jueves, 18 de diciembre de 2014

Manual para Canallas / Santaclós se jubila cada Navidad

Santaclós se jubila cada Navidad



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Un Santaclós deprimente bajó un microbús y entró a una tienda departamental, no precisamente para gastarse su raquítico aguinaldo Otro empleo temporal, pensé. Santaclós se jubila cada Navidad.


La gente llevaba las manos en los bolsillos, debido al frío, y yo observaba todo desde aquella oficina. Recuerdo qué me dirigía discretamente a la puerta cuando entró Mariana, la secretaria de mi jefe. "¿A donde, a dónde?", cuestionó con una sonrisa y me enseñó dos botellas de whisky qué había sacado del coche del patrón, ¡Vale gorro navideño, pensé, esto va para largo.
En ese justo momento llegó Ariel, mi jefe en aquella oficina de gobierno. Podría decir que llegué a la burocracia porque me recomendó un tío con muchas palancas en la SEP, pero la neta es que acepté ese empleo espantoso porque el hambre es cabrona. Lo bueno es que sólo estuve de paso, en lo que encontraba algo mejor pagado.

El punto es que llegó Ariel y me tomó del brazo: “Mi Rober —con lo que me caga que me digan Roberr—, vente a echar un whiskol conmigo”. Y decía “whiskol” como si sonara muy cool. Meses y meses jodiendo a media oficina y el muy cabroncito nomás se toma unos tragos y ya se siente amigo, “que digo, amigo, mi hermano”, de cada uno de nosotros.


-O-


Siempre detesté aquellas "posadas", que en realidad eran pedas disfrazadas porque no había villancicos, ni piñata, ni nada de eso. Pura botana, alcohol y baile. A mí siempre me ha gustado el desmadre, pero definitivamente no con los compañeros de aquella oficina. Como cada Navidad, nuestro jefe se pondría pedo y diría que el otro año nos iba a ir mejor o que habría más incentivos para los que le chingaran bonito.

Y don Luísito, el del aseo, sacaría a bailar a todas las secretarías con su frase típica de "ándele güerita, piérdame el asquito y vamos a bailar esa cumbia" También Memo, el mensajero, bebería de más y acabaría acosando a Lucía, la de recursos humanos, aunque él argumentara que "sólo le estoy tirando la onda, en buena onda* carnalito".

Como cada año, Betsabé pediría "un minuto de su atención para brindar por "todos los que trabajamos aquí y también por nuestras hermosas familias, Feliz Navidad y Año Nuevo". Carajo que "familiar" nos salió, cómo sí no supiéramos que se ha acostado con media nómina de licenciados, A mí me choca su peinado de flequito, su hipocresía y las faldas tan cortas que combina con medías caladas, Eso era sexy en los 90, creo. Después ya era bastante decadente, por muy buenas piernas que tuviera.


-O-


Obvio que yo sólo esperaba que hicieran el intercambio de regalos, que era obligatorio, para largarme. Y había que chutarse el cada vez más patético ritual de "que se lo ponga que se lo ponga, qué se lo ponga" y la broma habitual del compañero que le regala una tanga de elefantito al encargado de nóminas para, luego recomponer "no, no es cierto este es el chido y el otro recibe la última "novedad" de Arjona Me caí que estaba mejor la broma.

Yo ya ni sé qué es lo peor que me ha tocado en el intercambio de, "en promedio 200 pesos", si el disco de "Los hits del año" o la bufanda a cuadros o los portavasos de perritos jugando biliar: Así que en cuanto me dieron mi libro de "Frases para el fin del mundo" me dirigí discretamente a la puerta pero no falta el que te descubre y te balconea. Así que esa noche decidí poner la más falsa de mis sonrisas y beber un par de tragos más. Mariana y yo tuvimos algo qué vi? recién llegó a esa oficina, pero sólo fueron unas cuantas salidas y comprendimos que nos llevaríamos mejor como cordiales compañeros de trabajo. Además, mi jefe le echó luego luego los perros y a ella no le costó convertirse en su amarte.


-O-


"Eres tan experto en fugas, que a veces me dan ganas de huir contigo" me comentó esa noche una Mariana algo ebria Yo sabía que ella se refería a su vida miserable, porque ya había comprendido que para Ariel ella nunca dejaría de ser su amante de los viernes en algún hotel de paso.

"No querrías escapar conmigo, porque a donde voy no hay lugar para carnavales" Le advertí en tono pausado. "Áy, siempre me ha encantado cómo hablas y las cosas que escribes* suspiró Mariana. Carajo, ni modo que me sintiera halagado con las palabras de esa terrible admiradora de Toño Ésquinca Antes de largarme de allí pasé al bañó, me miré en el espejo y encontré un abismo en la mirada. Bajé la tapa, me senté en el retrete y recordé algo de Dante Guerra; "Santaclós debería jubilarse/ y malvivir con una pensión como la de mi madre./ Nunca recibí caramelos, ni la autopista tan soñada/ Así que desde niño me declaré en huelga de anhelos,/ Ojalá los Reyes Magos dejen de comprar caprichos/ en el supermercado/ y regalen en todo caso, niños más sanos./ Antes de que sea demasiado tarde/ y los pequeños sicarios dejen de matar en el PlayStation/ para disparar en las calles/ a la vuelta de tu esquina"




Roberto G Castañeda

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Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Sexta Temporada

Babylonia Forum •Catolicadas - Sexta Temporada Capítulo 8 / La Posada del cardenal #p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Manual para Canallas / La vida no es una caja de bombones

La vida no es una caja de bombones  







Y nos equivocamos todo el tiempo, tomamos las peores decisiones, como enamorarnos de la persona incorrecta o aceptar un trabajo insufrible y hasta irnos a vivir a casa de tus suegros.

“¿Es usted un tonto o algo parecido?”, le preguntan a Forrest varias veces. Y siempre responde convencido que “mi mamá dice que un tonto es el que hace tonterías”. Bueno, originalmente la frase es “un estúpido es el que hace estupideces”, pero para el caso es lo mismo. Todos somos un poco o muy estúpidos. Y además nuestra vida tampoco es como para que hagan una película. Te imaginas que hicieran un largometraje sobre ti. Y que el papel de tu mamá lo hiciera, mmmmm, no sé, Carmen Salinas. Lo mismo pensé. ¡Qué pinche risa! Y que tu hermano fuera alguno de los Bichir, el más despeinado. Bueno, pero entonces de qué trataría el guión: ¿de tus borracheras semanales, de tus amores patéticos o de la manera en que desperdicias los días? Ideas hay un chingo, sólo hay que saber buscarle. Yo no sé si mi vida sea digna de una película, pero de algo sí estoy convencido: Forrest Gump me la Pérez Prado. O como se dice comúnmente: Forrest Gump me la pela. Por varias razones muy simples: primero, porque todo es ficción y él sólo es un personaje. Segundo, porque mi madre es más chingona que la suya. Y tercero, porque los mexicanos somos más cabrones que bonitos. Tan simple como eso. Por eso digo que Forrest Gump me la Pérez Prado. Y además su frasecita de “la vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar”, es como de programa de Mariano Osorio o del libro de Jordi Rosado y la verdad es que las cosas no están como para andar recetando frases de optimismo. Pero decía que no sé si mi vida sea digna de filmarse, pero en caso de que fuera así yo creo que fracasaría en la taquilla. Es que no creo que sea muy emocionante y carecería de ritmo. Sí, seguro que sería aburridona, como algunas pelis que pasan a las cuatro de la mañana por el canal 5. Claro, a mi me encantaría que fuera emotiva, algo así como ‘El lado oscuro del corazón’ o al estilo de ‘La increíble vida de Walter Mitty’, pero nomás de imaginarme quién sería el protagonista hasta se me quitan las ganas. Ya me imagino a un director llamándole a Diego Luna o a Gael García para “tener un nombre taquillero”. Y en el más absurdo de los escenarios, convenciendo a Eugenio Derbez para “darle un tono de comedia” bien chingón. No, ni madres, mejor que no hagan nada. Si me dieran a elegir, yo preferiría que fuera Bruno Bichir o, no sé, Martín Altomaro, quizá ese wey que sale en ‘Nosotros los Nobles’, el más cagado de todos. Y si fuera algo internacional, pues yo apostaría por Benicio del Toro o Kevin Bacon, porque tampoco se trata de hacerme el guapo y contratar a Brad Pitt, Johnny Depp o Ryan Gosling. Ni que tuviera tanto pinche presupuesto. Con tres varos y un chingo de ganas alcanza.


-O-


En verdad que uno es un idiota, un estúpido. No como Forrest Gump, ya lo dije. Sino alguien que no se cansa de regarla. Siempre perdiendo el tiempo en cosas que no valen la pena: un trabajo infame, malas amistades, mirando telenovelas, leyendo los libros equivocados, consultando los horóscopos. Queriendo vivir otras vidas, soñando con imposibles y maldiciendo lo que te toca vivir. Como si esperaras que la Rosa de Guadalupe te concediera un milagro de televisión. Desde luego que yo también crecí con la influencia de Chespirito y su humor me contagió la infancia, pero sólo era un paliativo, un placebo contra la realidad. Pero luego descubrí a Tin Tan o a Chaplin y a muchos otros. Y desde entonces prefiero el humor ácido, inteligente, crítico. Para las rutinas de pastelazo tenemos a los políticos, a los poderosos, que siempre nos agarran de sus patiños. Y no es gracioso. Nunca lo ha sido. Por eso digo que a mí Forrest Gump me la Pérez Prado, aunque suene a albur. Porque no aspiro a estrechar la mano de ningún político o presidente, son la misma clase de cretinos. Por el contrario, yo les ‘miento la madre’ sin remordimientos, yo les reclamo por tanta desigualdad. Y no sé si sirva de algo, no lo sé, pero duermo más tranquilo que si me quedara callado. Sólo en México pasa que un funcionario o un ‘preciso’ recibe mansiones y yates en un evidente acto de corrupción. Y no se abre un expediente ni se inicia una investigación. En cambio tú, yo, los de a pie, no pagamos la tarjeta de crédito y nos quieren embargar hasta las esperanzas. No, la vida no es como una caja de bombones. La vida es ese fardo que ha encorvado a mi madre, esa lucha cotidiana que nos va flagelando. No, la vida no es una película a lo Forrest Gump. Yo sé he cometido muchas estupideces, frecuentemente soy un tonto y las cosas me salen mal. No como a Forrest, que todo le resultaba a favor. Además, yo no quiero una película sobre mi vida. Creo que sería algo monótono. En todo caso me conformo con una canción de Sabina, algo parecido a eso de “cuando era más joven viaje en sucios trenes que iban hacia el norte./ Y dormí con chicas que lo hacían con hombres por primera vez.../ Cuando era más joven me he visto esposado delante del juez./ Cuando era más joven cambiaba de nombre en cada aduana,/ Cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor;/ Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana,/ Cuando era más joven buscaba el placer engañando al dolor.../ Había días que tocaba comer, había noches que no”. Sí, creo que es la mejor opción. Habría que desempolvar la guitarra. Porque la vida no es una jodida caja de bombones. Y Tom Hanks tampoco es mi actor favorito. Y Forrest Gump me la Pérez Prado.



Roberto G. Castañeda

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Manual para Canallas / Que nos saquen los ojos

 
Que nos saquen los ojos
 






Estas nubes tienen formas extrañas, como si fuera a llover todo el tiempo. Miro al horizonte y no hay señales optimistas

Observo el cielo desde un puente peatonal y las nubes parecen pesar demasiado, como si hubieran engordado de polución y tormentas venideras. Estas nubes melancólicas nos siguen a todos lados, con su halo invernal y este frío que cala en los huesos. No son tiempos propicios para el optimismo, desde luego. Este suelo y este cielo están cenizos, oscuros como cuervos que nos atosigan los oídos con un aletear siniestro. No, claro que no son días para festejos ni para balances optimistas. Y yo no quiero pastel de cumpleaños o falsas promesas del destino. No, desde luego, no son tiempos para brindar por lo venidero y mucho menos para fingir que no pasa nada. Aquí afuera hace frío y las nubes tienen formas extrañas. Aquí afuera no estaremos quietos, mientras nuestros hermanos caen inertes y los tecnócratas preparan más discursos. Aquí afuera seguiremos inconformes, solidarios, marchando en viernes o en lunes y en días feriados, hasta que se den cuenta que nunca más nos quedaremos callados y que el maldito miedo ya no arrincona como hizo con nuestros abuelos o nuestros padres. Que nos saquen los ojos, que nos arranquen la piel si no vociferamos esta rabia y todo el desconsuelo. Que nos carcoman el corazón los buitres, que nos atormenten los remordimientos si no somos solidarios con el dolor ajeno y si no lloramos a nuestros hermanos. Sí, con un demonio, que me saquen los ojos si no he visto a mi madre lamentar esta barbarie. Que me saquen los ojos si no se me enchina la piel cuando miro a los jóvenes con el estandarte de los 43 normalistas desaparecidos. Que me saquen el corazón en sacrificio si no he secado las lágrimas que mi hermana derramó por los caídos. Que me saquen los ojos si no quiero para mis hijos un país habitable. Sí, lo repito una y otra vez, que me arranquen la piel si no estoy harto de los corruptos y los asesinos en cada esquina y los criminales que corrompen a los adolescentes casi niños. Que me arranquen las uñas lentamente si no comulgo con León Gieco cuando decreta que “sólo le pido a Dios/ que el dolor no me sea indiferente,/ que la resaca muerta no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente./ Sólo le pido a Dios/ que el engaño no me sea indiferente,/ si un traidor puede más que unos cuantos/ que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.


-O-


Yo no sé si realmente pueda pedirle algo a Dios, no sé si aún tenga saldo a favor o si aún me tome en serio después de tanto equivocarme, pero no está de más solicitarle que al menos no se haga el distraído. En verdad que no sé si realmente Dios atienda nuestros memorándums, pero habría que seguirle pidiendo, como dice León Gieco, que el dolor no nos sea indiferente, que no nos hagamos los sordos o los ciegos mientras nuestros hermanos más huérfanos siguen desapareciendo. Ya dejemos de hacernos los ciegos mientras los corruptos saquean las arcas y pasean a sus amantes por Dubai. Sí, ya basta de silencios. Sí, juntemos la furia de nuestras miradas, el fuego de las protestas y nuestros pasos cansados. Que nada puede ser peor que sentirse acorralado por el miedo. Ya lo ha citado Dante Guerra, crucemos los dedos y salgamos con la frente en alto: “Que no me alcance esa bala perdida,/ que no me toque la maldad en esta rifa,/ que los dioses blinden a mi ángel de la guarda./ Que no me roce la locura ni me roben la esperanza./ Que mis pasos vuelvan a casa,/ que los rezos de mi madre surtan efecto,/ que este país en llamas no se vuelva más cenizas./ Y que los hombres justos ganen algunas batallas”. Sí, al menos eso sería más equitativo: que los hombres buenos también ganen algunas batallas. Y que el año próximo sea más llevadero. Yo sé que no habrá mucho optimismo, que renegaremos de nuestro sueldo miserable, que cenaremos huevo tres veces a la semana, que la gasolina seguirá subiendo y que los índices delictivos serán alarmantes, pero lo peor que podemos hacer es cruzar los brazos. Y no se trata de prenderle fuego a Palacio Nacional o dinamitar las ruinas de este país volcánico. No, es algo más perdurable que eso, es tener conciencia social y ser solidarios con los que ya no tienen calma. Nos queda la voz y los pasos, tenemos los puños en alto, no nos han robado la esperanza. Yo sigo pensando que hasta la poesía nos salva. Y que los libros también son un arma y los versos disparan las verdades que hacen falta. Por eso repito: Que nos saquen los ojos, que nos atormente la conciencia, que los cuervos nos carcoman el corazón si permanecemos indiferentes ante la injusticia o si nos quedamos callados mientras el caos nos abofetea. Sí, que nos arranquen la mirada si nos hacemos los ciegos cuando desfilen las carrozas fúnebres frente a nosotros. Como diría el poeta Dante Guerra: “Este luto y este corazón desolado/ no deberían arrinconarnos./ Porque tenemos voz y también coraje,/ tenemos la poesía y la furia de las miradas jóvenes./ Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado./ Levantemos la mirada. Es justo es necesario./ Levantemos el puño por nuestros hermanos./ En verdad os digo que es justo y necesario./ Que Dios los agarre confesados./ Esta rabia y estos corazones desolados,/ ya se están despertando/ después de tanto letargo”.



Roberto G. Castañeda

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Gran Angular / Rencor social

Rencor social





Alarmantes expresiones de odio social aparecen cada vez con mayor frecuencia en medio de la ingobernabilidad que ha traído la crisis de los desaparecidos de Ayotzinapa.

Dos de esas expresiones se vieron en Guerrero apenas el fin de semana pasado, coincidiendo con la publicación de una investigación periodística de la revista Proceso que le da un vuelco a la versión de la PGR sobre lo ocurrido en Iguala la madrugada del 26 al 27 de septiembre pasado, al plantear, con el respaldo de documentos, videos y testimonios, que agentes de la Policía Federal y efectivos del Ejército habrían participado en el ataque y posterior desaparición de los normalistas.

La información periodística debería tomarse en cuenta en la investigación ministerial, para que sea un proceso judicial el que determine la verdad histórica de lo ocurrido. El sistema responsable de ese proceso está documentadamente corrompido y adolece de credibilidad en la sociedad, pero es el que por lo pronto tenemos.

En medio de esto, la versión periodística de Proceso abona a la crispación, lo que, desde luego, no es de recriminar, pues el semanario cumple con su función, pero al hacerlo, atiza inevitablemente a la irritación.

Las organizaciones que han escalado sus protestas conforme pasa el tiempo sin que se sepa de los jóvenes de Ayotzinapa y aparecen casos en los que las más alta autoridades del país son sospechosas de tráfico de influencias y conflictos de interés (las casas de Angélica Rivera y de Luis Videgaray, por citar dos ejemplos), canalizan esa irritación contra quienes tienen la encomienda de contenerlos mediante el uso legítimo de la fuerza, en este caso los policías federales. Al hacerlo, dejan ver un rostro de intolerancia y su proclividad totalitaria que, a pesar de los agravios sufridos, no es conveniente ni para ellos, ni para un cuerpo social que tiene en la libertad la piedra de toque de sus aspiraciones de bienestar y felicidad.

Fue así que el sábado en la madrugada, embozados identificados con el Movimiento Popular Guerrerense (MPG), derivación más radicalizada (¡uf!) de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación de Guerrero ( CETEG), irrumpieron en un hotel de Chilpancingo para sacar a tres federales a los que flagelaron y golpearon, ocasionándole a uno de ellos una fractura de cráneo que ha puesto en peligro su vida.

Horas después, ya con los ánimos muy caldeados, maestros de ambas organizaciones y normalistas se dijeron agredidos por federales mientras colocaban las vallas metálicas para la realización de un concierto a favor de Ayotzinapa, lo que derivó en un violento enfrentamiento y un atropellamiento que dejó heridos a otros cinco federales y a por lo menos 14 civiles, en un episodio donde lo que más se dejó ver fue la saña de ambos bandos.

Un día antes, en Tlapa de Comonfort, militantes del MPG y de la CETEG irrumpieron en el lugar donde se iban a entregar los premios de periodismo del Club de Periodistas de Guerrero. Exigieron cancelar el evento porque no se les pidió autorización para realizarlo. ¿Acaso hay que solicitarles anuencia cuando ni siquiera es obligación hacerlo al munícipe del PT, Victoriano Wences?

Después recriminaron a los premiados el trabajar para medios que, según ellos, “no dicen la verdad”, ¿su verdad?, en actitud inquisidora facultada quién sabe por quién para aprobar dónde trabajar y dónde no, sin dejar en la conciencia y el profesionalismo de cada quien determinar si se cumple o no con su función de periodista.

