabilidad.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

viernes, 2 de agosto de 2013

Objeciones de la Memoria / IVA, el golpe salvaje que prepara Peña

IVA, el golpe salvaje que prepara Peña



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Como ya es costumbre, Peña Nieto y sus asesores anunciaron ante la prensa extranjera parte de lo que será su propuesta fiscal que, entre otras cosas, incluye cobrar IVA en medicinas y alimentos. De aplicarse esta medida se generaría automáticamente un empobrecimiento de la población superior a 10%, lo que se traduciría en un descenso en los ingresos de las clases medias y populares de alrededor de 11%. Es decir, los planes del gobierno harían más pobres a quienes ya son pobres y sumarían a la lista de miseria a muchas familias de clases medias.

La urgencia de imponer IVA a productos y servicios que en la actualidad no lo tienen, así como de incrementar de 16 a 19% este impuesto, no es gratuita. Obedece a la lógica privatizadora del petróleo. Lo que Peña anunció permite saber que está planeando ceder a empresas extranjeras por lo menos la mitad de las ganancias del petróleo, que ascienden a unos 600 mil millones de pesos, ya que es la cantidad que espera recaudar a costa del hambre y la salud de la gente.

Las ambiciones fiscales de Peña permiten confirmar que también buscan imponer el IVA a libros, transporte público, colegiaturas, vivienda, así como incrementar la tasa actual del IVA de 16 a 19%. El golpe a las clases medias y populares sería salvaje en definitiva.

La noticia, dada en exclusiva a una agencia noticiosa extranjera, permite ver con claridad el verdadero rostro social de la administración del PRI y del Pacto por México, ya que se da en el contexto del anuncio de que más de la mitad de los mexicanos vive en pobreza. Peña Nieto no sólo es torpe al empalmar ambas informaciones, también se muestra insensible para muchas familias que viven al día o se ven amenazadas por el desempleo.

Es, además, ilustrativo el hecho de que antes de aplicar un programa de austeridad, en la élite del gobierno se pretenda cargarle la mano a la gente que durante los 30 años de neoliberalismo ha sufrido un empobrecimiento crónico.

Un gobierno que compra un avión presidencial de 6 mil 500 millones de pesos obviamente no está gastando bien y mucho menos cuenta con autoridad moral y política para pedir a la gente un sacrificio que la llevaría al empobrecimiento.

Ahí está el derroche en los salarios de los miembros del gabinete, de los ministros de la Corte y de los directivos de los órganos desconcentrados, los 40 millones de pesos que invierte el IFE en “servicio de lavandería”, los autos de lujo, los ejércitos de guaruras, los viajes al extranjero con cargo al erario y los fistoles de oro de los diputados como muestra monumental de que los poderosos están dispuestos a todo, incluso a seguir incrementando el números de mexicanos pobres, antes que dejar esos “pequeños lujos”.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria