jueves, 18 de diciembre de 2014

Manual para Canallas / Santaclós se jubila cada Navidad

Santaclós se jubila cada Navidad



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Un Santaclós deprimente bajó un microbús y entró a una tienda departamental, no precisamente para gastarse su raquítico aguinaldo Otro empleo temporal, pensé. Santaclós se jubila cada Navidad.


La gente llevaba las manos en los bolsillos, debido al frío, y yo observaba todo desde aquella oficina. Recuerdo qué me dirigía discretamente a la puerta cuando entró Mariana, la secretaria de mi jefe. "¿A donde, a dónde?", cuestionó con una sonrisa y me enseñó dos botellas de whisky qué había sacado del coche del patrón, ¡Vale gorro navideño, pensé, esto va para largo.
En ese justo momento llegó Ariel, mi jefe en aquella oficina de gobierno. Podría decir que llegué a la burocracia porque me recomendó un tío con muchas palancas en la SEP, pero la neta es que acepté ese empleo espantoso porque el hambre es cabrona. Lo bueno es que sólo estuve de paso, en lo que encontraba algo mejor pagado.

El punto es que llegó Ariel y me tomó del brazo: “Mi Rober —con lo que me caga que me digan Roberr—, vente a echar un whiskol conmigo”. Y decía “whiskol” como si sonara muy cool. Meses y meses jodiendo a media oficina y el muy cabroncito nomás se toma unos tragos y ya se siente amigo, “que digo, amigo, mi hermano”, de cada uno de nosotros.


-O-


Siempre detesté aquellas "posadas", que en realidad eran pedas disfrazadas porque no había villancicos, ni piñata, ni nada de eso. Pura botana, alcohol y baile. A mí siempre me ha gustado el desmadre, pero definitivamente no con los compañeros de aquella oficina. Como cada Navidad, nuestro jefe se pondría pedo y diría que el otro año nos iba a ir mejor o que habría más incentivos para los que le chingaran bonito.

Y don Luísito, el del aseo, sacaría a bailar a todas las secretarías con su frase típica de "ándele güerita, piérdame el asquito y vamos a bailar esa cumbia" También Memo, el mensajero, bebería de más y acabaría acosando a Lucía, la de recursos humanos, aunque él argumentara que "sólo le estoy tirando la onda, en buena onda* carnalito".

Como cada año, Betsabé pediría "un minuto de su atención para brindar por "todos los que trabajamos aquí y también por nuestras hermosas familias, Feliz Navidad y Año Nuevo". Carajo que "familiar" nos salió, cómo sí no supiéramos que se ha acostado con media nómina de licenciados, A mí me choca su peinado de flequito, su hipocresía y las faldas tan cortas que combina con medías caladas, Eso era sexy en los 90, creo. Después ya era bastante decadente, por muy buenas piernas que tuviera.


-O-


Obvio que yo sólo esperaba que hicieran el intercambio de regalos, que era obligatorio, para largarme. Y había que chutarse el cada vez más patético ritual de "que se lo ponga que se lo ponga, qué se lo ponga" y la broma habitual del compañero que le regala una tanga de elefantito al encargado de nóminas para, luego recomponer "no, no es cierto este es el chido y el otro recibe la última "novedad" de Arjona Me caí que estaba mejor la broma.

Yo ya ni sé qué es lo peor que me ha tocado en el intercambio de, "en promedio 200 pesos", si el disco de "Los hits del año" o la bufanda a cuadros o los portavasos de perritos jugando biliar: Así que en cuanto me dieron mi libro de "Frases para el fin del mundo" me dirigí discretamente a la puerta pero no falta el que te descubre y te balconea. Así que esa noche decidí poner la más falsa de mis sonrisas y beber un par de tragos más. Mariana y yo tuvimos algo qué vi? recién llegó a esa oficina, pero sólo fueron unas cuantas salidas y comprendimos que nos llevaríamos mejor como cordiales compañeros de trabajo. Además, mi jefe le echó luego luego los perros y a ella no le costó convertirse en su amarte.


-O-


"Eres tan experto en fugas, que a veces me dan ganas de huir contigo" me comentó esa noche una Mariana algo ebria Yo sabía que ella se refería a su vida miserable, porque ya había comprendido que para Ariel ella nunca dejaría de ser su amante de los viernes en algún hotel de paso.

"No querrías escapar conmigo, porque a donde voy no hay lugar para carnavales" Le advertí en tono pausado. "Áy, siempre me ha encantado cómo hablas y las cosas que escribes* suspiró Mariana. Carajo, ni modo que me sintiera halagado con las palabras de esa terrible admiradora de Toño Ésquinca Antes de largarme de allí pasé al bañó, me miré en el espejo y encontré un abismo en la mirada. Bajé la tapa, me senté en el retrete y recordé algo de Dante Guerra; "Santaclós debería jubilarse/ y malvivir con una pensión como la de mi madre./ Nunca recibí caramelos, ni la autopista tan soñada/ Así que desde niño me declaré en huelga de anhelos,/ Ojalá los Reyes Magos dejen de comprar caprichos/ en el supermercado/ y regalen en todo caso, niños más sanos./ Antes de que sea demasiado tarde/ y los pequeños sicarios dejen de matar en el PlayStation/ para disparar en las calles/ a la vuelta de tu esquina"




Roberto G Castañeda

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Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Sexta Temporada

Babylonia Forum •Catolicadas - Sexta Temporada Capítulo 8 / La Posada del cardenal #p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457#p8457

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Manual para Canallas / La vida no es una caja de bombones

La vida no es una caja de bombones  







Y nos equivocamos todo el tiempo, tomamos las peores decisiones, como enamorarnos de la persona incorrecta o aceptar un trabajo insufrible y hasta irnos a vivir a casa de tus suegros.

“¿Es usted un tonto o algo parecido?”, le preguntan a Forrest varias veces. Y siempre responde convencido que “mi mamá dice que un tonto es el que hace tonterías”. Bueno, originalmente la frase es “un estúpido es el que hace estupideces”, pero para el caso es lo mismo. Todos somos un poco o muy estúpidos. Y además nuestra vida tampoco es como para que hagan una película. Te imaginas que hicieran un largometraje sobre ti. Y que el papel de tu mamá lo hiciera, mmmmm, no sé, Carmen Salinas. Lo mismo pensé. ¡Qué pinche risa! Y que tu hermano fuera alguno de los Bichir, el más despeinado. Bueno, pero entonces de qué trataría el guión: ¿de tus borracheras semanales, de tus amores patéticos o de la manera en que desperdicias los días? Ideas hay un chingo, sólo hay que saber buscarle. Yo no sé si mi vida sea digna de una película, pero de algo sí estoy convencido: Forrest Gump me la Pérez Prado. O como se dice comúnmente: Forrest Gump me la pela. Por varias razones muy simples: primero, porque todo es ficción y él sólo es un personaje. Segundo, porque mi madre es más chingona que la suya. Y tercero, porque los mexicanos somos más cabrones que bonitos. Tan simple como eso. Por eso digo que Forrest Gump me la Pérez Prado. Y además su frasecita de “la vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar”, es como de programa de Mariano Osorio o del libro de Jordi Rosado y la verdad es que las cosas no están como para andar recetando frases de optimismo. Pero decía que no sé si mi vida sea digna de filmarse, pero en caso de que fuera así yo creo que fracasaría en la taquilla. Es que no creo que sea muy emocionante y carecería de ritmo. Sí, seguro que sería aburridona, como algunas pelis que pasan a las cuatro de la mañana por el canal 5. Claro, a mi me encantaría que fuera emotiva, algo así como ‘El lado oscuro del corazón’ o al estilo de ‘La increíble vida de Walter Mitty’, pero nomás de imaginarme quién sería el protagonista hasta se me quitan las ganas. Ya me imagino a un director llamándole a Diego Luna o a Gael García para “tener un nombre taquillero”. Y en el más absurdo de los escenarios, convenciendo a Eugenio Derbez para “darle un tono de comedia” bien chingón. No, ni madres, mejor que no hagan nada. Si me dieran a elegir, yo preferiría que fuera Bruno Bichir o, no sé, Martín Altomaro, quizá ese wey que sale en ‘Nosotros los Nobles’, el más cagado de todos. Y si fuera algo internacional, pues yo apostaría por Benicio del Toro o Kevin Bacon, porque tampoco se trata de hacerme el guapo y contratar a Brad Pitt, Johnny Depp o Ryan Gosling. Ni que tuviera tanto pinche presupuesto. Con tres varos y un chingo de ganas alcanza.


-O-


En verdad que uno es un idiota, un estúpido. No como Forrest Gump, ya lo dije. Sino alguien que no se cansa de regarla. Siempre perdiendo el tiempo en cosas que no valen la pena: un trabajo infame, malas amistades, mirando telenovelas, leyendo los libros equivocados, consultando los horóscopos. Queriendo vivir otras vidas, soñando con imposibles y maldiciendo lo que te toca vivir. Como si esperaras que la Rosa de Guadalupe te concediera un milagro de televisión. Desde luego que yo también crecí con la influencia de Chespirito y su humor me contagió la infancia, pero sólo era un paliativo, un placebo contra la realidad. Pero luego descubrí a Tin Tan o a Chaplin y a muchos otros. Y desde entonces prefiero el humor ácido, inteligente, crítico. Para las rutinas de pastelazo tenemos a los políticos, a los poderosos, que siempre nos agarran de sus patiños. Y no es gracioso. Nunca lo ha sido. Por eso digo que a mí Forrest Gump me la Pérez Prado, aunque suene a albur. Porque no aspiro a estrechar la mano de ningún político o presidente, son la misma clase de cretinos. Por el contrario, yo les ‘miento la madre’ sin remordimientos, yo les reclamo por tanta desigualdad. Y no sé si sirva de algo, no lo sé, pero duermo más tranquilo que si me quedara callado. Sólo en México pasa que un funcionario o un ‘preciso’ recibe mansiones y yates en un evidente acto de corrupción. Y no se abre un expediente ni se inicia una investigación. En cambio tú, yo, los de a pie, no pagamos la tarjeta de crédito y nos quieren embargar hasta las esperanzas. No, la vida no es como una caja de bombones. La vida es ese fardo que ha encorvado a mi madre, esa lucha cotidiana que nos va flagelando. No, la vida no es una película a lo Forrest Gump. Yo sé he cometido muchas estupideces, frecuentemente soy un tonto y las cosas me salen mal. No como a Forrest, que todo le resultaba a favor. Además, yo no quiero una película sobre mi vida. Creo que sería algo monótono. En todo caso me conformo con una canción de Sabina, algo parecido a eso de “cuando era más joven viaje en sucios trenes que iban hacia el norte./ Y dormí con chicas que lo hacían con hombres por primera vez.../ Cuando era más joven me he visto esposado delante del juez./ Cuando era más joven cambiaba de nombre en cada aduana,/ Cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor;/ Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana,/ Cuando era más joven buscaba el placer engañando al dolor.../ Había días que tocaba comer, había noches que no”. Sí, creo que es la mejor opción. Habría que desempolvar la guitarra. Porque la vida no es una jodida caja de bombones. Y Tom Hanks tampoco es mi actor favorito. Y Forrest Gump me la Pérez Prado.



Roberto G. Castañeda

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Manual para Canallas / Que nos saquen los ojos

 
Que nos saquen los ojos
 






Estas nubes tienen formas extrañas, como si fuera a llover todo el tiempo. Miro al horizonte y no hay señales optimistas

Observo el cielo desde un puente peatonal y las nubes parecen pesar demasiado, como si hubieran engordado de polución y tormentas venideras. Estas nubes melancólicas nos siguen a todos lados, con su halo invernal y este frío que cala en los huesos. No son tiempos propicios para el optimismo, desde luego. Este suelo y este cielo están cenizos, oscuros como cuervos que nos atosigan los oídos con un aletear siniestro. No, claro que no son días para festejos ni para balances optimistas. Y yo no quiero pastel de cumpleaños o falsas promesas del destino. No, desde luego, no son tiempos para brindar por lo venidero y mucho menos para fingir que no pasa nada. Aquí afuera hace frío y las nubes tienen formas extrañas. Aquí afuera no estaremos quietos, mientras nuestros hermanos caen inertes y los tecnócratas preparan más discursos. Aquí afuera seguiremos inconformes, solidarios, marchando en viernes o en lunes y en días feriados, hasta que se den cuenta que nunca más nos quedaremos callados y que el maldito miedo ya no arrincona como hizo con nuestros abuelos o nuestros padres. Que nos saquen los ojos, que nos arranquen la piel si no vociferamos esta rabia y todo el desconsuelo. Que nos carcoman el corazón los buitres, que nos atormenten los remordimientos si no somos solidarios con el dolor ajeno y si no lloramos a nuestros hermanos. Sí, con un demonio, que me saquen los ojos si no he visto a mi madre lamentar esta barbarie. Que me saquen los ojos si no se me enchina la piel cuando miro a los jóvenes con el estandarte de los 43 normalistas desaparecidos. Que me saquen el corazón en sacrificio si no he secado las lágrimas que mi hermana derramó por los caídos. Que me saquen los ojos si no quiero para mis hijos un país habitable. Sí, lo repito una y otra vez, que me arranquen la piel si no estoy harto de los corruptos y los asesinos en cada esquina y los criminales que corrompen a los adolescentes casi niños. Que me arranquen las uñas lentamente si no comulgo con León Gieco cuando decreta que “sólo le pido a Dios/ que el dolor no me sea indiferente,/ que la resaca muerta no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente./ Sólo le pido a Dios/ que el engaño no me sea indiferente,/ si un traidor puede más que unos cuantos/ que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.


-O-


Yo no sé si realmente pueda pedirle algo a Dios, no sé si aún tenga saldo a favor o si aún me tome en serio después de tanto equivocarme, pero no está de más solicitarle que al menos no se haga el distraído. En verdad que no sé si realmente Dios atienda nuestros memorándums, pero habría que seguirle pidiendo, como dice León Gieco, que el dolor no nos sea indiferente, que no nos hagamos los sordos o los ciegos mientras nuestros hermanos más huérfanos siguen desapareciendo. Ya dejemos de hacernos los ciegos mientras los corruptos saquean las arcas y pasean a sus amantes por Dubai. Sí, ya basta de silencios. Sí, juntemos la furia de nuestras miradas, el fuego de las protestas y nuestros pasos cansados. Que nada puede ser peor que sentirse acorralado por el miedo. Ya lo ha citado Dante Guerra, crucemos los dedos y salgamos con la frente en alto: “Que no me alcance esa bala perdida,/ que no me toque la maldad en esta rifa,/ que los dioses blinden a mi ángel de la guarda./ Que no me roce la locura ni me roben la esperanza./ Que mis pasos vuelvan a casa,/ que los rezos de mi madre surtan efecto,/ que este país en llamas no se vuelva más cenizas./ Y que los hombres justos ganen algunas batallas”. Sí, al menos eso sería más equitativo: que los hombres buenos también ganen algunas batallas. Y que el año próximo sea más llevadero. Yo sé que no habrá mucho optimismo, que renegaremos de nuestro sueldo miserable, que cenaremos huevo tres veces a la semana, que la gasolina seguirá subiendo y que los índices delictivos serán alarmantes, pero lo peor que podemos hacer es cruzar los brazos. Y no se trata de prenderle fuego a Palacio Nacional o dinamitar las ruinas de este país volcánico. No, es algo más perdurable que eso, es tener conciencia social y ser solidarios con los que ya no tienen calma. Nos queda la voz y los pasos, tenemos los puños en alto, no nos han robado la esperanza. Yo sigo pensando que hasta la poesía nos salva. Y que los libros también son un arma y los versos disparan las verdades que hacen falta. Por eso repito: Que nos saquen los ojos, que nos atormente la conciencia, que los cuervos nos carcoman el corazón si permanecemos indiferentes ante la injusticia o si nos quedamos callados mientras el caos nos abofetea. Sí, que nos arranquen la mirada si nos hacemos los ciegos cuando desfilen las carrozas fúnebres frente a nosotros. Como diría el poeta Dante Guerra: “Este luto y este corazón desolado/ no deberían arrinconarnos./ Porque tenemos voz y también coraje,/ tenemos la poesía y la furia de las miradas jóvenes./ Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado./ Levantemos la mirada. Es justo es necesario./ Levantemos el puño por nuestros hermanos./ En verdad os digo que es justo y necesario./ Que Dios los agarre confesados./ Esta rabia y estos corazones desolados,/ ya se están despertando/ después de tanto letargo”.



Roberto G. Castañeda

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Gran Angular / Rencor social

Rencor social





Alarmantes expresiones de odio social aparecen cada vez con mayor frecuencia en medio de la ingobernabilidad que ha traído la crisis de los desaparecidos de Ayotzinapa.

Dos de esas expresiones se vieron en Guerrero apenas el fin de semana pasado, coincidiendo con la publicación de una investigación periodística de la revista Proceso que le da un vuelco a la versión de la PGR sobre lo ocurrido en Iguala la madrugada del 26 al 27 de septiembre pasado, al plantear, con el respaldo de documentos, videos y testimonios, que agentes de la Policía Federal y efectivos del Ejército habrían participado en el ataque y posterior desaparición de los normalistas.

La información periodística debería tomarse en cuenta en la investigación ministerial, para que sea un proceso judicial el que determine la verdad histórica de lo ocurrido. El sistema responsable de ese proceso está documentadamente corrompido y adolece de credibilidad en la sociedad, pero es el que por lo pronto tenemos.

En medio de esto, la versión periodística de Proceso abona a la crispación, lo que, desde luego, no es de recriminar, pues el semanario cumple con su función, pero al hacerlo, atiza inevitablemente a la irritación.

Las organizaciones que han escalado sus protestas conforme pasa el tiempo sin que se sepa de los jóvenes de Ayotzinapa y aparecen casos en los que las más alta autoridades del país son sospechosas de tráfico de influencias y conflictos de interés (las casas de Angélica Rivera y de Luis Videgaray, por citar dos ejemplos), canalizan esa irritación contra quienes tienen la encomienda de contenerlos mediante el uso legítimo de la fuerza, en este caso los policías federales. Al hacerlo, dejan ver un rostro de intolerancia y su proclividad totalitaria que, a pesar de los agravios sufridos, no es conveniente ni para ellos, ni para un cuerpo social que tiene en la libertad la piedra de toque de sus aspiraciones de bienestar y felicidad.

Fue así que el sábado en la madrugada, embozados identificados con el Movimiento Popular Guerrerense (MPG), derivación más radicalizada (¡uf!) de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación de Guerrero ( CETEG), irrumpieron en un hotel de Chilpancingo para sacar a tres federales a los que flagelaron y golpearon, ocasionándole a uno de ellos una fractura de cráneo que ha puesto en peligro su vida.

Horas después, ya con los ánimos muy caldeados, maestros de ambas organizaciones y normalistas se dijeron agredidos por federales mientras colocaban las vallas metálicas para la realización de un concierto a favor de Ayotzinapa, lo que derivó en un violento enfrentamiento y un atropellamiento que dejó heridos a otros cinco federales y a por lo menos 14 civiles, en un episodio donde lo que más se dejó ver fue la saña de ambos bandos.

Un día antes, en Tlapa de Comonfort, militantes del MPG y de la CETEG irrumpieron en el lugar donde se iban a entregar los premios de periodismo del Club de Periodistas de Guerrero. Exigieron cancelar el evento porque no se les pidió autorización para realizarlo. ¿Acaso hay que solicitarles anuencia cuando ni siquiera es obligación hacerlo al munícipe del PT, Victoriano Wences?

Después recriminaron a los premiados el trabajar para medios que, según ellos, “no dicen la verdad”, ¿su verdad?, en actitud inquisidora facultada quién sabe por quién para aprobar dónde trabajar y dónde no, sin dejar en la conciencia y el profesionalismo de cada quien determinar si se cumple o no con su función de periodista.

Pero lo más ominoso no fue, siquiera, el que los hayan retenido con todo y familias, obligados a pedir perdón y pagar una liberación de tres mil pesos, sino el amenazarlos con ser llevados a cárceles de la localidad donde serían “re educados mediante trabajo comunitario”.

¿Acaso creen que alcanzarán sus ideales con esas conductas propias de las purgas stalinistas de la hoy desaparecida Unión Soviética o del terror maoísta de la totalitaria revolución cultural china?

A nada bueno habrá de llevarnos el rencor social y la intolerancia que crecen en medio de esta crisis. Y esto va para quienes con todo derecho protestan y para el gobierno que no atina a salir de su pasmo.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
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viernes, 12 de diciembre de 2014

Objeciones de la memoria / 2014: el año negro de EPN

2014: el año negro de EPN  







El “carisma” de Peña Nieto se esfumó un año después de haber llegado al poder. Una historia que comenzó como telenovela se convirtió en tragicomedia y todo apunta a que no tendrá un final feliz.

Las encuestas publicadas por los medios revelan una considerable baja en la aceptación de Enrique Peña Nieto y las que no han salido a la luz pública indican que la mitad de quienes votaron por él en el año 2012 están arrepentidos de haberlo hecho.

Actualmente todos sus atributos destacados por sus estrategas se han derruido. Destacaban que su relativa juventud aseguraba la llegada de nuevas generaciones a puestos claves. Sin embargo, Peña no sólo gobierna con los métodos más rancios del PRI sino que es uno de los presidentes más confrontado con la juventud en la historia del país.

Si vendieron su historia personal como una telenovela y hoy se ha convertido en una tragicomedia donde el galán de la serie no sólo no sale a la defensa de su amada sino que la lanza a los medios a explicar cómo adquirió “su” fastuosa residencia.

No cabe duda que Peña Nieto es el presidente que más le debe a la televisión. Sin el apoyo de la televisora difícilmente hubiera destacado. Sin embargo, hace unos días en pleno Teletón, la empresa de Emilio Azcárraga exhibió a la imagen presidencial en un hecho inédito.

Parecen lejanos los días en que las portadas de medios internacionales festejaban a Peña Nieto.

Ahora, esos mismos medios publican críticas hostiles respecto al pésimo manejo de la crisis por la que atraviesa el país.

Los trabajos que tanto prometió en campaña no llegan. La economía está estancada y el valor del peso frente al dólar cae tan estrepitosamente como la popularidad del Presidente.

Aunado a esto la violencia de los grupos delincuenciales sólo ha desaparecido de las pantallas, pero sigue con la misma intensidad del sexenio anterior.

Es evidente que Peña Nieto ha movido a México a una severa crisis social, política y económica. Como nunca la renuncia del Presidente se convirtió en un clamor generalizado y ante esto Peña sólo atina a aplicar la máxima salinista de “ni los veo ni los oigo”.

No cabe duda de que 2014 es el año negro de Peña Nieto y al mismo tiempo es un año que deja profundo dolor a la sociedad mexicana. Nos faltan 43 y esa ausencia será insuperable por todo lo que significa. El régimen está podrido y la gente es la que paga las peores consecuencias.



Martí Batres Guadarrama

Objeciones de la Memoria

Gran Angular / Física y la pira de Cocula

 
Física y la pira de Cocula
 








Faltaba una explicación científica, informada y verosímil sobre la hipótesis con que la PGR se encamina a cerrar la investigación de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

La aportó ayer a través del portal de noticias “sinembargo.mx” (http://goo.gl/vo6OuK), el investigador titular del Instituto de Física de la UNAM, Jorge Montemayor, quien explicó las razones físicas y químicas por las que no cree que los 43 estudiantes hayan sido quemados en el basurero de Cocula, Guerrero, como plantea y dice estar completamente seguro, el procurador Jesús Murillo Karam.

El científico universitario dio los siguientes datos:

— Para cremar 43 cadáveres se requieren 33 toneladas de troncos de cuatro pulgadas de diámetro, lo que equivale a dos tráilers de leña. Además serían necesarios 53 kilogramos de gas por cada cuerpo.

— Si los cuerpos se hubieran quemado sólo con llantas, como asegura la PGR, eran necesarias al menos unas 995.

— Si se usó tal cantidad de llantas, en el basurero de Cocula habría dos y media toneladas de alambre de acero.

— En el caso de haberse utilizado ese número de llantas, era necesario generar, para la incineración, una temperatura de mil 425 a mil 540 grados centígrados, lo que provocaría una columna de humo visible a varios kilómetros a la redonda.

— Los residuos de huesos y cenizas pesarían 333 kilogramos, de los cuales 116 corresponderían a los restos humanos, despojos que hubieran requerido de 12 bolsas de 25 kilos cada una para empacarlos.

Los datos suenan lógicos y el físico Montemayor dice tenerlos fundamentados en cálculos por él realizados. Por eso concluye en la entrevista con sin embargo.mx: “Es imposible que hayan sido quemados en Cocula, y la autoridad está en un serio problema porque si no se quemaron en Cocula, ¿quién los quemó y en dónde se quemaron?”.

En abono a esta argumentación, que no tiene otro afán que el necesario acercamiento a la verdad de esta tragedia que ha sumido al país en una crisis social y política, debe recordarse que los restos óseos con que los forenses austriacos identificaron a Alexander Mora Venancio, fueron encontrados en el río Cocula, donde fueron arrojados —según la PGR— después de haber sido reducido a cenizas en el basurero. Es decir, los restos que dieron lugar a la identificación genética no estaban en el basurero de Cocula.

Otro dato a considerar es el que aportó, a través de las redes sociales, el diputado Andrés Eloy Martínez y que obtuvo por medio de un geolocalizador de incendios de la NASA y que usted mismo puede consultar en esta dirección: http://goo.gl/iRvO6z . De acuerdo con esa consulta, la madrugada del 27 de septiembre pasado hubo un incendio en Chilapa, no en Cocula.

Más allá de la incredulidad generalizada que ha provocado la actuación tardía y equívoca de la autoridad federal en este caso, quedan a su consideración estos argumentos y hechos que, por lo menos, deberían tomarse en cuenta si lo que realmente se desea es conocer la verdad de este crimen atroz.

2. CORTE. En aras de ‘lavarse la cara’, el presidente de la Corte, Juan Silva Meza, hizo un llamado ayer, durante su último informe de labores, a que se atienda el reclamo social desatado por los hechos de Iguala-Ayotzinapa. ¿Acaso ve que no se ha atendido o no se pretende atender?

3. POLI. Hoy, después de 75 días de paro, alumnos del Politécnico liberarán sus instalaciones. Las clases reanudarán el 7 de enero próximo.



Raúl Rodríguez Cortés

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lunes, 8 de diciembre de 2014

Babylonia Forum • Ver Tema - Catolicadas - Sexta Temporada

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Sexta Temporada
Capítulo 7


¿De qué se trata?

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Sexta Temporada
Capítulo 6


¿Se le atragantó el pan Padre Beto?

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Sexta Temporada
Capítulo 5



Historia de amor sin final feliz

Gran Angula / Tierra de ratones

Tierra de ratones







Tierra de Ratones era un lugar donde todos los roedores vivían y jugaban, nacían y morían. Vivían de la misma manera que nosotros. Incluso tenían un gobierno y su Congreso. Cada tres años tenían elecciones federales. Las presidenciales cada seis. Iban a las urnas y votaban. A algunos, incluso, el gobierno o los partidos los llevaban a votar a las casillas. Transporte gratuito que sólo recibían cada cuatro años, para ser sinceros.

Cada vez que había comicios, todos los ratones emitían su voto y elegían gobierno, siempre uno formado por enormes y gordos gatos negros. Si crees que es extraño que ratones elijan a gatos como gobernantes, sólo mira nuestra historia y verás que ellos no son más estúpidos que nosotros.

Quienes conformaban el gobierno felino en Tierra de Ratones eran buenos compañeros, la llevaban muy bien entre sí y se conducían con dignidad. Aprobaban buenas leyes, es decir, leyes que eran buenas para los gatos, no para los ratones.

Una de esas leyes decía que la entrada a las ratoneras tenía que ser redonda y de tamaño tal que un gato pudiera meter la pata en ellas. Otra decía que los ratones sólo podían moverse a ciertas velocidades para que el gato pudiera conseguir su desayuno. Leyes todas ellas que eran buenas para los gatos, pero muy duras para los ratones.

Cuando éstos la tuvieron más y más difícil, sin poder aportar nada más de lo mucho que ya daban, decidieron que debían hacer algo al respecto: Fueron en masa a las urnas y votaron contra los gatos negros. Eligieron entonces a gatos blancos.

Ellos habían hecho una campaña genial. Dijeron: todo lo que necesita Tierra de Ratones es más visión de futuro, reformas transformadoras. Diagnosticaron: el problema en Tierra de Ratones son las entradas redondas de las ratoneras. Y propusieron: si ustedes nos eligen, haremos entradas cuadradas.

Ya en el poder las hicieron y esas entradas cuadradas duplicaron el tamaño de las redondas. Ahora el gato podía meter las dos patas y la vida de los ratones corrió más riesgos que nunca y era más dura.

Cuando ya no pudieron soportar más la mortandad desatada por esos cambios en las ratoneras, los roedores votaron contra los gatos blancos para elegir de nuevo a los negros. Pero todo siguió igual o empeoró, por lo que volvieron a elegir a los blancos, y luego, una vez más a los negros. Los gatos le llamaron alternancia y estaban muy contentos por el avance democrático que eso significaba.

Los ratones, cada vez más agobiados y agravados, buscaron alternativas al votar por gatos mitad blancos y mitad negros. Lo llamaron gobierno de coalición, pero nada. Entonces intentaron un gobierno de gatos con manchas blancas y negras. Eran felinos sin una identidad clara, que intentaban sonar como ratones, pero que seguían comiendo como gatos.

Podrá usted inferir, estimado lector, que el problema no estaba en el color de los gatos. El problema estaba en que eran gatos, y porque lo eran, naturalmente veían por sus intereses, no por los de los ratones.

Un día apareció un roedor sensato, maduro, dueño de un envidiable sentido común que la mayoría de sus congéneres habían extraviado en medio de tanto agravio. Venía con una idea muy clara que planteó así a la comunidad: ¿por qué seguimos eligiendo un gobierno hecho por gatos?, ¿por qué no elegimos un gobierno hecho por ratones?

¡Oh!, exclamaron los gatos y los ratones más temerosos: ¡es un comunista! Y lo metieron a la cárcel. Él quedó encerrado, pero no su idea y Tierra de Ratones lucha para que gobiernen los suyos, pues ya nadie duda, salvo los gatos, que es la única manera de salir del actual despeñadero.

Esto que le cuento a grandes rasgos, es una fábula hecha discurso por Thomas Douglas, un escocés nacido a principios del siglo pasado, que emigró a Canadá y se convirtió en el séptimo primer ministro de Saskatchewan, para formar después un partido socialdemócrata que promovió e introdujo el sistema de salud pública en esa nación.

El discurso lo pronunció a principios de la década de los sesenta y hablaba en su fábula de Canadá, sin que haya hoy mucha diferencia con nuestro México.



Raúl Rodríguez Cortés

Gran Angular
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