Pero lo más ominoso no fue, siquiera, el que los hayan retenido con todo y familias, obligados a pedir perdón y pagar una liberación de tres mil pesos, sino el amenazarlos con ser llevados a cárceles de la localidad donde serían “re educados mediante trabajo comunitario”.

¿Acaso creen que alcanzarán sus ideales con esas conductas propias de las purgas stalinistas de la hoy desaparecida Unión Soviética o del terror maoísta de la totalitaria revolución cultural china?

A nada bueno habrá de llevarnos el rencor social y la intolerancia que crecen en medio de esta crisis. Y esto va para quienes con todo derecho protestan y para el gobierno que no atina a salir de su pasmo.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
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viernes, 12 de diciembre de 2014

Objeciones de la memoria / 2014: el año negro de EPN

2014: el año negro de EPN  







El “carisma” de Peña Nieto se esfumó un año después de haber llegado al poder. Una historia que comenzó como telenovela se convirtió en tragicomedia y todo apunta a que no tendrá un final feliz.

Las encuestas publicadas por los medios revelan una considerable baja en la aceptación de Enrique Peña Nieto y las que no han salido a la luz pública indican que la mitad de quienes votaron por él en el año 2012 están arrepentidos de haberlo hecho.

Actualmente todos sus atributos destacados por sus estrategas se han derruido. Destacaban que su relativa juventud aseguraba la llegada de nuevas generaciones a puestos claves. Sin embargo, Peña no sólo gobierna con los métodos más rancios del PRI sino que es uno de los presidentes más confrontado con la juventud en la historia del país.

Si vendieron su historia personal como una telenovela y hoy se ha convertido en una tragicomedia donde el galán de la serie no sólo no sale a la defensa de su amada sino que la lanza a los medios a explicar cómo adquirió “su” fastuosa residencia.

No cabe duda que Peña Nieto es el presidente que más le debe a la televisión. Sin el apoyo de la televisora difícilmente hubiera destacado. Sin embargo, hace unos días en pleno Teletón, la empresa de Emilio Azcárraga exhibió a la imagen presidencial en un hecho inédito.

Parecen lejanos los días en que las portadas de medios internacionales festejaban a Peña Nieto.

Ahora, esos mismos medios publican críticas hostiles respecto al pésimo manejo de la crisis por la que atraviesa el país.

Los trabajos que tanto prometió en campaña no llegan. La economía está estancada y el valor del peso frente al dólar cae tan estrepitosamente como la popularidad del Presidente.

Aunado a esto la violencia de los grupos delincuenciales sólo ha desaparecido de las pantallas, pero sigue con la misma intensidad del sexenio anterior.

Es evidente que Peña Nieto ha movido a México a una severa crisis social, política y económica. Como nunca la renuncia del Presidente se convirtió en un clamor generalizado y ante esto Peña sólo atina a aplicar la máxima salinista de “ni los veo ni los oigo”.

No cabe duda de que 2014 es el año negro de Peña Nieto y al mismo tiempo es un año que deja profundo dolor a la sociedad mexicana. Nos faltan 43 y esa ausencia será insuperable por todo lo que significa. El régimen está podrido y la gente es la que paga las peores consecuencias.



Martí Batres Guadarrama

Objeciones de la Memoria

Gran Angular / Física y la pira de Cocula

 
Física y la pira de Cocula
 








Faltaba una explicación científica, informada y verosímil sobre la hipótesis con que la PGR se encamina a cerrar la investigación de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

La aportó ayer a través del portal de noticias “sinembargo.mx” (http://goo.gl/vo6OuK), el investigador titular del Instituto de Física de la UNAM, Jorge Montemayor, quien explicó las razones físicas y químicas por las que no cree que los 43 estudiantes hayan sido quemados en el basurero de Cocula, Guerrero, como plantea y dice estar completamente seguro, el procurador Jesús Murillo Karam.

El científico universitario dio los siguientes datos:

— Para cremar 43 cadáveres se requieren 33 toneladas de troncos de cuatro pulgadas de diámetro, lo que equivale a dos tráilers de leña. Además serían necesarios 53 kilogramos de gas por cada cuerpo.

— Si los cuerpos se hubieran quemado sólo con llantas, como asegura la PGR, eran necesarias al menos unas 995.

— Si se usó tal cantidad de llantas, en el basurero de Cocula habría dos y media toneladas de alambre de acero.

— En el caso de haberse utilizado ese número de llantas, era necesario generar, para la incineración, una temperatura de mil 425 a mil 540 grados centígrados, lo que provocaría una columna de humo visible a varios kilómetros a la redonda.

— Los residuos de huesos y cenizas pesarían 333 kilogramos, de los cuales 116 corresponderían a los restos humanos, despojos que hubieran requerido de 12 bolsas de 25 kilos cada una para empacarlos.

Los datos suenan lógicos y el físico Montemayor dice tenerlos fundamentados en cálculos por él realizados. Por eso concluye en la entrevista con sin embargo.mx: “Es imposible que hayan sido quemados en Cocula, y la autoridad está en un serio problema porque si no se quemaron en Cocula, ¿quién los quemó y en dónde se quemaron?”.

En abono a esta argumentación, que no tiene otro afán que el necesario acercamiento a la verdad de esta tragedia que ha sumido al país en una crisis social y política, debe recordarse que los restos óseos con que los forenses austriacos identificaron a Alexander Mora Venancio, fueron encontrados en el río Cocula, donde fueron arrojados —según la PGR— después de haber sido reducido a cenizas en el basurero. Es decir, los restos que dieron lugar a la identificación genética no estaban en el basurero de Cocula.

Otro dato a considerar es el que aportó, a través de las redes sociales, el diputado Andrés Eloy Martínez y que obtuvo por medio de un geolocalizador de incendios de la NASA y que usted mismo puede consultar en esta dirección: http://goo.gl/iRvO6z . De acuerdo con esa consulta, la madrugada del 27 de septiembre pasado hubo un incendio en Chilapa, no en Cocula.

Más allá de la incredulidad generalizada que ha provocado la actuación tardía y equívoca de la autoridad federal en este caso, quedan a su consideración estos argumentos y hechos que, por lo menos, deberían tomarse en cuenta si lo que realmente se desea es conocer la verdad de este crimen atroz.

2. CORTE. En aras de ‘lavarse la cara’, el presidente de la Corte, Juan Silva Meza, hizo un llamado ayer, durante su último informe de labores, a que se atienda el reclamo social desatado por los hechos de Iguala-Ayotzinapa. ¿Acaso ve que no se ha atendido o no se pretende atender?

3. POLI. Hoy, después de 75 días de paro, alumnos del Politécnico liberarán sus instalaciones. Las clases reanudarán el 7 de enero próximo.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
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lunes, 8 de diciembre de 2014

Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Sexta Temporada

Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Sexta Temporada





Sexta Temporada
Capítulo 7


¿De qué se trata?

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Sexta Temporada
Capítulo 6


¿Se le atragantó el pan Padre Beto?

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Sexta Temporada
Capítulo 5



Historia de amor sin final feliz

Gran Angula / Tierra de ratones

Tierra de ratones







Tierra de Ratones era un lugar donde todos los roedores vivían y jugaban, nacían y morían. Vivían de la misma manera que nosotros. Incluso tenían un gobierno y su Congreso. Cada tres años tenían elecciones federales. Las presidenciales cada seis. Iban a las urnas y votaban. A algunos, incluso, el gobierno o los partidos los llevaban a votar a las casillas. Transporte gratuito que sólo recibían cada cuatro años, para ser sinceros.

Cada vez que había comicios, todos los ratones emitían su voto y elegían gobierno, siempre uno formado por enormes y gordos gatos negros. Si crees que es extraño que ratones elijan a gatos como gobernantes, sólo mira nuestra historia y verás que ellos no son más estúpidos que nosotros.

Quienes conformaban el gobierno felino en Tierra de Ratones eran buenos compañeros, la llevaban muy bien entre sí y se conducían con dignidad. Aprobaban buenas leyes, es decir, leyes que eran buenas para los gatos, no para los ratones.

Una de esas leyes decía que la entrada a las ratoneras tenía que ser redonda y de tamaño tal que un gato pudiera meter la pata en ellas. Otra decía que los ratones sólo podían moverse a ciertas velocidades para que el gato pudiera conseguir su desayuno. Leyes todas ellas que eran buenas para los gatos, pero muy duras para los ratones.

Cuando éstos la tuvieron más y más difícil, sin poder aportar nada más de lo mucho que ya daban, decidieron que debían hacer algo al respecto: Fueron en masa a las urnas y votaron contra los gatos negros. Eligieron entonces a gatos blancos.

Ellos habían hecho una campaña genial. Dijeron: todo lo que necesita Tierra de Ratones es más visión de futuro, reformas transformadoras. Diagnosticaron: el problema en Tierra de Ratones son las entradas redondas de las ratoneras. Y propusieron: si ustedes nos eligen, haremos entradas cuadradas.

Ya en el poder las hicieron y esas entradas cuadradas duplicaron el tamaño de las redondas. Ahora el gato podía meter las dos patas y la vida de los ratones corrió más riesgos que nunca y era más dura.

Cuando ya no pudieron soportar más la mortandad desatada por esos cambios en las ratoneras, los roedores votaron contra los gatos blancos para elegir de nuevo a los negros. Pero todo siguió igual o empeoró, por lo que volvieron a elegir a los blancos, y luego, una vez más a los negros. Los gatos le llamaron alternancia y estaban muy contentos por el avance democrático que eso significaba.

Los ratones, cada vez más agobiados y agravados, buscaron alternativas al votar por gatos mitad blancos y mitad negros. Lo llamaron gobierno de coalición, pero nada. Entonces intentaron un gobierno de gatos con manchas blancas y negras. Eran felinos sin una identidad clara, que intentaban sonar como ratones, pero que seguían comiendo como gatos.

