jueves, 31 de octubre de 2013

Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Cuarta Temporada

 
Capítulo 7 ¡Ni un tamal más!

Manual para Canallas /A dónde irán los pasos descalzos

A dónde irán los pasos descalzos


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Qué será de los pasos de aquellos que se van descalzos, sin despedirse y desnudos de piedad. A dónde irán los pasos silenciosos de esos chavales que no volverán a sonreír. Dónde, maldita sea, descansarán su tristeza los que cerraron los ojos cuando la vida apenas era una promesa.

Miguel era un muchachito flaco, con tantos sueños como puede tenerlos alguien a los 15 años, y aquella mañana salió rumbo a la escuela todavía con algo de sueño y unos cuantos pesos para el pasaje. Mientras esperaba el colectivo, checó la hora en su celular. Aún estaba un poco oscuro y la luz del teléfono llamó la atención de un imbécil de esos que van por la vida con ganas de joder, nomás por joder, nomás por chingar sin trabajar. Se le hizo fácil quitarle el celular al chaval, pero Miguel opuso resistencia. Y así como si nada, con una sangre fría que da miedo, el asaltante dejó ir el filo de una navaja sobre el aliento joven de ese pequeño. Y allí, sobre el pavimento de una esquina cualquiera, Miguel se desplomó junto a sus libros de matemáticas y español. Sin que nadie viera nada, sin alguien que lo ayudara, el chaval soltó un último suspiro y pensó en su madre como si eso le aliviara. “Mamá, mamá”, quiso refugiarse en las palabras, pero en su boca solamente anidó un borbotón amargo de saliva. Antes de huir, el criminal todavía le quitó los tenis al joven inerte, que miraba al cielo con esa mirada que tienen los que se están despidiendo de manera definitiva. Y yo me pregunto, con esta maldita pena que me causa no entender un carajo, a dónde irán los pasos descalzos de aquellos que han sido despojados de toda risa, de toda esperanza, de todo hálito, de todo camino que había por delante.


-O-


Yo no conocí a Miguel, no sé cuál era su color favorito, dudo que nuestros caminos se hayan cruzado alguna vez, pero me enteré de su muerte por una nota en el diario. Supe que lo encontraron tendido sobre el asfalto, con su uniforme de la secundaria y sin sus tenis recién estrenados. Me sentí conmovido con su historia, con los retazos de su vida que alguien fue contando. Supe que una semana antes fue su cumpleaños y que su madre, una humilde afanadora, le había regalado un celular de cumpleaños. Y me imaginé a Miguel chateando una noche antes en el Facebook, bromeando con sus amigos o dándole like a la foto de una amiga. Lo imaginé contento, antes de darle las buenas noches a su jefa. Yo no quería pensarlo allí tirado sobre el pavimento, con los pies descalzos y con ese frío en el cuerpo de los que se van despidiendo antes de tiempo. No, yo no conocí a Miguel, pero dicen sus compañeros de la escuela que era un muchachito tranquilo y delgado al que le decían “flaco”. Y me imaginé a mí mismo, en la secundaria, con mi cabello corto y mi uniforme gris con verde, batallando con las matemáticas o con las tareas. Y me imagino a tantos chavitos que salen de su casa cada mañana, todavía con sueño o quitándose las lagañas, sin saber si han de volver para abrazar a su madre o para renegar de la sopa de fideos. Yo no puedo creer, no puedo, que allá afuera haya tanto miserable al acecho, tanto depredador suelto. Yo no puedo creer, me cuesta trabajo, que un jodido celular sea pretexto para cortarte el aliento, para condenarte al silencio eterno.


-O-


De verdad que no puedo creer que estas calles sean territorio salvaje, que allá afuera haya hordas de miserables, de corazones zombies que devoran todo a su paso. Yo no sé, maldita sea, quién es capaz de matar a alguien por una cartera o unos tenis o un celular. Yo no sé qué chingados pasa por la cabeza de alguien que te corta de tajo las ilusiones, la tranquilidad, el sueño y la posibilidad de volver a mirar a tus padres y hermanos. Yo no sé si aquellos salvajes pueden dormir tranquilos, si pueden comer sin un nudo en la garganta, si abrazan a su mujer, si tienen madre, si van al cine de vez en cuando, si agachan la cabeza cuando pasan frente a la iglesia, si no les atormentan los remordimientos antes de dormir, si con ese dinero que han robado alimentan a sus hijos, si los gusanos no se están comiendo su corazón podrido. Yo no lo sé, no lo sé, no lo acabo de entender. Son como zombies, como malditos zombies, que deambulan sin un motivo, que acechan en cada esquina, que se pudren en vida, que contaminan. Yo no sé cómo carajos pueden despertar cada mañana y seguir como si nada. Yo los maldigo, por cada Miguel, por cada mujer y cada hombre, por cada niña y por todos los que han caído, por todos los que se van descalzos, por todos los que no volverán a abrazar a su madre. Yo los maldigo, con las palabras de Dante Guerra: “No tendrás paz en este mundo,/ y no tendrás calma en el infierno./ No hallarás tranquilidad/ y tragarás fuego eterno,/ mientras te pudres en vida,/ mientras las cucarachas se hacinan/ en tu estómago y en tu pecho./ No tendrás paz, serás miserable,/ cada noche y todos los días,/ por los siglos de los siglos,/ porque todos te maldecimos./ A ti que tienes el corazón podrido/ y fétidos los alientos,/ te lo digo y te lo repito./ No hallarás calma en este infierno,/ que es tu maldita vida,/ vagarás descalzo y sin rumbo,/ con el corazón en jirones/ carcomido por los mismos gusanos/ que de vez en vez se asoman/ por tus oídos mientras estás dormido”.




Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Gran Angular / Michoacán: desaparición de poderes

Michoacán: desaparición de poderes


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La violencia recrudecida en Michoacán con enfrentamientos entre autodefensas y el Ejército y con sabotajes a 18 estaciones de suministro eléctrico, dio lugar ayer a que las Cámaras de Diputados y Senadores pusieran en la mesa del debate el tema de la desaparición de los poderes constitucionales en el estado.

Lo ocurrido el fin de semana es un eslabón más de la ya larga cadena de hechos que evidencia la severa crisis de gobernabilidad que vive Michoacán, origen y tumba de la fallida estrategia de seguridad de Felipe Calderón y realidad desafiante de la de Enrique Peña Nieto.

Michoacán está asociado hoy a violentas bandas del crimen organizado que, en su disputa por territorio, incluso se apoderan de procesos productivos y, al convertirse en sustento económico de miles, ofrecen alternativas sociales y hasta espirituales (La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios); a deformaciones religiosas que se constituyen en ínsulas y que con sus propias reglas desafían a las autoridades establecidas (La Nueva Jerusalén); y a un gobernador, Fausto Vallejo, con dos largas ausencias para atender un grave problema de salud (recién le fue trasplantado el hígado), que lo incapacita para gobernar (una fuente normalmente confiable asegura que ayer se le vio por el Instituto Nacional de Nutrición mientras que la región de Tierra Caliente arde en estricto sentido).

La desaparición de poderes en cualquiera de los estados es, según el artículo 76 de la Constitución, una facultad exclusiva del Senado.

La fracción sexta de ese mandamiento convierte a la Cámara alta en un árbitro para “resolver las cuestiones políticas que surjan entre los poderes de un estado o cuando con motivo de dichas cuestiones se haya interrumpido el orden constitucional mediando un conflicto de armas”. Y la fracción quinta, describe la atribución senatorial: “Declarar, cuando hayan desaparecido, todos los poderes constitucionales de un estado” para después nombrar a un gobernador provisional que convocará a elecciones conforme a la Constitución de la entidad, nombramiento que se hará con el voto de las dos terceras partes de los senadores sobre una terna propuesta por el Presidente de la República.

Hasta 1978 y a instancias de Jesús Reyes Heroles, secretario de Gobernación de José López Portillo, se promulgó una Ley Reglamentaria de la fracción quinta del artículo 76 de la Constitución. Ahí se precisan las causales para la desaparición de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de un estado: quebrantamiento de los principios del régimen federal, abandono del ejercicio de funciones a no ser que medien causas de fuerza mayor, imposibilidad o incapacidad de ejercer las funciones con motivo de situaciones o conflictos causados o propiciados por ellos mismos y que afecten la plena vigencia del orden jurídico, perpetuación en el cargo después de haberse cumplido el periodo de mandato y la promoción o adopción de formas de gobierno o bases de organización política distintas a las fijadas por la Constitución General de la República.

De 1918 a la fecha hay registro de 41 casos de desaparición de los poderes constitucionales de un estado. El último se registró en Hidalgo, el 29 de abril de 1975, cuando el gobernador Otoniel Miranda fue acusado de violar las garantías individuales en la entidad y fue sustituido por Raúl Lozano Ramírez, quien convocó a elecciones.

La situación hoy en Michoacán es de tal gravedad que amerita, por lo menos, un debate serio para determinar si la solución pasa por la desaparición de poderes. No estará, por cierto, en el envío de más soldados y policías federales. Eso no le funcionó a Calderón ni le ha funcionado a Peña Nieto. Qué grave si en eso consiste su estrategia de seguridad.

Instantánea

1. IFE. Hoy concluye el mandato legal de cuatro consejeros del IFE, incluido su presidente. La Cámara de Diputados no ha nombrado a sus sustitutos ni el reemplazo. El IFE operará a partir de mañana con cuatro de nueves consejeros.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular

El Gráfico

sábado, 26 de octubre de 2013

Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Cuarta Temporada - Caopitulo 6 / ¿Qué estas pensando Sor Juana?

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Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Cuarta Temporada - Capítulo 5 / La lista del cardenal

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Objeciones de la Memoria / Ridículos y traidores

Ridículos y traidores


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La entrega del petróleo a compañías extranjeras es más peligrosa para la seguridad nacional que el presunto espionaje de los aparatos de inteligencia de Estados Unidos a personajes de la política nacional. Por eso, resultan ridículos quienes se rasgan las vestiduras por las revelaciones de Edward Snowden y, al mismo tiempo, buscan concretar la privatización de la industria petrolera nacional.

Si se trata de defender la seguridad nacional, entonces no hay que permitir que se privatice el petróleo. Es grotesco ver a los gobernantes mexicanos quejarse del presunto espionaje de una potencia extranjera, cuando le quieren entregar la mayor riqueza de México con los peligros y riesgos que eso significa.

Simplemente hay que imaginar los intereses que se desatarían si empresas como Chevron o Exxon llegaran a tener bajo su control yacimientos, oleoductos y refinerías. Su país consideraría esas instalaciones y riquezas como parte de sus reservas estratégicas. No olvidemos que Estados Unidos representa 5% de la población mundial, pero absorbe 25% de la energía del planeta.

La lucha por el petróleo ha desatado sangrientas guerras, ha provocado invasiones, ha llevado al derrocamiento de gobiernos. México ha logrado sobrevivir a esas presiones gracias a la protección constitucional de los hidrocarburos y al patriotismo visionario del general Lázaro Cárdenas.

Sin embargo, los gobernantes mexicanos quieren borrar del listado de áreas exclusivas de la nación, establecido en el artículo 28 de la Constitución, las palabras petróleo, petroquímica, hidrocarburos y electricidad. Si se consuma esa contrarreforma se desatarían presiones poderosísimas de las potencias extranjeras para una privatización y extranjerización total del petróleo y energéticos, pues el nuevo marco legal lo permitiría.

Por eso suenan ridículos los gobernantes y ex gobernantes que ahora se rasgan las vestiduras por el espionaje de potencias extranjeras a México. Lloran y lloran que eso atenta contra la seguridad nacional. Y en efecto, todo espionaje es repudiable. Pero no hay nada que atente más contra la seguridad nacional de nuestro país que reformar la Constitución para permitir la entrega de la riqueza petrolera a las compañías extranjeras.

Esa es la razón por la que afirmamos que en la actitud privatizadora del gobierno de Peña Nieto hay traición e ignominia, pero también estupidez y suicidio.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

Gran Angular / Total… que nos espíen

Total… que nos espíen



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Las ocurrencias de Vicente Fox parecen no tener límite y retratan, inmisericordes, el tamaño de su estulticia: ya sabía que lo espiaban pero nunca le importó porque el que nada debe nada teme, dijo hace unos días a propósito de las filtraciones de que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos intervino comunicaciones privadas de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón.

Nadie que se asuma como hombre de Estado podría hacer razonamientos tan simples y limitados sin caer de inmediato en el desprestigio. Fox, por supuesto, no es y nunca ha sido un estadista, así se asuma —según sus propios dichos— como el mejor Presidente que jamás haya tenido México.

Pero aprovechemos su exabrupto para poner en perspectiva el escándalo del denunciado espionaje de Washington a Peña, a Calderón y a otros 35 jefes de Estado y de gobierno, según la más reciente revelación del periódico británico The Guardian, sustentada en información del ex agente de la NSA Edward Snowden.

Que siempre ha habido espionaje, sí. Que los gringos siempre nos han espiado, también. Que no cesará esa práctica, es cierto. Pero el asunto —referíamos aquí en la anterior entrega— no se puede ni se debe aceptar así con el conformismo expresado por Fox, por el diputado del PRD, Silvano Aureoles o hasta por Cuauhtémoc Cárdenas.

Y no se trata de declararle la guerra a Estados Unidos, de rasgarse las vestiduras, de asumir posiciones patrioteras de confrontación con nuestros vecinos, que siempre han sido muy buenas como distractores de temas delicados como el de la reforma energética que se avecina.

Se trata de hacer valer el derecho internacional que salvaguarda la soberanía de las naciones, porque hasta el espionaje (que siempre ha existido y existirá, que forma parte de los mecanismos de salvaguarda del Estado y es herramienta principalísima de la diplomacia y la guerra) está sujeto a leyes y tratados internacionales que tienen de fondo el respeto al derecho ajeno, apotegma de Juárez que fue la idea central del discurso en que, con respetuosa claridad y admirable oratoria, el panista Ricardo Anaya, presidente de la Cámara de Diputados, exigió respeto y una investigación con consecuencias al embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne.

Nada que ver Anaya con la generalidad de nuestros políticos ramplones y corruptos, nada que ver con sus correligionarios Fox y Calderón. El primero (que dijo que no hay que hacer tanto escándalo por el asunto) fue exhibido como un tonto y mentiroso por el espionaje cubano. El segundo (que reaccionó airado, no por él, sino por el pueblo de México) fue el Presidente más permisivo en la historia reciente del país de las operaciones en nuestro territorio de las diversas agencias de espionaje de Estados Unidos.

Pero cómo pedirle a Fox que lo entienda si se ocupó de pasarse por el arco del triunfo los respetados principios de nuestra política exterior. Cómo pedirle a Calderón defender la no intervención, la autodeterminación de los pueblos o la solución pacífica de las controversias internacionales, cuando no le importó violar la soberanía con la Iniciativa Mérida como punta de lanza de su inútil guerra contra el narcotráfico.

El problema ahora es que recuperar y esgrimir esos principios iría en contra del sentido entreguista de la reforma energética.

Instantáneas

1. REUBICACIÓN. El gobierno del Distrito Federal ya opera para lograr la reubicación del campamento de los maestros de la CNTE. Hay un grave daño y desesperación en los comercios de la zona. Sus ventas se han derrumbado. La decisión de Miguel Ángel Mancera incluiría algún tipo de apoyo económico para remontar ese bache.

2. MAL VISTOS. Nada contento tienen al presidente Peña Nieto los gobernadores de Oaxaca, Chiapas y Quintana Roo. En Los Pinos están seguros de que son los principales instigadores del conflicto magisterial.

3. INTERLOCUCIÓN. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el gobernador del estado de México, Eruviel Ávila, hicieron un reconocimiento al líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre. Le agradecieron su compromiso de consolidar la reforma educativa con pleno respeto a los derechos del magisterio y en beneficio de los niños y los jóvenes del país.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 24 de octubre de 2013

Manual para Canallas / Dios nos libre de nosotros mismos

Dios nos libre de nosotros mismos



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“¿Ya vieron la última película de Derbez? Está de pelos, deberían darle un Oscar al weeey, mínimo”, dice un imbécil que está sentado junto a mi mesa y es inevitable voltear a verlo con inmediatas ganas de ahorcarlo con su propia corbata.

Sus cuates, igualmente trajeados y con zapatos cuyo precio equivale al sueldo mensual de una afanadora, parecen estar de acuerdo. En ese instante me dan gana de decirle que el día que Derbez gane un Oscar será una señal inequívoca del Apocalipsis, pero estoy seguro que tardaría media hora en reflexionar y captar el sarcasmo.

Estoy rodeado de estúpidos que hablan de coches, dinero y viejas, sexo y viejas, futbol y viejas, drogas y viejas... así que soy presa de un ataque de ansiedad, como si en cualquier momento me fuera a parar y mentarle la madre a todo mundo, pero hago un esfuerzo y afortunadamente en ese momento entra Jessica y gira la cabeza buscándome hasta que me mira, sonríe y saluda con la mano de manera tímida a media altura, como lo hace Anne Hattaway en sus películas cursis.

Sonrío como el tonto que suelo ser frente a las mujeres guapas, mientras acepto sus disculpas por llegar tarde. Esta cantina es cara y es terrible. Sólo acepté porque está a unas cuadras de donde trabaja ella.

“Nooooo weeeey —otra vez la voz tipluda de mi vecino— es que Cameron Diaz está anoréxica, yo prefiero a Beyonce o a J-Lo; esas viejas sí están bien cachondas”. Uno de sus amigos protesta: “¡Estás loco pinche Alexis! La que sí está muy cachonda es Salma” y suelta el nombre como si conociera a la actriz. Me cai que la estupidez está a la alza. Bien decía un gran escritor: “Frente a las mujeres tontas nos queda el recurso de la galantería; frente a los hombres tontos uno se encuentra desconcertado”.


-O-


Jessica me mira extrañada. “Y esa carita?”, cuestiona. Suelto una mueca mal trazada que intenta ser sonrisa. “Ay, pero relájate, pareces tenso”, asegura con su peculiar tono de chavita mimada. “No es mi ambiente ideal”, le explico. No soy partidario de andar con chavas así, pero Jessica me atrae mucho porque su banalidad es enternecedora, además de que siempre huele delicioso y tiene unos ojos almendrados que destellan promesas. Pese a su compañía y aunque se empeña en armar una frase coherente sobre lo “complicada que está la situación en este país”, este sitio me enferma.

Además, las canciones del local no ayudan mucho: Paulina Rubio, Reik y hasta Arjona. “Bienvenidos a la pinche hora de los fresas”, dicto mentalmente. Luego me disculpo y huyo hacia el baño. Me encierro en un cubículo. Me siento sobre la tapa del retrete, un poco para relajarme, otro tanto para pensar en lo que debo hacer, como olvidarme de Jessica y largarme a otro bar menos ojete. En la madera de la puerta alguien ha tallado un mensaje: “los hoteles de paso debería cotizar en la bolsa de valores”. Malditos gerentes, sólo piensan en ganancias, en todo lo que signifique dinero. Saco una pluma y dejo una frase, “La vida es un videoclip ochentero de Madonna”, consciente de que ninguno de estos idiotas lo entenderá, no al menos en el sentido de decadencia que a mí me indica. Abro la puerta y claramente veo como un tipo se limpia la nariz frente al espejo, para quitarse los residuos de cocaína.


-O-


Salgo del baño, regreso a donde Jessica bebe un martín y hace como que no ve al wey que le guiña el ojo desde la otra mesa. Lo miro como lo haría Tarantino frente a un policía en “Perros de reserva”. Por supuesto, aparta la vista...

La cantina ya está casi llena y yo apenas he tomado un par de tragos. Hay un chingo de gente que cuando habla parece que emite sonidos intermitentes, como los que harían cientos de bipers activados al mismo tiempo. Para colmo de males, empieza la hora del karaoke, así que una chava bastante ebria se sube a cantar de manera horrible algo que dicta: “Si tú no estás, dame una razón, para no morir lentooooo, lentooo”. Ya no soporto más, así que le propongo a Jessica que nos larguemos a otro lado. Ella opina que se va a poner bueno el ambiente, pero termino por convencerla antes de que alguien se atreva a entonar “Ya lo pasado, pasado”, así que pido la cuenta. En ese momento suena un teléfono y todos los de la mesa contigua toman sus respectivos celulares. Un reflejo condicionado, cada vez más ordinario. Pago la cuenta y no dejo propina. En el suelo hay una American Express Platino que alguien ha extraviado, la recojo y la guardo en el bolsillo. Afuera del antro se me acerca un chaval que aprieta la “mona” entre sus dedos y jala una bocanada de activo. Me pide para un taco. No lo pienso dos veces y le doy la tarjeta de crédito que se le cayó a los idiotas de un lado. “Toma, para que te compres un tambo de activo”. De antemano sé que para él no vale nada, no tiene ningún significado. Nadie tiene lo correcto.... ni lo que necesita. Todo es una locura, como una película surrealista. Dios es esquizofrénico o hay días en que amanece con jaqueca y se le olvida que este mundo se le está escapando de las manos. Por eso Nicanor Parra era un visionario cuando escribió: “Que Dios nos libre de los comerciantes./ Sólo buscan el lucro personal./ Que nos libre de Romeo y Julieta,/ sólo buscan la dicha personal./ Si todavía tiene poder el Señor,/ que nos libre de todos esos demonios/ y que también nos libre de nosotros mismos./ En cada uno de nosotros hay/ una alimaña que nos chupa la médula,/ un comerciante ávido de lucro,/ un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta,/ un héroe teatral,/ en convivencia con su propia estatua./ Dios nos libre de todos estos demonios,/ si todavía sigue siendo Dios”.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

miércoles, 23 de octubre de 2013

Gran Angular / Espionaje

Espionaje


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Acusaciones de intromisión en asuntos internos de México llevaron al gobierno de Vicente Fox casi a la ruptura diplomática con Cuba en mayo de 2004. Las de espionaje al presidente Peña Nieto y al ex presidente Felipe Calderón que hoy se atribuyen a EU han desatado una tormenta que ameritaría una reacción por lo menos similar. Pero no será así, el gobierno de México está muy subordinado a los intereses de Washington aunque el argumento será el de la aceptación de lo inevitable: siempre han espiado y lo seguirán haciendo.

Aquella ruptura con La Habana (que implicó el retiro de la embajadora mexicana y la expulsión de dos diplomáticos cubanos) fue anunciada el 2 de mayo de 2004. Atrás de ella venía una serie de acontecimientos: las maniobras del país caribeño para evitar que México votara en la ONU una resolución de condena a sus violaciones a los derechos humanos, el ofensivo “comes y te vas” a Fidel Castro, la torpeza de Fox exhibida en la grabación de una llamada telefónica y la escandalosa intriga del panismo en el poder y los llamados poderes fácticos para frenar, mediante los videoescándalos, el ascenso de la opción política que ofrecía López Obrador. No se olvide que protagonista de esa intriga fue el empresario Carlos Ahumada, que se escondió en La Habana y fue deportado a México después de que le sacaron toda la sopa de la truculenta maniobra.

No fue aquella respuesta a Cuba una reacción firme y digna en defensa de la soberanía (concepto anacrónico y desechable durante la docena trágica panista), sino consecuencia de los desatinos de Fox y su canciller Jorge Castañeda Gutman, atrapados por la astucia de Castro y temerosos de que también exhibiera sus antidemocráticas trampas políticas internas. ¿Hasta dónde llegará la diplomacia mexicana ahora que se acusa a Washington de espiar a Peña cuando era candidato del PRI y a Calderón cuando era Presidente?

Las acusaciones están sustentadas en cables confidenciales del ex agente estadounidense Edward Snowden (hoy asilado en Rusia), filtrados primero al periódico británico The Guardian y después al semanario alemán Der Spiegel. Forman parte, a saber, de 250 reportes clasificados de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) obtenidos de la infiltración de la red de la Presidencia de la República. Lo que en ellos debe haber ha de ser candela pura que el gobierno mexicano debe ser el primer interesado en que no se sepa.

Se metieron, pues, hasta la cocina, y es inaceptable la respuesta de EU de que va a conciliar sus requerimientos de inteligencia con la legítima demanda de sus socios y aliados de que se respeten las comunicaciones privadas, porque al final de cuentas, dice cínicamente el Departamento de Estado, todos se espían.

Y es cierto, todos se espían, pero cuando emergen esas acciones ilegales del soterrado mundo del espionaje, las reacciones, por lo visto, no son las mismas. Lo serían con la guía de una política exterior cuyo prestigio fue reconocido por años pero que el PAN se encargó de pisotear y que no se ha visto que el PRI retornado al poder esté dispuesto a rescatar, aun a costa de pisar intereses de EU a los que, le decía, estamos totalmente subordinados. Habrá que esperar, por lo pronto, si en efecto el presidente Obama cumplirá la promesa que le hizo a Peña Nieto de una investigación exhaustiva, y si el Cisen y la Policía Federal encuentran aquí a mexicanos involucrados en esa red de espionaje.

Instantáneas

1. REACCIÓN. La Secretaría de Seguridad Pública del DF declaró desierta la licitación para la renta de patrullas con la que, de acuerdo con lo aquí denunciado, se pretendía repetir el esquema implementado en el gobierno de Marcelo Ebrard en el que el arrendamiento resultó más costoso que la compra de los vehículos. Ojalá sea un indicio de que ya se investiga a la “mafia de las patrullas”.

2. EN MENUDO lío se ha metido Lilián de la Concha, ex esposa de Fox: es investigada en EU por lavado de dinero por 500 millones de dólares. El problema fue que se relacionó sentimentalmente con Marco Antonio Delgado, a quien un jurado de El Paso, Texas, acusa de estar asociado a un grupo delictivo que tiene base en Jalisco.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 10 de octubre de 2013

Manual Para Canallas / Los remolinos que deja el otoño

Los remolinos que deja el otoño



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Qué carajos tendrá el otoño. Yo no sé qué diablos pasa con el viento que siempre me ha parecido un musitar sombrío. Y las hojarascas girando su danza interminable, mientras estos ojos húmedos se ponen a tristear.

El otoño y yo no nos entendemos, no somos amigos, nunca nos sonreímos, siempre estamos riñendo. No es que haga frío, ni tampoco las humedades que deja la lluvia, tampoco es el sol tímido que se asoma unas horas. No, claro que no es nada de eso. Desde pequeño, cuando era un saltarín que subía a los árboles y correteaba lagartijas, no me llevo bien con el otoño. Y es que no me gustan sus murmullos, ese viento que se queja al mecer los cachivaches o que me deletrea al oído la palabra melancolía. Yo quisiera que ya acabará esta temporada tan propicia para los suicidios, para la muerte de las aves que se derrumban con sus nidos. Cuando era un chavalillo correteaba un balón bajo la lluvia, vagaba sin suéter durante el invierno y caminaba descalzo sobre la hierba de la primavera, pero si algo me perturbaba eran los silbidos del viento de otoño al colarse por mi ventana. Y uno tan escuálido y tan proclive a la tristeza, parecía encontrar mensajes del más allá, de alguna de esas almas que nunca descansan en paz. Con el tiempo fui perdiendo el miedo, pero se me acentuaron las tristezas, se me enmohecieron los recuerdos con tantas tormentas. Algunas veces se nos inundaba la cocina, salía agua de las alcantarillas y cruzábamos la calle con los zapatos anegados y los pantalones con el dobladillo en las rodillas. Por eso no me gustan los otoños, con sus lluvias torrenciales, con sus vientos susurrantes y los remolinos de hojarascas que me perseguían como pequeños demonios vociferantes. Yo no soy un tipo de otoños, me llevo mejor con los inviernos aunque se me partan los labios y aunque no tenga a quién echar de menos.


-O-


No, de manera definitiva, no me agradan los otoños y sus pequeños remolinos que danzan una especie de baile con música de polvo y hojas que han pasado a mejor vida. No me gustan estos vientos agoreros, que presagian tormentas y óxido en el alma. Será por eso que me deprimo algunos miércoles, los sábados por la tarde y la madrugada del domingo cuando estoy en vilo, en vela, fumando un cigarrillo mientras el aire golpetea en mi ventana. Será por eso que mis relaciones siempre se han extinguido cuando está en su climax el otoño. Será por eso que los adioses saben a vinagre y hiel mientras alguien se marcha azotando la puerta y deja entrar el ventarrón de un olvido en pausas. Será por eso que me entristecen el crepitar de las hojas, el chirriar de las bisagras, los pequeños remolinos que me han dejado tantas ausencias. Ya lo dice el poeta Dante Guerra: “Si te vas a marchar, espera el invierno./ No te vayas este otoño o el próximo./ No me dejes a la deriva del viento,/ como un montón de hojarasca,/ igual que una veleta de azotea/ o un cometa que ha escapado sin rumbo./ Si te vas a largar cualquier día,/ espérate a que llegue el verano/ o al menos a que se me congelen las manos/ mientras te digo adiós desde el balcón./ Si te vas a marchar cualquier día/ o me vas a clavar un puñal en la espalda/ espera a que llegue el invierno, por favor./ No me chingues más la tristeza/ que se me acumula como fierros viejos/ en la azotea de cada maldito otoño”.


-O-


“Tienes un otoño en los ojos, pero no me enternece tu tristeza”, dictaba la notita que Ana me dejó pegada en el refrigerador. De inmediato comprendí que era un adiós. Una despedida rebuscada, pero al fin despedida. ¿Y ahora qué?, reflexioné por unos segundos y temí que al abrir la nevera encontrara un cadáver de pollo con alguna frase del tipo “este animal guarda más calor que tu corazón desahuciado”. Ella era capaz de ese tipo de cosas, como aquella vez que me regaló una maceta y un sobre con semillas en el que había escrito: “si las siembras junto con tus sentimientos y las riegas cada tercer día, te juro que primero florece un cactus como el que guardas en el pecho”. Aún así, Ana me gustaba. No la quise tanto, yo sabía que era algo pasajero, pero cuando estábamos de buenas todo parecía llevadero. Y cuando chocaban nuestros defectos, aquello era como quemar hojas en el traspatio: el humo era insoportable y preferías encerrarte en silencio. Para acabarla de chingar, a ella le encantaba el otoño y la lluvia de hojas que merodeaban las calles. Se podía pasar horas tirada en el césped o pisando las hojarascas, “como en una película de Woody Allen”, argumentaba. Pero lo nuestro era una pésima comedia romántica, sin final feliz y demasiadas posdatas. Yo sólo me sentaba a observarla un rato, luego me ponía los audífonos y escuchaba aquella canción de Joaquín Sabina que tanto nos latía antes de lanzarnos indirectas y postergar tanto la despedida: “Ni tan arrepentido ni encantado/ de haberte conocido, lo confieso./ Tú que tanto has besado,/ tú que me has enseñado,/ sabes mejor que yo que hasta los huesos/ sólo calan los besos que no has dado,/ los labios del pecado./ Y me envenenan los besos que voy dando/ y, sin embargo, cuando duermo sin ti contigo sueño,/ y con todas si duermes a mi lado./ Y si te vas me voy por los tejados/ como un gato sin dueño,/ perdido en el pañuelo de amargura/ que empaña, sin mancharla, tu hermosura”. Y alguna madrugada de otoño, de vez en cuando, me llega algún mensaje al celular sólo para citar “y sin embargo, cuando duermo sin ti contigo sueño”.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico

Gran Angular / El embrollo del caso Góngora

El embrollo del caso Góngora


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El 22 de agosto de 2011, Ana María Orozco demandó por la vía civil a su ex pareja sentimental Genaro Góngora Pimentel, ministro en retiro y ex presidente de la Suprema Corte de Justicia, el pago de una pensión alimentaria a favor de ella y de sus dos hijos con autismo diagnosticado, no sólo para cubrir los gastos de los menores, sino para garantizarles a ambos un acceso efectivo a la salud.

Góngora, en respuesta, denunció penalmente a Orozco por el delito de fraude, pues alegó que la casa que compró para que ahí vivieran sus hijos quedó a nombre de la madre, como si hubieran podido quedar a nombre de los menores que, además, padecen autismo. Esa condición fue parte del alegato del ministro en el sentido de que no requerían gastos para diversión.

El caso es que la denuncia por fraude, a la que agregó otra por maltrato a menores, dio lugar a que Ana María Orozco fuera recluida en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla.

Ya en la cárcel, solicitó el 15 de octubre de 2012 la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del DF, la que “sin realizar mayores acciones que la consulta de expedientes” concluyó su caso en mes y medio “por no existir suficientes elementos para acreditar la (reclamada) violación de derechos humanos”.

La agraviada interpuso el 26 de febrero de 2012 un recurso de impugnación ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la que tomó la investigación del caso. En el transcurso de ésta un juez ordenó la libertad de Ana María Orozco el 7 de junio de 2013 por falta de elementos. Había estado en la cárcel 100 días por un delito que no cometió.

El 27 de agosto de este año la CNDH emitió la recomendación 32/2013 dirigida al jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, al presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Édgar Elías Azar, y al presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, entonces Luis González Plascencia, quien renunció el pasado 30 de septiembre y dejó al frente al primer visitador, Mario Patrón.

La CNDH consideró que esos servidores son responsables de acciones y omisiones por los que una mujer que reclamó pensión alimentaria fue privada de su libertad de manera ilegal e injusta, además de que su actuación configura un tipo de violencia contra la mujer al “revictimizarla” por exigir esa retribución, lo que constituye una violación de las leyes y tratados internacionales que tutelan derechos humanos como la seguridad jurídica, la legalidad, el acceso a la justicia, el acceso a garantías y el derecho al debido proceso legal.

La recomendación les pide a los citados funcionarios: 1. Implementar las acciones necesarias para reparar los daños causados a Orozco y a sus dos hijos; y 2. Que en un acto público, ante las víctimas y familiares, se les ofrezca una disculpa institucional, lo cual implique el reconocimiento de las violaciones en que se incurrió, dando a conocer las medidas y garantías para la no repetición de actos como los que dieron lugar a la recomendación.

El plazo legal para el acatamiento de la recomendación venció ayer, pero ayer mismo las autoridades involucradas pidieron que se ampliara el plazo una semana más, es decir, al 15 de octubre. ¿Ofrecerán disculpas públicas? Ya veremos. Quede registro, mientras tanto, del lío en el que el “influyentismo” de un ex presidente de la Corte metió a dos poderes del gobierno del DF (el Ejecutivo y el Judicial) y al órgano creado para defender los derechos de sus ciudadanos.

Instantáneas

1. PLAZO. Otro plazo por vencerse el próximo domingo 20 de octubre es el que el gobierno federal fijó para dar a conocer a los responsables de las acciones y omisiones en materia de uso de suelo y construcción que derivaron en los fatales daños que causó, sobre todo en Guerrero, el temporal de los últimos días.

2. VÍCTIMAS. El Senado aprobó los nombramientos de Adrián Franco Cebada, Susana Talía Pedrosa de la Llave, Julio Antonio Hernández Barros, Sergio Jaime Ochín del Rincón, Carlos Ríos Espinosa, María Olga Noriega Sáenz y María del Rosario Torres Mata como integrantes de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

lunes, 7 de octubre de 2013

Gran Angular / ¿Anarquistas?

¿Anarquistas?


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En los medios de comunicación nos ha dado por llamar anarquistas a los encapuchados, violentos en extremo, que han irrumpido y confrontado a la policía en la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, en algunas manifestaciones del SME y de la CNTE, en la ocupación del CCH o la Rectoría de la UNAM y, apenas hace unos días, en la conmemoración de los 45 años de la masacre de estudiantes en Tlatelolco.

Aunque el objetivo ha sido darles una categorización que los distinga de quienes hacen valer su derecho a la protesta social con reivindicaciones específicas pero sin que la violencia extrema esté en su método de lucha, recurrir al término anarquista es un error que confunde, manipula o de plano oculta algo.

A propósito de los hechos violentos del miércoles pasado durante la manifestación con que se condenó, como cada año, la brutal represión del 2 de octubre de 1968, Elena Poniatowska, testigo de aquella tragedia que documentó en La noche de Tlatelolco, pidió no llamar anarquistas a esos encapuchados que, dijo, “golpean a todo el mundo y nadie sabe ni quiénes son”.

Por la trayectoria de Poniatowska, siempre del lado izquierdo del espectro político, nadie supondría que al señalar lo anterior, justifique la represión de la protesta social. Y tiene razón: no son anarquistas esos encapuchados que lanzaban bombas incendiarias a los granaderos y se afanaban en prenderles fuego con lanzallamas improvisados en medio de una lluvia de proyectiles de todo tipo; son unos “malhechores”.

Un malhechor es —según el diccionario— quien comete el delito y, peor aún, que lo comete por hábito. Gente, pues, habituada a delinquir. Un delincuente, en suma.

Ni se juzga ni se generaliza, pero acaso muy pocos de ellos sepan lo que es el anarquismo o a lo mejor lo más cercano al concepto sea para ellos esa tribu urbana que se denomina anarko punks que, por cierto, una de sus características es la de ser apolítico pero también antisistema. A lo mejor saben, por sentido común, que la anarquía convoca, como filosofía política y social, a la oposición y abolición de cualquier gobierno, aunque es muy poco probable que hayan leído la doctrina del francés Pierre Joseph Proudhon, del inglés William Godwin, del español José Buenaventura Durruti o del mexicano Ricardo Flores Magón.

Por ser antisistema quizás se identifiquen con movimientos como el globalifóbico, que se expresa cada vez que se reúnen los líderes de las potencias mundiales, o el español M-15 también conocido como el de Los Indignados o el estadounidense Ocupa Wall Street. Y sin duda, hacen uso del internet para adiestrarse en tácticas para la confrontación con las fuerzas del orden.

Así que anarquistas no son ni tampoco globalifóbicos ni anarko punks, y oponerse a sus métodos vandálicos no es estar a favor de reprimir la protesta social que no es, por cierto, lo que hacen. Lo que ellos hacen es provocar, confrontar, delinquir. Y es aquí donde cabe la pregunta: ¿quiénes son?

Pues una de dos: o son grupos reclutados, entrenados y financiados por grupos políticos que buscan perjudicar a otro grupo político; o son grupos que el gobierno prepara y utiliza para crear las condiciones que justifiquen el uso de la violencia contra la protesta social específica y pacífica.

De ser cierto esto último estaríamos entrando al peor de los mundos, sobre todo si llega a corroborarse también, que la policía recurrió a agentes vestidos de civil para realizar detenciones, no única ni necesariamente de estos malhechores.

Instantáneas

1. VOLANTEO. El presidente del PAN-DF, Mauricio Tabe, convoca para hoy a la una de la tarde en Mier y Pesado esquina con Xola, en la colonia del Valle, a un volanteo contra la reforma fiscal en el que participarán diputados y senadores del blanquiazul. Ayer lo hicieron en el parque de Tlacoquemécatl, en esa misma demarcación.

2. REUNIÓN. El gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, se reunió en Atlanta, Estados Unidos, con el Consejo Directivo del Instituto del Migrante Guanajuatense. Ahí les dijo que pedirá al Congreso de ese estado agilizar los trámites de actas de nacimiento para los paisanos en Estados Unidos.



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

viernes, 4 de octubre de 2013

Objeciones de la Memoria/Sin petróleo aumentan los impuestos

Sin petróleo aumentan los impuestos


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Dijimos que la privatización del petróleo afectaba a todos, no sólo a los más pobres, también a las clases medias y a los empresarios. La propuesta de reforma hacendaria de Peña Nieto nos da la razón.

La privatización del petróleo conduce irremediablemente a la pérdida de ingresos porque el presupuesto en México se construye con las ganancias del llamado oro negro. Si las ganancias se comparten con las compañías privadas como propone Peña Nieto, la hacienda pública perderá su principal fuente de ingresos. Por eso, la privatización del petróleo afecta a todos.

Esta es la razón de que el gobierno federal busque aumentar los impuestos a como dé lugar. La propuesta de Peña Nieto contempla afectar fiscalmente a los más pobres, a las clases medias, incluso a los empresarios. A final de cuentas será el pueblo el más afectado porque todo aumento de impuestos repercute en los bolsillos de la sociedad.

La propuesta hacendaria impulsada por el PRI provocará una escalada inflacionaria. Al imponer IVA al alquiler de vivienda el efecto que se conseguirá es que la renta aumente. Lo mismo ocurre con el impuesto a los créditos hipotecarios que se irán a las nubes e imposibilitará que las familias puedan acceder a una vivienda digna.

En el caso del aumento al Impuesto Sobre la Renta (ISR), que afecta directamente a productores y pequeños empresarios, perjudicará también a otros sectores que verán cómo los alimentos, servicios y otros artículos de primera necesidad incrementan sus costos debido al golpe fiscal.

Lo anterior es especialmente grave si tomamos en cuenta que el país atraviesa una época de crisis con alza de precio de la canasta básica, el poder adquisitivo del salario se reduce aún más, el desempleo avanza de manera sostenida y, prácticamente cada semana, el gobierno anuncia que las expectativas de crecimiento económico disminuyen.

Si aumentan los impuestos el escenario puede volverse fatal para la mayoría de las familias mexicanas. Sin embargo, no hay necesidad de ello. Los impuestos sólo incrementarán si se privatiza el petróleo. Por eso hay que echar abajo la propuesta privatizadora del gobierno.

Si frenamos la privatización del petróleo no habrá justificación alguna para el incremento de impuestos y nuestras familias podrán estar menos preocupadas por su futuro.



Martí Batres Guadarrama
Objeciones de la Memoria

Gran Angular / El mes de las reformas

El mes de las reformas



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Después de un septiembre negro por los daños catastróficos ocasionados por el mal tiempo y la oposición cada vez más violenta de la CNTE a la reforma educativa, con acciones que han estrangulado a la ciudad de México e irritado a sus habitantes, el gobierno de Enrique Peña Nieto le apuesta a un octubre esplendoroso con la aprobación de las reformas política, hacendaria y energética, así en ese orden.

Octubre, sin embargo, no inició nada bien. Y no sólo por la violencia de grupos vandálicos que tripulados sabrá Dios por qué clase de intereses (pues ya hasta los anarquistas se deslindaron de ellos), infiltraron la marcha conmemorativa de los 45 años de la masacre de Tlatelolco, pues estos días también hemos visto desacuerdos en el procesamiento, vía Pacto por México, en cuanto al contenido de la reforma política, y una oposición en aumento a las reformas hacendaria y energética que no llegaron al Congreso por la vía de ese acuerdo cupular.

En cuanto a la energética, el PRD de plano se retiró del foro de análisis convocado por el Senado con el argumento de que no fue pareja la programación de las voces en contra de la iniciativa mientras que se desbordaron las que le dan apoyo. Habrá que ver además pasado mañana cuántas firmas logró recabar el Movimiento de Regeneración Nacional para respaldar el pedido de López Obrador de una consulta popular previa a su procesamiento legislativo. Las firmas se depositarán en urnas que se colocarán pasado mañana en el Zócalo para ser contadas después del mitin al que convocó el ex candidato presidencial.

Falta aún saber si la plaza de la Constitución estará disponible el domingo, pues hasta ayer seguía instalado ahí el enorme centro de acopio de ayuda para los damnificados de las tormentas. Si el gobierno denegara la petición (como parece que lo hará pues no hay legislación que lo obligue), faltará conocer qué tipo de acciones promoverá Morena contra esa reforma que, de ser aprobada, deberá enfrentar la consulta revocatoria que han planteado Cuauhtémoc Cárdenas y el PRD.

La reforma hacendaria, por su parte, enfrenta el creciente rechazo del sector privado y del PAN. El Consejo Coordinador Empresarial, encabezado por Gerardo Gutiérrez Candiani, planteó de entrada su rechazo a la propuesta por considerar que no se trata de un verdadero cambio en materia fiscal sino de un catálogo de nuevos procedimientos en el cobro de impuestos que recaen, asegura, en los causantes cautivos, sin recurrir a gravámenes al consumo como el IVA ni incorporar a la informalidad a la base gravable. La Coparmex, de Juan Pablo Castañón, consideró, a su vez, que se trata de una propuesta recesiva. Y el PAN, por su parte, adelantó que votará en contra si la iniciativa sigue en sus términos e incluso convocó a salir a las calles para oponerse a su aprobación. Los blanquiazules han aprovechado muy bien para jalar adeptos a su causa, el propuesto cobro de IVA a las colegiaturas (aunque todos los partidos lo han dado por muerto) y el de las rentas y los créditos hipotecarios.

Así que no estará fácil el tan deseado octubre esplendoroso.

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¿Y EL IFE? Uno de los puntos en los que el Pacto por México no alcanza a ponerse de acuerdo en lo que será su propuesta de reforma política es el que tiene que ver con la transformación del IFE en un Instituto Nacional de Elecciones, un organismo que se ocupe también de los comicios locales. Cuesta trabajo creer que se logre un acuerdo si los partidos políticos no han podido hacerlo para nombrar al reemplazo de Sergio García Ramírez, quien renunció a ser consejero poco antes de las elecciones presidenciales de 2012. Peor aún: la ya incompleta alineación en el IFE podría agravarse si se toma en cuenta que el último día de este mes terminan su periodo otros cuatro consejeros electorales: su presidente Leonardo Valdés, Francisco Javier Guerrero, Macarita Elizondo y Alfredo Figueroa. ¿Podrán ponerse de acuerdo para reemplazar esas vacantes? ¿O el IFE va a sesionar sólo con cuatro de sus nueve consejeros?



Raúl Rodríguez Cortés
Gran Angular

El Gráfico

jueves, 3 de octubre de 2013

Manual para Canallas / Algunos atajos hacia el purgatorio

Algunos atajos hacia el purgatorio


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Al igual que tú, como tus padres, como el vecino, la cajera del supermercado, el voceador, la enfermera, el policía, los maestros activos o en paro, el licenciado o aquel arquitecto, la mesera y cualquier estudiante, siempre he sido un número.

No importa el nombre, lo que cuenta es la matrícula, la cantidad que debes, los intereses que pagas, el número de cuenta, el número en la lista, el tanto por ciento de una encuesta o un turno en el banco. Para todo nos asignan un chingado número.

Desde que recuerdo siempre he sido una cifra. En la primaria era el número 12 o el 14 en la lista, debido a mis apellidos, pero en la secundaria número 8 me asignaron el 17 durante tres años.

En las “cascaritas” del recreo siempre me escogían al último sólo porque usaba lentes, pero ahora resulta que para Hacienda soy una prioridad. Y cómo no, si lo que quieren es cobrarme impuestos, aunque en mi calle el alumbrado público esté descompuesto, pese a que ningún presidente ha respondido a mis expectativas y este país siga su rumbo hacia el precipicio. Quién sabe si les deba algo, pero no creo poder pagarles en efectivo y mi alma está empeñada con el diablo desde antes de nacido. Además mi saldo bancario es frecuentado por los ceros, así que mejor les hago un inventario por sí planean un embargo:

Soy dueño de muchos defectos, de mil suspiros frente a la ventana, tengo la letra incompleta de un bolero, he comprado un traje negro, ya soñé con mi funeral y por fin terminé mi epitafio. No he dictado mi testamento porque desde niño sólo ahorro retazos de memoria para no olvidar lo feliz que era.

Desde que recuerdo nunca confíe demasiado en la vida, mucho menos en el destino, así que todos los días me encomiendo al Santo y a un Blue Demon de yeso. Por poco lo olvido, pero también tengo un póster de Darth Vader que destella malicia. Y una máscara de Ultramán de 1978, así como un Pato Lucas de peluche despeinado, todos los libros de Bukowski, acetatos de Caifanes y Soda Stereo, un reloj que se retrasa cada hora, un saxofón desafinado, una Betamax descontinuada, un Atari descompuesto, este maldito refrigerador que ronca más que mi abuelo, un Nintendo de colección, el faro de un Volkswagen, el cartucho de Super Mario Bros, un banderín del Cruz Azul y los “20 poemas de amor y una canción desesperada”.

Igual poseo una torre Eiffel en miniatura, la autopista Scalextric de mi infancia, unos Converse clásicos, la playera de la selección del 86, esa foto del “Che” Guevara, una combinación del Melate sin revancha, un espejo que refleja los defectos, el boleto de una rifa fraudulenta, un trofeo al menos popular de la prepa, una colección de fracasos que nadie querría en una subasta y, por último, un cuaderno con infinidad de promesas que nadie me ha cumplido. Pero sobre todo, tengo la certeza de que al purgatorio se llega por atajos. Y que la muerte, lenta o trágica, siempre nos está acechando, al doblar la esquina o apenas al cruzar alguna puerta entreabierta.


-O-


Dicen en el banco que no soy sujeto de crédito, que mi sueldo apenas alcanza para cubrir los intereses de mi déficit económico. Tampoco es que me preocupe tanto, porque en realidad no necesito mucho para sentirme a gusto. Voy de tipo duro por el mundo y mi vida parece un bar abierto de madrugada, porque normalmente bebo para olvidar que soy un buen hombre y me maldigo por ser tan sentimental. A veces me da por recitar poesía en silencio mientras observo un vaso medio vacío y es cuando me pongo un poco pesado y le miro las piernas a las chicas y les digo frases que nunca entienden: “Tu piel cobija mis desvelos” o “Tienes un incendio en la mirada, un fuego inolvidable que atormenta mis demonios”. Ellas me ven raro y seguramente piensan que estoy loco, pero en realidad sólo soy un solitario, un idiota sin remedio que bebe hasta que cortan el servicio y termina mareado pero dispuesto a volver pronto para comenzar de nuevo. A veces me siento como un tonto, esperando algo que me diga que la vida es mucho más que esta sucesión de soledades. Luego lo olvido, pongo a Calamaro y a Sabina en el estéreo, y por un buen rato me siento como si el destino me tuviera reservado algo bueno. Y pienso en alguna mujer que no me ha olvidado y le dedico algún himno de esos que siempre cantábamos en la rockola de algún bar citadino: “Yo estaba buscando,/ una forma de escapar,/ de escapar de las manos,/ de alguien que me estaba ahogando/ y el único camino que veía/ era saltar desde el balcón./ Cada vez que piensas que no,/ alguien llega para salvarte./ Dónde poder enterrar,/ cómo poder olvidar/ todas las cosas que ella me dio.../ Llegó despacio,/ ojos brillantes como el sol,/ me dijo que conocía/ todas las cosas que llenan mi vida./ Yo contesté algo casi sin pensar,/ vi esa película muchas veces/ y nunca me gustó el final”.




Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico