sábado, 21 de junio de 2014

Otro golpe más a los ciudadanos

Otro golpe más a los ciudadanos
 



@ManceraMiguelMX

#NuevoHoyNoCircula









En 1989 varios ciudadanos CANSADOS DE IMPOSICIONES respondimos al llamado de Cuahutemoc Cárdenas y así nació el PRD, pensado como un instrumento político para canalizar el descontento popular y dar VOZ a sectores de la población ignorados por un gobierno que no tomaba en cuenta sus intereses.

En lo personal milité en esa izquierda mexicana desde el PSUM hasta la formación del PRD esto hasta hace unos años, partido que parece ser ha olvidado su razón de existir.

El actual jefe de gobierno (así, en minúsculas) Miguel Ángel Mancera que no milita en ningún partido, pero fue postulado por una coalición de "izquierda" integrada por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano ha terminado por caer en lo que tantas veces se criticó: un total desapego de las clases medias y pobres de esta ciudad, un alinearse con empresarios y sectores pudientes sin importarle las personas que resulten afectadas.

Bajo el pretexto de disminuir los indices de contaminación impone un #NuevoHoyNoCircula, afectando a ciudadanos que requieren de un vehículo no solo para desplazarse o por esparcimiento sino en muchos casos para ganarse la vida.

Sr. Mancera, la gran mayoría de los mexicanos que habitamos la Ciudad de México no ganamos el salario que usted gana de nuestros impuestos por lo tanto no podemos adquirir vehículos nuevos como el que usted tiene pagado por los ciudadanos.

Sr. Mancera, si realmente quiere disminuir los indices de contaminación por que no empieza por los vehículos del gobierno que arrojan humo de manera alarmante.
Si realmente quiere disminuir los indices de contaminación por que no determina que el transporte pesado (arriba de 3.5 toneladas) circule por las noches exclusivamente, todos los que habitamos esta ciudad podemos manifestar que el transporte pesado provoca lentitud en las avenidas y calles por su propio tamaño, que por sus maniobras entorpecen la circulación provocando que se genere mayor cantidad de residuos contaminantes por los congestionamientos que su accionar provoca.

Sr. Mancera, actualmente el transporte público en la Ciudad de México es pésimo, inseguro e insuficiente ¿como pretende usted que nos traslademos?

Sr. Mancera, la mayoría de defeños no somos empresarios ni funcionarios del gobierno por tanto nuestros vehículos están mas o menos lejos del costo de un vehículo nuevo.

Sr. Mancera, ¿para quien gobierna usted?

Sr. Mancera, ¿cuanto se llevara usted por comisiones del sector automotriz si se incrementan sus ventas con este #NuevoHoyNoCircula?

Sr. Mancera, la izquierda de la cual emanó su gobierno exige a nivel federal que se consulte a los ciudadanos en leyes trascendentales, ¿usted a quien consulto?

Sr Mancera, basta de imposiciones, recuerde que la izquierda pregonaba que "el pueblo se cansa de tanta..."

Sr. Mancera, ¿por que no ha dado a conocer las alternativas que ofrece usted a cambio de su imposición, podremos los ciudadanos contar con transporte suficiente? ¿contaremos con un transporte limpio y lo básicamente cómodo que todo ser humano merece? ¿podremos trasladarnos con la certeza de que no sufriremos el robo del producto de nuestro trabajo?

No se si usted lea o se entere de este reclamo y en su caso posiblemente lo ignore, esto no es un reproche anónimo, si usted gusta lo podemos platicar de frente así como revisar alternativas.



Atentamente.

Demian A. del Rio Z.

Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Quinta Temporada / Capítulo 16 - La pastilla del día después

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Manual para Canallas / Cuando los silencios son una plaga

 

Cuando los silencios son una plaga
 












Cuando las dudas te carcomen y te asfixian los nervios porque no te rinde la quincena, quisieras llegar a casa y encontrar algo de solidaridad. Pero tu “amor” está de peor humor que tú y entonces te das cuenta que un maniquí de Suburbia sería mejor compañía.

Como lo hacen ciertas mujeres que crecieron viendo dramas, Mariela quería salir en la televisión. Ella era compañera de mi hermano en un taller de teatro y la conocí en un cóctel que hicieron para celebrar una puesta en escena. “Me gusta la manera en que escribes, está tan llena de pasión” o algo así me dijo. Yo venía saliendo de una relación muy conflictiva y no caí en el juego de los halagos. Sólo agradecí y me marché tras tomarme dos copas de vino blanco. Un par de meses después me mandó decir con mi hermano que me esperaba en su fiesta de cumpleaños. Como no me interesó, Claudio me insistió un par de veces. “Creo que le gustas, porque siempre me pregunta por ti”, aclaró mi carnal. Yo tenía dos opciones: o me iba a beber con mis amigos al lugar de siempre o acudía a la reunión de Mariela, así que opté por esto último. De pronto me da por traicionar a mis rutinas. No llevé regalo, me disculpé y ella soltó una frase que, no voy a negarlo, me halagó pese a ser un lugar común: “El mejor regalo es que hayas venido”. Sólo estuve un rato. Estaba a punto de irme cuando Mariela me tomó del brazo y me confesó que cuando me conoció se enamoró de mi a primera vista y que sólo había leído una de mis historias, pero que desde entonces no deja de leerme. “Y hasta he soñado contigo”, siseó con voz ebria. “Mira, no me importa si quieres andar conmigo o si no te enamoras, sólo quiero acostarme contigo”, añadió. Reí divertido. “Ya estás ebria, mejor hablamos después”, le dije. “Nooo, no te ríasss, no seasss tonto” y ella también se río. Mariela no sabía leer entre líneas. No se daba cuenta que atrás de esas historias había un tipo incomprendido, solitario y terco. Pude hacerle el amor como si fuera el hombre de su vida, pero conozco a las mujeres que no saben beber y sé que al otro día son atormentadas por los remordimientos y se mueren de pena y no se explican cómo es que se atrevieron a desnudarse frente a ti. Salí de allí con la promesa de que la invitaría a salir cualquier día. Llegué a mi casa maldiciendo a mi conciencia, que siempre me aconseja las cosas más estúpidas. Digo, seré un idiota pero sé reconocer cuando una mujer es un mapamundi de deseos. Y yo me dormí pensando en aquel cuerpo de fuego y esos ojos como faros y esa boca que enloquecería a cualquiera si te besara en la entrepierna.


-O-


Sólo me acordaba de Mariela cuando veía a mi hermano y me decía el consabido “te manda a saludar ya sabes quien”. Hasta que llegó el día de mi cumpleaños y mis amigos me celebraron en una cantina que frecuentábamos. Mariela acompañó a mi hermano y a su mujer. “Tú dime en dónde y cuantas veces quieres tu regalo de cumpleaños”, me sonrió ella con coquetería cuando ya estábamos ebrios. Amaneció en mi cama y así comenzó todo. Al poco tiempo se mudó a mi departamento. Al principio, como todo, era novedoso y tenía su magia. Luego ella empezó a hacer pequeños papeles en programas como Lo que callamos las mujeres y cosas así. Era hermosa, pero no lo suficiente como para protagonizar una película o una telenovela, aunque ella creía que sí. Se obsesionó tanto que sólo hablaba de eso, del día en que sería famosa y los fotógrafos la seguirían a todas partes. Empezó a dormir con mascarillas, con el argumento de que “mi cara es mi instrumento de trabajo”. Ya casi no salíamos y hacíamos el amor muy de vez en cuando. El tedio anidaba en nuestras almohadas. Por eso me quedaba despierto hasta las dos de la mañana, leyendo poemas de Dante Guerra que me aguijoneaban el corazón: “La frialdad de tu mirada/ combina a la perfección/ con tu cintura de maniquí./ Hace tanto que los silencios/ son una plaga en la cocina/ y en la antesala de este adiós./ Hace tanto que no suspiras/ con mis besos tan lascivos,/ ni te cimbras de placer/ por mis caricias más urgentes./ La rigidez de tu cuerpo nocturno/ semeja las poses de aparador/ de un perfecto maniquí/ en temporada de rebajas./ Y yo que soy un pésimo comprador/ no malgastaré mi magro salario/ en baratas de ocasión./ Mejor extiendo un cheque en blanco/ para firmar este adiós”. Y a veces cuando ella llegaba tarde, trataba de no hacer ruido y se metía con sigilo en la cama. Al principio la abrazaba y juntaba mi cuerpo al suyo, intentando acariciarla. “Duérmete, cielo —porque me decía ‘cielo’, para acabarla de joder—, no empieces, porque tengo llamado a las 8 de la mañana”. Ya después, cuando me harté de sus obsesiones, le daba la espalda y me hacía el dormido. Hasta que nos convertimos en dos inquilinos de la indiferencia. Nuestros horarios eran tan dispares que a veces ni nos hablábamos por teléfono. Aún así, nos soportamos como medio año más. Hasta que le dije que era mejor que cada quien siguiera los consejos de su asesor. Como a mí no me gobierna la razón, sugerí que termináramos de la mejor manera, como dos personas civilizadas. Lloró y reclamó que nunca la había amado. No era fácil renunciar a ese cuerpo casi perfecto, ni a la manera en que enloquecía ella en la cama, pero a últimas fechas un maniquí de Suburbia hubiera sido mejor compañía. Cuando se marchó me dejó una carta llena de rencores y una frase contundente: “Pero un día te darás cuenta de tu error y me buscarás y ya será demasiado tarde”. Nunca es tarde para huir de una mujer que te olvida mientras está contigo. Yo sólo extraño la manera en que decía mi nombre mientras alcanzaba el clímax. Ahora es un recuerdo que pronto se volverá olvido. Y yo tengo hartos motivos para no cortarme las venas: libros de poesía, noches de insomnio, los amigos, canciones de Placebo y Muse, madrugadas sin celos, un espejo que refleja los defectos, mil historias por contar, noches de tabaco y ron, mi colección de fracasos, una guitarra desafinada y esta lucha de todo el tiempo para sentirme menos imperfecto. Además, hablar a solas aún no está tipificado como un peligro para la sociedad.



Roberto G. Castañeda

Manual para Canallas
El Gráfico

jueves, 12 de junio de 2014

Manual para Canallas / El amor es una pésima imitación

 
El amor es una pésima imitación
 









Hay mujeres que fueron educadas para masticarte lentamente el corazón. No es su culpa, desde luego, sólo están caminando en círculos viciosos: demasiadas telenovelas, una familia disfuncional, los consejos de su madre. Y el amor es una pésima imitación.

“Nunca me hiciste feliz y dudo que puedas hacer feliz a alguien. Ojalá que al menos tú puedas ser feliz”. Demasiadas palabras para un simple adiós. Teresa nunca se distinguió por su originalidad. Me dejó una tarjeta rosa y hasta añadió una posdata: “La llave está en la maceta junto a la puerta”. Vaya pista, si todo mundo la deja en ese lugar. Otra despedida en mi historial. Soy un administrador de odios y reclamos, un fabricante de indiferencias. No es gratuito, claro. Crecí como un tipo independiente y me choca que mis días giren en torno al buen o mal humor de otras personas. Y Tere siempre fue experta en situaciones como “tenemos que ir a comer con mi hermana, porque la acaban de despedir y ha de estar muy triste” o algo del tipo “pasas por mí, porque me voy a tomar unas cervezas y no me voy a llevar el carro”. Ella siempre se quejó de que yo era poco caballeroso, “sí, eres muy educado y muy decente, pero una mujer necesita sentirse amada todos los días”. Supongo que se refería a los detalles, las flores, abrirle la puerta del coche, los regalos hasta por el Día Internacional de la Mujer y también acompañarla a cortarse el cabello. Los primeros meses pagas la cuota, pero después te conformas con abrazarla mientras ven una película o con hacerle el amor como si fuera virgen. Pero el romance es una excusa para ocultar los defectos. Poco a poco descubres que tu chica ideal es posesiva, celosa, insegura y también intrigosa. Y es cuando entiendes que tu prima la llame “presumida” o que sus compañeros de trabajo siempre la critiquen y no la bajen de “maldita víbora”. Lo peor ni siquiera lo sospechas. Luego te reclama porque no la sacas a pasear lo suficiente o porque prefieres ir a jugar dominó con tus cuates en lugar de acompañarla a visitar a su madre. Como todas, te acusa de no estar comprometido con la relación. Si compartir tu departamento con una mujer no es una prueba de compromiso, entonces no sé qué lo sea. Martirio puede ser la palabra ideal para definir los últimos meses de una relación condenada al refrigerador, igual que si fuera el cadáver de una gallina. A lo mejor nunca has vivido con alguien, seas hombre o mujer, pero te apuesto doble a sencillo, que cuanto más pase el tiempo querrás haber adoptado como mascota a un lagarto o llevar la cuenta de una colonia de ácaros en tu almohada. Ya lo define muy bien Enrique Bunbury: “No me tienes que impresionar/ ni que seguir la corriente,/ voy a estacionarme aquí/ en la orilla del presente/ donde el hombre se asfixia…/ El suplicio es estar contigo,/ eres la alquimia de mi veneno./ La derrota no es una opción y no hay excusas:/ ‘parasiempre’ me parece mucho tiempo”.


-O-


“Hola. Espero que estés bien. Sólo hablé para saludarte, bueno, no, mmm, bueno, es que te extraño. Llámame. Bye”. Tere siempre me llamaba cuando estaba ebria. Y si me encontraba a sus amigas, me comentaban que ella no dejaba de hablar de cuánto se arrepentía. Al principio me halagaba, sólo que después llegó a ser molesto. Está de más explicar que yo no le devolvía las llamadas. Sólo pasó lo que es habitual. Se agotó la pasión, se acabó el cariño, y aquello se volvió enfermizo. Si te ibas de tragos con algún amigo, ya era un alcahuete; si salías tarde, seguro andabas con una vieja del trabajo; si tu madre necesitaba que la llevaras al oculista, salía con su “no fuera yo, porque entonces no tienes tiempo”. Resulta ocioso enumerar los reclamos, las discusiones. Yo era un luchador técnico lidiando con la rudeza innecesaria. Lo de menos era terminar con la máscara desgarrada. Lo peor era que tu autoestima acababa destrozada. Y sin embargo, sigues anclado a esos desvaríos, a la mala vida, a esa enfermedad llamada co-dependencia. Ya ni es amor, sólo una extensión de la rutina, de la costumbre que carcome hasta los huesos. Y aquella mujer que antes te parecía hermosa se convierte en una especie de cadáver ambulante, que sólo te sigue por inercia y cuyo pasatiempo favorito es masticarte lentamente el corazón. Y tus días se asolean igual que lagartijas, con hastío, con indiferencia. Y entonces empiezan los pretextos, para irte al futbol, para meterte a la cantina, para dormir en la sala, para llegar hasta la madrugada, para no cruzar miradas de odio, para irte de viaje sin fecha de regreso. Hasta que se acaba. Uno no sabe si es quien debe irse o esperar a que el otro saque sus cosas. Sólo sucede lo irremediable. Y cuando te quedas solo aún dudas si habrá sido lo correcto. Pero todo indica que sí, porque te sientes ligerito, sin nadie que te reclame por dejar la ventana abierta o sin hacer corajes porque checan tus mensajes y llamadas en el celular. Las noches vuelven a ser un oasis de tranquilidad. Las madrugadas ya no te hacen parpadear. Escuchas el latido de tu corazón y sabes que una vez más volverá a sanar, aunque sea un poco tardado. Sí, yo se que todo parece demasiado frío, pero es inevitable: las relaciones de pareja casi siempre terminan como una lucha de poderes, un terreno minado, en donde cada uno sonríe con malicia cuando el otro pierde la calma. Y terminamos como zombies, deambulando por las rutinas, alrededor del otro, sólo para carcomerle la paciencia y lo poco que le queda de corazón. Son señales del apocalipsis, desde luego, así que habría que empezar a orquestar un plan de fuga. Luego no digan que no se los advertí a tiempo. Sí, hay mujeres que fueron educadas para masticarte lentamente el corazón. Y en sus manos, el amor es una pésima imitación.



Roberto G. Castañeda

Manual para Canallas
El Gráfico

viernes, 6 de junio de 2014

Objeciones de la memoria / Caminar la ciudad

 
Caminar la ciudad
 










Caminar por la ciudad y escuchar a la gente siempre es una experiencia enriquecedora. Permite saber qué tanto cala en las personas el discurso oficial y conocer lo que la gente en verdad piensa sobre la situación política y social del país. También brinda la oportunidad de conocer mejor a la sociedad, de estrechar lazos y de tener amigos y amigas en todos lados.
Como ustedes saben, en el contexto de la campaña de recolección de firmas a favor de la consulta sobre la contrarreforma energética, me he dado a la tarea de tocar a la puerta de los hogares en las distintas delegaciones del Distrito Federal.

He comprobado que si bien la voz más ampliamente difundida en los medios de comunicación es la de Enrique Peña Nieto y sus aliados, también es la voz menos influyente. La gente está enojada con su gestión. No se traga la mentira de que el paquete de reformas que ha impulsado es para bien del país.

También, hay un amplio sector de personas desencantadas de los políticos tradicionales y sus partidos, los del Pacto por México, porque dicen que son lo mismo, que actúan igual, que sólo se acercan a las colonias cuando buscan el voto y que luego no se vuelven a aparecer.

Los pequeños comerciantes y los locatarios de mercados están francamente angustiados por las nuevas reglas fiscales. Pagarán más que los grandes empresarios y, claro, ganarán menos por culpa de la escalada inflacionaria provocada por las medidas de Peña Nieto y sus legisladores de PRI, PAN y PRD.

Hay casos como el de la profesora Juana de la Cruz, de la colonia Campestre Aragón, quien está al frente de la escuela Jean Piaget y busca mudar sus instalaciones al predio de enfrente para lo que hace falta un cambio de uso de suelo. La maestra requiere esto para brindar mejores condiciones de enseñanza-aprendizaje a sus alumnos.

Esperamos que las autoridades correspondientes delegacionales y centrales atiendan pronto esta solicitud en beneficio de la educación.

Caminar por la ciudad o por el país siempre hace bien. Ayuda a mantener los pies en la tierra y, principalmente, contribuye a que visualicemos al país no como un cúmulo de números y proyecciones sino como un conjunto de personas con sueños y preocupaciones.




Martí Batres Guadarrama

Objeciones de la Memoria

Gran Angular / Cincuenta pesos por gol

 
Cincuenta pesos por gol
 









Hace poco más de 20 años, cuando llevaba mi hijo a jugar futbol a la liga infantil, resultaba detestable oír a la mamá de uno de sus compañeros del equipo, habilidoso, por cierto, en el eje de ataque, ofrecerle cincuenta pesos por cada gol que anotara. Aquel niño de ocho años jugaba por dinero, cuando a esa edad de lo que se trata es de divertirse, saber lo que es trabajar en equipo, ejercitarte, competir deportivamente en igualdad de condiciones físicas y mentales y, desde luego, aprender a ganar pero también a perder. Nuestro goleador no disfrutaba ni se divertía, trabajaba, hacía del juego un negocio.

Negocio de ganancias multimillonarias es el futbol profesional de nuestros tiempos. No es la intención satanizarlo porque lo sea. Sí lo es destacar que ese carácter utilitario no le ha dejado nada de lo mucho que tiene de apasionado divertimento el deporte más popular del mundo. Ha ganado la lógica de esa mamá que pagaba a su hijo 50 pesos por gol.

Hoy la FIFA es una gran empresa global que ha hecho del futbol un producto de consumo masivo que genera ganancias exorbitantes a sus dueños y a algunos de sus más talentosos exponentes.

Los seleccionados de cada país no compiten simplemente por el gozo de competir y la estimulante emoción de ganar. Este año, por ejemplo, el simple hecho de participar en la primera fase, la de grupos, las federaciones de los países participantes recibirán cuatro millones de dólares. Las de los 16 equipos que pasen a la segunda fase, el tan mentado cuarto partido (que es el que el consenso sugiere que podría alcanzar la Selección mexicana), recibirán nueve millones de dólares. Las de los ocho equipos que avancen a cuartos de final ganarán 14 millones de dólares, la que quede en cuarto lugar, 20 millones; la del tercer lugar, 22 millones; la del segundo lugar; 25 millones; y la que gane el campeonato, 35 millones de dólares.

Estas cantidades son sólo las primas para federaciones y equipos. Por su monto sugieren una idea de las ganancias que obtiene la FIFA en cada torneo que organiza, ya ni se diga en cada Mundial, cuya mayor parte está conformada por lo que cobra por derechos de televisión.

¿Qué gana el país organizador y su pueblo? Pues ganan en imagen internacional, en ingresos turísticos y en la derrama que esos visitantes dejan a todo el sector de servicios. ¿Eso compensará el gasto del anfitrión en estadios, servicios, seguridad y un largo etcétera? Parece que no, si nos atenemos a la cifra dada por el gobierno brasileño de que la organización del Mundial les ha costado algo así como 13 mil millones de dólares.

Ese ahí donde está la protesta de los brasileños, país que sigue enfrentando graves problemas de pobreza extrema y hambre. ¿Por qué no haber gastado ese dinero por lo menos para paliarlos?

Es previsible que en Brasil se vean durante la celebración del campeonato protestas similares o quizás más grandes que las que se vieron el año pasado en la Copa Confederaciones. Prevalecerán las de los grupos más radicales porque las que tienen que ver con huelgas o reivindicaciones de carácter salarial o gremial seguro que se van a resolver. Éstos se conformarán con lo que obtengan: de lo perdido lo que aparezca. Y aquellos quién sabe hasta dónde llegarán.

Instantáneas:

1. MALTRATO. Acuso recibo del correo del lector Pablo Ángeles Sánchez que denuncia un caso similar al del niño Owen (golpeado hasta la hospitalización por la pareja de una madre permisiva) y pide la atención de las autoridades. De acuerdo con la información, la agredida es la niña Jade Yamileth Barrera y el agresor es su padre Brandon García Alquitira. El ataque habría ocurrido la madrugada del pasado 30 de mayo en la delegación Xochimilco. La niña tiene dos años y, de acuerdo con el correo, está internada en el hospital Infantil Legaría. El diagnóstico médico establece daños en el cráneo y un riñón por la golpiza que recibió.

2. FOVISSSTE. También acuso recibo de la comunicación del lector José Luis Hernández Tovar, quien considera que el Fondo para la Vivienda del ISSSTE opera como una moderna tienda de raya. El crédito —dice— se consigue sin ninguna dificultad, pero el problema viene cuando se liquida y te siguen descontando una mensualidad vía nómina. Para que dicho descuento se suspenda automáticamente (lo que no es nada difícil con los actuales sistemas), el derechohabiente tiene que meterse a un engorroso trámite que dura años y que muchos abandonan por el tiempo que te quitan. Y mientras, te siguen descontando.




Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
El Gráfico

jueves, 5 de junio de 2014

Manual para Canallas / La pasión no burocratiza los trámites

 
La pasión no burocratiza los trámites
 








El amor no es un contrato, la pasión no tiene cláusulas y la lealtad no lleva incisos. Ya tenemos demasiados conflictos con el banco, en la casa y en la oficina, como para burocratizar las caricias cotidianas o el cóncavo y convexo en las madrugadas.



No, en verdad que no es necesario firmar un contrato con copia y triplicado cuando dos miradas se confabulan para hacerse al amor, para prometerse pasión eterna y renovar los votos cada noche de lujuria. Ya lo dice muy bien Dante Guerra: "Mis caricias más nuevas y lascivas/no cumplen con horarios de oficina/sólo trabajan por su cuenta/ cuando se les antoja o se les da la gana/ Y desnudan tu cintura y recorren tus piernas/ sin el hastío de la rutina/ Mis besos más rotundos y eficaces / no necesitan mandarle citatorios/ a las curvaturas de tu cintura/ Mis manos ansiosas no hacen corte de caja/ ni balances semestrales/ cuando se trata de cortejarte./ No, ¡as urgencias de mi sexo explícito/ no necesitan mandarte memorándums/ cuando se trata de convocar/ a una reunión urgente en horas extras/ Las caricias más nuevas y dispuestas/no burocratizan los trámites/ cuando se trata de entregarse/a ía pasión desenfrenada". Y cada que miro a mi mujer, hoy como hace un año, ayer como hace cuatro, me recuerdo que el amor y la pasión no se han burocratizado, tal vez porque no hemos firmado algún contrato con cláusulas complicadas o trampas ilegibles en letras chiquitas. Y no hay fechas límites, ni plazos que se cumplan, sólo posdatas que me recuerdan lo que afirma sabiamente Édel Juárez: "Vuelvo porque un día me propuse hacerlo/ hace muchas vidas, hace muchos sueños/ vuelvo porque tus imágenes me guiaron/ porque necesito tus secretos bajitos de mañana/ tu complicidad callada, tus azules, tus rojos/ tus dudas y certezas, amarradas con un lazo/ vueltas nudo y a la espalda../ Tu bien sabes que nuestro primer beso fue tan corto/ que dura todavía, que te he perdido y encontrado/ más de diecisiete veces en esta vida/ que no hay punto final en mi cuaderno/ que me extravié en tu espalda/ que juntos somos dos hechiceros ardiendo/ muertos de frío en cada hoguera".



-O-



"Ya puede besar a la novia", dice el cura. Entonces, como en película chafa, el baboso aquel junta sus labios con los de su amada. Y todo mundo aplaude. Es ese momento "mágico" en el que todos están convencidos de que la felicidad es una foto con los padres del novio y la novia, con cara de "hemos hecho el mejor trato del mundo". Son esos instantes en los que ya nadie se acuerda de que los muchachos, tan guapos ellos, se están casando porque la chamaca salió embarazada. Claro, ya pasaron las discusiones, la clásica frase de "eres la decepción de esta familia" o aquella otra de "te o dije, escuincle pendejo, que te cuidaras". Eso ya quedó atrás. Y cuando por fin las familias arreglaron sus "diferencias" y se pusieron de acuerdo en quién pagaría la bebida y quién la comida, los futuros esposos respiraron aliviados. Qué importa que ella tuviera que dejar la escuela a medias o que él no tuviera un empleo fijo. No, lo relevante es que al menos ella llevara el embarazo con dignidad, porque si no, "imagínate qué dirán los vecinos". Pero aquel contrato de amor, aquella unión ante la sociedad, tiene muchas cláusulas que no vienen escritas, que se dan por entendidas: el amor tiene fecha de caducidad, los celos anidarán en la almohada, la rutina se acumulará como pelusa bajo la cama. Y ella se volverá una réplica de su madre, avejentada antes de tiempo, y él se fijará en otras mujeres. Y luego él se escapará con sus amigotes mientras ella cuida al chamaco. Y la suegra estará de metiche. Y el dinero no alcanzará y se maldecirán por todo y entonces llegará el día en que las ofensas se volverán golpes y será una historia de nunca acabar. No es por alarmar, pero el matrimonio es el peor contrato del mundo. Ya casi nadie respeta lo firmado. Nunca leen las letras chiquitas y luego se dicen engañados. Yo por eso, sigo los consejos de mi asesor de cabecera que es Dante Guerra, cuando jura que el amor no es un asunto de trámites engorrosos: "Mis manos ansiosas no hacen corte de caja/ni balances semestrales/ cuando se trata de cortejarte/ No, las urgencias de mi sexo explícito/ no necesitan mandarte memorándums/ cuando se trata de convocar/ a una reunión urgente en horas extras/ Las caricias más nuevas y dispuestas/ no burocratizan los trámites/ cuando se trata de entregarse/ a la pasión desenfrenada/ Y es mejor hacerle caso a Julio Cortázar/ con aquello de que no haremos el amor/ sino de que el asunto es que el amor nos haga".



Roberto G. Castañeda

Manual para Canallas
El Gráfico

Gran Angular / Que a Chuchita la bolsearon

 
Que a Chuchita la bolsearon
 










Comisiones del Senado iniciarán pasado mañana los trabajos para dictaminar las iniciativas de leyes energéticas secundarias. Una vez listos esos dictámenes, la Comisión Permanente podrá convocar a otro periodo extraordinario del Congreso que los discutirá y seguramente aprobará. El proceso legislativo, estiman los senadores, llevará hasta el 17 de junio próximo, fecha en que pasarán a la Cámara de Diputados para su ratificación.

La discusión de este asunto —que cambia de manera radical, no solamente el régimen de propiedad y explotación de las industrias petrolera y eléctrica del país, sino principios constitucionales diametralmente opuestos a los que han dado sentido al proyecto nacional de los últimos 75 años— coincidirá, como se advirtió aquí en entregas pasadas, con la realización del Mundial de Futbol Brasil 2014, tema que robará la atención de cualquier otro, por trascendente que sea.

Quien esto escribe no tiene duda —tras revisar la reforma constitucional y las iniciativas secundarias— que esa normatividad privatiza la actividad petrolera y la generación de energía eléctrica, aunque sus promotores e impulsores lo nieguen; entrega concesiones (disfrazadas de contratos de producción compartida y de utilidad compartida) aunque el artículo 27 de la Constitución lo prohíbe explícitamente; entrega, también, una parte importante de la renta petrolera: ¿si no cómo entender los contratos de utilidad compartida?; debilita, en términos de competencia, a Pemex y a la CFE, sin que se garantice, como tanto se ha insistido, que bajará el precio de la gasolina y las tarifas de luz; y supedita —como refería el sábado pasado el ingeniero Javier Jiménez Espriú en un artículo de La Jornada— la propiedad privada de la tierra a los intereses de los concesionarios (o contratistas), a grado tal de poder llegar a la expropiación.

El tema es crucial y debería merecer toda nuestra atención, el conocimiento preciso de qué se trata y una consulta popular que determine si ese el camino para reactivar nuestra industria energética, crear más empleo bien remunerado, detonar el crecimiento económico, revertir nuestro empobrecimiento y cerrar la brecha de la desigualdad. En lo personal no creo que sea el camino.

Pero el Mundial de Futbol de Brasil nos robará toda la atención. Por eso, cuando termine y haya ocurrido éste que le digo, no salgan con que a Chuchita la bolsearon.

Instantáneas:

1. ABDICACIÓN. La Guerra Civil Española entre monárquicos y republicanos (1936-1939) se dirimió con un golpe militar que dio lugar a la larguísima dictadura de Francisco Franco, quien permaneció en el poder 36 años. A la muerte del llamado Caudillo y, de conformidad con una ley expedida en 1947 y un acuerdo de las Cortes franquistas de 1969, Juan Carlos Primero fue designado sucesor del dictador muerto. Ganaban finalmente los monárquicos sin que se sometiera a consulta de los españoles qué régimen de gobierno quería la mayoría. Juan Carlos de Borbón se convirtió, sin embargo, en aquella coyuntura histórica, en un referente de cohesión nacional que condujo la transición democrática hacia una monarquía constitucional que ganó viabilidad con un sistema bipartidista. Pero ese papel cohesionador ya no lo tienen más el rey y la monarquía. Se agotó al cabo de 39 años de reinado en que la monarquía se distanció de sus súbditos. En ello obraron la salud del Rey y sus constantes batallas en el quirófano, pero sobre todo, errores que deterioraron la imagen de la casa real. Entre los medios españoles había un pacto no escrito de no tocar la figura del rey, sustentado en un principio constitucional de inimputabilidad del monarca.

Pero ni eso pudo contener la crítica y el escándalo cuando el rey fue regresado con la cadera rota y se supo que en la fase más cruel de la crisis económica, el monarca estaba en Botsuana cazando elefantes. Y acabó de abollar la corona con el escándalo de corrupción que involucra a su yerno Iñaqui Undargarín y a una de sus hijas. Juan Carlos no abdicó por generosidad y sabiduría, más bien fue un acto desesperado para salvar a la monarquía.

2. ATRIBUTOS. Si en España no se impone la creciente presión por un cambio de régimen de Estado mediante la realización de un referéndum, la monarquía continuará y quedará en manos de Felipe Juan Pablo y Alfonso de Todos los Santos Borbón y Grecia quien reinará a partir del próximo 18 de julio como Felipe Sexto. Quienes lo antecedieron con ese nombre tuvieron apelativos que por lo menos sugieren buenos atributos: Felipe Primero El Hermoso; Felipe Segundo El Prudente; Felipe Tercero El Piadoso; Felipe Cuarto El Grande; y Felipe Quinto El Animoso. ¿Qué apelativo ganará el todavía príncipe de Asturias, Felipe de Borbón?



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
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