Podrá usted inferir, estimado lector, que el problema no estaba en el color de los gatos. El problema estaba en que eran gatos, y porque lo eran, naturalmente veían por sus intereses, no por los de los ratones.

Un día apareció un roedor sensato, maduro, dueño de un envidiable sentido común que la mayoría de sus congéneres habían extraviado en medio de tanto agravio. Venía con una idea muy clara que planteó así a la comunidad: ¿por qué seguimos eligiendo un gobierno hecho por gatos?, ¿por qué no elegimos un gobierno hecho por ratones?

¡Oh!, exclamaron los gatos y los ratones más temerosos: ¡es un comunista! Y lo metieron a la cárcel. Él quedó encerrado, pero no su idea y Tierra de Ratones lucha para que gobiernen los suyos, pues ya nadie duda, salvo los gatos, que es la única manera de salir del actual despeñadero.

Esto que le cuento a grandes rasgos, es una fábula hecha discurso por Thomas Douglas, un escocés nacido a principios del siglo pasado, que emigró a Canadá y se convirtió en el séptimo primer ministro de Saskatchewan, para formar después un partido socialdemócrata que promovió e introdujo el sistema de salud pública en esa nación.

El discurso lo pronunció a principios de la década de los sesenta y hablaba en su fábula de Canadá, sin que haya hoy mucha diferencia con nuestro México.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
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viernes, 21 de noviembre de 2014

Objeciones de la memoria / 100 años de José Revueltas

100 años de José Revueltas







Me atrapó la prosa de José Revueltas cuando tenía 17 años. En mis manos cayó la novela Los Errores. Comencé a leerla a las 10:00 de la noche y antes de que saliera el sol la había terminado.

Inmediatamente después siguieron Los motivos de Caín, Los muros de agua y Los días terrenales. Y poco después descubrí sus escritos políticos, particularmente su obra ideológica monumental Ensayo sobre un Proletariado sin Cabeza, así como sus escritos sobre la Revolución mexicana, sobre la juventud y el 68, y su obra México, democracia bárbara que emula aquella obra histórica de John Kenneth Turner llamada México bárbaro.

En los escritos de Revueltas encontramos una recuperación de lo mejor de la Revolución mexicana, de sus progresos sociales, de sus conquistas, pero también hallamos una crítica implacable al poder autoritario que emergió de esa revolución y utilizó la ideología del nacionalismo revolucionario para poner los cimientos de su dominación. Revueltas es también el defensor de la lucha por el socialismo y el crítico del autoritarismo de los partidos comunistas.

Más allá de su obra escrita, José Revueltas es el militante. Militante del Partido Comunista, militante del lombardismo, otra vez militante del Partido Comunista, militante expulsado del Partido Comunista, militante del espartaquismo. Y, por todo ello, es preso político del callismo y preso político del diazordacismo.

A Revueltas le debemos en gran medida la ruptura de la izquierda con el Estado, pues durante décadas el mito de la Revolución mexicana alimentó a una izquierda oportunista sometida a los gobiernos del PRI.

José Revueltas es el hombre de ideas y el hombre de acción. Es el escritor que se anticipa con muchos años a Octavio Paz con su crítica al Estado revolucionario mexicano. Es el escritor que se anticipa con décadas a Milán Kundera a la crítica hacia los gobiernos y partidos comunistas. Es el hombre consecuente perseguido por los gobiernos y expulsado por los dirigentes del Partido Comunista. Es el militante de partido y el militante de movimiento. Es el que desafía a todas las burocracias. Es prácticamente el fundador de una nueva etapa de la izquierda mexicana posterior al movimiento de 1968, de una izquierda independiente del Estado.

Hoy, con los grandes acontecimientos que se expresan por un lado en la decadencia de las instituciones priístas y en el despegar de la conciencia ciudadana por el otro, podemos repetir aquel graffiti que apareció en las bardas de la Facultas de Filosofía y Letras de la UNAM durante los días del movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de 1986-87, y que rezaba así: “Ay José, cómo me acuerdo de ti en estas Revueltas”.



Martí Batres Guadarrama

Objeciones de la Memoria

Gran Angular / La primavera mexicana

 
La primavera mexicana
 





El Zócalo, anoche, mucho se asemejaba a la plaza Tahrir de El Cairo en 2011; y quienes se manifestaban, la mayoría jóvenes, muy enojados pero esperanzados, recordaban las multitudes tunecinas que, ese mismo año, protagonizaban la Revolución de los Jazmines, movimiento que también catapultó cambios en la Libia de Khadafi, para dar lugar a lo que la historia registra ya como la primavera árabe.

¿Asistiremos en estos revueltos días a la primavera mexicana?

Respecto a las condiciones de esos países del norte de África durante aquellas jornadas cargadas de rebeldía juvenil, hay con el México de hoy diferencias sustanciales. La principal, acaso, es que aquellos gobiernos eran autarquías, regímenes perpetuados en el poder que acabaron por caer. Nosotros, mal que bien, vivimos una normalidad democrática, vamos a las urnas cada seis años y hemos vivido ya procesos de alternancia política con todas las de la ley, según algunos, o con trampas, según otros.

Hay, sin embargo, similitudes que tocan asuntos principalísimos como la desigualdad social, la falta de oportunidades para los jóvenes, la violación cotidiana, sistemática y a todo nivel del Estado de derecho, la inseguridad y la violencia, la impunidad y, sobre todo, la corrupción.

Vicios todos estos que se asoman dramáticamente en la trágica desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que atemoriza y enoja.

Fue la exigencia a que se esclarezca el caso, la solidaridad con los padres y la necesidad de exigir un ya basta a los vicios que nos han podrido, lo que llevó a decenas de miles, no sólo en el Distrito Federal, sino en varias ciudades del país, a participar en las marchas de ayer.

Al momento de escribir esta columna, un nutrido grupo de manifestantes, muchos embozados, lanzaban bengalas y cocteles incendiarios a granaderos y federales que protegían el Palacio Nacional en el Zócalo de la Ciudad de México. Los uniformados respondían con extinguidores, gases y chorros de agua, para después replegarlos, alejarlos de las puertas del Palacio.

¿Es desestabilizadora esta protesta, como sugirió Enrique Peña Nieto? Parece que no, en su intención más amplia, aunque no faltarán quienes eso pretendan. El Presidente mismo los identificó: los que se oponen a “su proyecto de Nación”, a los grandes cambios que ha promovido. ¿Y quiénes son esos? Pues los afectados por las reformas, los que verán caer, en la lógica del gobierno, sus monopolios y privilegios. Gente que mucho tiene, tanto como para poder patrocinar maniobras desestabilizadoras.

Pero el asunto no se puede quedar sólo ahí. Peña Nieto y su gobierno no pueden quedarse sólo con esa interpretación. Hay un hartazgo social transformado en legítima protesta que no únicamente es por lo ocurrido en Ayotzinapa, pues ahora se le sumó el asunto de la “casa blanca” de la esposa del mandatario, asunto que ha sido como una bofetada para la mayoría de los mexicanos.

Ese tema, así como se ha pretendido explicar y justificar, no resuelve el meollo, pues aunque se trata de una propiedad de la cónyuge del Presidente, que no es servidora pública, el inmobiliario que la vendió a plazos fue proveedor del gobierno que encabezó su esposo en el Estado de México y ganador, en sociedad con los chinos, de la licitación para construir el tren rápido a Querétaro, abruptamente revocada en días pasados.

Eso, por decir lo menos y aunque se quiera argumentar en contrario, es un conflicto de interés, con fuerte tufo a cohecho. Y eso, a no dudarlo, motivó que muchos se sumaran a la manifestación de ayer que ya empezó a demandar la renuncia de Peña Nieto.

Enfocar las baterías a ese fin sería el escenario extremo, difícilmente posible en estos momentos. Se esperaría, más bien, que el Presidente leyera que no sólo se trata de afanes desestabilizadores, sino de un clamor social que debe escuchar y atender para darle cauce por las vías democrático institucionales que tanto defiende, evitando, en la medida de lo posible, disponer de la fuerza pública que, tiene razón, está legitimado para usarla.

Sí, lo que hace unos meses, con las reformas estructurales, llamaron jactanciosamente “el momento mexicano”, podría convertirse ahora en la “primavera mexicana” y acaso estemos por asistir a ella. Que sea para bien.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfic

viernes, 14 de noviembre de 2014

Objeciones de la Memoria / ¡Que renuncien ya!

 
¡Que renuncien ya!
 




La actuación del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, en el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa amerita que salga inmediatamente de la dependencia. Su proceder ha dificultado la resolución del caso, la localización de los estudiantes desaparecidos y la detención de todos los responsables.

La PGR tuvo conocimiento de conductas delictivas del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, desde el 3 de julio de 2013 cuando recibió la averiguación previa relacionada con los homicidios de Arturo Hernández Cardona, Ángel Román Ramírez y Félix Bandera Román. El 18 de marzo de 2014 fue informada nuevamente la PGR de este caso, y el 1 de mayo de 2014 otra vez. Es decir, en tres ocasiones en el periodo en el que ha sido titular de esa dependencia, Jesús Murillo Karam.

Durante los acontecimientos de los días 26 y 27 de septiembre la PGR se mantuvo totalmente pasiva. Una vez que se tuvo conocimiento de los seis homicidios y 43 desapariciones, la Procuraduría se abstuvo de atraer el caso. Es hasta el 6 de octubre, 11 días después, que la Procuraduría anuncia que encabezará las investigaciones.

Después de más de un mes de los acontecimientos, hacia el 4 de noviembre, fue detenido el matrimonio Abarca. Sin embargo, la señora María de los Ángeles Pineda Villa se mantiene en situación de arraigo. Y existen fundadas sospechas de que dicha detención se ha soportado en un montaje con propósitos mediáticos y políticos como ha ocurrido en el pasado con otros casos similares.

Por otra parte, el trabajo de la PGR en el caso de los 43 normalistas se ha orientado a buscar muertos, pero sus familiares y la sociedad mexicana reclama que los jóvenes aparezcan vivos, lo cual refleja un sesgo macabro en las investigaciones.

En el informe presentado por Murillo Karam el pasado 7 de noviembre se advierten numerosas irregularidades. Una de ellas tiene que ver con el hecho de que nada lo obligaba a hacer público ese avance que no es concluyente y cuya hipótesis carece de respaldo científico, ya que se aventura la temeraria información de que 43 personas fueron reducidas a cenizas sin tener las pruebas correspondientes.

A pesar de eso y de que los familiares de los estudiantes le pidieron que no se difundiera, Murillo Karam hizo público ese informe con el objetivo de facilitar el viaje al extranjero del Presidente de la República, de dar carpetazo al asunto y, de paso, asestar un golpe sicológico contra las familias de Ayotzinapa y los jóvenes de todo el país.

La prepotencia y displicencia con la que se conduce Murillo Karam confirma que no es la persona indicada para estar al frente de la PGR, pero más allá de ello, el problema grave y de fondo, es que la Procuraduría no está buscando a los normalistas ni al conjunto de los responsables de su desaparición. Hay encubrimiento, desvío de las investigaciones, omisión y sesgo político en su accionar, además de desprecio y falta de respeto a las familias de los estudiantes.

Por todo ello debe renunciar. Si Jesús Murillo Karam ya se cansó y el presidente Enrique Peña Nieto prefiere irse de viaje, mejor que se vayan ya, que renuncien de una vez a sus cargos públicos.




Martí Batres Guadarrama

Objeciones de la Memoria

Gran Angular / Rebelión en la Judicatura

 
Rebelión en la Judicatura
 




Unos 100 magistrados y jueces federales, de los mil 774 que hay en el país de acuerdo con la más reciente estadística judicial del Consejo de la Judicatura Federal, habrían interpuesto un recurso de revisión o acaso controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia, por la cancelación, desde principios de este año, de un bono de aproximadamente 17 mil pesos. Argumentan que la decisión de la Judicatura merma sus ingresos, que en todos los casos son muy superiores a los 100 mil pesos mensuales, y viola la Constitución.

El artículo constitucional violado —explicaron los quejosos— es el 94, que señala, entre otras cosas, que: “la remuneración que perciban por sus servicios los Ministros de la Suprema Corte, los Magistrados de Circuito, los Jueces de Distrito y los Consejeros de la Judicatura Federal, así como los Magistrados Electorales, no podrá ser disminuida durante su encargo”. En ese sentido, argumentan que la cancelación de esa parte de su ingreso afecta, sobre todo, los montos que recibirán al momento de su jubilación, ya que por el desempeño de su función como jueces, no pueden emplearse en otra actividad ni hacerlo cuando pasen a retiro.

En el asunto —explican— hay más fondo, y en su opinión tiene que ver con el hecho de que el Consejo de la Judicatura, instancia creada en 1995 con la reforma judicial del entonces presidente Ernesto Zedillo, ha desvirtuado sus funciones y lejos de ser un órgano que administre y facilite la función autónoma de los jueces, se ha convertido en una estructura que se ha puesto por encima de ellos.

La decisión de llevar a la Corte dicha inconformidad la habrían tomado unos 130 magistrados y jueces federales. La Judicatura les pidió que dieran marcha atrás y a los que se negaban empezaron a cambiarlos de adscripción, principalmente a las plazas más conflictivas del país, aseguran los magistrados consultados.

La maniobra hizo que desistieran al menos 30 de los inconformes, pero los otros 100 habrían interpuesto ante la Corte el recurso de revisión que, aseguran, quedó en la ponencia del ministro José Ramón Cosío.

La versión de esta especie rebelión fue confirmada por este reportero con tres magistrados que pidieron el anonimato por temor a represalias. Uno de ellos se mantiene en la demanda, otro desistió ante las presiones y el tercero no se sumó, desde un principio, aunque está enterado de lo que ocurre.

Los tres coinciden que el problema está en que la Judicatura ha hecho crisis como institución, lo que incluso ha abierto, en busca de solución, dos opciones que se confrontan. Una proviene de la misma Corte y busca regresar al estado anterior a la existencia de la Judicatura: una sala dentro del máximo tribunal dedicada específicamente a la administración de jueces y juzgados.

La otra opción se plantea desde el Ejecutivo y propone crear una Secretaría de Justicia, como ocurría antes de la Revolución.

En opinión de los magistrados consultados, las dos opciones voltean al pasado y plantean severos problemas de operación y autonomía judicial. Creen que la solución pasa por el rediseño del Consejo de la Judicatura, empezando con la decisión de que quien lo presida no sea al mismo tiempo el presidente de la Corte, como ocurre actualmente.

Acaso esta sea, por si algo nos faltara, una expresión más de la crisis institucional que vive el país.

Instantáneas

1. CÍNICOS. El miércoles pasado el Departamento de Estado norteamericano emplazó a todas las partes involucradas en el conflicto social producido por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa y las violentas reacciones a que ha dado lugar, a mantener la calma. Suena cínico pues ¿no tendrán conciencia que el problema es consecuencia, en mucho, de las políticas económicas anuladoras del Estado y profundizadoras de la desigualdad, que ellos han impuesto a nuestros gobiernos? Pero también suenan amenazantes: ¿si no se mantiene la calma qué, nos invadirán?

2. POLI. Hoy podría haber una solución al paro del Politécnico. El secretario de Educación asegura que prácticamente están de acuerdo con la comunidad. Lo acordado en el diálogo está siendo sometido a las asambleas estudiantiles. Ya veremos hoy.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Gran Angular / Violencia y represión en el horizonte

 
Violencia y represión en el horizonte
 






El periódico Reforma publicó en su edición de ayer una fotografía en la que se ve herido al general Gustavo Ramírez Palacios, subjefe de Seguridad del Estado Mayor Presidencial, después de tratar de impedir —relató el rotativo— que le prendieran fuego a una puerta del Palacio Nacional, la noche del sábado pasado.

Para confirmar visualmente su identidad, el periódico mostró otro fotografía del general Ramírez, en la que corre a la par del presidente Peña Nieto y del general Roberto Miranda, jefe del Estado Mayor Presidencial, en una carrera recientemente organizada por ese cuerpo militar.

Y al informar en cabezas y textos que “dejaron libres a los vándalos”, se lamenta: “no hay culpables pese a que dañaron Palacio Nacional e hirieron a un general”.

No tendría por qué resultar extraño que un oficial de alto rango del Estado Mayor Presidencial esté en el Palacio Nacional, aunque normalmente es resguardado por el batallón de Guardias Presidenciales.

El Estado Mayor, y más aún, el responsable de la seguridad del Presidente, normalmente está donde está el Jefe del Ejecutivo. Y Peña Nieto, hasta donde se sabe, no estaba la noche del sábado en el Palacio Nacional.

Tampoco debe parecer inverosímil que, ante tal agresión, un oficial de alto rango como el general Ramírez haya intentado evitar que incendiaran la puerta del Palacio. De hecho resulta encomiable que haya confrontado a los llamados anarquistas.

Sin embargo, se ha difundido un video, subido a las redes sociales por la cuenta Triquis de Copala (@voz_desplazados), en el que se ve a un personaje, que se distingue entre la multitud por traer el escudo de una águila en el hombro derecho, que lo mismo ayuda a los agresores a golpear la puerta con las vallas metálicas, azuza a otros para que lo sigan haciendo y le prendan fuego, habla con el general Ramírez y después da órdenes a policías que resguardan los accesos a Palacio Nacional.

El video lo puede usted ver en esta liga: https://www.youtube.com/watch?v=1bxeb666bSw . No es, necesariamente, una evidencia concluyente, pero en algo puede servir para que usted norme su criterio. De su contenido habría que esperar aclaraciones de la autoridad competente, pues encaja en uno de los tres escenarios de provocación que le refería aquí en la entrega pasada.

Sólo está detenido uno de los agresores, los demás fueron liberados porque no hubo pruebas suficientes para liberarlos. ¿Incompetencia de la PGR? ¿Protección a los involucrados? ¿Detención de inocentes?

La indignación, la protesta y la agitación, con altas cargas de manipulación y provocación, como siempre ocurre en este tipo de acontecimientos, crecen en Guerrero y en otros puntos del país. De pronto queda la sensación de que las cosas se salen de control.

Todo esto más las conductas sugeridas o mostradas por videos como el referido, generan la percepción de que la violencia seguirá escalando y que, de un momento a otro, podría venir la respuesta igualmente violenta del Estado.

Algo similar a lo ocurrido en Oaxaca (2005-2006) o en Atenco (2006), si no es que peor. La represión que se ve venir divide las opiniones: a unos les parece lo correcto y consideran que ya se tardó. A otros les parece incorrecto, pues sólo escalará el conflicto y desnudará a un sistema político en avanzado estado de descomposición.

Instantáneas

1. ALIENTO. El equipo de forenses argentinos que colabora en la investigación del caso Iguala-Ayotzinapa, dio ayer su primer informe de las pruebas genéticas que realizó. Después de obtener los resultados del laboratorio “The Bode Technology Group”, ubicado en Estados Unidos, concluyó que los restos de las primeras fosas encontradas en Iguala no corresponden a ninguno de los 43 desaparecidos. Esto fue informado directamente a los padres de Ayotzinapa que, al saberlo, dijeron emocionados: “volvemos a nacer”. Ellos saben que faltan los resultados de los restos encontrados en el basurero de Cocula.

2. CNDH. A Raúl Plasencia le quedó claro ayer que no podrá reelegirse como presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pues no fue incluido en ninguna de las ternas propuestas por las fracciones parlamentarias del Senado. Todo indica que los finalistas para sucederlo son el secretario general de la Cámara de Diputados, Mauricio Farah Gebara y el abogado general de la UNAM, Luis Raúl González Pérez. Farah aparece en las ternas de PAN, PRD, PRI y PT en tanto que González Pérez en las del PAN, PRD y PRI.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Gran Angular / ¿Por fin sabremos la verdad?

¿Por fin sabremos la verdad?






Después de la detención ayer del ex alcalde José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, no se puede demorar más conocer el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala desde el pasado 27 de septiembre. A los Abarca atribuye la PGR la autoría intelectual de la desaparición forzada de esos jóvenes, por lo que, si eso es cierto, habrán de informar qué ordenaron que se hiciera con ellos. Y si como se les acusa, son parte de la organización criminal Guerreros Unidos, a la que policías de Iguala y Cocula entregaron a los jóvenes de Ayotzinapa, entonces deberán saber y decir cuál fue su paradero.

Sin duda, por eso, el procurador Murillo Karam dijo que en “pocos días” (ya van cuarenta) habrá “información mayor y más de fondo”. Esa no podría ser otra más que la del destino de los 43 desaparecidos. Y a esa expectativa abona también la declaración de ayer del presidente Peña Nieto: la detención de los Abarca será decisiva para dar con los estudiantes.

Encontrarlos a todos o a algunos con vida, sería el mejor de los escenarios para el país y para el gobierno. Corroborar y probar que están muertos, quién sabe qué clase de reacción social pueda provocar en un país harto de la violencia y la impunidad, o al menos en Guerrero. Aceptar que no los encuentran (como a los otros 22 mil desaparecidos que se reconocen en México), sería el peor de los escenarios para un gobierno ya de por sí tachado de ineficaz.

Pero ayer, por fin, se pudo ver a un Murillo Karam un poco más sereno y más seguro cuando dio cara para corroborar la captura de los Abarca y el de una mujer más, de nombre Noemí Berumen Rodríguez, quien los habría encubierto.

En la declaración a la prensa, donde no se permitieron preguntas de los reporteros, el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido dio detalles de la operación que permitió la captura:

1. Su búsqueda se inició desde el martes 30 de septiembre, día en que solicitó licencia como edil de Iguala.

2. Empezó por darle seguimiento a sus propiedades en Guerrero y otros estados, lo que permitió elaborar un diagrama de vínculos con familiares y socios.

3. Del análisis de esa información, más el movimiento de cuentas bancarias, se determinó que los lugares más probables donde podría encontrárseles eran Monterrey o el DF.

4. En el seguimiento implementado en esas dos ciudades fue donde cobró relevancia Noemí Berumen Rodríguez. Su monitoreo dio lugar a que se definieran tres sitios probables de localización, los tres en la delegación Iztapalapa de la ciudad de México.

5. Los tres lugares fueron cateados y la localización y detención se logró en el que correspondía al de una casa que parecía abandonada.

¿Sabremos pronto la verdad sobre los 43 desaparecidos o la cuerda seguirá tensándose con el paro de 72 horas del sector educativo convocado a partir de hoy por la llamada Asamblea Interuniversitaria y con la llegada, pasado mañana, de los normalistas de la marcha “43 por 43” procedente de Iguala?.

Instantáneas

1. DEMÓCRATA. La marcha de normalistas “43 por 43” que viene desde Iguala entró ayer a territorio de Morelos donde recibió el mensaje del gobernador Graco Ramírez de que no eran bienvenidos, que no permitiría que le alborotaran el gallinero y de que no podía garantizar su seguridad. Acabó por mandarles una patrulla que más que vigilarlos se cerciorará de que salgan cuanto antes del estado, según pidió Graco, el hombre de izquierda hoy tragado en toda su dimensión, por el ejercicio del poder.

2. PADRES. Al término de la declaración de ayer del procurador Murillo Karam llegaron a las oficinas de la PGR los padres de Ayotzinapa a exigir información, que tanto les regatean, sobre la detención de Abarca, y a ver si ahora sí, sobre el paradero de sus hijos.

3. LIBRO. Hoy, a las 17:45 horas, en el Club de Industriales del Hotel JW Marriot (Salón Tamayo), el oficial mayor de Sagarpa, Marcos Bucio presentará el libro titulado La 2ª Alternancia.

4. CLIMA. México y Corea impulsan la cooperación en temas climáticos con América Latina y el Caribe, en Taller sobre Prioridades Nacionales en Materia de Vulnerabilidad y Adaptación ante el Cambio Climático, que se imparte aquí desde el lunes y concluirá el viernes próximo.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

lunes, 27 de octubre de 2014

Gran Angular / El caso Iguala y sus pesadas facturas

El caso Iguala y sus pesadas facturas



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Al PRD y al gobierno de Enrique Peña Nieto, la crisis de Iguala les ha pasado ya una pesada factura cuyo costo crecerá conforme pasen los días y no aparezcan los 43 normalistas de Ayotzinapa.

En el partido del sol azteca se ha profundizado la fractura, a grado tal, que la corriente que confronta con más fuerza a la que domina sus estructuras de mando ya pide el desconocimiento del recién electo Comité Ejecutivo Nacional encabezado por Carlos Navarrete.

Éste, como se sabe, pertenece a la tribu dominante, la Nueva Izquierda de Los Chuchos, que apoyó la candidatura del hoy depuesto gobernador Ángel Aguirre y la del prófugo presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca.

Navarrete y Los Chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano), convencidos de que Aguirre era el único que podía garantizarles la continuidad en Guerrero con la candidatura del senador Armando Ríos Piter, mantuvieron hasta el último momento su apoyo al defenestrado gobernador. Cometieron el error de privilegiar sus intereses electorales sobre la humana y hasta políticamente correcta exigencia de abocarse a aclarar, antes que nada, el ataque y desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa.

De manera que no pudieron resistir más la presión de Peña Nieto, del PRI y del PAN, así como de la comunidad internacional, y Aguirre, a regañadientes, se vio obligado a solicitar licencia el jueves pasado.

El control de daños incluía la designación como gobernadora sustituta a otra influyente integrante de Los Chuchos, la consejera nacional y secretaria de Desarrollo Social del estado, Beatriz Mojica Morga, quien el mismo jueves se perfilaba claramente como la sucesora de Aguirre.

Pero el apoyo a éste y la gravedad de la crisis de Iguala ya había debilitado de tal manera a Navarrete y a Nueva Izquierda, que no les alcanzó para amarrar la designación de Mojica entre la mayoría perredista y la oposición priísta en el Congreso del Estado.

Fue así que durante el fin de semana surgió una alternativa conciliadora en la figura del académico Rogelio Ortega, en esos momentos secretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero y vinculado, por cierto, al grupo político de Armando Chavarría, cuyo asesinato en agosto de 2009 cortó de tajo sus aspiraciones para suceder al entonces gobernador Zeferino Torreblanca.

El sábado pasado, el Congreso de Guerrero dictaminó y aprobó la licencia solicitada por Aguirre, pero ese mismo día, normalistas y maestros disidentes radicalizaron su protesta, saquearon centros comerciales de Chilpancingo y enviaron el mensaje de que, aun con la renuncia del gobernador, la crisis ni siquiera se encaminaba por una ruta de solución.

Urgía entonces llenar el hueco constitucionalmente y amarrada la designación de Ortega, el Congreso de Guerrero citó a sesión ayer a las ocho de la mañana. Rogelio Ortega rindió protesta y pronunció un discurso en el que estableció como prioridad la localización de los normalistas desaparecidos. “Ayúdenme”, fue la palabra más utilizada en su alocución. Ayuda que mucha falta le hará para culminar la responsabilidad que asumió y terminará en octubre del año próximo.

Concluido el protocolo, la corriente Izquierda Democrática que encabeza René Bejarano, pidió el desconocimiento de la dirigencia nacional del PRD por su mostrados vínculos con la delincuencia organizada.

Otra de las operaciones perredistas de control de daños era, por supuesto, la derivación de responsabilidades hacia Andrés Manuel López Obrador, a partir de lo que —aseguran— fue su apoyo como candidato presidencial a Ángel Aguirre y la designación que hizo como candidato de Morena al gobierno de Guerrero de Lázaro Mazón, hasta hace unos días secretario de Salud del estado, cargo del que fue separado por su no negada relación de amistad con el alcalde prófugo, José Luis Abarca. El fraseo mediático de esas relaciones llevó a manipular la idea de que AMLO tenía relación con quien ahora es acusado de autor intelectual del ataque y la desaparición de los normalistas.

Pero ayer, en el multitudinario mitin de Morena realizado en el Zócalo, López Obrador aclaró que no conocía ni jamás se reunió con Abarca y respecto a Aguirre, reveló que jamás firmó con él compromiso alguno de apoyo porque rechazó respaldar que los normalistas tuvieran garantizadas sus plazas en el magisterio. No negó, por cierto, su relación con Mazón, pero exigió que, para eliminar suspicacias y encaminarnos al conocimiento de lo ocurrido, se conforme una comisión de la verdad.

En medio de todo esto, el gobierno de Peña Nieto ve cómo pasan a un segundo término

los festejos por sus reformas y, arrinconado, no atina cómo justificar y defender una estrategia de seguridad que a todas luces ha fallado y que deberá cambiar.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

viernes, 24 de octubre de 2014

Objeciones de la Memoria / Nos vemos en el Zócalo

 
Nos vemos en el Zócalo
 









Hay una crisis nacional. Urge presentar una alternativa desde abajo que tenga como principal objetivo construir un país diferente, un país mejor de lo que tenemos hoy. El próximo domingo, a las 11:00 de la mañana en el Zócalo capitalino, con Andrés Manuel López Obrador podremos dar un paso adelante en ese sentido. Sobran las razones para hacerlo posible.

Los crímenes que han cimbrado a nuestra sociedad en las últimas semanas, Tlatlaya y Ayotznapa, son responsabilidad del Estado que encabeza Enrique Peña Nieto que no ha sido capaz de frenar tanta violencia y tanta impunidad.

Con Tlatlaya y Ayotzinapa volvió el terror de los fusilamientos y las matanzas a estudiantes y coincide con el retorno del PRI y la firma del llamado Pacto por México.

La alianza entre PAN, PRI y PRD lejos de significar progreso y gobernabilidad han sumido al país en la desesperanza y la violencia y ha terminado por reproducir prácticas autoritarias como el encarcelamiento a los críticos del sistema.

Están presos Nestora y Mireles, líderes de las autodefensas de Guerrero y Michoacán. Mientras, los criminales se encuentran libres. Asimismo, hay presos políticos en Quintana Roo por defender el agua como derecho humano y rechazar su privatización y, en contraste, los dueños de la mina Buenavista del Cobre que contaminaron el Río Sonora están libres.

Las fuerzas policiacas hacen gala del abuso en prácticamente todo el territorio nacional y ejemplos sobran: secuestraron a jóvenes en Monterrey, asesinaron a un niño en Puebla, mataron a un joven estudiante en Guanajuato.

Y las arbitrariedades parecen no parar: también reprimieron y violentaron todas las movilizaciones juveniles de los últimos dos años y, por si fuera poco, también reprimieron y encarcelaron a pobladores de Cholula que protestaron contra obras del gobierno de Puebla, donde han encarcelado a 40 luchadores sociales en el gobierno de Rafael Moreno Valle.

En lo que va del sexenio de Peña Nieto queda claro que hay dos formas de tratar a la gente por parte de los órganos de gobierno: por un lado quitan derechos a maestros y obreros, aumentan impuestos a pequeños comerciantes y, por otro, le dan un bono de un millón de pesos a los diputados del PRI, PAN, PRD, PANAL y VERDE que aprobaron las llamadas reformas estructurales.

Reformaron la Ley para poder enviar a la cárcel a pequeños empresarios deudores de la banca, pero nadie sanciona a los miembros del Comité del Fondo Petrolero de México que, al mismo tiempo, son asesores de transnacionales energéticas.

Autorizaron a extranjeros a ser propietarios de playas y franjas fronterizas y quieren autorizar la expropiación de tierras de campesinos a favor de las empresas transnacionales a las que EPN desea entregarles el petróleo, la máxima riqueza de la nación.

La dinámica del régimen es muy sencilla: para los amigos, negocios, bonos millonarios y privilegios; para el pueblo impuestos, represión, cárcel y campañas de desprestigio. Por eso vamos al Zócalo capitalino este domingo, a exigir consulta sobre la privatización pero también a demandar paz y justicia.





Martí Batres Guadarrama

Objeciones de la Memoria

Gran Angular / ¿Y los normalistas?

¿Y los normalistas?



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Ya rodó la cabeza de Ángel Aguirre y ya esbozó Murillo Karam una línea de investigación con narrativa y móvil, pero los 43 normalistas no aparecen. Puede decirse, por lo tanto, que la situación casi no ha cambiado al cumplirse un mes de la tragedia que tiene indignado al país entero y en crisis al gobierno de Peña Nieto.

El procurador general de la República dio a conocer el miércoles 22 de octubre una primera narrativa oficial de lo ocurrido, sobre la base de las investigaciones y de la declaración, al parecer crucial, de Sidronio Casarrubias, jefe de la organización criminal Guerreros Unidos, detenido la semana pasada, quien imputó directamente como autores intelectuales de la muerte de seis normalistas y la desaparición de 43, al ex alcalde José Luis Abarca y a su esposa María de los Ángeles Pineda Villa.

Para evitar que los estudiantes de Ayotzinapa “sabotearan” el informe que ésta rendiría como presidenta del DIF local, Abarca ordenó que los frenaran a los encargados de Seguridad Pública, Felipe Flores Velázquez y César Nava González.

En un primer intento por detenerlos mataron a tres normalistas y, en una segunda intentona, al joven jugador de un equipo de futbol, al chofer del autobús en que viajaba y una señora que por ahí pasaba.

Después detuvieron al grueso de los normalistas y los remitieron al cuartel de la policía de Iguala de donde fueron sacados en la madrugada por policías del municipio de Cocula que, a su vez, los entregaron a sicarios de los Guerreros Unidos.

Según el capo Casarrubias, él ordenó a un sujeto apodado El Gil que se deshiciera de ellos ya que, seguramente, eran parte de la banda rival llamada Los Rojos. El Gil se los llevó hacia Pueblo Viejo y ya no se supo más de ellos.

Esa es pues la narrativa de los hechos y el móvil, con imputaciones directas con las que se corre el riesgo de que todo quede en la probanza de que la responsabilidad recae en la pareja Abarca, como si ellos fueran las únicas autoridades municipales, locales y hasta federales que trabajan con o para la delincuencia organizada. Algo así como una pareja solitaria, tanto o más que el Mario Aburto que solito, según la verdad jurídica, asesinó a Colosio en 1994.

La argumentación, por lo demás, tiene otro elemento poco aceptado por la opinión pública: la confusión, el hecho que El Gil y sus Guerreros Unidos hayan pensado que los jóvenes de Ayotzinapa eran sicarios de Los Rojos.

Demos el beneficio de la duda a esa forzada narrativa que, de todas maneras, no lleva a encontrar a los desaparecidos ni vivos ni muertos, como tampoco lo consigue la salida de Ángel Aguirre del gobierno, aunque sin duda aportará un poco de distensión a la crisis.

El mismo miércoles del anuncio de Murillo Karam, la tensión creció en Iguala: la alcaldía fue incendiada y las tiendas saqueadas. La protesta se extendió a 18 ciudades del país y a varias del extranjero. Y en la ciudad de México, miles de jóvenes a los que se sumaron organizaciones sociales y el ciudadano común, marcharon del Ángel al Zócalo.

Esa misma noche, el líder nacional del PRD, Carlos Navarrete, que se había empecinado en mantener el apoyo partidista a Aguirre, lo convocó de urgencia. En ese encuentro pactaron la solicitud de licencia que se presentó ayer y que el Congreso de Guerrero autorizará para nombrar gobernadora sustituta a Beatriz Mójica Morga, secretaria de Desarrollo Social del actual gobierno, consejera nacional del PRD y parte de la fracción Nueva Izquierda o de Los Chuchos, misma a la que pertenece el actual líder nacional Carlos Navarrete.

Ayer, finalmente, se concretó el acuerdo. Ocurrió lo inevitable. Aguirre deja el gobierno, se concede una exigencia central de las protestas y, seguramente, el ambiente político se destensará. Pero los normalistas no aparecen. El fondo de la crisis sigue igual, mostrando a una sociedad alarmada, que uno, diez, veinte, 43, pueden ser desaparecidos con la mano en la cintura por policías que trabajan con y para delincuentes, subordinados ambos al poder político que no solamente está en el ámbito municipal; y que amplias regiones del país son las tumbas clandestinas de los muchísimos muertos de una violencia que no cesa y que es expresión palmaria de un narco-estado en formación o quizás, ya, plenamente actuante.

Y mientras todo esto ocurre, habrá que prepararse para que nos den cualquiera de estas dos noticias: 1. Que encontraron los cuerpos sin vida, o 2. Que siguen desaparecidos y que ni restos hay de ellos. Peor imposible.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

miércoles, 22 de octubre de 2014

Gran Angular / El naufragio del PRD

 
El naufragio del PRD
 





Cuando el país hierve por la desaparición forzada de 43 jóvenes estudiantes, ejecutada hace 25 días en Iguala por policías y sicarios en la más grave expresión de narco-política de que se tenga registro, la dirigencia del PRD sostiene contra viento y marea su apoyo al gobernador Ángel Heladio Aguirre y su rechazo a la desaparición de poderes en Guerrero propuesta al Senado por el PAN.

Aquí decíamos en la entrega pasada que la renuncia de Aguirre no aparecerá a los normalistas, pero aportaría mucho a la distensión y ayudaría a la recuperación de la confianza, cuando el enojo y el malestar crecen no sólo en Guerrero, sino en todo el país.

El viejo priísta que se arropó en la llamada Nueva Izquierda del PRD para ganar la gubernatura cuando su partido, el tricolor, le negó la oportunidad de ser candidato, argumenta ahora que los únicos que pueden decidir si se va o si se queda, son los guerrerenses. ¿Qué no los ha visto y oído exigir su dimisión en las concurridas marchas de los últimos días y en las explosiones de rabia que ayer incendiaron el edificio sede del PRD? ¿El partido del sol azteca no acusará recibo de tales expresiones de repudio? ¿Por qué, entonces, la dirigencia encabezada por Carlos Navarrete mantiene su respaldo?

La respuesta incluye un temor y un mezquino cálculo electorero, sello de la casa en la Nueva Izquierda de Los Chuchos desde los tiempos en que su líder fundador, Jesús Ortega, aprendió en el acomodaticio Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), del desprestigiado Rafael Aguilar Talamantes, a siempre sacar un beneficio personal o político aun en la derrota.

El temor, entonces, es perder Guerrero en las elecciones del año próximo y/o evidenciar vínculos partidistas con la narco-política hoy dominante en Guerrero.

Y el cálculo mezquino es que sólo Aguirre, con su cacicazgo en un estado que gobernó como interino cuando Rubén Figueroa hijo renunció por su responsabilidad política en la matanza de campesinos de Aguas Blancas, sería capaz de mantener Guerrero para el PRD y para quien sería el candidato de Los Chuchos, Armando Ríos Piter.

Ese cálculo electorero que revela el poco interés en el tema central de esta crisis, la vida de 43 muchachos de una normal rural, es, sin embargo, altamente riesgoso y, por lo visto, con el repudio popular de los últimos días, resultará muy costoso para el PRD.

Respaldar a Aguirre en medio de semejante crispación social sólo ayudará a construirle al PRI un discurso ganador en un estado donde el PAN es inexistente. Y abre las compuertas de seguridad del PRD para que más militantes de una izquierda que ya no representa, se vayan a Morena o se vaya al partido de AMLO el voto de quienes se ubican en ese lado del espectro político.

Los neoconservadores han machacado hasta el cansancio que el PRD dirigido por Los Chuchos representa a la izquierda moderna, dialogante, constructora de acuerdos. Y esa es la gran coartada que los llevó al Pacto por México y a la aprobación de las reformas.

Es así que algunos llaman pragmatismo político lo que otros saben que es traición a los principios y subordinación claudicante.

Es altamente probable que la crisis de Guerrero nos lleve a asistir al naufragio del PRD.

Instantánea

TLATLAYA. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos dio a conocer ayer el resultado de su investigación sobre el caso Tlatlaya, en el Estado de México, y concluyó que ocho militares ejecutaron a por lo menos 15 de 22 presuntos delincuentes en una bodega de esa localidad, el pasado 30 de junio. Sus pesquisas sugieren que después de un enfrentamiento con los soldados, los presuntos delincuentes se rindieron y, aun así, al menos 15 fueron ejecutados extrajudicialmente. La CNDH documentó, asimismo, que durante la investigación del caso encontró obstáculos, uno de ellos que las autoridades hayan divulgado que era un enfrentamiento cuando eso fue una falsedad. Además, hubo alteración en el lugar de los hechos para tratar de simular un tiroteo y le proporcionaron a la Comisión fotografías a modo de ocultar que había sido una ejecución. Hasta el momento, ningún militar tiene un proceso penal abierto por homicidio.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

Gran Angular / ¿En qué se parecen 1994 y 2014?

 
¿En qué se parecen 1994 y 2014?
 





Cuando Carlos Salinas celebraba el año nuevo de 1994, feliz porque unos días antes había firmado la entrada en vigor, ese mismo primero de enero, del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (piedra angular de su programa reformista neoconservador), lo sorprendió y sacudió la noticia de un levantamiento armado indígena en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Un llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) le había declarado la guerra al Estado mexicano.

La realidad de marginación y abandono que dejó traslucir aquel levantamiento, no solamente en los Altos y la selva chiapanecas, sino en muchas otras regiones del país con raigambre indígena, chocaba con la pretendida entrada de México al primer mundo y el disfrute del auge prometido con el libre comercio, mentira que el propio Salinas se ocupó de construir y vendernos, casi hasta el convencimiento de los más escépticos, como parte de un proceso de legitimación política, pues no se olvide que llegó al poder mediante un fraude electoral.

Fue en Chiapas el inicio de la debacle del gobierno de Salinas: el asesinato de Colosio, la fuga de capitales por las veleidades de Carpizo en Gobernación, el crimen de La fragua en que perdió la vida José Francisco Ruiz Massieu, la negativa a devaluar antes de que concluyera el salinato y el error de diciembre, ya Zedillo en el poder, con todas sus consecuencias de endeudamiento, quiebra de empresas, pérdida de empleos y rescate de bancos.

Veinte años después, este 2014, un estallido en Guerrero se le ha atravesado a Enrique Peña Nieto en plena celebración de las reformas estructurales que, en opinión de quien esto escribe, tienen la misma simiente neoconservadora de aquellas de Salinas. Pero en el fondo de ese descontento social subyace el homicidio de seis personas a manos de policías coludidos con delincuentes que, además, forzaron la desaparición de 43 estudiantes de una normal rural.

Así, de repente, lo que hasta hace unos días era regocijo en las cúpulas del poder político y económico, así como entre los inversionistas extranjeros, por las famosas reformas que cambiarán a México, se transformó en preocupación.

La celebrada habilidad política que se materializó en el Pacto por México y que incluso alcanzó para privatizar la industria petrolera, de pronto se convirtió en pasmo.

Y ese pasmo duró una semana, desde el crimen y la desaparición hasta que encontraron las fosas clandestinas con cadáveres calcinados que bien podrían ser los desaparecidos.

La exigencia de esclarecimiento creció aquí y en el extranjero. Pero los gobiernos local y federal no respondían con la prontitud requerida, parecían concentrados en ganar tiempo, hasta que el lunes pasado Chilpancingo se incendió o fue incendiado, en una jornada desesperante, lamentable, que mostraba a gobiernos rebasados: el de Guerrero, sobre todo, pero también el federal.

Eso obligó a la reacción de ayer que bien puede puntualizarse así:

1. Los comparativos de ADN practicados a los 28 cadáveres de las primeras fosas permiten asegurar que ninguno corresponde a los normalistas desaparecidos.

2. La búsqueda se ha intensificado y en ella participan 300 agentes de la Gendarmería.

3. Con la detención de 14 policías de Cocula que cambiaron patrullas y falsificaron bitácoras para secuestrar a los normalistas y entregarlos al grupo criminal Guerreros Unidos, ya se tiene a los autores materiales de esos hechos. A ellos se suman los 22 policías de Iguala ya detenidos y consignados.

4. Ya están identificados algunos de los autores intelectuales del ataque a los normalistas en Igual (tres de ellos muertos además de tres civiles) y de la desaparición de los otros 43.

5. La PGR ya solicitó orden de aprehensión contra el alcalde de Iguala, José Luis Abarca por el delito de homicidio. Además investiga a su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa.

Pero en medio de todo esto, el PAN ha pedido al Senado la desaparición de poderes en Guerrero y el PRD le ha dado la espalda al gobernador Aguirre.

La crisis escala en medio de una matazón que no ha cedido, que también ocurre en Tamaulipas, Michoacán y el Estado de México, con una movilización politécnica en marcha y otras expresiones más de descontento. La Iglesia se refiere a México como “el país de las matanzas” y no falta quien vea en el territorio una gigantesca tumba clandestina.

Iguala hechó por tierra promesas de futuro.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

lunes, 13 de octubre de 2014

Gran Angular / El choque PGR-Guerrero

El choque PGR-Guerrero


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Cuando lo que la salud de la nación necesita urgentemente es el esclarecimiento de los sanguinarios hechos de Iguala, ganar tiempo parece haberse convertido en el principal objetivo de los gobiernos de Guerrero y federal.

Ganar tiempo no es lo mismo que darse tiempo.

Darse tiempo, en situaciones tan críticas como la de la muerte y desaparición de jóvenes normalistas de Ayotzinapa, sugiere tomar el necesario para investigar concienzuda, puntillosamente, y/o fincar una acusación sólida que garantice el castigo de los culpables.

Ganar tiempo, a su vez, sugiere otras intenciones: acaso disponer del necesario para acomodar o encubrir hechos y así llegar a la conclusión menos dañina para delincuentes y autoridades que, por lo menos en este caso, todo apunta a que actuaron coludidos.

Y es tal la desconfianza ciudadana en sus autoridades (debilidad institucional le llamó el presidente Peña Nieto), que resulta más creíble pensar que, en lugar de darse tiempo para hacer una investigación sin mácula, en la que no quepa la menor de las dudas, los gobiernos trabajan para ganar el que les permita encubrir o distorsionar.

Eso explicaría dos cosas:

1. El que tarden tanto los resultados genéticos de los cadáveres calcinados en las fosas para saber si corresponden a alguno de los 43 normalistas desaparecidos. ¿O qué las nuevas técnicas forenses no permiten obtener resultados más prontos? ¿Por qué seguir soslayando, mientras están los peritajes, que a fosas y cadáveres se llegó por las declaraciones de varios de los policías municipales detenidos, que precisaron así el paradero de los normalistas buscados?.

2. La confrontación declarativa que protagonizaron el sábado el gobernador de Guerrero y el procurador General de la República. Ángel Aguirre se adelantó y salió a declarar el sábado que, por los primeros resultados periciales, algunos de los cuerpos de la fosas no corresponden a los de los normalistas desaparecidos. Horas después, Jesús Murillo Karam salía al paso del aserto, se preguntaba, entre serio y molesto, de dónde había sacado esa información el gobernador guerrerense y aseguraba que aún no hay suficientes elementos para poder realizar la identificación de los cadáveres calcinados de las fosas.

¿Por qué el gobierno local dice que los cadáveres no son de los normalistas y el federal, que off the record ha declarado estar convencido que sí son, le reclama que se adelante y confunda a los familiares de los desaparecidos, a quienes ya les dio el carácter de coadyuvantes cuando hace un par de días solicitaron el dictamen de una comisión forense independiente argentina, que ya está en Iguala pero que se le ha impedido acercarse siquiera a las fosas?.

Lo único que hace todo eso es atizar la desconfianza y dar lugar a un sinnúmero de interpretaciones y explicaciones en su mayoría interesadas.

El sábado, por ejemplo, circuló profusamente en Twitter este mensaje de la cuenta @solociudadanos: “Caso #Iguala Estemos atentos, se alista monumental, despiadado y desesperado montaje en torno al caso #Ayotzinapa #TodosSomosAyotzinapa”.

La cuenta incluye mucha información de Iguala y no sabemos a quién pertenece. Llama la atención, sin embargo, que el sábado 4 de octubre a las 8:11 horas (al menos tres horas antes de que se informara de la localización de las primeras fosas clandestinas y los cadáveres) alertaba: “Algo se está gestando presuntos responsables del levantamiento de estudiantes… aparecerá grupo de indigentes (sic) de Buena Vista de Cuéllar calcinados”.

Un minuto después, a las 8:12, @solociudadanos añadía: “Segundo aviso: se llevaron a seis indígenas (sic) para torturarlos y presentarlos en próximos días como responsables y éstos, a su vez, señalarán a La Maña y a municipales como responsables”.

Tres horas después, la opinión pública se sacudía con la noticia de las fosas y los cadáveres calcinados hasta ahora de desconocidos.

Se trata, por supuesto, de datos que deben tomarse con toda reserva, pues no se sabe quién o quiénes están detrás de esa cuenta. Podrían ser mensajes tendientes a crear más confusión, a provocar más terror, aunque también podría ser un auténtico ejercicio ciudadano tendiente a crear conciencia respecto a este hecho tan grave.

Por lo demás, nada de lo ahí dicho (levantamientos, torturas, violación de derechos) son prácticas en la que no hayan incurrido instancias del Estado mexicano en sus etapas más salvajes y represivas, o los grupos delincuenciales, cada vez más violentos. Lo nuevo y aterrador es que ahora operan conjuntamente, como al parecer ocurrió en el caso Iguala.

Urge, por eso, que la autoridad dé a conocer ya resultados contundentes y creíbles. No quiero imaginar qué pase si nos salen otra vez aquí con una versión como la de la muerte de la niña Paulette.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico